El Perú crece económicamente ¡qué pauta!

agosto 26, 2007

El Perú crece económicamente ¡qué pauta!
Por Jorge V. Ordenes L.
Según cifras oficiales refrendas por organismos internacionales, Perú creció 7,9 % 6,3% y 7,5% en abril, mayo y junio de este año, respectivamente, en un tren que viene registrándose en los últimos seis años con cifras anuales parecidas, lo que resulta esperanzador en cuanto a alcanzar el comienzo de la disminución de la pobreza que azota al 50% de 27 millones de peruanos; tarea más intrincada que en Bolivia donde la población alcanza a nueve millones, la mayoría pobres, con un gobierno impertinente, y con poca esperanza de alcanzar un crecimiento parecido al peruano que dicho sea de paso se basa en la empresa privada grande y pequeña.

Entre 2001 y 2005 las exportaciones peruanas pasaron de 1.956 millones a 17.001 millones de dólares, o un crecimiento del 144 % destacando las exportaciones a China con un aumento del 338 %; a Chile con 299%, y EEUU con 196%. De un déficit de 274 millones en 2001 se pasó a un superávit de 4.449 millones en 2005. Sin embargo, de acuerdo al Instituto de Economía el ATPDEA con EEUU y el SGP con la Unión Europea ayudaron.
Pero no todo es color de rosa, Perú necesita, por ejemplo, veintidós mil millones de dólares sólo en infraestructura para alcanzar a Chile. La ineptitud de las oficinas estatales y la empleomanía política se dan como las razones principales del atraso. A esto hay que añadir el déficit endémico que tiene Perú en su comercio con la CAN y con el Mercosur.

Según Economía on line del 4 de julio de 2007, el empleo formal de las empresas privadas de diez o más trabajadores de las ciudades peruanas creció 8,1 por ciento en abril en comparación a abril de 2006. Los sectores de mayor demanda laboral fueron la industria que aporto el 9, 7 % del crecimiento; el sector servicios con 8,5 %; transportes, almacenamientos y comunicaciones con siete %; y comercio también siete%. Ojala Bolivia se acercara a cifras parecidas.

Por algo la embajadora de el Reino Unido en Perú, Catherine Nettleton, comentó la semana pasada que el crecimiento económico del Perú había sido relativamente sostenido durante los últimos años, y que esto contribuiría a que la comunidad internacional viese con buenos ojos las posibilidades de mayor inversión privada en el país suramericano. Por otro lado y según el diario limeño Expreso, la empresa estadounidense The Global Entrepreneurship Monitor (GEM), el 25 de junio de 2007, declaró a Perú campeón mundial de emprendimiento laboral ya que casi el 50 % de la población se las arregla para generar su propio empleo. Colombia salió segundo, China sexta, y Chile quedó en el puesto diez y siete. GEM también designó a las cuarenta y dos naciones del mundo donde se ha venido creando el mayor número de empresas, y Perú también obtuvo el primer lugar. Otros países con relativamente alto emprendimiento empresarial fueron Filipinas, Indonesia, China, Tailandia, Brasil y Australia.
Al respecto, el Director del Centro de Desarrollo Emprendedor, Jaime Serida, dijo que “los peruanos esperan menor asistencia del Gobierno y, más bien, confían en sus propios esfuerzos para progresar”. En 2006, Perú también fue declarado el país más emprendedor del mundo. China ese año ocupó el sexto lugar al contar con 80 millones de chinos en proceso de crear empresa. O el 15,71 % de la población.
Insistamos, la pobreza es el mayor problema de Perú. A esto hay que añadir el creciente cultivo de la coca y el aumento del narcotráfico, amén de los problemas de límites marítimos con Chile y la posible extradición de Alberto Fujimori. El Congreso unicamaral del país está dominado por la oposición al APRA que es el partido del presidente Alan García.

Por lo que se ve el Presidente ha aprendido, de su mediocre y hasta malo primer periodo presidencial, que es mejor satisfacer con empleo y obras al mayor número posible de habitantes, lo que no es fácil en parte por el desprestigio de las instituciones gubernamentales, el peso de las burocracias, el equilibrio político que debe mantener con EEUU por esto del Tratado de Libre Comercio, y por el resurgente Sendero Luminoso.

El peligro mayor es que los precios de los productos primarios de exportación bajen. Pero con un Tratado de Libre Comercio con EEUU, bien negociado, el impacto sería menor, sobre todo si se encuentra la forma la aumentar la productividad de la economía peruana que a la larga ha de tener que abrirse más a las exportaciones de EEUU a Perú, que seguramente ha de ser la condición que el Congreso de ese país ha de poner como condición para ratificar el Tratado. O sea que el verdadero reto en este momento es ver la forma de mantener el crecimiento y blindarlo, en la medida de lo posible, contra le bajo costo de mercadería estadounidense. También habría que librar batalla en la Organización Mundial de Comercio contra los subsidios oficiales que caracterizan las producciones de EEUU en desmedro de la competencia internacional equitativa. Nada fácil pero tampoco imposible. Lo que vale, cuesta.


Entendámonos ¿será posible?

agosto 26, 2007

Entendámonos ¿será posible?
Por Jorge V. Ordenes L.
Un alto funcionario del Poder Ejecutivo decía públicamente hace unos días, hablando dizque de la claridad con que se debería abordar el tema de las autonomías, que “la complementariedad de los procesos más allá de la comparación “era importante para entendernos. O sea que primero se compara cualquier cosa a/con otra para luego determinar complementariedad o lo que sea. Pero ¿cómo se determinan complementariedades, o cualquier otra cosa, si primero no se compara esto con aquello? ¿Acaso no es obvio en cualquier caso que para determinar complementariedad es necesario, primero que nada, la comparación? ¿Para qué insistir puerilmente en que dos y dos son cuatro y pretender que se está diciendo algo genial, y luego afirmar que son cinco en vez de cuatro para confundir del todo al que escucha, si es que escucha? ¿No se trata de algo no solamente irracional sino peor, erróneo y por lo tanto estulto? ¿Para qué llenar el aire de espacios y palabrerío innecesario con el enajenado propósito de intentar impresionar explicando lo lógico y sobreentendido como si fuésemos analfabetos o tontos, o ambos? ¿Para qué hablar al pueblo como en lección de dialógica?
Si para “entendernos” vamos a continuar usando simplezas discursivas repletas de ambigüedades y contrasentidos, mejor nos quedamos con el sermón de los políticos de siempre que a menudo tampoco hablaban claro porque no les convenía o porque no tenían qué decir o lo decían mal para luego abundar en nebulosidades que nadie, ni ellos, podían llevar a puerto ni menos hacerlas entendibles. Se trataba y por lo que se escucha todavía se trata de logomaquia, o sea palabrerío al viento que puede que tenga forma pero de contenido, nada.
Lo que quiere decir que el enunciante, en este caso el referido alto funcionario, encuentra necesario hacer bulla a la manera de los antiguos argonautas que con estruendo verbal, incluyendo lamentos, berridos y llanto, buscaban ahuyentar las huestes de seres necesitados que estaban poco menos que persuadidos de que con esos lamentos, etc., su suerte iba a cambiar. No importaba si ésta cambiase para mejor o peor, pero de lo que se estaba seguro era que iba a cambiar. Algo así acontece en Bolivia nuevamente. Mientras las cosas más parecen cambiar más quedan en lo mismo o empeoran, claro, que es lo que estamos viendo.
De allí que la verborrea oficialista actual no sea más que una repetición de lo que se debe evitar en función de gobierno por la sencilla razón de que hay mucho, muchísimo que decir, para erradicar la incertidumbre, la frustración y la desesperanza del momento actual que por desgracia tiene paralizados los ánimos, revoloteadas las ansiedades, ahuyentada la inversión (ni suficiente gas habíamos tenido) y atemorizada una cantidad de bolivianos jóvenes emprendedores que en este momento no ven futuro en Bolivia ni tampoco ven clara la posibilidad de emigrar dadas las restricciones impuestas por ejemplo por España desde el primero de abril, y que el Gobierno ha visto conveniente ignorar. Para cabildear en ultramar contra la decisión de la altura de la FIFA hasta Su Excelencia se da tiempo, pero no para cabildear a favor de los 250.000 bolivianos que están en el limbo de la ilegalidad española. Este gobierno hace muy poco para aumentar el empleo que se necesita más que nacionalizaciones, nuevas constituciones y más discursos de argonautas.
Por otro lado y en vista de la “pluriculturalidad” inhiesta en la única Constitución política del Estado que tenemos hasta el momento (esto último por fortuna), hablar de “complementariedades” y “comparaciones” en castellano, cuando ni siquiera los que lo tenemos como lengua materna entendemos lo que pretende decir el referido alto funcionario del Poder Ejecutivo, imaginemos lo que no entenderán los mal llamados “originarios” que tienen el castellano como lengua secundaria y hasta, por lo que se escucha (si entendemos bien) ¡odiosa!
Cuando inmediatamente pregunté a los seguidores “originarios” si entendían o qué entendían con eso de la “complementariedad de los procesos más allá de la comparación”, escuché una respuesta que sí rebasaba originalidad y profundo sentimiento y hasta genialidad. Se me dijo que eso estaba dirigido a los opositores del Gobierno y “a los gringos”, y que no era necesario que ella, la persona de la respuesta, entendiese discurso alguno (una señora paceña de unos cincuenta años de edad, según ella seguidora del Gobierno actual).
La señora comentó que sus abuelos y padres nunca entendieron los discursos de los políticos bolivianos, ni menos lo que hacían. Pero que sí confiaba en lo que decía el orador del Gobierno actual. “Por lo menos estos saben dónde van, y yo quiero ir con ellos, por eso los apoyo y creo lo que dicen”. Luego preguntó dirigiéndose a mí: “Y usted entendió lo que dijo”. No, no entendí, le dije. “Bueno, estamos iguales…”
Fueron precisamente estas últimas palabras de la señora paceña que me motivaron a escribir estas líneas.


A como dé lugar no tiene lugar

agosto 26, 2007

A como dé lugar no tiene lugar
Por Jorge V. Ordenes L.
El poeta, ensayista y filósofo mexicano, Octavio Paz, decía a mediados de los 1970 que la Unión Soviética (URSS) fracasaría en su afán socialista centralizado y represivo de las libertades civiles; y que los Estados Unidos (EEUU) nunca sería imperio porque era una democracia. O sea que lo de EEUU imperialista era más resultado de la falta de capacidad de las demás colectividades, en vez de un propósito de su política exterior.
Las represiones brutales de levantamientos populares y hasta espontáneos llevadas a cabo por el régimen soviético en los años 1920, cuando Stalin hace matar a más de veinte millones de personas en su afán de eliminar oposición e instaurar, entre otras cosas, el sistema cooperativo en el campo; y después en los 1950 en Hungría; luego en Alemania Oriental y la entonces Checoslovaquia, comprobaron a moros y cristianos la inviabilidad de las idolatrías del izquierdismo.
¿Por qué vaticinaba Octavio Paz el fracaso de la URSS? Porque creía que sus relativos éxitos en cuanto a alimentar y educar mejor al pueblo, con el tiempo daría gente saludable y hasta fornida corporal e intelectualmente, y desde luego curiosa de saber por qué había que tener un muro de Berlín, una cortina de hierro y varias cortinas más que ocultaban las ideas que se barajaban en el resto del mundo. El resultado de tal realidad fue el cuestionamiento del aletargado y corrupto centralismo soviético, y con el tiempo inepto para satisfacer las necesidades de la gente. El muro de Berlín sucumbió en noviembre de 1989, lo que vino a dar la razón al mexicano.
El sentimiento de triunfo de EEUU después de la segunda guerra mundial, el resultado a medias de la guerra de Corea, la pérdida de Cuba, la derrota de Vietnam, el apoyo a las dictaduras militares represivas de Iberoamérica, Watergate, el secuestro de diplomáticos en Irán, Beirut a principios de los 1980, más los hippies (y yuppies que luego nutrieron el ecologismo, Silicon Valley, la internet, etc), comprobaron, tanto en el campo de batalla como en las múltiples manifestaciones contra la guerra de Vietnam, que la Constitución democrática del país, la representatividad y el trabajo de contrapesos y balanceos de los poderes del Estado, más la empresa privada que en promedio pagaba un treinta por ciento de impuestos federales, triunfaban, por lo menos hasta comienzos de los años 1990.
Pero bueno, a qué viene todo esto. A que los renovados socialistas (algunos comunistoides) iberoamericanos que en este momento gobiernan y que buscan aliarse entre sí, confraternizar y demás, han sido puestos en el poder democráticamente (menos en Cuba) y que democráticamente deben gobernar como se ve inteligentemente en Argentina, Brasil, Chile, Uruguay; pero no se ve en Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela; aunque creo que todavía no hay que juzgar del todo los casos de Ecuador y Nicaragua porque me parece que sus gobernantes van aprendiendo rápidamente que el costo de acaparar poder a como dé lugar en nombre “del pueblo”, a la larga será contraproducente lo que no conviene a nadie. Por algo la encuesta de la compañía mexicana Consulta Mitofsquy, según El País de Madrid de mediados de mayo, dio el setenta y seis por ciento de aprobación a Rafael Correa de Ecuador y, para sorpresa de muchos, setenta y cinco por ciento a Álvaro Uribe de Colombia. Felipe Calderón de México y Hugo Chávez de Venezuela alcanzaron el sesenta y cinco por ciento. Evo Morales alcanzó un sesenta y cuatro por ciento, y Daniel Ortega en sesenta y uno. De ahí el ímpetu con que algunos de ellos gobiernan a como dé lugar, y el apuro que tienen en estatizar todo. Encuestas de junio muestran deterioro en la popularidad de Correa.
En el caso boliviano, el intento de acaparar puestos a como dé lugar en el Poder Judicial, en la Asamblea Constituyente, en el Congreso Nacional, en las instituciones departamentales, en la prensa, etc., tiene poco sentido porque más de la mitad del pueblo de Bolivia está lo suficientemente educado, informado y vacunado como para que un avasallamiento estilo URSS de los años 1920 sea posible.
La lección es clara, y si los europeos, como el presunto consejero de Hugo Chávez, el alemán Henry D. Steffan, no lo ven, deberían verlo porque ha de ser difícil instaurar poderes “supranacionales”, dizque “populares”, a empellones y codazos contra la democracia que ha puesto en el poder a los que están. Para tales no habrá sitio en Bolivia porque lo fracasado nunca tendrá espacio significante en un medio tan amante de la libertad (y el libertinaje) como el boliviano.
Constitucionalmente en Bolivia se podrá hacer más, y hasta maravillas, en un territorio que tiene tanto para generar ingreso y no quitárselo a nadie del país ni de fuera de él. Ni menos recibir consejos doctrinarios de nadie. Por favor, ya pasó eso de ser colonia de ideologías importadas. Bastante tenemos con lidiar con el coloniaje de nuestra propia idiosincrasia tan susceptible, insisto, a recibir lo pensado por otros.


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