Poner a Bolivia “en el mapa”

Poner a Bolivia “en el mapa”
por Jorge V. Ordenes L.
De un tiempo a esta parte hay gente que dice que desde que el actual grupo ingresó al Gobierno, “Bolivia ha sido puesta en el mapa”… como si Bolivia no hubiese estado con su propio color en el mapamundi desde hace tiempo, y también en las estadísticas por haber sido y continuar siendo el país más pobre de Suramérica. Claro, lo que en realidad se quiere decir en lenguaje figurado y hasta barroco es que, con mayoría de población indígena, no deja de ser novedoso y justo que un representante de la etnia aymara haya salido presidente. Desde luego tal implica que “por fin Bolivia” está en la prensa y la boca de comunicadores y gobernantes del exterior sobre todo de países europeos también por el asunto étnico-político. Bueno pues, la verdad es que la cuestión no es tan sencilla como para resumirla con “mapas” ni con rebuscados remordimientos de la conciencia europea por lo de los 500 años, etc. Rebuscados y acomodados por ONG’s mayormente europeas y sus pupilos teorizadores de escritorio y de salón ¡y bolivianos!. Pero, a ver, si vamos a hablar de mapas ¿qué realmente se ha puesto en el mapa desde comienzos de 2006?

Yo diría que por encima de todo, desde que este Gobierno ha tomado las riendas del encabritado potro nacional, los departamentos de Beni, Pando, Santa Cruz y Tarija, o sea la bautizada “media luna”, han sido puestos en el mapa sí, pero ¡en el mapa de Bolivia! porque recién este año pasado el Occidente en general se han dado cuenta de que Bolivia es más grande de lo que creía; es decir, es tan grande como el color que los mapas muestran desde hace más de cien años. El problema es que mucha gente de poder en este “país”, de Occidente y de Oriente, que estuvo o fue parte del poder central, ¡nunca miró el mapa! y por eso ignoró lo que más hizo falta: un concepto total de nacionalidad basado en la realidad socio-económica de todo el mapa nacional, no solamente del mapa político. Eso de “país del Altiplano”, tan mentado por los medios y por gente de gobiernos y educadores de aquí, de allá y más allá, por fin está ampliándose para comenzar a ser la Bolivia real que debió haber sido desde comienzos del siglo XX si no antes. Recién los bolivianos nos estamos dando cuenta de que la naturaleza de Bolivia es más verde que gris, y que el verde del llano también tiene voz, puede gritar, y tiene razón.

También se ha puesto “en el mapa de Bolivia” el clamor de autonomía expresado sobre todo por los departamentos integrantes de la Media Luna y, si las comarcas de Occidente se enterasen de lo que la autonomía significa para cada una de ellas, entre otras cosas para coartar aunadas todas las regiones los históricos desmanes de los gobiernos centrales ¡ojo! también se adherirían al pedido de autonomía. Pero la sapiencia de la ONG’s y sus fieles e infieles pupilos no da para tanto ni mucho menos. Hasta ahora se han mostrado más “grises” que “verdes”. Y grises de popularismos y socialimos fáciles de pregonar entre gente desesperada, pero muy difíciles de llevar a la competitividad y productividad que todos lo bolivianos necesitamos.

Desde luego se ha puesto en el mapa de Bolivia la infinita capacidad de impertinencia que van demostrando varios funcionarios del Gobierno. Amén de nepotismo galopante. Nunca ha habido más rimbombancia, esperpento, poses y acomodos que llevan a nuevas alturas los vicios de siempre. La esperanza de que los gobernantes aprendan y que enseñen que la historia y la compleja sicología de los bolivianos, llenas de frustración y de angustia, que incluso los hacen desentenderse de sí mismos, nunca han sido tan simples como ellos han creído y lo están practicando. En este momento urge reflexionar mas allá de “mapas” y de postulados caducos que no conocían la globalización, la China y la India de hoy, el celular, la fibra óptica, la red internet, y la velocidad que éstos han imprimido a las relaciones humanas. La metidas de pata también transitan más rápido. Hoy, la sustitución de importaciones, por ejemplo, tan sostenida por Raúl Prebish y Aníbal Pinto en los años de la guerra fría, está completamente sustituida por los tratados multilaterales y/o bilaterales de comercio. Se trata de calidad, precio, cantidad, respeto al contrato, a los convenios y a las leyes como elementos contribuyentes al mayor empleo y por lo tanto a la menos pobreza. También hoy, el respeto a uno como líder es la mejor forma de ganarse el respeto de los demás.

A la ciudadanía del mundo poco importa que los bienes y servicios sean producidos por empresas del estado o privadas. La cuestión es producir y comercializar competentemente. Que lo pongan a uno en cualquier “mapa” por exportar gas natural a mejor precio significa poco. Y nada cuando se termine el gas. Sí habrá “mapa” para el que tenga éxito en exportarlo con valor agregado que pague impuesto y dé empleo, y que ayude a elevar el nivel de vida de cualquier región o regiones de Bolivia y del mundo.

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