Respuesta a Ignacio Ramonet

septiembre 25, 2008

Respuesta a Ignacio Ramonet (I)
Por Jorge V. Ordenes L.
El escritor gallego Ignacio Ramonet, que no hace mucho publicó una larga conversación en la que se nota su admiración por el dictador cubano, a la que tiene perfecto derecho, en una entrevista celebrada el 21 de septiembre de 2008 en Suecia, dijo nada menos que (1) lo de Bolivia en estos momentos era normal “porque las clases sociales que dominaron el país se resisten admitir que ese periodo tan feliz para ellos se terminó”. Luego añadió que (2) “para que una democracia funcione democráticamente, la minoría debe respetar a la mayoría porque en eso consiste el pacto sobre el que funciona la democracia. Las minorías no tienen el poder, no ejercen el poder pero tienen el respeto del poder”. En otra respuesta acotó que (3) a las clases sociales que antes dominaban “les cuesta reconocer que el Gobierno actual tiene toda la legalidad”…. “No se trata de hacer nada extraordinario, sino de repartir un poco mejor la riqueza, establecer avances que la mayoría de los países desarrollados conocen desde hace siglos: alfabetización generalizada, cuidado médico generalizado, derecho para los ancianos de tener una vejez digna, justicia para todos y fin de la discriminación étnica en particular hacia la mayoría indígena.” A la pregunta de si el Gobierno del MAS respeta las leyes, Ramonet respondió (4) que “todos estos proyectos [del MAS] son perfectamente legítimos…, y que el Gobierno está aplicando tranquilamente con la fuerza que le da la legalidad democrática”. (5) “Entonces la responsabilidad de las muertes las tienen las fuerzas sociales que se resisten al cambio y lo hacen con métodos que no son compatibles con el debate democrático”. Luego Ramonet dijo algo increíble por lo desinformado, (6) que “el sentimiento de Evo Morales es humanista de respeto al ser humano”.

Procedo a responder al señor Ramonet punto por punto aclarando que yo no pertenezco a ninguna “minoría dominante”.

En la Bolivia de los últimos dos años y ocho meses ni por un minuto se trató de “clases sociales que dominaron el país”. Más bien se trató de actos primerizos por parte del Poder Ejecutivo que emboscaron a los bolivianos pensantes de todas las etnias, sobre todo las acciones que tuvieron que ver con la anarquización de las regiones productores de la hoja de coca; con el reemplazo de la cúpula mayor de las fuerzas armadas; con el asalto lento pero seguro al Poder Judicial y al Poder Legislativo; con la sabiduría y lectura de miles de libros del Vicepresidente, y de la condena de lectura de libros por parte del Canciller; con dizque coca en vez de leche para los niños; con ordenanza de pago de salarios tope a los funcionarios de este Gobierno; con cambios de personero tras personero en oficinas públicas encargadas de la administración de empresas extractivas de gas; con el ingreso masivo de capital adicional a la mina San Cristóbal a la manera del mejor auge del neoliberalismo empresarial; con represalias violentas organizadas por los “movimientos sociales “ de cualquier manifestación popular como la acaecida en el parque Abaroa de La Paz; con las ideas de marginalización del idioma castellano; con la costosa devaluación del dólar dirigida a perjudicar a exportadores de toda la etnia y arca, y a los deudores en dólares de propiedades inmuebles, etc.

Y esto, señor Ramonet, solo para empezar. Necesitaría resmas de papel para los cientos de cosas más que desde luego tienen que ver con hacer de Bolivia otra Cuba, que un segmento significante de la población rechaza. Rechazo que se debe respetar, y usted si lo entendería lo rechazaría.

Luego la pugna se produjo entre un Gobierno central cada vez más dictatorial que incluso quiso aprobar una constitución en forma completamente ilegal, y las regiones que todavía buscan autonomía de gestión geográficamente departamental (Bolivia se divide en departamentos, señor Ramonet) porque el centralismo de los sucesivos gobiernos bolivianos nunca agilizó ningún trámite cediendo autoridad a las regiones. Y las incomodidades e inconvenientes hacían sufrir a los pobres, a los menos pobres y a los que usted califica de privilegiados de los departamentos ajenos a la ciudad de La Paz, de los cuales Bolivia, desde 1952, ha tenido pocos en comparación a lo que usted implica en sus respuestas que más refieren internacionalmente la era anterior a 1989.

En cuanto a que “la minoría debe tener el respeto de la mayoría”, qué cree usted, señor Ramonet, que su defendido presidente Morales ha procedido moral y constitucionalmente al organizar el secuestro del prefecto democráticamente electo del departamento de Pando (geográfico, ¿se acuerda?) que debería gozar de inmunidad. Un ministro matón lo detuvo bajo el pretexto de conjeturas que solamente la Corte Suprema de Justicia de Bolivia tiene facultad legal de investigar, procesar y dictar sentencia. Bueno pues, el señor Morales ha sacado mayoría en las elecciones y en el referendo ¿Por qué no respeta la minoría?.Ya le sigo respondiendo…… jvordenes.wordpress.com


Hacia la partición de Bolivia

septiembre 4, 2008

Hacia la partición de Bolivia
Por Jorge V. Ordenes L.
La partición de Bolivia es una posibilidad cada vez mayor impulsada por S.E. que ahora nos damos cuenta busca hacer una república independiente del occidente del país y echar la culpa al norte, oriente, sur, al neoliberalismo y quizá la Iglesia católica. Por lo que se ve y vaticina, así quiere que se registre en el exterior y en la historia por más increíble que parezca. Su denuedo dictatorial y avasallador, con decretos en comparsa que la mayoría de los bolivianos rechaza, no tiene o no puede tener otra explicación. El Poder Ejecutivo (P.E.) secunda el arriesgado propósito lanzando decreto tras decreto dictatorial exaltando a un significante electorado mestizo-indígena-occidental engañado y en parte fraguado que vota ilegal y hasta fantasmagóricamente, y que solamente tienden a la revancha racista a como dé lugar incluyendo la amenaza de ocupación violenta del Congreso nacional como si estuviéramos en épocas de los caudillismos del los siglos XIX y XX.

Como van las cosas parece que S.E. avanza premeditada e intencionalmente. O sea que él está buscando la partición de nuestra Bolivia que tanto ha luchado por respetar el pedido del Libertador Antonio José de Sucre de preservar ante todos los peligros la integridad nacional. Lo que no lograron bélicamente cada uno de los cinco países vecinos en diferentes intentos y momentos de nuestra historia, lo está logrando este Gobierno que hoy busca sorda pero denodadamente el justificativo para hacer del Occidente otra Cuba o algo por el estilo. ¡Increíble!

Esto y más han persuadido nada menos que a la Corte Nacional Electoral (CNE), que por fin sienta cabeza y empieza pero sólo empieza a querer hablar por el país en su totalidad, que como institución verdaderamente nacional se ha negado a organizar referendos y elecciones. Si la posición de la CNE es genuinamente legalista y hasta patriótica sería un avance sin precedentes hacia la defensa de la democracia hoy tan vilipendiada en varios simulacros de negociación que sólo han resultado en intentos de imposición por parte de S.E. y sus allegados nacionales e internacionales. La pregunta es por qué la CNE ha decidido antagonizar a sus jefes. O busca que el vicio decretista presidencial se imponga del todo en cuestiones electorales; o propugna virtud en el desorden y el ímpetu dictatorial que, viniendo de la CNE, sería inusual y por lo tanto, y por desgracia, sujeto a sospecha.

El problema es que en ambos casos los bolivianos del norte, occidente, oriente y sur salimos perdiendo porque no hay indicio de que este Gobierno obedezca la constitución vigente ni menos leyes establecidas como la que prohíbe hacer varios referendos en un periodo presidencial, o la de rechazar la revisión de A a Z del ultrajado padrón electoral de Bolivia. En esto S.E. se ha arrinconado moralmente porque esa revisión lo haría quedar pésimamente. La fórmula de que el fin justifica los medios puede ser que haya tenido éxito para él en el Occidente y quizá por eso quiera hacer un país aparte de la Bolivia andina. Otra vez ¡increíble!

Insisto, puede ser que la CNE esté obedeciendo órdenes barrocas del Poder Ejecutivo y por lo tanto finja un desacuerdo que lleve a una reacción contundente y decretada de éste que invalide la postura antagónica de la CNE y que justifique dictatoríamente su desaparición o su reemplazo por algo fiel a los designios de S.E. y su grupo. La misma nefasta suerte correrían las Cortes departamentales de acuerdo al razonamiento del P.E. Se trataría de una demostración de fuerza que bien puede explicarse en función a la oposición sólida presentada por la Media Luna, Chuquisaca y buena parte de las zonas urbanas de Cochabamba y La Paz que cada día ganan adeptos. En río revuelto todo puede ser.

Si tal es el caso perdemos todos porque se vigorizaría aún más la creencia de que la única salida a este desbarajuste sería la división de Bolivia formando un Occidente que a todas luces tiene pocas posibilidades de pervivir y menos sobrevivir… lo que por decisión de S.E. va dejando de ser una quimera de su parte para convertirse en una realidad poco menos que inminente. En esto se da la mano con elementos separatistas de otras regiones de Bolivia que posiblemente también busquen la partición de Bolivia. La palabra paradoja está en el diccionario.

Lo que no ha calculado este P.E. ni menos S.E. es que la Media Luna más Chuquisaca y parte de La Paz y Cochabamba no resistirán el intento. No tendrán más alternativa que aceptar la formación de una república en el Occidente mayormente andino que seguramente habrá de optar por un nombre de ancestro aymara lo que habría que ver si es aceptado por los numerosos quechuas y mestizos que tendrán que someterse a esos designios. Será momento de otro referendo esta vez en las regiones occidentales organizado por una Corte Electoral también autóctona o algo parecido, lo que a los bolivianos de corazón seguramente causa una mezcla de llanto y risa. Cuidado señor Presidente. jvordenes.wordpress.com


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