La democracia atormentada

La democracia atormentada
Por Jorge V. Ordenes L.
La democracia de Bolivia está atormentada porque reina la intranquilidad, la incertidumbre, el atolondramiento y a menudo la anarquía que a su vez son pasto fértil de cada vez más dudas de que la democracia tolerante y respetuosa de la disensión y el orden jurídico institucional soporte las andanadas de amenazas e imposiciones de un populismo desorbitado, como ese de buscar la reelección indefinida de autoridades que, a propósito, es una idea absolutamente antidemocrática porque conociéndonos, entre masajear los resultados de elecciones, carnetizar oscuramente, y recurrir al cohecho y la intimidación, entre otras prácticas cuestionables, tal idea viene a convertirse en una sarcástica colección de pompas fúnebres de nuestra enfermiza democracia.
Por desgracia en ese tobogán estamos aunque la esperanza de que las políticas del Gobierno se serenen y se den cuenta de que todos podemos salir adelante, incluyendo los llamados movimientos sociales, originarios, de cabildos, población urbana, etc., si sentamos cabeza y vemos más allá de nuestras narices sobre todo ante la necesidad de generar empleo en masa para lo que es imprescindible el dinero de inversión privado que llegue a desarrollar las reservas de gas y docenas de otras cosas. Que el socialismo sea un camino para llegar a destino pero, por favor, que no el único.
El socialismo desorbitado de Bolivia tiene la obligación moral de aprender a competir con el sector privado en forma equitativa. Digo “socialismo desorbitado” porque por lo visto y sentido hasta ahora, y por no leer libros, ese socialismo no se ha percatado de la evolución, o evoluciones mejor dicho, del socialismo europeo que para actualizarse después de la segunda guerra mundial tuvo que ceder para no perecer ¡y pervive moderna y exitosamente!
Ahora, la máscara de la pobreza continúa cubriendo un sinnúmero de desigualdades políticas, económicas y sociales, que imposibilitan cada vez más su erradicación. O sea que estamos ante lo inédito en parte porque hay más gente en el país y por lo tanto hay más descontentos que si no emigran no les queda más que hacerse los que abrigan esperanzas de conseguir mejorar recurriendo a bloqueos y desacatos de toda índole y cariz. En esto estamos peor que antes. Y eso que la mayoría de los bolivianos de los movimientos sociales hasta hoy se nutren de promesas del Poder Ejecutivo al que habría que recordar que en un país donde la promesa política ha sido pan de cada estación, y el incumplimiento la migaja o menos, incumplir puede ser suicida dada la volatilidad de la hueste. No sólo de cooperativistas mineros se puede poblar el descontento. Por eso es que hay que negociar con todos, y de buena fe, o por lo menos con la fe menos contaminada que en un momento dado se pueda llevar a la mesa de negociación.
Para esto, algunos de nosotros creemos que el Poder Ejecutivo debe dejar “el maletín de ideologías” a la orilla del camino por lo menos un tiempo y negociar sobre todo con las regiones (que son una realidad por más que se cierre los ojos y se busquen tres pies al gato ideológico), particularmente con las regiones orientales y del sur de Bolivia. Me refiero específicamente a los departamentos de Santa Cruz y Tarija que en estos tiempos contribuyen más que nadie, más que La Paz desde luego, al rubro exportaciones nacionales. Éstos unidos al Gobierno central podrán negociar mejor con los demás que van siendo docenas.
Por otro lado, el Poder Ejecutivo también se anotaría un poroto político continental (de eso se trata señores) si, recogiendo algo de lo que dejó en “el maletín” de la orilla del camino, haga que las leyes impositivas y laborales bolivianas, tal como están, se cumplan al pie de la letra y por todas y cada una de las empresas privadas y estatales de Bolivia sin excepción de ninguna clase y excusa ya que hoy existen empresas de todo tamaño y descaro que, por ejemplo, descuentan a sus empleados por concepto de Caja de Salud y AFP, y no contribuyen en nombre de esos empleados ni a la Caja ni a las AFP, lo que no solamente en ilegal, inmoral y cruel, sino que es una de las causas históricas de que exista ese “maletín de ideologías” en la convulsionada realidad del país de este momento, además de su sufriente democracia, claro.
Sabemos desde hace marras que el indígena, y otros bolivianos, han sido abusados y maltratados, sobre todo políticamente, desde la época de la Colonia y que todavía hoy perdura ese abuso de una forma u otra incluyendo el resultante vilipendio de la democracia. Pero nunca haremos que tal abuso pase a la historia si no generemos empleo y más empleo que todos deberíamos saber es la única forma de reducir la pobreza y por lo tanto el abuso.
Insisto, la pobreza es la que más genera abuso y por eso urge combatirla hoy más que nunca sobre todo con un plan masivo de construcción de carreteras y sus importantes derivados de todo tipo. Al respecto, se habla de desarrollar el norte del departamento de La Paz, etc. Tal, sin carreteras, es demagogia repetitiva e improductiva que también socava la democracia.

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