Hablar seis horas

enero 28, 2008

Hablar seis horas
Por Jorge V. Ordenes L.
El informe de Su Excelencia duró seis horas y lo que dijo en substancia pudo haberlo dicho en media hora. ¿Por qué seis horas? ¿Por imitar a Hugo Chávez y a Fidel Castro?, o porque el concepto tiempo y su consumo ¿tiene algo que ver con el valor de las cosas y de lo que se dice? La respuesta combina elementos de ambas preguntas. Pero hay algo más que está relacionado con la idiosincrasia boliviana sobre todo política, y es que mientras más dilatado el trámite, mientras más enrevesado, mientras más cueste al ciudadano en recursos de todo tipo y desde luego de tiempo e incluso salud, más debe valorarlo ese sufriente y frustrado ciudadano. Éste no tiene alternativa porque si se trata del Presidente de la República, el oyente común no tiene más remedio que escucharlo porque presidente de Bolivia sólo hay uno, o debería haberlo.
Se trata de algo increíble porque la sicología y el albedrío hegemónicos resultantes del peguismo, la informalidad (que en Bolivia se han vuelto formas de pensar y desde luego de proceder) y el resultante razonamiento de los asesores presidenciales en materia de discursos, cunden cada día más en detrimento del todos nosotros los ciudadanos de a pie que observamos sufrientes cómo esa sicología nefasta retarda y hasta frena todo intento de progreso serio según se entiende éste como adelanto y mejora sobre lo existente. Y yo creo que muchos estamos de acuerdo en que en Bolivia, o lo que queda de ella, la mejora es necesaria en casi todos los campos de la actividad humana pese a las afirmaciones de seis horas de Su Excelencia. Y eso que aquí no estamos tocando de frente la corrupción ni su gemelo el narcotráfico.
Y ¿cuál es la sicología del peguismo que por desgracia se refleja en las seis horas del discurso? “La pega” según Nicolás Fernández Naranjo, en su Diccionario de bolivianismos, es un empleo, una canonjía, una prebenda. El peguismo vendría a ser la práctica en busca de éstos descartando desde luego los requisitos profesionales y de competencia de rigor que satisfagan técnicamente las responsabilidades del cargo. Lo que quiere decir que a ese cargo ingresan los favorecidos por el partido político en el poder que, como sabemos, en Bolivia ha resultado y sigue resultando en un desbarajuste de valores que entremezclan nepotismo, pereza, inoperancia, corrupción, prepotencia, vanidades y sobre todo ¡tardanzas! La importancia del cargo para el peguismo se mide complicando lo relativamente simple dilatándolo en el tiempo tal como hizo el escribidor del discurso de Su Excelencia. Un trámite relativamente sencillo en las oficinas del Gobierno central o de cualquier otro gobierno en Bolivia, que debería tardar media hora, fácilmente puede tardar seis horas y hasta más, sin que nadie tenga la opción de protesta. De ahí la paciencia resignada del ciudadano ante diligencias oficiales que deberían tardar poco y que por idiosincrasia peguista, y por desgracia ¡tardan horas!
Y ¿cuál es la sicología de la informalidad en este caso? Se manifiesta en el contenido de lo que se hace o ejecuta. Para la informalidad comercial y otras en Bolivia, los reglamentos, las regulaciones y sobre todo la ley rigen hasta donde le plazca a ella, a la informalidad, o sea hasta donde le dé la gana. La verdad se desconoce. Saltar aduanas, reglamentos de tránsito y regulaciones municipales es cuestión de todos los días y en ingente número de casos en todos los rincones del país. Se es honesto o idóneo de vez en cuando ¿por qué? Porque nuestra ética a empujones “siempre” ha sido así, y si siempre ha sido así no queda más remedio que aceptarla como parte integral de la idiosincrasia.
Bueno pues, el contenido del discurso de Su Excelencia ha sido un despliegue de decires que por estar alejados de la realidad acontecida desde enero de 2006 no queda más que llamarlo por su nombre que es: “decires de conveniencia” repletos de inexactitudes que los historiadores nacionales y de otros países se encargarán de diseccionar en los años, décadas y siglos que vienen. Miles de millones de seres humanos leerán lo que dijo Su Excelencia. Y esto él debería saberlo.
La verdad es que no es difícil rebatir lo que dijo Su Excelencia. Por ejemplo en economía. La inflación llega hoy al doce por ciento anual, muy alta en comparación a la de los países vecinos; el crecimiento del producto interno bruto se debe a las sufridas ventas de gas a la Argentina y Brasil, y al buen precio de éste en el mercado mundial que para desgracia del Gobierno está bajando precipitadamente ante lo cual Su Excelencia no puede hacer nada. El agro de la Media Luna, a la que Su Excelencia tanto ataca, contribuyó significantemente al guarismo de exportación en 2005 y 2006. Para colmo de males el ATPDEA agoniza y Su Excelencia especula cruelmente al decir que encontrará “otros mercados”, lo que es para legos creer, y no debería proceder de autoridades que deberían abandonar la informalidad diciendo verdades… en minutos y no horas. http://www.eforobolivia.org


Mundos aparte

enero 19, 2008

Mundos aparte
Por Jorge V. Ordenes L.
Los recientes encuentros de horas televisadas entre representantes del Gobierno y los Prefectos y algunos de sus asesores han ilustrado los distintos mundos en que cada uno de estos grupos se desenvuelve y vive. Se trata de mundos aparte. Pero como nada es perfecto ni esos mundos están perfectamente aparte: ¿Dónde están las mayores y más distantes diferencias?, ¿dónde éstas son menores? y ¿dónde pululan los posibles puntos de convergencia?
De entrada se puede postular que un elemento positivo de todo este despliegue ha sido precisamente el poder concluir que esos mundos son distintos y están aparte, y que desde esa perspectiva se debería comenzar a plantear el intrincado problema de cómo vincular esos mundos de modo que el país sea factible de una vez por todas, lo que a todas luces ha de ser una tarea difícil pero no imposible sobre todo a principios de 2008. Se trata de un notable avance que si se resuelve, Bolivia saldrá adelante como nunca. Si no se resuelve, hay peligro de todo tipo incluyendo el desmembramiento del país con la violencia que tal puede conllevar.
La mayor y más distante diferencia radica en la inexperiencia que ha tenido y desde luego todavía tiene, más que nunca, el Gobierno central en lidiar con un “interior” del país que no acate sin cuestionamientos lo que diga o determine el Gobierno que dicho sea de paso no solamente ha radicado en La Paz, sino que ha pervivido y se ha desempeñado en toda institución que por designio del Gobierno central ha ejercido el poder de éste en cualquier punto de la geografía nacional. O sea que los regionalismos, entre otros, tienen su origen en el manejo monopolista, politizado y a menudo percibido como incompetente del poder central del Gobierno, sus representaciones regionales y el cuestionable accionar de éstas a través de las décadas, más que en cuestiones de raza y cultura a las que se achaca mil culpabilidades injusta y hasta equivocadamente.
Un ejemplo de la influencia y control de autoridad centralista que el Gobierno de Bolivia ha perdido, y que de mil maneras demuestra que no se acostumbra a haber perdido, es la que históricamente ha ejercido sobre prefectos y prefecturas con sus respectivos tinglados de personal, presupuesto, responsabilidades y poder de acción que una y mil veces ha sido utilizado política y económicamente a favor del Gobierno central, lo que ya no va. Al respecto es importante recalcar que desde que los prefectos son electos y las prefecturas ya no están a disposición y mandato del Poder Ejecutivo, las regiones han adquirido el poder y la responsabilidad de cuestionar a éste que es precisamente lo que ha estado pasando desde la elección de prefectos. http://www.eforobolivia.org


Diálogo sí pero no es todo

enero 18, 2008

Diálogo sí pero no es todo
Por Jorge V. Ordenes L.
El “diálogo” de los que se hacen los sordos o que no quieren oír es peor que el diálogo de sordos porque aquél es inmoral e inconducente, y éste puede ser honesto con señales de dedos y manos, por escrito o con señales de humo, aunque en ambos casos urge tener algo que decir que el lado opuesto entienda; que es precisamente lo que escaseó por parte de su Excelencia y su gente en el intercambio con los prefectos, y continúa. Y no es que los prefectos por un lado, y los del Poder Ejecutivo por otro no hablasen el mismo idioma, sino porque en última instancia no importaba qué dijesen los prefectos, los del Ejecutivo ya tenían y todavía tienen el libreto escrito que instruye evadir, aludir tangencialmente, argüir irrelevancias, o sea continuar haciendo oído sordo para luego recurrir a la vía burocrática formando una vez más “comisiones” que dizque se van a encargar de seguir “el diálogo” de los que se hacen los sordos lo que, dicho sea de paso, no solamente es cómico, por ejemplo con eso de Su Excelencia de “no querer dejar a los prefectos colgados” (¿acaso lo están?), sino trágico. ¿Acaso lo que quisimos que fuese una Asamblea Constituyente no fue una gran “comisión” que lo único que hizo fue perder el tiempo hasta en forma sangrienta bajo la batuta de individuos que todavía están en el Ejecutivo? ¿No es esto trágico?
Más claro agua, los del Ejecutivo debieron y todavía deben admitir sin tapujos la ilegalidad del papeleo de Oruro. También deben admitir la validez irreversible de las autonomías departamentales; y la arbitrariedad de la reducción del IDH, y en ese orden de importancia. Luego deben hablar de la creciente inflación como problema; y que rellenar el nefasto vacío creado por el moribundo ATPDEA es otro problema. Deben hablar del precio de la gasolina que se sigue subsidiando como si el precio internacional del petróleo fuese de sólo veinticinco dólares el barril ¡cuando está sobrepasando los cien! La verdad es que para asimilar el costo político de afrontar debidamente el costo de estos asuntos, Su Excelencia ha de necesitar la ayuda de todos los bolivianos porque su gente no bastará. Se trata de otra forma de sordera política por parte de él, por lo menos hasta este momento.
Señores del Poder Ejecutivo, hablar y hacer decir por escrito públicamente que el papeleo de Oruro servirá en 2008 para “impulsar la revolución institucional”; “socializar lo de Oruro en el exterior”; “reformar la Policía”; “mejorar la vida del soldado”; “reformar el Código Penal”; “ampliar la política nacional del empleo”; implementar un seguro universal de salud”; erradicar el analfabetismo”, entre otras cosas quiméricas simplemente es una tontería. ¿Por qué? Porque el papeleo de Oruro ha sido aprobado solamente por ustedes los del Gobierno y sus seguidores en forma ilegal; y los abogados constitucionalistas de todo el país y del exterior lo vienen diciendo y comprobando en los medios nacionales, internacionales y la internet.
Además, la mayoría del pueblo de Bolivia rechaza lo de Oruro por confuso, mal redactado y peor entendido por ustedes mismos. Persistir en el error haciendo proselitismo por un “sí” que apruebe el texto sin entenderlo es proceder como en el pasado cuando se abusó de la falta de información y de formación de la gente. Llevar el voto a un referendo es tonto porque ustedes van a perder. Y esto debería ser el fin de la cuestión, y desde luego el punto de partida de cualquier “diálogo” de comisiones o cualquier otro. Como debió haber sido el punto de partido de ustedes en la sesión con los prefectos del siete de enero. El que tiene boca se equivoca y ustedes los del Gobierno se equivocaron. Borrón y cuenta nueva. Busquen ahora la aquiescencia de todos los bolivianos, escuchen, oigan y dejen la sordera que no les conviene. Ustedes ya no tienen el poder político de un 54 por ciento y ustedes lo saben. Persistir en la sordera fingida los llevará a la ruina paulatina y en el proceso sufriremos todos y sobre todo los pobres de los que ustedes están usufructuando en forma cruel.
Ustedes se han metido en este brete que sólo tendrá salida cuando convoquen a un verdadero diálogo donde todos se escuchen sobre cómo y en qué plazo se puede redactar la Constitución que necesitamos y nos merecemos la mayoría de los bolivianos. Seguramente la minoría que ahora los apoya y que redactó la cosa de Oruro se molestará y/o ustedes harán que se moleste, pero la mayoría de los bolivianos los apoyarán y las nueva Constitución saldrá con el apoyo de la mayoría a la que ustedes tienen la obligación de escuchar y respetar, y a la que en este momento ustedes están dando oído sordo. Esa mayoría quiere que ustedes gobiernen y se dejen de intentar una y otra vez lo imposible cuando la política triunfadora siempre se ha basado en el arte de cristalizar lo posible, jamás lo ideológicamente atractivo pero políticamente imposible. Ya tienen dos años de gobierno y algo de esto han debido aprender. http://www.eforobolivia.org


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