Los confliectos son inflacionarios

Los conflictos son inflacionarios
Por Jorge V Ordenes L.
La oficialmente mentada presión inflacionaria causada por la afluencia de dólares y la política de imprimir moneda nacional a medida que aquéllos ingresan a Bolivia es sólo parte del momento actual. La verdad también habrá de incluir prominentemente las múltiples escaseces, o la percepción cada vez mayor de que éstas se van produciendo por la reinante anarquía causada por los desplazamientos de población por razones políticas de índole patotera y hasta montonera, los benditos bloqueos, los paros y las convocaciones a manifestaciones, cabildos, etc., regionales del norte, sur, este y oeste del país, que tienen el nefasto efecto de reducir la producción de bienes y servicios que en última instancia hace que el cada vez mayor volumen de dinero persiga cada vez menos productos lo que es, siempre ha sido, perniciosa y categóricamente ¡inflacionario!
De esos paros y proclamas la mayoría quiméricas, que obviamente causan inflación, se está haciendo política irresponsable cuando se trata de una cuestión macroeconómica delicada por lo potencialmente costosa en hambre, frustración, impotencia, salud y mayor pobreza de la inmensa mayoría de la población. Sobre todo pobreza moral. Con recordar la crueldad de la hiperinflación de principios de los 1980, y otras, debería bastar. Pero la memoria de muchos bolivianos, sobre todo de los que están en los Poderes Ejecutivo y Legislativo, quizá inmaduros todavía, parece diluirse en ambiciones desmedidas de índole populista que sólo causarán mayores lágrimas, claro, no solamente por cuestiones inflacionarias. Pero bueno, ¿cómo se prevé que la inflación se deboque y galope cual cabalgadura del libro canónigo, el Apocalipsis? Y aquí “no hay tu tía” porque hay poco espacio de maniobra.
Para empezar, urge recalcar que los paros y demás sólo se producen con frecuencia cuando hay ¡relativa estabilidad económica! Pero ésta ¡ojo! también permite o debería permitir el planteo serio y equitativo de los problemas que motivan los paros, etc., y su solución que viene a ser lo principal.
Como están las cosas, la mediocridad de las ”negociaciones”, que hasta ahora dan limitadísima solución a los conflictos, está nutriendo la inflación. De persistir, ésta pronto se convertirá en parte de los conflictos, o sea parte del problema, con toda la crueldad que tal conlleva porque, insisto, de darse la inflación de una manera descontrolada, complicaría y hasta opacaría toda búsqueda de solución en este momento. Insisto, la inflación es controlable en la medida que se reduzcan los conflictos, y éstos son manejables en la medida en que la inflación no aumente. Ahora, no plantear competentemente las razones de los conflictos es como darse un mal disparo en la cabeza y más concretamente en la sien nacional que puede dejarnos lisiados por mucho tiempo o ¡para siempre!
Recordemos que los países rara vez mueren, pero sí pueden quedar idiosincráticamente afectados hasta el punto de no poder extraerse del embudo que detiene el desarrollo socio-económico que “las Bolivias”, sobre todo del Oriente y el Occidente del país, en este momento necesitan para, entre otras cosas, ver la forma de constituir o procurar constituir una sola Bolivia que dicho sea de paso ya debería ser tiempo de construirla pero, como van las cosas, los “cangrejos” del “balde boliviano” una vez más no permiten que ningún “cangrejo” ascienda. Y esta metáfora cobra mayor valor hoy con esto de la inflación.
En cuanto a la premura de disminuir los conflictos lo primero que hay que aceptar es el fracaso de la “Asamblea Constituyente”, y el triunfo del clamor más que popular de las autonomías departamentales. El que no lo entienda así o está ciego o sordo o ambos. La verdad es que no hay mayor sordo que el que no quiere oír y, en esta instancia, el Poder Ejecutivo por razones populistas (en momentos en que la popularidad de cualquiera está en duda) hasta hoy no ha querido dialogar seriamente en cuanto a qué se entiende por autonomía y qué abarca en términos nítidos y específicos desde el punto de vista jurídico, económico y social. Y mientras no lo haga, una parte significante de los conflictos continuará, y la inflación, desgraciadamente, aumentará.
Un entendimiento sobre autonomía llevaría a acuerdos definitivos acaso en el marco contorsionado de la “Asamblea Constituyente”, que de alguna forma habría que resucitar aunque para esto ya no hay apuro. Por otro lado el justo pedido de autonomías étnicas y culturales debería ser cuestión de cada departamento una vez que cuaje nacionalmente el asunto de autonomía departamental que seguramente ha de tomar unos años. Donde una etnia sobrepase los límites geográficos de un departamento habría que ver cómo se hace. Pero hay que empezar por algún lado. Las soluciones hay que forjarlas, en este caso por el acuciante lado de los planteos en lo posible apolíticos de los conflictos lo cual es posible sobre todo ahora que el fisco tiene recursos que bien usados detendrían la inflación.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: