Escuchen y procedan, no hay otra

Escuchen y procedan, no hay otra
Por Jorge V. Ordenes L.
Algunos de nosotros creemos que Su Excelencia y los miembros pensantes del Poder Ejecutivo, y otros arrimados al Gobierno (o éste arrimado a ellos) deben escuchar las voces de los líderes de agrupaciones sociales que en este momento apoyan más que menos al Gobierno pero que disienten cada vez más de lo que éste decide y hace. Toma cuerpo la convicción de que de seguir así, Bolivia se dirige a días aún más aciagos que pueden causar su fraccionamiento. No debemos permitirlo. Las políticas equivocadas del Poder Ejecutivo se multiplican por culpa de unos cuantos que no creo que incluyan a Su Excelencia, aunque éste prefiere mayormente viajar y/o desplazarse histriónicamente que vigilar su mandato. Sus declaraciones reflejan dispersión e incertidumbre que tarde o temprano socavarán su desempeño aún más.
Ante esta realidad yo creo que urge, señor Presidente, escuchar a los disidentes que, como usted creo que sabe, opinan que urge llegar a soluciones prácticas que transiten por encima de los conflictos y lleguen directamente a ayudar al pueblo, a la gente necesitada del Oriente, Occidente, Norte y Sur del país sin ponderar cuestiones culturales, étnicas, ni de influencia de ninguna clase que no sea la calidad del ciudadano y/o residente extranjero. La empleomanía, el nepotismo, la incompetencia, el negociado, la delincuencia, el discurso vacuo y vago nos ha perjudicado al punto de situarnos donde estamos.
¿Y qué dicen específicamente las referidas voces disidentes? Opinan que en este momento Su Excelencia debe imponerse y comenzar a liderar un golpe de timón de la forma en que Bolivia deviene en prácticamente todos los campos de acción gubernativa nacional. Ya no se debe ni se puede esperar más. Los caprichos de los politicastros encaramados en el poder central tienen que pasar de largo, incluyendo los afanes de izquierdismo que sólo nos están haciendo quedar mal internacionalmente, nos están frustrando y, peor, nos están haciendo perder el tiempo. Se trata de encontrar menos pantano, menos oscuridad e irracionalidad a fin de hallar la salida del brete actual. Los bolivianos estamos hambrientos de políticas serias que reduzcan el pesimismo con la esperanza de llegar a cierto grado de optimismo basado en que el territorio es rico y generoso, y que debemos dejar de dilapidarlo.
Fuera de lo urgente que es volver a convocar la Asamblea Constituyente para hacer una Constitución legal; fuera de desandar lo del IDH; de retractarse del alocado decreto supremo 29460 que prohíbe la exportación de harina, arroz, carnes, maíz, etc., entre otras medidas impopulares, con la cantaleta de que “primero deben comer los bolivianos” como si no hubiese lo suficiente para comer en Bolivia y para exportar sobre todo si se contralase la inflación; fuera de estas cosas y otras, Su Excelencia debe considerar seriamente las ideas que han llegado a su despacho y que tienen que ver con extraernos de la precaria situación actual ¿cómo? Con un plan que (1) ofrezca empleo en gran escala en todo Bolivia sobre todo con la construcción de infraestructura caminera, control de aguas sobre todo en el Oriente hoy anegado a un costo increíble en vidas y hacienda; (2) reestructure de cuajo el Poder Judicial; y (3) reorganice la fiscalización de todo lo que ejecute el Gobierno, la informalidad y la empresa privada.
El plan podrá llamarse algo así como plan de estímulo conciliador (PEC) y buscará plantear para aliviar y luego solucionar, en consenso, los problemas de división por regiones, idioma, cultura y otros malentendidos que en los dos últimos años se han acentuado en Bolivia. También abordará de frente el problema de falta de comunicación precisa y detallada que tanto desencuentro ha generado y continúa generando en torno a la manera de concebir Bolivia y sobre todo en torno a cómo gobernarla. La idea tiene que ver con ofrecer empleo en masa a corto plazo, y esto es posible si usted lo decide. Pero no hay plan posible sin el financiamiento del Banco Mundial, el Banco Interamericano, la CAF y sin el apoyo del voto de EEUU.
Urge dejar de provocar a ese país porque guste o no guste tiene poder de decidir que el plan que menciono sea factible o no. El apoyo de otros países industriales también es importante porque en buena medida es plata de ellos que estamos buscando como crédito multilateral. También es crucial que usted, señor Presidente, ponga sus buenos oficios en forma sostenida, diligente y competente para que las inversiones en nuestra anémica industria del gas se materialicen porque solamente con ese tipo y monto de inversión pública y/o privada (a esta altura de nuestra experiencia las dos deberán ser bienvenidas) y de ingreso proyectado podremos garantiza pago cumplido a los bancos. Nuestra industria minera, agropecuaria y de servicios, en todo el país, también necesita inversión privada y usted debe procurar conseguirla porque seguir acumulado rezago en la inversión múltiple que necesitamos es hasta criminal.
http://www.eforobolivia.org analítica.com

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