Un revocatorio baladí

Un revocatorio baladí
Por Jorge V. Ordenes L.
El referendo revocatorio hasta hoy programado para el diez de agosto es baladí o de poca importancia e inconducente porque (1) es validar la idea de un Poder Ejecutivo debilitado e incluso confuso que no debería salir con su gusto porque no está trabajando por el bien de todos los bolivianos; (2) es poner en el mismo nivel a cuestionados por el electorado como el Presidente de la República, y a no cuestionados como los Prefectos-Gobernadores; (3) es dar la oportunidad para que la sucia carnetización múltiple de nacionales delincuentes, de menores de edad, de resucitados y de extranjeros dé trabajo improductivo por lo innecesario a las cortes electorales, a los medios de prensa y a los observadores extranjeros que en última instancia lo único que harán es perder el tiempo; (4) es situar moral y desde luego jurídicamente “la mula detrás del coche” porque antes de cualquier referéndum nacional debería haber un Poder Judicial completo y en ejercicio a la par de los otros poderes del Estado; (5) es actuar a tientas y a locas porque al no haber un Poder Judicial completo no se puede dilucidar y pasar veredicto en el caso de Yacuiba donde se presume… ¡que el Estado es el autor del acto terrorista!; y (6) es inconstitucional.

Un Ejecutivo que dicta y toma la negociación como oportunidad para imponerse sin ceder ni un adarme, dizque en pos de consenso, es llevar “el cambio” al terreno totalitario y estulto. Peor todavía, es descartar el peso y significado del término democracia. Señores del Ejecutivo, en democracia casi siempre se busca y hasta se consigue, y con suerte, el treinta por ciento o menos de lo que se intenta. Ustedes quieren hablar de “democracia” cuando en realidad nos han endilgado una dictadura aprendiz que la mayoría del país no acepta. Para empezar los senadores del Congreso nacional a menudo rechazan constitucionalmente lo que ustedes proponen, y ustedes deberían aceptar ese rechazo. Otro tanto ocurre con la espuria constitución de Oruro que ustedes a toda costa y con determinación dictatorial quieren que todos los bolivianos aceptemos, cuando no la queremos ¿entendido? ¡janihua! La “aceptación en grande” que ustedes pregonan no se produjo ni mucho menos, y no se producirá. Entonces, ¿para qué perder más energía y tiempo? Así como el plan de cien mil empleos que ustedes prometieron en 2006 y que hasta ahora no llega, tampoco llegará la constitución espuria ni menos tendrán tiempo para cumplir nada cuando ahora deberán trabajar, entre otras cosas, en la defensa de Bolivia en foros internacionales. Sólo Transredes les hará perder el sueño, y el tiempo y recursos de todos nosotros, claro.

¿Por qué los prefectos-gobernadores deben aceptar celebrar un referendo revocatorio cuando su mandato no está cuestionado como lo está el del Presidente? ¿Y qué hará el país si S. E. y su Vice pierden el revocatorio y aquél se va a su cato y éste decide ser presidente porque le da la gana? Y qué si S.E. gana el revocatorio ¿aceptará la mayoría del país continuar las políticas que hasta ahora ha dictado el señor Chávez por medio de sus obsequios de dólares en efectivo fiscalizados por nadie? ¿Qué derecho tienen los recipientes de ese dinero en Bolivia cuando se trata de recursos del pueblo venezolano que en las últimas elecciones votó en contra del señor Hugo?

En Bolivia en este momento los tres Poderes del Estado están en veremos e incluso “en capilla”. El Ejecutivo está cuestionado; el Legislativo funciona a medias pero todavía funciona pese a los atentados y otros vejámenes, sobre todo el Senado; el Judicial está poco menos que descuajeringado y lo primero que hay que acertar es la prioridad de su reorganización democrática y seria, es decir, despolitizada. ¿Será esto posible en este momento? Claro que sí, sobre todo si el Poder Ejecutivo se desencandila de gobernar por decreto y comienza a gobernar seria y, aunque le cueste, competentemente para todos los bolivianos. En democracias no se puede estar sin un Poder Judicial idóneo e imparcial. Tratar de poblarlo con gente adicta al Ejecutivo es perder el tiempo. No irá muy lejos ni mucho menos.

Un Poder Ejecutivo y sobre todo S.E. que insiste en echar la culpa a la “oposición”, a los “neoliberales” y sólo Dios sabe a quién más, de haber arteramente fraguado el atentado terrorista de Yacuiba no solamente es increíble sino que solamente será creíble cuando un Poder Judicial probo y aprobado por el Senado extienda su veredicto imparcial y acaso definitivo. Por desgracia este caso no es chiste porque presuntamente involucra a las fuerzas armadas, y a su Comandante en Jefe, claro. ¿Y qué de los panfletos en contra del Prefecto de Tarija presuntamente impresos y enviados por la Vicepresidencia de la República?

No señores, S.E. debe terminar su mandato aun cuando sea a la rastra porque los movimientos sociales que lo apoyan tienen derecho a culpar al que no cumple y no al que lo reemplace. Entonces, ante semejante realidad ¿para qué el revocatorio?

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