El desarrollo económico de China

El crecimiento económico de China
Por Jorge V. Ordenes L.
El crecimiento económico de China continental de más del nueve por ciento por año durante varios años es insostenible porque está basado mayormente en el valor en divisas de las exportaciones que a su vez se basan en un yuan obstinadamente subvalorado pese a los reclamos de la competencia internacional. Por otro lado, el estímulo del consumo interno continúa ignorado por las autoridades. La inversión y las empresas extrajeras, que tanto acoge el régimen político, busca generar productos mayormente de exportación. La corrupción continúa pese a la pena capital, etc., y las violaciones de los derechos humanos siguen. Así, el sistema político centralizado tiene como talón de Aquiles precisamente ese alto crecimiento económico insostenible basado en las exportaciones, y en un sistema político-económico acaparador que no comparte beneficios con la población como ésta se merece.
China es el tercer exportador más importante del mundo y dentro de poco ha de ser el primero en parte porque controla de cerca vastos insumos de capital y trabajo, y tiene amplio espacio de desarrollo porque viene del subdesarrollo, y del fracaso socio-económico del sistema comunista que se estableció en 1949 y que comenzó a desmantelarse en 1990. Un dato revelador: el número de trabajadores empleados por el Gobierno bajó de 110 millones en 1995 a 62 millones en 2005 en detrimento de lo que el ciudadano chino ha estado acostumbrado a esperar del Gobierno central que ahora más que nunca tiene recursos.
Pese a ese notable e inédito crecimiento económico registrado sobre todo en base a cifras crecientes de exportación, como van las cosas, hay nubarrones en su horizonte que si no se los ve y se los espera con el apronte que seguramente también ha de ser inédito, los dólares del castillo, de los castillos mejor dicho, se pueden convertir en naipes y el peso de los naipes podría aplastar el modelo y/o segmentos significantes de él.
En primer año universitario de macroeconomía se enseña que el producto interno bruto (PIB) debería medirse sumando el total del consumo interno al total de las inversiones, más el gasto del gobierno, más, o menos, la diferencia positiva o negativa de las exportaciones con relación a las importaciones. Bueno, el total de consumo interno personal en China es un raquítico treinta y ocho por ciento de su producto interno bruto (PIB), comparado por ejemplo con EEUU cuyo guarismo de consumo del PIB es setenta por ciento.
Lo incomprensible es que el gobierno, que controla crecientes reservas y las posibilidades que éstas brindan, no quiera o quizá no sepa mejorar el poder adquisitivo de la población como por ejemplo aumentando salarios de modo que la demanda aumente y el consumo también. Revaluando el yuan, que según el Instituto Peterson está sobrevalorado en un cuarenta por ciento, también se haría que el obrero ganase más en términos reales, y viviese mejor…en fin. No hay peor ciego que el que no quiera ver, claro.
En cuanto al gasto del Gobierno y las instituciones que controla, el énfasis es invertir en industrias que participen en el desarrollo y la ampliación, nacional e internacional, de plantas y equipo de productores de insumos que China necesita para exportar aún más. Un indicador es la urgente necesidad de generar más electricidad. China en este momento tiene once plantas nucleares de generación de electricidad en funcionamiento, pero el Instituto Tecnológico de Massachussetts opina que hasta 2050 y al paso que China va, necesitará doscientas plantas nucleares más. Ahora, académicos de la afamada Universidad Tsinghua dicen que el país necesitará ¡300 plantas más!
Dado el expediente de descuidos en la producción de químicos y medicamentos en y de China, las organizaciones ecológicas del mundo, y otros, están sobresaltadas ante tal planteo. Después de todo la URSS, en época de necesidad diseñó (pobremente) y construyó una docena de plantas nucleares una de las cuales, Chernovyl, detonó desastrosamente en 1986. Desde el accidente nuclear de Three Mile Island, Pennsylvania, EEUU, en 1979, las regulaciones son más exigentes aunque, dado el confidencial comportamiento chino, será difícil sopesar la calidad de lo que hagan.
La empresa privada que va gestándose en China difícilmente será suficiente para satisfacer las necesidades de empleo de la población. La cultura china del “danwei”, basada en un Estado paternalista, tendrá que pervivir con la relativa opulencia de los que triunfan en la empresa privada. Recordemos que el danwei hacía que el Estado cuidase al ciudadano desde la cuna hasta la tumba. En este momento la cantidad de población educada que todavía prefiere la seguridad de educación, cuidado de la salud y jubilación que ofrece un puesto de gobierno habrá que respetar y asalariar en forma de manera que el gasto fiscal resulte en un aumento de la demanda interna que, insisto, China necesita para aventar los nubarrones que la dependencia en las exportaciones representa.

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