“No avalarás” en quechua

marzo 25, 2007

“No avalarás” en quechua
por Jorge V. Ordenes L.
A propósito del mentado “ama sua”, “ama lulla” y “ama kella”, a estas alturas de la historia y en vista de las crecientes denuncias que incluso han movido al propio Presidente de la República a negar haber autorizado la utilización de su nombre en recomendaciones pagadas o avales firmados por “personeros” del partido de Gobierno con la intención de acceder a cargos públicos, los bolivianos nos preguntamos si no sería necesario acuñar el verbo “avalar” en quechua para añadirlo a la célebre trilogía de leyes míticas que de una manera recurrente nos hacen escuchar como distintivo moralista de un Gobierno que se suponía iba a seguir las tales leyes (y los códigos nacionales). Dijeron e insistieron que las leyes míticas de los quechuas de una forma u otra iban a imponerse también entre aymaras… que nunca tuvieron algo similar en su idioma. Según los Uyustus del momento, tal no fue necesario ya que hasta la caída del imperio la ley del inca, incluyendo la mítica que refiero, era la ley del aymara, y de otros, gustase o no gustase. El Inca, hijo del Sol, era dueño de vidas y haciendas aymaras, entre otras, hasta entrado en siglo XVI de la era cristiana, o hasta la llegada de Pancho Pizarro.

Me dicen que en quechua no existe el verbo “avalar” que, de ser cierta su inexistencia, no habría más remedio que recurrir al sufrido idioma castellano y decir “ama avalar” de modo que los desentendidos comprendan que la ley de los quechuas por el momento incluye “ama avalar” que también deben entender los aymaras de todo color de poncho. Digo “por el momento” porque, como van las cosas, y ahora que posiblemente se avecinen elecciones de toda clase, conviene que el léxico quechua quede franco de modo que permita el ingreso de otros “amas”… que también deberán entender los aymaras y sobre todo los militantes y sus altos dirigentes que se han portado pésimamente y han acuñado “avales” en un largo tren inmoral y enjuiciable ¡de lucro personal ilícito!

Lucrar ilícitamente y desde posiciones de gobierno no es nada nuevo. Pero lucrar o permitir lucrar solapadamente, pregonando “transparencia” y frugalidad, continúa siendo poco inverosímil y hasta tonto porque en Bolivia, históricamente y por desgracia, muchos encumbrados no solamente han “avalado” sino que han permitido que los “avalados”, una vez en puestos oficiales, recuperen el valor del “aval” en poco tiempo, y lo compartan de una forma y otra con superioratos. Todo a costa de los “movimientos sociales”.

Los bolivianos en 2007 parecen estar reaccionando ante la ignominia de esa manera de hacer gobierno que entre otros desatinos parece haber permitido el hurto en escala. Reacción ante la ignominia o no, las cosas siguen mayormente como antes o peores, y ni reforzados “amas” quechuas harán cambiar inmoralidades cuya fuerza hoy mueve montañas que en el proceso muelen buenas intenciones y ¡ojo! pueden arrasar gobiernos que demuestran contumacia en el error de seguir emitiendo avales de empleo gubernamental y quizá otros, por dinero.

Ahora, lo de la aplicación de “leyes” comunitarias de origen autóctono andino, y que seguramente tienen sus tácitas “amas” que por lo visto van más allá de las leyes míticas, constituye nada menos que una forma de autonomía lograda sin cabildos y manifestaciones populares ni mucho menos. La pregunta es ¿por qué en forma autonómica los andinos pueden maltratar y hasta azotar a taxistas y otros que exhiben desacuerdo con bloqueos y huelgas en plena ciudad de La Paz en directa contravención de las leyes de la república y de la moralidad más elemental? ¿Por qué tales infractores y hasta delincuentes pueden de pronto inventar sus convenientes “amas” sin que las fuerzas del orden investiguen y sometan a juicio a tales desalmados? ¿Por qué se tolera esa autonomía alevosa y no la democrática, como por ejemplo la de la Media Luna, que obedece los “amas” de la Constitución y las leyes? ¿No será que varios “amas” emitidos en la sede de Gobierno están sujetos a la plusvalía de la anarquía de conveniencia y a sus propios, y discretos, por no decir clandestinos, intereses?

“Los “amas” de la ley mítica quechua también exigen trabajar (no ser flojos) en la redacción de una nueva Constitución ¡sin mentir! Cosa que dado el desbarajuste que reina hasta el momento no se está cumpliendo ni mucho menos. Tampoco se están respetando “amas” del enmarañado y hasta negro caso de los cuarenta y y cuatro contratos petroleros. Recordemos que el castigo por no respetar los “amas” del Incario era severo y ejemplar. ¿Por qué propugnar su vigencia retóricamemte sin llegar a “castigos” también ejemplares por infringir las leyes? Insisto, para eso hay “amas” y desde luego leyes que abarcan más y mejor los intersticios de la delincuencia y sus complejidades ¿Acaso no se busca incorporar elementos de la ley comunitaria andina a la Constitución de todos los bolivianos, cuando los mismo andinos hoy los pasan por alto?


“Manos a la obra”

marzo 15, 2007

“Manos a la obra”
por Jorge V. Ordenes L.
El 3 de marzo de 2002 el entonces presidente de Bolivia, Sánchez de Lozada, pregonaba su mensaje “Manos a la obra” en el que hablaba del seguro materno infantil, de la corrupción, de obras de empleo, para terminar diciendo, cito: “¿Se ha hecho suficiente? Definitivamente no. ¿Hemos comenzado?. ¿Hemos arrancado? Definitivamente sí. Entonces, manos a la obra; cada boliviano tiene mucho que hacer. Por favor, acompáñennos y tratemos de tener éxito poniendo a Bolivia en movimiento.”

Lo peculiar de esta cita es que pudo haber sido dicha por su Excelencia en ejercicio ¡en marzo de 2007! aunque la verdad es que pudo venir de cualquier presidente de los últimos cuarenta y cinco años ¿por qué? Porque se trata de un mensaje político que cohabita más con la retórica que con la realidad de poca acción sobre la que se debate la pobreza de espíritu y de conciencia que a su vez es fundamento de nuestra pobreza económica, social y política. ¡Por favor! Necesitamos que se llegue a lo específico que viene a ser la cara idónea del cumplimiento. El significado vacuo de tales discursos juguetea con las esperanzas de las regiones lo que es una forma miope de proceder. Por qué.

Porque la mayoría de los gobernantes ni siquiera pueden redactar un memorando correctamente, menos contratos y leyes lo que se comprueba con eso querer dar el voto a muchachos de diez y seis años cuando éstos no tienen por qué comprender lo que es gobernar en tanto que aquéllos, para colmo de males, son declarados enemigos de leer libros que, de haberlos leído, posiblemente se hubiesen educado sobre la obvia verdad de que para votar en elecciones se necesita capacidad de
entendimiento y asimilación, cosa que un adolescente no tienen la menor obligación de poseer.
A propósito, el adolescente tiene derecho a aprender y, antes de aprender, es pueril pretender que sepa . Es como pedir peras al olmo y pretender que éste tenga la obligación de darlas. Estulto.
Los allegados de ONG que tanto gustan educar a adultos, ¿por qué no empiezan enseñando a leer y escribir correctamente a sus educandos de manera que cuando ejerzan, respeten más y mejor lo que es debe ser la democracia, la gobernanza, la política y las elecciones, y a ¡pregonar mejores discursos!

Ahora, los gobernantes en este momento deberían discursear sobre lo que preocupa a la gente de cada región del país, y no solamente sobre lo que está en las afiebradas cabezas de los graduados de las ONG y de muchos andinos. Por favor, las consternaciones regionales se distinguen unas de otras, o sea que los discursos tienen que ser relevantes por segmentos de población. En democracia se discursea en torno a lo que quiere la población, y no sobre lo que se busca imponer.

Claro que hay temas que deberían interesar a todos los bolivianos y sobre esos temas hay que discursear, como la urgente necesidad de construir por lo menos diez diques y represas en los contrafuertes de los Andes y en las cabeceras de los llanos que contengan las aguas en épocas de lluvias y se almacenen para la época seca, generen electricidad y eviten las inundaciones que por muchos años han azorado el oriente del país. Otro tema de discurso es la urgente necesidad de construir una súper carretera interoceánica, y otras, que entre otras cosas permitan concretar de una vez por todas la explotación de yacimientos prometedores como La Gayba, el Mutún, así como los residuos llenos de plata de la explotación colonial de Potosí, y la agricultura desde luego. Estos proyectos deberían ser urgentes porque darían empleo a miles. También en este momento se debería discursear sobre cómo van a proceder para lograr institucionalizar el país sin tanto vale de empleo por lo general extendido a incompetentes, cuando es obvio que su gobierno se va a paralizar y hasta derrumbar continuando la nefasta práctica tradicional boliviana de dar puestos importantes a parientes, amigos o allegados, lo que significa pasto de corrupción e ineptitud.

Si se trata de discursear, los que gobiernan deberían hacerlo sobre autonomía, y sobre cuándo van a anunciar que la “Asamblea Constituyente” es un fracaso porque hay gente que quiere imponerse y hay gente que no va a aceptar imposiciones producto de ideologías ajenas y recicladas. Los gobernantes deberían discursear sobre dónde y cuándo han de conseguir los millones de euros de inversión que se necesitan para impulsar la industria del gas; cuándo y cómo van a vigorizar el servicio exterior dando énfasis al cabildeo con resultados positivos en Washingon, Bruselas, Brasilia y otras partes ahora que la globalización resulta un reto flamante con esto del gas, etc.

De estas cosas pertinentes no se discursea porque “manos a la obra”, en serio, daría poder a los gobernantes como resultado de logros en vez de promesas. A lo que voy en última instancia es que parece que las cosas cambian pero mientras más parecen cambiar más quedan como estaban, incluyendo los discursos.


Un estudio revelador

marzo 2, 2007

Un estudio revelador
por Jorge V. Ordenes L.
El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) acaba de publicar un estudio crítico de valoración aduanera que ofrece montos estimados de fraude y éste, nada menos que por origen de las importaciones, viene a ser información valiosa por el detalle. Vale la pena echarle un vistazo. Por ejemplo, el Estudio dice que la subvaloración aduanera de Bolivia fue de ¡504 millones de dólares en 2005!… o el significante 21,5 por ciento del valor total de las importaciones formales de ese año. Ahora, el monto de fraude tributario por concepto de esa subvaloración asciende a 154 millones de dólares; y la pérdida del Estado viene a ser nada menos que el equivalente al ocho por ciento de la renta interna de 2005; en tanto que la pérdida de renta aduanera alcanza el 37 por ciento del total, lo que debe ser suficiente llamado de alarma a las autoridades nacionales y al público en general. Tal no se puede tolerar si nos respetamos.

Luego el Estudio menciona la (hoy afortunada) insistencia y luego financiamiento del Fondo Monetario, Banco Interamericano y Banco Mundial en la gestión y promulgación de la Ley General de Aduana que entró en vigencia en 2000, y que vino a reemplazar a la pisoteada Ley Orgánica de Aduanas (LOA) que todos sabemos que fue pasto de corrupción de prácticamente todos los gobiernos nada menos que “desde el primer cuarto” del siglo XX. El punto es que de no haber sido la insistencia de esas instituciones multilaterales, quizá los bolivianos seguiríamos sufriendo la voracidad presupuestívora de la LOA.

El Estudio ofrece un análisis detallado de la actual brecha que separa las leyes y reglamentaciones, también de la práctica delincuente de un porcentaje significante de importadores, y del regreso progresivo a la nefasta empleomanía politicoide de las aduanas que, con el tupé más increíble, nuevamente propenden a contribuir al fraude lo que es revelador del creciente desbarajuste ético que vivimos que entre otras cosas nos impide salir adelante como sociedad multiétnica y pluricultural, y desde luego como país.

Y es aquí donde quiero expandir el comentario porque se trata de revelaciones gallardas de una manera de delinquir que por lo visto se ha tornado en idiosincrasia y hasta en una forma de cultura, ilícita y punible, que se fundamenta en la aceptación y hasta saboreo rutinario de la cleptomanía que involucra a, por un lado, el significante porcentaje de importadores que operan sobre todo pero no solamente en fronteras. Por otro lado implica a las leyes y al hecho de que necesitan actualización y desde luego refinamiento. De refilón compromete al Congreso Nacional como Poder del Estado, y por supuesto que toca los timbres y las puertas del Poder Ejecutivo que todos sabemos tiene la obligación de sopesar la referida situación idónea, competente y transparentemente (“transparente”, qué palabra más pisoteada en Bolivia) con el propósito de modificar y redactar leyes sin desaliño, y sin faltas de sintaxis y ortografía… como sucedió con los escritos de “nacionalización” que tanto nos sonroja por culpa de unos cuantos ineptos.

Entonces compromete al Poder Judicial como responsable del enaltecimiento y protección de esas leyes, su vigencia y aplicación, que necesariamente deben incluir el dictamen de sentencias con penas de hasta seis años de cárcel, como instruye la ley, para los delincuentes hallados culpables; y que tales penas se cumplan sin contemplaciones políticas ni lealtades con posibles entes que vienen a ser parte de un problema que raya, por su incrustación estructural en la cultura nacional, en una informalidad económico-social cuya sinvergüencería y duración en última instancia viene a ser una abierta afrenta a la conciencia nacional y desde luego al erario, o sea a todos nosotros víctimas del fraude de gente moralmente desalmada. Es precisamente un estudio técnico serio como éste del IBCE que debe servir de modelo en otras áreas de la administración nacional como las fuerzas armadas incluyendo la policía; los ministerios viejos y nuevos sobre todo el de relaciones exteriores y la diplomacia; las universidades estatales; las prefecturas; y las operaciones de aprovicionamiento de cada una de éstas, etc. Tal bien puede utilizarse como pauta de inicio de una cruzada de asepsia técnico-moral de todo el aparato estatal que lo necesita, no solamente la aduana.

El gobierno de hogaño puede hacerlo si se aparta del camino del estatismo enceguecido que le fascina. Lo de estatismos puede quedar siguiendo el postulado del mexicano Antonio Caso que hablaba de transitar la realidad socio política de su país a principios del siglo XX con pies de plomo y alas de urgencia, y tomando en cuenta la seriedad de los derechos y propiedad lícitamente adquirida de todos lo bolivianos, me refiero a cambas, chapacos, collas, y a los emigrados por falta de empleo que es resultado directo del cuestionable manejo de la cosa pública que nos pertenece también a todos.


La educación popular en Bolivia

marzo 2, 2007

La educación popular en Bolivia
por Jorge V. Ordenes L.
Hay cada vez más gente aquí y allá que pregunta por qué se descuidó por décadas la educación popular boliviana al punto de que hoy las varias naciones, que en su momento se creyó que conformaban una Bolivia fundamentada en una Constitución Política del Estado, leyes, etc., simplemente no se entienden. Al contrario, polemizan, divergen, optan por hablar y hacer hablar idiomas distintos y con saña; prefieren justicia a su manera en total detrimento del sentido común y la moralidad; y hasta se matan. Elementos nefastos que hacen difícil sino imposible la factibilidad de Bolivia. También arguyen que lo primero que debe reconocerse es la necesidad de compresión y y avenencia entre bolivianos donde lo multiétnico y pluricultural debería ser aglutinante. Los poderes del Estado deben encargarse de que las divergencias se debatan hasta el consenso… y no hasta el estancamiento que refleja falta de educación.

La respuesta como boliviano es difícil de resumir, pero no imposible. Yo diría que la educación en general en Bolivia, no solamente la popular si por tal se entiende la educación del indio y del mestizo del campo, de las barriadas y villas miserias de las ciudades, y los pueblos, históricamente ha dejado que desear. ¿Incluyo aquí la cuestionable educación de la clase media y en general la educación de las ciudades? Sí, la incluyo.

Algunos de nosotros creemos que casi toda la educación primaria, secundaria y terciaria o universitaria, y otras, en general en Bolivia, has sido deficientes desde un comienzo. Estamos como estamos por eso, porque nos han educado a codazos. Es obvio y una lástima, pero no por eso deja de ser una realidad. La verdad es que mientras la suframos sin plantearla, jamás encontraremos la solución. Tan sencillo como eso. Y qué de la educación familiar.

Lo que puedo decir en forma silogística es que la educación familiar, de haber sido competente desde un comienzo, sobre todo en las ciudades, la educación del resto de lo que nos esforzamos en llamar país, o sea la educación popular en general, hubiera sido mejor. Por otro lado se dice que la educación privada, de todo nivel, es o ha sido tradicionalmente mejor que la fiscal, pero yo creo que en general ha sido menos mala, pero buena no. Pongámonos la mano al pecho y examinemos.

La clase media de Bolivia desde hace tiempo que valora la educación extranjera más que la nacional, de lejos y por idiosincrasia. Los médicos y otros profesionales hacen publicidad de sus estudios en el exterior a fin de atraer pacientes. Se prefiere alquilar propiedad a diplomáticos y/o extranjeros. En general se prefiere producto extranjero porque la percepción generalizada es que es mejor, incluyendo la educación. Si el enfermo tiene medios para hacerse curar en un país vecino, ni hablar de EEU o Europa, se ausenta de Bolivia en el próximo vuelo. Si tiene medios, estudia en el exterior. Si no tiene medios se va en bandada a España, etc. Lo de título “en provisión nacional” es una tontería. En síntesis, se valora la educación extrajera porque en la mente de los más, insisto, es mejor que la boliviana y punto. Y esto desde hace mucho tiempo.

En cuanto a la clase rural pobre, sobre todo del occidente del país, cito al educador y académico boliviano José Roberto Arze que recientemente me comentó que, en lo que concierne a la “educación del indio” en el periodo precolombino, según Garcilazo de la Vega “El Inca”, Tupac Yupanki habría postulado: “No es lícito que se enseñen a los hijos de la plebe las ciencias que pertenecen a los generosos porque como gente baja no se eleven y ensoberbezcan, menoscaben y apoquen; basta que aprendan los oficios de sus padres; que el mandar y gobernar no es de plebeyos, que es agravio al oficio y a la nación encomendárselo a gente común”. Hasta aquí Arze. Es decir, si los descendientes de europeos en Bolivia históricamente fueron elitistas, acaparadores de educación y otras cosas, explotadores, rosqueros y demás, los incas, salvando distancias, no fueron menos. Lo de “comunitarios” se aplicaba a las comunidades que los oligarcas incas explotaban para beneficio del “incario”, sobre todo del inca rey y su séquito; lo mismo que ahora escuchamos que las nacionalizaciones y otras vainas son para beneficiar al pueblo, o a los “movimientos sociales” mejor dicho.

Lo cierto es que la educación, desde ese entonces, era beneficio de unos cuantos afortunados lo que la república intentó corregir sin éxito porque el analfabetismo y otras ignorancias socializadas han beneficiado y continúan beneficiando a los intereses creados sobre todo de los gobernantes. O sea que el pensamiento de Tupac Yupanki tuvo vigencia desde entonces ¡hasta nuestros días! Lo que no deja de ser un vaso comunicante entre indios, mestizos y “blancos”. Lo cierto es que todos manipularon la educación hasta descuidarla poco menos que imperdonablemente. Bueno pues, es tiempo de reconocerlo, decirlo y plantearlo con la esperanza de, esta vez, mejorarla.