El centralismo mental del Gobierno

diciembre 28, 2008

El centralismo mental del Gobierno
Por Jorge V. Ordenes L.
Por centralismo mental y su supuesta hipnosis colectiva, amedrentamiento, soborno político, cohecho y falsificación de carnets de identidad, el Poder Ejecutivo (P.E.) y sobre todo Su Excelencia (S.E.) tienen encandilados a los habitantes de lo que fue el Collasuyo que por supuesto incluye a las ciudades de La Paz y El Alto. Por otro lado paradójicamente creen que por “carisma socialista” y /o anticlericalismos tienen o deberían tener en el bolsillo político al norte, este y sur del país lo que no puede ser más pueril y equivocado porque está lejísimos de ser cierto. Cinco millones de bolivianos no comulgan con lo que el P.E. liderado por S.E. está haciendo, o deshaciendo mejor dicho. El P.E. también sabe que a Pando tiene maniatado con autoridades esculpidas a imagen y semejanza de las partidas que dizque gobiernan, contrabandean, mienten y dejan en libertad a probados narcotraficantes.

El centralismo mental del Gobierno cree que todos respaldamos la ida a La Habana, ahora en enero de 2009, de docenas de adeptos de S.E. que posiblemente no tengan idea de lo que ha pasado en Cuba con los derechos humanos desde 1960 hasta la fecha. Pero, claro, S.E. quiere que vayan posiblemente con todo pagado con dinero de los bolivianos, acaso suplementado con dinero del pueblo venezolano, que en ningún caso han votado en referendo alguno porque se gaste el dinero nacional en tonterías como la que aludo. Es que el centralismo mental a la cubana está de moda con S.E. ya que hasta bicicletas quiere que montemos para ir de un lado a otro en un territorio el doble del de Francia y muchas veces más grade que Holanda y/o Cuba. Hace rato que vamos montando por iniciativa del P.E., pero en cólera y no en otra cosa.

S.E. ha vuelto a decir que los abogados deben cambiar las leyes vigentes obedeciendo consignas populares como si éstas tuviesen un medio organizado de difusión de sus necesidades y consignas cuando en realidad es el centralismo de S.E. y solamente éste que hace de vocero comedido como si los abogados estuviesen encargados del Poder Legislativo que, por si nos hemos olvidado, es el único que puede aprobar o modificar leyes. Incluso los decretos que tanto gusta lanzar el P.E. deberían pasar por el Poder Legislativo en forma de proyectos de ley que, para convertirse en ley, tienen necesariamente que ser debatidos, modificados y forjados en consenso ¿democrático? ¡Ojalá! No hacerlo significa gobernar incompetentemente, por decreto, o sea dictatoríamente.

Y gobernar dictatoríamente es Gobernar centralmente o sea impopularmente. Este descuadre impulsivo del primer mandatario ha convertido a la Constitución y las leyes en sendos epitafios nacionales porque en nombre de ellos, y de un concepto de democracia que nadie entiende (menos los líderes de los movimientos sociales), se los debilita y hasta liquida poco menos que cada día ¡sin que haya nada que los reemplace! Cuidado que la cosa del 25 de enero confirme el “no” que tanto desvelo dicen que causa a S.E. Y creo que el contrabando de Pando y los inmiscuidos del P.E. pueden ser un señor corolario a favor del “no”. La escasez de combustibles también. Si Chávez el venezolano ha dicho que se va si pierde ¿qué tal si S.E. lo emula?

También centralmente se ha gestado y dizque “modificado” la espuria constitución de Oruro nada menos que en el epicentro del centralismo de este régimen que es La Paz donde dicho sea de paso los senadores opositores y otros se rindieron en la forma más increíble, o sea hipnotizada, a la prédica de S.E. de que se modificara el texto de la constitución de Oruro cuando no había nada que modificar porque el tal texto era espurio, o sea ilegal y “aprobado” por gente del Gobierno solamente. Oruro cargará siempre la mala conciencia, y a Sucre llenará de orgullo por haber procedido legalmente a costa de sangre y fuego.

El desgobierno se ha generalizado entre otras cosas porque S.E. admite públicamente que se equivocó al descuidar las inversiones en el sector energético de Bolivia. Se ha perdido tres años y no hay rastros de que se siente cabeza. A Propósito, los mentados mil millones de las reservas del Banco Central posiblemente enriquezcan pero no a YPFB y su urgente necesidad de inversiones. Ojalá me equivoque. De todas maneras eso también es centralismo mental por parte de S.E. porque en su momento hizo caso omiso a los que sabían, que fueron más técnicos que politicastros metidos a nacionalizadores a como dé lugar. Si hace lustros los capitalizadores lo hicieron mal, estos lo han venido a hacer peor porque uno después del otro no solamente ha agotado, y desbancado, al país sino que lo ha frustrado hasta la médula. Y se lo ha engañado. Y mientras los líderes de los llamados movimientos sociales, que en realidad son bolivianos como cualquier otro, no se den cuenta del engaño, y del uso de que todavía están siendo objeto, este grotesco jolgorio continuará en detrimento del progreso en mil rubros que urgentemente necesita todo Bolivia.


¿Democracia plebiscitaria en Bolivia?

diciembre 24, 2008

¿Democracia plebiscitaria en Bolivia?
Por Jorge V. Ordenes L.
¿De qué democracia plebiscitaria podemos hablar sobre todo durante los últimos tres años? De ninguna que tenga validez jurídica y por lo tanto democrática porque desde el fiasco de la Asamblea Constituyente, que hacia el final de su agonía se reunió ilegal y sin representación plena en Oruro, hasta los referendos de autonomías departamentales y los plebiscitos dizque nacionales que versan sobre la constitución espuria, todas fracasaron de una forma u otra.

Los plebiscitos nacionales fracasaron por inconstitucionales y porque el Padrón Electoral fue (digamos presuntamente) alterado en la forma más increíble para favorecer al Gobierno. Urge probarlo. Y los plebiscitos regionales al final sirvieron para entusiasmar y poco más porque pese a haber tenido una categórica concurrencia de votantes a favor de la autonomía departamental, los liderazgos se arremolinaron cuando se presentó el reto de la detención ilegal del prefecto de Pando.

Esta detención fue el momento para que el voto mayoritario a favor de las autonomías departamentales fuese blandido políticamente por los prefectos, nacional e internacionalmente, a favor de la legalidad y de la defensa de los derechos constitucionales de un prefecto boliviano electo sobre todo cuando los crímenes cometidos en Pando debían someterse a investigaciones dirigidas por la Corte Suprema de Sucre y el sistema judicial pese a la falta de apoyo del Poder Ejecutivo.

Si un segmento significante de la población no acata el resultado de un plebiscito, entonces éste, por definición, no debió haberse llevado a cabo.


A los disidentes del MAS

diciembre 22, 2008

A los disidentes del MAS
Por Jorge V. Ordenes L.
Los cada vez más numerosos disidentes de la línea palaciega “dura” del Poder Ejecutivo (PE), entre los que se cuentan los “blandos” de mismo PE y otros que también dizque laboran bajo la dirección directa o indirecta del Palacio de la Plaza Murillo de La Paz, me parece que se están dando cuenta de que las fechorías de los “duros” están perjudicando a los “blandos” y desde luego a los movimientos sociales y a todos los bolivianos de dentro y fuera del país.

Lo que no entienden los “blandos”, sus huestes y muchos otros, es por qué los “duros” no se dan cuenta de que si persisten en su cometido de contrabandos, tonterías y violencias de todo tipo en desacato de las leyes y de la Constitución vigente ¡perderán soga y cabra! y al final no quedará mucho ni para la historia; será cuestión de tiempo. Y es probable que también pierdan el referendo ilegal de aceptación de la constitución espuria de Oruro, y esto sí que está dando qué pensar a los “blandos” y a su creciente número de seguidores ¿por qué? Porque éstos se están percatando de que el posible triunfo, y lo que ellos entienden por implementación de la constitución espuria, bajo el mandato de los “blandos” sería menos difícil y hasta más llevadera que bajo el mandato de los “duros” seguidores desmedidos de consignas extranjeras. Los “blandos” saben que la supuesta implementación de la Constitución de Oruro bajo su dirección sería menos desaforada que la hipotética implementación bajo el mandato de los “duros”. Y ahí está la madre del cordero. ¿Divisiones del MAS? Sí, pero como nunca fue una unión conformada, la desunión paulatina pero segura tampoco lo es.

Los “blandos” saben que si la constitución espuria de Oruro se impone a la fuerza, su oposición a los “duros” hasta ahora musitada, bisbiseada y más o menos dialogada, se tendría que convertir en griterío, en codazos y hasta bloqueos, lo que complica el panorama político de todos especialmente ante y entre los movimientos sociales que son un sostén importante y afluente de votos de “duros” y “blandos”. Y compromete “el cambio” Lo que tampoco conviene a ninguno de los dos es que los movimientos sociales se distancien de ambos por peleadores y por prometedores sin mucho que decir en cuanto al cumplimiento de promesas.

El reto de los “blandos” en este momento es sopesar el sentimiento político de los movimientos sociales que habitan mayormente en el occidente del país de modo que cuando llegue la gresca de “blandos” y “duros”, por más sorda que sea como ahora, aquéllos salgan ganando y los “duros” pasen a la historia no sin antes pasar por los tribunales de justicia para que los condene o absuelva de tantos delitos y desvaríos ilegales como los de Sucre, Pando y las detenciones violentas al mejor estilo totalitario imitando a Hollywood y a la policía cubana.

Fuera de los ya históricos esquizofrénicos exabruptos de los “duros” con diplomáticos extranjeros, con autoridades de la Iglesia católica y con la prensa, algunos de nosotros quisiéramos saber, como seguramente lo están queriendo saber los “blandos”, qué de provecho han sacado los “duros”, o sea Su Excelencia y compañía, con enemistarse en buena medida con EEUU; con insultar a los jerarcas católicos; y con enconar palabras, gestos y actitudes con los representantes de la prensa. Lo único que han logrado es mirarse al espejo y gustarse hedónicamente porque a nadie han impresionado y menos a la gente de los movimientos sociales que todavía los apoya aunque cada semana menos. Al contrario, las oposiciones al accionar equivocado del Gobierno son tan variadas y diversas que con el tiempo acaso se unan y comiencen a presentar el comienzo del fin del apoyo político de los movimientos sociales del Occidente al gobierno de los “duros”.

Ahora es momento en que los “blandos” se alejen políticamente de tanta metida de pata y esgriman sus postulados opositores como lo están empezando a hacer algunos líderes de movimientos sociales que hasta ahora decían poco e incluso apoyaban los desmanes del PE. Pero nadie es sordo todo el tiempo, ni menos tonto. Lo primero que yo haría si fuese del lado “blando” es pedir que se vote por el NO en el referendo de la constitución de Oruro. ¿Por qué? porque, insisto, no conviene que ninguna constitución boliviana sea liderada ni ahora ni nunca por los “duros” del PE. La intolerancia y los métodos atrabiliarios y hasta mortíferos que han venido utilizando con el poder, que ellos creen que les otorga o no la constitución vigente, se multiplicarían exponencialmente con los poderes que ellos derivarían de una hipotética aprobación de la espuria constitución. En este momento los “blandos” tienen la obligación lógica y fría de oponerse a que los “duros” logren poder adicional de cualquier tipo, y menos si es por medio de un mamarracho de constitución.

Insisto, los “blandos” y muchos otros perderán toda posibilidad de trascender políticamente si se aprueba a como dé lugar la Constitución de Oruro bajo el mandato de los “duros”.


Sembrando derechas

diciembre 5, 2008

Sembrando derechas
Por Jorge V. Ordenes L.
Los gobiernos de extrema o casi extrema izquierda históricamente se han caracterizado por regir dictatorial y sangrientamente a menudo en nombre de un concepto equivocado de democracia que se afianza en cualquier cosa menos en la representatividad y en el consenso de la mayoría de la población respetando la Constitución vigente y las leyes, sobre todo en el caso de Bolivia del último año. Por la fuerza de la sinrazón, quitar al que tiene para distribuir mal y hasta delictivamente al que no tiene es sembrar lloviznas para cosechar tempestades.

Jamás será democrática una elección o referendo donde el decretismo, el desacato y la delincuencia se disfracen de legalismos porque lo único que hacen es gestar una cada vez más virulenta capacidad de reacción de las derechas políticas de Bolivia y del continente. Con el tiempo ¡ojo! éstas tendrán suficiente “arrastre de votos” para asegurar que las ideologías de izquierda pasen a los museos y a los anaqueles de bibliotecas, y por tiempo indefinido.

¿Dónde quedan la legalidad y los que deben vigilarla ante el creciente narcotráfico, contrabando y delincuencia? Acaso éstos más las escaseces premeditadas y regionales no son motivo de reacción justa de parte de autoridades como la Iglesia Católica? Qué de la crisis financiera internacional que ha hecho que el ministro encargado haga de avestruz, cabeza en tierra, y hable de que Bolivia está “blindada”, cuando la verdad es que no solamente está desprotegida sino que será de los países desvalidos que más sufran porque el rubro exportaciones caerá en el vacío y sin posibilidades de recuperarse ¡del altísimo desempleo y el descenso de productividad!

Tan categórica será la reacción ante los desaciertos actuales de las izquierdas, sobre todo de la boliviana, que las derechas se organizarán y triunfarán con más vigor y determinación que nunca, lo que a lo mejor tampoco es deseable ni haga bien al país. Ojalá que éstas no encuentren el justificativo, e incluso el comodín, de “movimientos sociales” realineados para gobernar a su manera que por tradición boliviana, reforzada por las izquierdas descarriadas de hogaño, postergue aún más la realización del desarrollo que desesperadamente necesita Bolivia. Si la inquina de las derechas ha de ser tan polarizada como la inquina de las izquierdas actuales, la mayoría de los bolivianos quedaremos en las mismas y el país no avanzará un adarme. Pero el tiempo transcurrirá y nosotros permaneceremos en el lodo del atraso y del ridículo nacional e internacional.

Mientras el Gobierno continúe intentando validar a empujones ilegalidades como la espuria constitución de Oruro, las detenciones arbitrarias de ciudadanos electos como el prefecto de Pando, y otros, será difícil que lo espurio sea acatado seriamente incluso si el Gobierno proclama su “aprobación” que también habrá de ser espuria. Es decir, votar por el “no” en diciembre no solamente es votar contra lo espurio, sino votar contra lo ilegal y anticonstitucional, contra lo dictatorialmente forcejeado hasta el cansancio. Y es precisamente ese forcejeo el que hoy nutre el pensamiento y la militancia de las derechas que lo único que tienen que hacer es esperar que el izquierdismo boliviano se desgaste hasta el punto de hacerles el camino cuesta abajo y expedito.

A lo que voy es que el Gobierno actual todavía está a tiempo de intentar avenirse con todas las regiones del país incluyendo Pando al que ha maltratado por pequeño y para asustar a los otros departamentos, y lo ha logrado en alguna medida pero no en toda ni mucho menos. Los actos atrabiliarios de algunos ministros han sido la mejor publicidad para votar por el no en el referendo ilegal que se avecina. Y eso también anima a cualquier oposición sea ésta nacional, departamental, provincial, local, e incluso de barrio. Descartar estos borbotones políticos es estulto. Desandar lo andado sobre todo para demostrar menos mala voluntad es menos procaz en este momento.

Desavenirse con las fuerzas opositoras, sean éstas regionales (o políticas a la antigua porque hasta la fecha no hay otras), es un error de marca mayor porque sin la participación de ellas jamás se podrá gobernar en paz, legal y, peor, productivamente. O sea que no se podrá gobernar democráticamente con la representatividad y, repito, el consenso que el concepto democracia debe conllevar sobre todo si se busca persuadir a la gente que se gobierna en nombre de la mayoría, lo que en estos momentos en Bolivia ni se cree ni, por desgracia, se espera.

Y esa creciente percepción es la que el Gobierno debe reinterpretar en el sentido de darse cuenta de que el vigor inclaudicable de la oposición de casi la mitad de la población de Bolivia mide sobre todo su falta de habilidad para gobernar en consenso. Medida que debería determinar la manera de llegar a entendimientos políticos que más tienen que ver con sacar al país del estancamiento. Sólo aprendiendo a gobernar en consenso se sabrá lo que es obedecer también en consenso.


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