Despues de ustedes ¡la ley!

“Después de ustedes ¡la ley!”
Por Jorge V. Ordenes
Cuando en 1911 los allegados revolucionarios de Zapata, Orosco y Huerta preguntaron al presidente electo de México, Francisco Madero, qué pasaría después de la Revolución, el mandatario respondió “después de ustedes, la ley” lo que ofendió a más de uno. En 1913 Madero era asesinado. La añeja verdad es que México, y otras partes del mundo luso-hispano, continúan sufriendo ilegalidades. Yo creo que Madero nunca imaginó que alcanzar la vigencia del sistema constitucional en México y, por extensión, de casi todos los países de América, incluyendo Bolivia, iba a ser tan antropológicamente difícil.
La historia de Bolivia es un dechado de desacatos de envergadura que sería interminable enumerar. Con sólo la represión política inconstitucional que tanto se enraízo en este país llenamos los calendarios. Hoy el empellón político nuevamente emerge con saña. Hay tantas irregularidades contra el derecho de propiedad y contra el cumplimento del contrato, sobre todo el contrato laboral o la ausencia de él, y contra el derecho civil, que espeluznan.
De esos comportamientos irracionales de la gente y por lo tanto de los gobiernos tanto “democráticos” como no democráticos, o sea del desacato sistemático que nace del puesto estatal como botín y de fórmulas cuestionables de retención del poder, de la venta de puestos de rango y otros, de reformas mal hechas, de favoritismos y corrupción blandidos por las ”instituciones” politizadas sin sopesar las competencias profesionales ni la importancia de la antigüedad del empleado y los derechos que éste debería tener a la manera de los países organizados legalmente por no decir civilizados.
De esos comportamientos irracionales nacen las fuerzas de provocación y hasta de intimidación, como esto de la marcha de hueste irregular el día de las FFAA de 2007 en Santa Cruz. Si bien esas FFAA han perdido guerras, las han perdido a causa de las deficiencias del lado civil y su incapacidad de organización y financiamiento. El que la Legión Perdida no entrara en acción en la Guerra del Pacífico se debió sobre todo a la incompetencia de civiles. El “corralito” de Villa Montes también. La historia se repite cuando se ignora sobre todo cuando no se lee libros.
Tradicionalmente por no decir filosóficamente hay dos tipos de leyes: la ley natural o científica, y la ley moral o ética. La primera es inexorable y tiene que cumplirse, como la que obliga moralmente a organizarse para luchar contra los estragos naturales. Las inundaciones que desolaron la zona oriental de Bolivia y otras, en 2006, son un ejemplo. La segunda ley tiene que cumplirse o puede o no en Bolivia en razón sobre todo a las inmensas diferencias culturales, raciales e idiosincráticas entre los indígenas de Occidente, y los blancos, mestizos y originarios del Oriente. La ley moral se subordina a la ley natural porque ésta ha sido hecha por el cosmos, en tanto que aquélla es una concertación entre humanos. Ésta lógicamente está ligada a aquélla como ocurre en la mayoría de las sociedades. Y es precisamente esa ligazón que en la Bolivia multiétnica y pluricultural ¡falla! lo que está comprobado en los cientos de instancias en que orientales y occidentales, ante la indiferencia y hasta pereza de poblaciones urbanas como La Paz, están hoy cada vez más enfrentados ante la premeditada indiferencia del Ejecutivo que al parecer posee su propia agenda de desacatos.
El fracaso de la Asamblea Constituyente y su eminente secuela de recriminaciones y tonterías; la indiferencia con que el Gobierno mira las grandes pérdidas de la agroindustria beniana y cruceña luego de las inundaciones de 2006; la malicia de traer a originarios del Altiplano (porque por iniciativa propia no vendrían) a desfilar el 7 de agosto en Santa Cruz; mirar de palco los asaltos de gente rural a la ciudades de Cochabamba y Tarija; hablar de imponer una Constitución hecha por extranjeros; e importar miles de éstos dizque para curar y otras cosas, etc. son muestras de que las idiosincrasias siguen igual que antes. O peor.
Hay una tercera ley que también se debe respetar. Se trata de la oferta y la demanda interna de productos de primera necesidad incluso de gas natural. El futuro de la oferta de esa importante ley se está descuidando porque el Poder Ejecutivo se regodea en ignorar el rezago que constituye “gobernar” sin resguardar la oferta futura de alimentos y otras cosas. Entre desastres naturales y la incertidumbre que viene causando la ciega politización de la gobernabilidad se viene descuidando cada vez más la millonaria inversión ¡y el trabajo técnico anticipado! que se necesita para empezar a resolver el problema. No se invierte ni se trabaja lo necesario desde hace dos años, lo que hará que los problemas y hasta una crisis se crispen.
Lo que se está haciendo con el agro boliviano es inaudito. Digo esto porque con sólo legislar e implementar leyes se puede aliviar el problema de tenencia de tierras en forma competente y sobre todo pacífica. Pero “el olmo no da peras”, claro. http://www.eforobolivia.org

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