El CONALDE debe presentar una oposición política

agosto 30, 2008

El CONALDE debe presentar una oposición política
Por Jorge V. Ordenes L.
Está bien reclamar al Gobierno central la devolución del IDH y la retracción de la espuria constitución de Oruro, y está bien oponerse a la socialización dictatorial y alocada del país; pero está mal no presentar una alternativa política nacional cuando sólo este Gobierno izquierdista la tiene y está ganando terreno político porque no hay alternativa organizada, sostenida y envolvente, y todos lo sabemos. O sea que no hay oposición política sólida dirigida a todo el país incluyendo los movimientos sociales que hasta ahora han apoyado y todavía sostienen los desatinos del Poder Ejecutivo y sus seguidores que con promesas y dádivas, sean éstas puestos o “ítemes” gubernamentales u otros enjuagues y componendas financiadas con dinero del pueblo de Venezuela sin que éste se manifieste al respecto, han desembarcado en una prepotencia fratricida que urge retar políticamente porque no hay otra forma civilizada que el mundo vea, escuche, lea y se manifieste incluyendo entes como la OEA.

El propósito es que El Consejo Nacional Democrático (CONALDE), más Chuquisaca y buena parte de Cochabamba y ojalá la ciudad de La Paz, como alternativa política nacional única, bregue por quitar votos a los socialistoides del Gobierno, y por generar nueva riqueza en vez de repartir la poca existente que no sea a través de impuestos. El Gobierno central y los gobiernos regionales trabajando en concierto e incluso en competencia con la empresa privada (a los tres haría bien) debe ser la fórmula que ofrezca el CONALDE. Muchos lo apoyaríamos.

Lo malo es que el tiempo apremia y la informalidad repleta de ilegalidades antidemocráticas de este Gobierno tiene que combatirse enarbolando el beneficio de la legalidad. Todo y todos iguales ante la ley en pos de la vertebración de Bolivia como fuente mayor de empleo a corto plazo sobre todo en las regiones más pobres de quechuas, aymaras y desde luego otros que constituyen mayoría.

Algunos de nosotros creemos que declarar la federalización de cada uno de los departamentos de la Media Luna, Chuquisaca y Cochabamba, sin que La Paz, Oruro y Potosí sopesen y comprendan los beneficios de ella y también la acepten, es inviable por lo costosa. Si ahora la gente no comprende lo que se entiende por federalización de los departamentos bolivianos, imaginemos la confusión si a ello se añade la oposición intransigente y hasta ciega del Gobierno central que, dicho sea de paso, de ninguna manera representa todo el Occidente de Bolivia. El Gobierno tiene sitiada a la ciudad de La Paz donde cada día aumenta el vejamen contra la gente de raza menos morena, ni qué decir la blanca. En este momento no hay ley ni menos Constitución que proteja el improperio racial que prolifera y se nota poco porque no es un bloqueo ni griterío. Se trata de una venganza premeditada y artera. El abuso rural que tiene rodeada a la ciudad de Sucre no ha escuchado mensaje político alguno que no sea el del grupo de gobierno. Repito, sólo el CONALDE está llamado, por la urgencia de cambio hacia la legalidad y la verdadera democracia, y la historia, a dar la alternativa política.

La federalización de los departamentos es tal vez la única salida, pero por favor, expliquemos dentro de un programa de oposición política orgánico qué queremos decir con departamento federal, y qué beneficios a corto plazo trae. Por ejemplo ¿tendrá el departamento federalizado su propio presupuesto independiente del presupuesto general de la nación? Si tal es el caso, ¿qué proporción de los impuestos federalizados se dará al Gobierno central y para qué? Quién supervisa qué y quién fiscaliza y hasta dónde. En este momento hay que proponerlo como plataforma política en la que se muestre el beneficio que se ofrece a los pueblos de todo el país. Urge hacer entender que el CONALDE propone el cambio que vaya del poco respeto histórico a la Constitución y las leyes, al respeto abierto al escrutinio contable y jurídico basado en la Constitución vigente… hasta que las aguas se calmen y se llame a una nueva Asamblea Constituyente después de 2010.

Puede ser que un departamento federalizado tenga su propia policía pero ¿habrá que deshacerse de la policía nacional? No creo. Habrá que tenerla porque el narcotráfico y en general la delincuencia no respetan lindes departamentales ni mucho menos. Necesariamente las leyes departamentales habrán de variar de un departamento al otro. Por ejemplo, Tarija, que produce gas natural, ¿tendrá el consumidor por garrafa que pagar el mismo impuesto que el consumidor de Pando? Por supuesto que no, y el Gobierno central habrá de recibir algo de ese impuesto pero desde luego no tanto como ahora. Peor aún es el contrabando y la resultante informalidad que en Bolivia se han convertido en cabecera de la economía y pasto fértil de autoridades o parientes de ellas desde hace décadas, y no creo que esto cambie de la noche a la mañana. Una pregunta: ¿cómo se federaliza la informalidad? jvordenes.worldpress.com


“Yo que tanto quiero unir”

agosto 21, 2008

“Yo que tanto quiero unir”
Por Jorge V. Ordenes L.
“Yo que tanto quiero unir” diría la tricolor nacional si pudiese hablar. ¿Por qué? porque el 17 de agosto fue día de la bandera boliviana pero la mayor parte de los medios y las instituciones públicas nacionales y departamentales de todo el país, según me entero, ignoraron la fecha y por lo tanto la bandera y su significado que hoy más que nunca deberíamos enaltecer por razones cívicas y políticas, sobre todo por parte de las fuerzas en discordia que por donde se las mire y escuche buscan el apoyo popular, sea la occidental centralista, indigenista, socialistoide y tozuda, o las que conforman la Media Luna, Chuquisaca, buena parte de Cochabamba y la ciudad de La Paz que propenden a izar y hacer flamear las banderas regionales más que la nacional. Un error que a la manera de la gota al final puede quebrar la roca.

Esa irreverencia para con una Bolivia unida representada por la bandera nacional refleja la indiferencia que se tiene hoy a los esfuerzos aglutinantes dispuestos a seguir edificando un país pese a las vicisitudes y contratiempos disgregantes y hasta ciegos que por desgracia nos desviven. Las banderas departamentales flamean y hasta la whipala indígena, dizque de hasta siete colores (corme y/o kurmi), también se da ínfulas político-regionales porque busca inmiscuirse en el orbe emotivo, constitucional e histórico de la tricolor nacional, lo que también me parece inaudito.

La whipala coquetea con el país como si éste estuviese dispuesto a divorciarse de la tricolor lo que es un error, una inmoralidad y desde luego una forma de insulto a un símbolo poco menos que sagrado de la nacionalidad, como también lo son otros símbolos como el escudo y el himno nacionales que históricamente han sido respetados por todos los bolivianos aunque no siempre. Ilustro

El domingo 20 de mayo de 1979 en Chuquiago Marca (La Paz) se clausura el Primer Congreso de la Juventud India del Kollasuyo (JIK), y el documento dice que se trata de “la más trascendental fecha de la historia India del Pueblo Kollasuyo y del mundo”, (sic) “después de haber soportado… injusticia durante 500 años”, resuelve: primero.- “Frente a la sagrada Wiphala … entonamos el Himno a Tupac Katari. … Segundo.- La Juventud india… se compromete a luchar hasta conseguir el poder del GOBIERNO INDIO aún con el sacrificio o mar de sangre”. Nótese que en ningún momento se enarbola la bandera de Bolivia ni se entona el Himno nacional. Lo que sí se resuelve es la creación del Partido Indio (PI) “como órgano e instrumento de lucha del Pueblo Indio Aymara, Chiriwano, Izozog, etc.” (sic). Se excluye al pueblo quechua (ver Política y partidos en Bolivia, 1987, de Mario Rolón Anaya, p. 688). O sea que por ahí crece el vilipendio de la tricolor boliviana.

Cabe aclarar que la whipala ya tuvo dueño porque la de ahora es una imitación de la bandera de los tercios españoles que en las guerras europeas de religión del siglo XVI y XVII ganaron el noventa por ciento de las batallas en defensa de las políticas de los reyes habsburgo-católico-españoles. El cuadro La rendición de Breda, de Velázquez, reproduce, tras el caballo, la bandera cuadriculada de blanco y celeste del tercio de Spinola. La bandera del tercio “Amarillos Viejos” era cuadriculada de amarillo y negro. De ahí quizá venga el dicho: “la bandera vieja y rota, al regimiento da honra”. Con esa fama triunfadora llegó la bandera de los tercios a las colonias americanas que, aunque conmueva, la whipala es heráldica copiada. Dicho sea de paso lo católico de todo esto está presente en las celebraciones de los indígenas andinos, desde la diablada hasta las procesiones religiosas. Son más hispánicos de lo que creen.

Los indígenas del Occidente empezando por S.E. quieren la whipalación de Bolivia; en tanto que la Media Luna prefiere que la dejen tranquila construyendo su futuro autonómico que con justa razón excluye los devaneos “socialistas del siglo XXI” del Gobierno seguidor del presidente Chávez. En ambos casos parecería que la unión de Bolivia representada por su bandera tricolor es una prioridad secundaria. Se trata de una irreverencia condenable que si los bolivianos de todos los ámbitos de la nacionalidad refutamos a medias, estaremos coadyuvando, acaso inadvertidamente, a la partición de Bolivia que más de un mal boliviano busca.

Por favor, despertemos y practiquemos más respeto a nosotros mismos que en este caso es, o viene a ser, la reverencia al rojo, amarillo y verde que son parte de nuestro ser y de nuestros sentimientos para con el ancestro boliviano poblado de muchos seres humanos grandes y notables. Todos deberíamos saberlo. Se trata de parientes y amigos que, por si nos hemos olvidado, han dado la sangre y la vida por dejarnos esta Bolivia que hoy por libertinos hemos echado a una ruleta fratricida que sólo puede llevar el nombre de epidemia de estulticia, cuando la verdad silenciosa es que hay mucho que hacer para extraerla del marasmo actual que ya está de buen tamaño….. jvordenes.wordpress.com


Todavía intentan imponer

agosto 16, 2008

Todavía intentan imponer
Por Jorge V. Ordenes L.
En castellano del diccionario “negociar” significa tratar asuntos públicos procurando su mejor logro. O sea que no se puede llevar adelante ninguna negociación, ni siquiera se debe convocarla, cuando se acude a la mesa con el rancio afán de “imponer” como lo acaba de hacer nuevamente S.E. y sus secretarios ante los prefectos departamentales y/o sus autorizados representantes sobre todo después de que el Gobierno hizo escarnio de la moralidad, las leyes y la institucionalidad con el Referendo Revocatorio que lo único que ha conseguido es confirmar lo que todos sabíamos, que Bolivia está profundamente dividida políticamente; y que ante semejante polarización lo más sensato y hasta civilizado es convocar al diálogo, o sea a la negociación. Pero negociar es una cosa, e insistir nuevamente en procurar imponerse es otra muy distinta, repetitiva, baladí y costosa. Es simplemente incomprensible volver a convocar una reunión sin la intención de alterar lo que impidió el éxito de las “negociaciones” anteriores, o sea sin modificar la espuria constitución de Oruro, y sin restituir por lo menos una parte negociada del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH).

La cuestión palpitante es cómo hacer entender a S.E. y sus turiferarios que el verbo “negociar” es, o debería ser, edificante; y que el verbo “imponer” significa imputar o atribuir a otro una cosa que éste no acepta libremente. “Imponer” en este caso denota vigencia de dictadura, y connota ¡ojo! el deseo de S.E. de que a través de la espuria constitución de Oruro se llegue a la dictadura de los “movimientos sociales” del Occidente del país con él a la cabeza… que dicho sea de paso habría de ser reelecto dizque por “designio constitucional”, lo que es completamente inaceptable, y ahí está la madre del cordero. ¿Por qué no entienden S.E. y compañía que su intransigencia y tozudez los llevará a la pérdida del poder? Algunos de nosotros creemos que lo entienden perfectamente pero que se ven imposibilitados de cambiar de ruta como resultado de mal cálculo político que hicieron a un comienzo. Hoy se los ve metidos en una camisa de fuerza de la que no pueden zafarse porque parecen haber perdido la llave, lo que no solamente es increíble sino jocoso.

El problema es que S.E. ha prometido tanto a las docenas de líderes de los “movimientos sociales” occidentales que ahora no sabe cómo retractarse. En otras palabras, no sabe cómo decir a esas bases que como líder más impulsivo que práctico prometió mucho ignorando cuán grande y variada era Bolivia, y cuán irrelevante era el trajín político de antaño poblado de partidos políticos desgastados e intrascendentes. Aquí desde luego fallaron los teóricos extranjeros de las ONGs que simplemente no abrieron los ojos, menos la mente, ante el impetuoso regionalismo de los variados componentes de la Media Luna, más Chuquisaca y Cochabamba, que cansados del centralismo también desgastado, paralizante y corrupto, han reaccionado políticamente con un pregón popular de autonomismo que ningún intelectual que nutrió la mente de los gobernantes de hoy supo medir ni menos sopesar. Creyeron que sólo el pregón andino de los quinientos años era suficiente para arrasar. Pero descuidaron tomar en cuenta el ímpetu democrático de los inmensos movimientos sociales que han votado contundentemente por el verdadero cambio que debe darse en Bolivia empezando con el reconocimiento de las autonomías departamentales y, por favor. ¡no otras!

Todo esto torna cada vez más increíble el hecho de que las ONGs y sus pupilos nacionales no tengan un plan político alternativo que les permita dialogar con los movimientos sociales que hegemonizan de modo que puedan explicar que “negociar” a esta altura de las cosas significa “ceder”. Ceder en cuanto a convocar nuevamente a la Asamblea Constituyente para que esta vez trabaje en serio y competentemente en la preparación de una Constitución que sea aceptable a todas las regiones del país. Y ceder en cuanto a decir que no tienen nada de malo restituir las remesas de IDH en tanto se tenga los fondos para garantizar el Bono Dignidad, lo que es posible sin mucha alharaca y sin tanto temor a antagonizar al Presidente de Venezuela o algún otro. También habría que explicar la necesidad de descentralizar los Poderes del Estado de modo que las autonomías departamentales sientan la presencia de cada uno de éstos con plenos poderes en sus capitales. No menos importante es el voto de los bolivianos en cuanto a que Sucre aloje los elementos centrales de los tres poderes del Estado.

Los intelectuales del Gobierno central de una vez por todas deben situar la mula antes del carro en el sentido de practicar la improvisación para diseñar un plan alternativo de diálogo fluido y competente primero con sus bases (que entre otras les sirva de aprendizaje) para luego llevar esos resultados a una verdadera negociación con el país que hoy está más que cansado con los intentos de imposición del Gobierno. jvordenes.worpress.com


Qué entendemos por “el cambio”

agosto 6, 2008

Qué entendemos por “el cambio”
Por Jorge V. Ordenes L.
Desde hace dos años y medio el Gobierno de Bolivia y sus seguidores mayormente residentes del occidente del país hablan del “cambio”, pero nadie explica de qué “cambio” se trata ni hacia dónde quiere llevarnos.
S.E. habla de invalidar la empresa privada; otros allegados suyos repiten que esa empresa debe permanecer. Sigue habiendo los que vociferan que la inversión es necesaria pero no especifican qué inversión ni menos qué esquema jurídico la garantizaría sobre todo si se quiere inversión en escala y sostenible
Recientemente S.E. se declaró alma y cuerpo de la ley y que todo lo anterior había que modificarlo de acuerdo a lo que él dictase. Él demuele verbalmente a EEUU mientras por detrás le pide concesiones. Hay ministros que recurren a la palabra “democracia” mientras ésta sirva sus intereses politiqueros que están más confusos que nunca. En tanto los desórdenes en este pobre país se multiplican. Todos sabemos que el referendo revocatorio no arreglará nada porque las soluciones no van por ahí.
Los “intelectuales” más doctrinarios, seguidores de lo que llaman el socialismo del siglo XXI, utilizan frases como “fuerzas nuevas”, “procesos de liberación”, “transformaciones sociales perdurables”, “revolución de avanzada”, “estrategias oportunas”, “materialización continental de la segunda independencia”, “triunfo mediante el voto y los demás instrumentos de acceso al poder político”, ¿será el encarcelamiento de disidentes como ha ocurrido en Cuba durante medio siglo?, etc.
La verdad es que se trata de motetes y hasta denuestos que ofenden por lo trillados y recogidos de las pugnas de las épocas de lucha de clases que desde 1848 han inundado el planeta para llegar a la revolución rusa y otras, y cuyo fracaso ha puesto en tela de juicio semejante cantidad de dichos y diretes cuyo peso verbal por lo visto ha tomado renovado vuelo excepto que hoy los problemas son más complejos por lo globalizados y por lo intrincados en grados que prácticamente todas las ciencias están intentando digerir sobre todo las socio económicas que son las que posiblemente tengan que ver con el “cambio” que preconizan los “intelectuales” extranjeros que manipulan a S.E.
Hay los que dicen que la constitución espuria de Oruro es la base del cambio. El problema es que más de medio país no la acepta porque es vaga, hecha por extranjeros y socialistas que buscan, entre otros desaciertos, reemplazar la empresa privada grande, mediana, y chica con la empresa única del Estado donde todo el poder lo tengan S.E. y unos cuantos nacionales y extranjeros que buscan ¡hasta constitucionalmente! perpetuarse en él.
Al respecto algunos de nosotros creemos que es mejor pugnar con una tras otra empresa privada grande que pague los impuestos de ley y compense debidamente a sus trabajadores, a que un grupo apellidado Estado tenga todo el poder y diga a todos lo que tenemos que hacer, cómo y por cuánto tiempo.
Muchos apoyaríamos a S.E. si aprendiera (nadie de su séquito le va a enseñar) que es mucho mejor que un Estado empresario compita con una empresa privada capitalizada, pujante y múltiple (casos Brasil, México, España, Italia, Francia, los países escandinavos y docenas más, todos relativamente prósperos), a que ese Estado intente hacer todo lo que hacen esas compañías en conjunto. Señor presidente, no hay país donde lo hayan podido hacer. Entonces ¿qué o quién hace pensar a usted que un país débil y necesitado de escuelas primarias como Bolivia (Orinoca en un buen ejemplo de necesidad) ha de tener éxito siguiendo el “socialismo del siglo XXI” que nadie entiende porque nadie lo ha explicado? ¿No será que no le conviene a Ud. explicarlo?
Las economías mixtas que han triunfado, o sea donde la mayoría de los trabajadores han conseguido, han comprobado repetidamente su primacía sobre las economías estatales totalitarias (caso Unión Soviética, Cuba, Corea del Norte, y desde luego China).
S.E. debe abrir los ojos y escuchar opiniones de ambos lados. Su pregunta debería ser: a ver, fulano intelectual socialista a la siglo 21, justifique usted empíricamente, en base a qué proceso histórico exitoso de los últimos cien años debemos nosotros proceder con la estatización de las empresas que trabajan en Bolivia. También debería preguntar a uno o más intelectuales bolivianos que no hayan sido parte de ningún gobierno anterior, por qué y en base a qué argumentos empíricos debemos justificar económica y políticamente la continuidad de la empresa privada legalmente establecida en Bolivia. Aseguro a S.E. que resultará favorecido de ese intercambio que dicho sea de paso equivaldrá a suplantar las repetidas “negociaciones” inconducentes que ha tenido con las prefecturas.
La actitud suya hasta el momento ha sido imponer un cambio intransigente y dictatorial, dos elementos que en Bolivia han pasado de moda por inoperantes. ¿Para qué insiste usted en seguir por ese camino cuando de persistir los que más sufrirán serán los pobres? jvordenes.wordpress.com