A los aymaras y quechuas

A los aymaras y quechuas
Por Jorge V. Ordenes L.
Por más que nos guste o disguste la mayoría de la gente que habita Bolivia somos bolivianos y como tales tenemos la obligación de aceptar nuestra multietnicidad, pluriculturalidad y multiregionalidad, y de ver la forma de superar broncas, racismos y malentendidos a fin de dialogar sin interrupción hasta que la mayoría acordemos que las leyes existentes deben aplicarse a todos los habitantes del territorio sin excepción de manera que no haya marginados u olvidados de la ley ni nada por el estilo. Tampoco privilegiados. Esto sí seria revolucionario.
También podemos acordar que la Constitución vigente tal como se reformó en 1994 y se concordó en 1995, y las leyes, se apliquen hoy en forma retroactiva de modo que, entre otras cosas, los homicidas y pillos del pasado, (y del presente) de toda etnia y cultura rindan cuentas y se defiendan en juicios que seguramente han de ser cientos. Si no dialogamos sin pausa hasta avenirnos, en este momento, corremos el peligro de deshacer el país irreversiblemente. Y sobre esto el Poder Ejecutivo, según vamos viendo, no puede hacer mucho sin nuestra ayuda. Ni podrá.
Muchos de nosotros creemos que en este momento nos entenderíamos mejor si persuadiésemos al Poder Ejecutivo de que sería necesario que agrupaciones bolivianas no gubernamentales del Norte, Occidente, Oriente, y Sur del país comenzásemos a dialogar haciendo a un lado el tinte ideológico descalabrado que agobia al Poder Ejecutivo y sus diligencieros que, aunque a muchos de ustedes no parezca, tratan de “gobernar” la actual Bolivia dividida (por ellos) pero en realidad desgobiernan porque, insisto, obedecen ciegamente consignas extranjeras que no exponen ni explican, y que sólo Dios sabe si convienen a ustedes los yamaras y quechuas, y a los demás bolivianos.
Muchos de ustedes creen que el Poder Ejecutivo los representa pero cómo los va a representar si toma decisiones sin preguntar a ustedes ni a nadie, ni siquiera pregunta a los del Chapare sobre lo que este Poder sigue haciendo ¡a imagen y semejanza de gobiernos anteriores! En realidad no pide la opinión de nadie. Sólo obedece a extranjeros. Por ejemplo, desde hace rato que ustedes piden cambios de ministros porque éstos incumplen y ustedes tienen razón, pero el Poder Ejecutivo se hace el sordo porque su agenda es otra.
Por otro lado el Poder Ejecutivo en dos años tampoco ha actuado en serio para aliviar la pobreza y la marginalización de muchos de ustedes de las zonas rurales dando el empleo prometido con sueldos y otros beneficios, lo que prueba una vez más que los repetidos pedidos de ustedes, los aymaras y quechuas y desde luego de otros, no son escuchados. ¿Dónde están los planes de construcción de miles de kilómetros de carreteras, hospitales y escuelas en las zonas aymaras y quechuas sobre todo ahora que las reservas monetaria de Bolivia y su capacidad de contraer crédito son ingentes y sin precedentes? Ahí radica el empleo y no tanto en seguir poblando El Alto y otras zonas urbanas.
El Poder Ejecutivo ha instalado nuevos medios de comunicación para pregonar lo que promete pero le está saliendo el tiro por la culata porque lo prometido, muy difundido, ¡no se cumple! Y no cumple en parte porque ese Ejecutivo no ha aprendido a cumplir y porque medio país se opone a las tonterías que vienen haciendo incluyendo el papeleo de Oruro que a los que menos beneficiaría sería a ustedes porque si lo leyesen no lo entenderían (nadie lo entiende) por las generalidades redactadas en forma atiborrada y contradictoria ¡que hasta se presta para seguir haciendo las cosas a la manera de antes de 2005! Se trata de una cornucopia de conceptos que bien pueden ser populistas como anti populistas, lo que no creo que convenga a ustedes ni a nadie de Bolivia. La ambigüedad conviene al Poder Ejecutivo, claro.
Por ejemplo, reemplazar el bonosol con la “renta dignidad” no es progreso porque no se debería dar dinero. Los ancianos necesitan sobre todo cuidado médico, medicinas y asilos, y caminos por donde éstos transiten para llegar a todos los ancianos de un inmenso territorio como el boliviano en forma sostenido y competente. La tal renta no llega a las zonas rurales de Bolivia y por lo tanto miles de ancianos no reciben nada más que palabrerío ¡por radio! Otro desatino es el “Juancito Pinto” en dinero, cuando sería mejor darlo en alimento, mejor educación (incluyendo mejores docentes), y, otra vez, caminos, clínicas y bibliotecas.
Ustedes los aymaras y quechuas que hace años han llegado al Oriente de Bolivia, y que han trabajado y tienen capital en forma de camiones, otros equipos y propiedades. ¿Acaso no les urge dialogar con gente que vive rural y semi ruralmente en Occidente? ¿Acaso no convendría concertar con ellos soslayando a este Ejecutivo? ¿Acaso no conviene a ustedes defender su capital de trabajo que para varios de este Poder Ejecutivo tendría que repartirse para nivelar para abajo como han hecho o quieren hacer puerilmente con el IDH? http://www.eforobolivia.org

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