La democracia atormentada

julio 19, 2007

La democracia atormentada
Por Jorge V. Ordenes L.
La democracia de Bolivia está atormentada porque reina la intranquilidad, la incertidumbre, el atolondramiento y a menudo la anarquía que a su vez son pasto fértil de cada vez más dudas de que la democracia tolerante y respetuosa de la disensión y el orden jurídico institucional soporte las andanadas de amenazas e imposiciones de un populismo desorbitado, como ese de buscar la reelección indefinida de autoridades que, a propósito, es una idea absolutamente antidemocrática porque conociéndonos, entre masajear los resultados de elecciones, carnetizar oscuramente, y recurrir al cohecho y la intimidación, entre otras prácticas cuestionables, tal idea viene a convertirse en una sarcástica colección de pompas fúnebres de nuestra enfermiza democracia.
Por desgracia en ese tobogán estamos aunque la esperanza de que las políticas del Gobierno se serenen y se den cuenta de que todos podemos salir adelante, incluyendo los llamados movimientos sociales, originarios, de cabildos, población urbana, etc., si sentamos cabeza y vemos más allá de nuestras narices sobre todo ante la necesidad de generar empleo en masa para lo que es imprescindible el dinero de inversión privado que llegue a desarrollar las reservas de gas y docenas de otras cosas. Que el socialismo sea un camino para llegar a destino pero, por favor, que no el único.
El socialismo desorbitado de Bolivia tiene la obligación moral de aprender a competir con el sector privado en forma equitativa. Digo “socialismo desorbitado” porque por lo visto y sentido hasta ahora, y por no leer libros, ese socialismo no se ha percatado de la evolución, o evoluciones mejor dicho, del socialismo europeo que para actualizarse después de la segunda guerra mundial tuvo que ceder para no perecer ¡y pervive moderna y exitosamente!
Ahora, la máscara de la pobreza continúa cubriendo un sinnúmero de desigualdades políticas, económicas y sociales, que imposibilitan cada vez más su erradicación. O sea que estamos ante lo inédito en parte porque hay más gente en el país y por lo tanto hay más descontentos que si no emigran no les queda más que hacerse los que abrigan esperanzas de conseguir mejorar recurriendo a bloqueos y desacatos de toda índole y cariz. En esto estamos peor que antes. Y eso que la mayoría de los bolivianos de los movimientos sociales hasta hoy se nutren de promesas del Poder Ejecutivo al que habría que recordar que en un país donde la promesa política ha sido pan de cada estación, y el incumplimiento la migaja o menos, incumplir puede ser suicida dada la volatilidad de la hueste. No sólo de cooperativistas mineros se puede poblar el descontento. Por eso es que hay que negociar con todos, y de buena fe, o por lo menos con la fe menos contaminada que en un momento dado se pueda llevar a la mesa de negociación.
Para esto, algunos de nosotros creemos que el Poder Ejecutivo debe dejar “el maletín de ideologías” a la orilla del camino por lo menos un tiempo y negociar sobre todo con las regiones (que son una realidad por más que se cierre los ojos y se busquen tres pies al gato ideológico), particularmente con las regiones orientales y del sur de Bolivia. Me refiero específicamente a los departamentos de Santa Cruz y Tarija que en estos tiempos contribuyen más que nadie, más que La Paz desde luego, al rubro exportaciones nacionales. Éstos unidos al Gobierno central podrán negociar mejor con los demás que van siendo docenas.
Por otro lado, el Poder Ejecutivo también se anotaría un poroto político continental (de eso se trata señores) si, recogiendo algo de lo que dejó en “el maletín” de la orilla del camino, haga que las leyes impositivas y laborales bolivianas, tal como están, se cumplan al pie de la letra y por todas y cada una de las empresas privadas y estatales de Bolivia sin excepción de ninguna clase y excusa ya que hoy existen empresas de todo tamaño y descaro que, por ejemplo, descuentan a sus empleados por concepto de Caja de Salud y AFP, y no contribuyen en nombre de esos empleados ni a la Caja ni a las AFP, lo que no solamente en ilegal, inmoral y cruel, sino que es una de las causas históricas de que exista ese “maletín de ideologías” en la convulsionada realidad del país de este momento, además de su sufriente democracia, claro.
Sabemos desde hace marras que el indígena, y otros bolivianos, han sido abusados y maltratados, sobre todo políticamente, desde la época de la Colonia y que todavía hoy perdura ese abuso de una forma u otra incluyendo el resultante vilipendio de la democracia. Pero nunca haremos que tal abuso pase a la historia si no generemos empleo y más empleo que todos deberíamos saber es la única forma de reducir la pobreza y por lo tanto el abuso.
Insisto, la pobreza es la que más genera abuso y por eso urge combatirla hoy más que nunca sobre todo con un plan masivo de construcción de carreteras y sus importantes derivados de todo tipo. Al respecto, se habla de desarrollar el norte del departamento de La Paz, etc. Tal, sin carreteras, es demagogia repetitiva e improductiva que también socava la democracia.


Los confliectos son inflacionarios

julio 12, 2007

Los conflictos son inflacionarios
Por Jorge V Ordenes L.
La oficialmente mentada presión inflacionaria causada por la afluencia de dólares y la política de imprimir moneda nacional a medida que aquéllos ingresan a Bolivia es sólo parte del momento actual. La verdad también habrá de incluir prominentemente las múltiples escaseces, o la percepción cada vez mayor de que éstas se van produciendo por la reinante anarquía causada por los desplazamientos de población por razones políticas de índole patotera y hasta montonera, los benditos bloqueos, los paros y las convocaciones a manifestaciones, cabildos, etc., regionales del norte, sur, este y oeste del país, que tienen el nefasto efecto de reducir la producción de bienes y servicios que en última instancia hace que el cada vez mayor volumen de dinero persiga cada vez menos productos lo que es, siempre ha sido, perniciosa y categóricamente ¡inflacionario!
De esos paros y proclamas la mayoría quiméricas, que obviamente causan inflación, se está haciendo política irresponsable cuando se trata de una cuestión macroeconómica delicada por lo potencialmente costosa en hambre, frustración, impotencia, salud y mayor pobreza de la inmensa mayoría de la población. Sobre todo pobreza moral. Con recordar la crueldad de la hiperinflación de principios de los 1980, y otras, debería bastar. Pero la memoria de muchos bolivianos, sobre todo de los que están en los Poderes Ejecutivo y Legislativo, quizá inmaduros todavía, parece diluirse en ambiciones desmedidas de índole populista que sólo causarán mayores lágrimas, claro, no solamente por cuestiones inflacionarias. Pero bueno, ¿cómo se prevé que la inflación se deboque y galope cual cabalgadura del libro canónigo, el Apocalipsis? Y aquí “no hay tu tía” porque hay poco espacio de maniobra.
Para empezar, urge recalcar que los paros y demás sólo se producen con frecuencia cuando hay ¡relativa estabilidad económica! Pero ésta ¡ojo! también permite o debería permitir el planteo serio y equitativo de los problemas que motivan los paros, etc., y su solución que viene a ser lo principal.
Como están las cosas, la mediocridad de las ”negociaciones”, que hasta ahora dan limitadísima solución a los conflictos, está nutriendo la inflación. De persistir, ésta pronto se convertirá en parte de los conflictos, o sea parte del problema, con toda la crueldad que tal conlleva porque, insisto, de darse la inflación de una manera descontrolada, complicaría y hasta opacaría toda búsqueda de solución en este momento. Insisto, la inflación es controlable en la medida que se reduzcan los conflictos, y éstos son manejables en la medida en que la inflación no aumente. Ahora, no plantear competentemente las razones de los conflictos es como darse un mal disparo en la cabeza y más concretamente en la sien nacional que puede dejarnos lisiados por mucho tiempo o ¡para siempre!
Recordemos que los países rara vez mueren, pero sí pueden quedar idiosincráticamente afectados hasta el punto de no poder extraerse del embudo que detiene el desarrollo socio-económico que “las Bolivias”, sobre todo del Oriente y el Occidente del país, en este momento necesitan para, entre otras cosas, ver la forma de constituir o procurar constituir una sola Bolivia que dicho sea de paso ya debería ser tiempo de construirla pero, como van las cosas, los “cangrejos” del “balde boliviano” una vez más no permiten que ningún “cangrejo” ascienda. Y esta metáfora cobra mayor valor hoy con esto de la inflación.
En cuanto a la premura de disminuir los conflictos lo primero que hay que aceptar es el fracaso de la “Asamblea Constituyente”, y el triunfo del clamor más que popular de las autonomías departamentales. El que no lo entienda así o está ciego o sordo o ambos. La verdad es que no hay mayor sordo que el que no quiere oír y, en esta instancia, el Poder Ejecutivo por razones populistas (en momentos en que la popularidad de cualquiera está en duda) hasta hoy no ha querido dialogar seriamente en cuanto a qué se entiende por autonomía y qué abarca en términos nítidos y específicos desde el punto de vista jurídico, económico y social. Y mientras no lo haga, una parte significante de los conflictos continuará, y la inflación, desgraciadamente, aumentará.
Un entendimiento sobre autonomía llevaría a acuerdos definitivos acaso en el marco contorsionado de la “Asamblea Constituyente”, que de alguna forma habría que resucitar aunque para esto ya no hay apuro. Por otro lado el justo pedido de autonomías étnicas y culturales debería ser cuestión de cada departamento una vez que cuaje nacionalmente el asunto de autonomía departamental que seguramente ha de tomar unos años. Donde una etnia sobrepase los límites geográficos de un departamento habría que ver cómo se hace. Pero hay que empezar por algún lado. Las soluciones hay que forjarlas, en este caso por el acuciante lado de los planteos en lo posible apolíticos de los conflictos lo cual es posible sobre todo ahora que el fisco tiene recursos que bien usados detendrían la inflación.


¿Los Neanderthals parientes nuestros?

julio 9, 2007

¿Los Neanderthal parientes nuestros?
Por Jorge V. Ordenes L.
Los especialistas buscan saber qué aconteció cuando los Neanderthal de Europa (homo sapiens), que habían vivido en ésta más de 300.000 años, se encontraron con los Cro-magno o “humanos modernos” (homo sapiens sapiens) que procedían de África hace tan solo 40.000 años. Habiendo los Neanderthal desaparecido hace 30.000 años, 10.000 años convivieron con los “humanos modernos” y al parecer incluso ¡copularon entre sí! en circunstancias mucho más frecuentes de lo que se creía, según el paleontólogo de la Universidad de Washington de Saint Louis, Erik Trinkaus, cuyos estudios han sido publicados en abril de 2007 por la National Academy of Sciences de EEUU.
Después de estudiar detalladamente los fósiles europeos de ambos grupos humanos, el investigador concluye que un buen número de atributos son inherentes a ambos grupos, que los dos eran humanos, y que es lógico pensar que convivieron lo que vendría a significar que los humanos de hoy ¡tenemos genes Neanderthal!, lo que no deja de ser puesto en duda por otros investigadores que postulan que se trata de dos especies diferenciadas.
Estos paleontólogos dicen que de haberse mezclado genéticamente el Neanderthal con el “humano moderno”, resulta más intricado encontrar una respuesta a por qué el Neanderthal desapareció tan de repente. De todas maneras especifican que el Neanderthal sabía ¨pero no sabía que sabía”. También postulan que la diferencia entre éste y el humano moderno es similar a la que existe entre un elefante de hoy y un Mamut que también vivió en el periodo paleolítico compartido en buena medida por el Neanderthal y el Cro-magno; aunque tampoco hablan de si el elefante convivió por lo menos unos miles de años con el mamut.
Los estudios del genoma del “humano moderno” hasta ahora no ha dado razón genética para emparentarnos con el Neanderthal. Pero los estudios continúan y no sería raro que llegue el momento en que se compruebe que el Neanderthal es pariente nuestro.


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