Hacia el despeñadero

mayo 28, 2009

Hacia el despeñadero
Por Jorge V. Ordenes L.
La unidad de Bolivia marcha al despeñadero cuando hay dos celebraciones de mayo en Chuquisaca; cuando con premeditación, alevosía y ventaja se intenta intimidar a los senadores en la Plaza Murillo de La Paz; cuando se elimina a los legalmente posesionados representantes del Poder Judicial; y cuando se quiere hacer declarar a autoridades electas sin que los mandamientos vengan de este Poder.

El Poder Ejecutivo, Órgano Ejecutivo (OE) mejor dicho, sobre todo sus entes duros, por alguna razón no quiere darse cuenta de que está despedazando el país, a esos entes como entidad, e incluso se están despedazando como seres humanos. Al país despedazan al intentar “gobernar” una parte de la población, sobre todo a los disidentes, por medio de decretos dictatoriales proclamando un tipo de “democracia” que ellos han inventado y que es una verdadera oligarquía basada en elecciones cuestionadas, en una constitución cuya ratificación electoral también está cuestionada, en los fondos del Tesoro General de la Nación y en las decisiones de los “duros” que no creo que incluyan a Su Excelencia (S.E.), por lo menos no parece.

Al Gobierno despedazan al hacer que éste asuma las responsabilidades claves del Poder Legislativo y del Poder Judicial lo que es mucho trabajo para hacerlo medianamente bien. Y se despedazan como individuos porque la angurria de poder y de otras cosas está descarriada, lo que impide que cualquier ser humano que sea víctima de semejantes presiones resulte mentalmente ileso a mediano plazo. Estos factores por desgracia auguran un camino lento pero seguro al despeñadero económico y social de Bolivia (que ya está emocionalmente dividida) que afectará negativamente a sus gobernantes de ahora y del futuro. Esto porque desandar buena parte de lo andado ha de tomar décadas, si es que se empieza hoy.

Todos sabemos que la economía está debilitándose porque: el ATPDEA que teníamos con EEUU no ha sido sustituido con éxito ni mucho menos; las remesas del exterior han disminuido sustancialmente; la maquinaria de perforación traída de Venezuela no sirve porque está en desuso y no cuenta con la tubería para hacer un orificio de cinco kilómetros tras gas natural; los conflictos de ropa y vehículos usados no han sido superados; los mineros de Porco y de otros centros, más los trabajadores en textiles, están inquietos; el Oriente de Bolivia, el sur y el norte están siendo abierta y arteramente socavados como motores de las exportaciones bolivianas; los subsidios Juancito Pinto, Dignidad y J. Azurduy son aciertos sociales pero trivialidades económicas en cuanto a la demanda agregada. Y todos sabemos que la informalidad, o sea el contrabando y el narcotráfico están haciendo, con toda probabilidad, que las reservas del Banco Central no disminuyan a un ritmo mayor. Pero cuanto si éstas comiencen a disminuir sustancialmente, la demanda de dólares aumentaría pese a los inefectivos controles de salida y a los dólares del narcotráfico, y el tipo de cambio del dólar subiría hasta rayar diez bolivianos por dólar o más, y la crisis se agudizaría. Todo por no prevenir en vez de curar lo que habrá de ser un problema de marca mayor. También sabemos que una esperanza es que las compañías petroleras y gasíferas, dizque nacionalizadas y pese a las poses y aspavientos oficiales, continúen trabajando de modo que los combustibles no escaseen. En esto último el OE ha sido menos descuidado porque vaticinó que YPFB tardaría en organizarse y producir a la altura de algunos de sus antecedentes históricos. La verdad es que ideas usadas y caducas, como las de la ex URSS y Cuba, no aumentarán el empleo que Bolivia desesperadamente necesita. ¡Andamos por el cincuenta por ciento de desempleo y subempleo!

El postulado de que “el fin justifica los medios” es un eufemismo, o sea un método suave de postulación pero duro e irreflexivo en su realización. O sea que en política este postulado es antidemocrático e ilegal, claro, en un sistema de legalidad que se respete. Con todo, lo débil de este eufemismo en el caso actual político boliviano es que los fines del OE cambian porque cambian las circunstancias, las ideas, los hombres y las mujeres; y los medios para llegar a esos fines también deberían cambiar porque si no cambian se tiene la debacle que vive Bolivia donde sólo la violencia y el decretazo se están utilizando cada vez más como medios para dizque alcanzar fines que algunos de nosotros creemos que mejor se alcanzarían por métodos más reflexivos y menos ilegales. Despedazar es fácil.

Si el fin es hacer una Bolivia enferma como Cuba, descartar, doblegar y/o silenciar en forma violenta y hasta homicida, sin detención, juicio y sentencia a los que se oponen, son también formas de terror entre bolivianos muchos de los cuales buscan expresar su desacuerdo con llevar al país al despeñadero político-social, y tal vez histórico. Entiéndase, la justicia social no puede ir por despeñadero alguno, ni menos por el de la confrontación. http://www.jvordenes.wordpress.com


Los vivos y los muertos de E. Paz Soldán

mayo 18, 2009

Los vivos y los muertos de E. Paz Soldán
Por Jorge V. Ordenes L.
En 2009 el escritor boliviano Edmundo Paz Soldán ha publicado en España una nueva novela titulada Los vivos y los muertos, que encontré en una librería de la Gran Vía de Madrid en abril. Fue una emoción gratificante descubrir una novela de un ciudadano boliviano en semejante despliegue de libros de miles de autores de todo el mundo. Empezamos bien (el libro y yo) porque incluso dentro de esa selva de tomos multicolores y multiprecios, empecé a hojear Los vivos y los muertos y noté que en la contratapa ofrecía opiniones laudatorias de, entre otros, Mario Vargas Llosa que opinaba que “entre los nuevos autores latinoamericanos la voz de Edmundo Paz Soldán es una de las más creativas”. También vi la Nota que el autor incluye al final del libro donde explica que éste se basa… “en un dossier con recortes de periódico sobre una serie de muertes de adolescentes en Dryden, un pueblo a veinte minutos de Ithaca, la ciudad donde vivo en el estado de Nueva York” …a mediados de los noventa. También dice que a fines de 2004, cuando vivía en Sevilla, España, comenzó a escuchar ¡las voces de los adolescentes de Dryden! que le dieron la estructura de la novela… que muy pronto se convirtió en “un relato muy personal”… donde quizá la misma Nota sea imaginada lo que importa poco. ¿Algo de deconstrucción de referido dossier y de la ilusión de una realidad inventada?

De no haber leído esta Nota no sé si me hubiera interesado en Los vivos y los muertos. Pero el contenido sencillo, original, directo e insinuante de la Nota (debió haber encabezado la novela) me movió a seguir leyendo y, ya en un café, me resultó difícil dejar de leer lo que pareció una novela policial al estilo de los argentinos H. Bustos Domec (J.L. Borges y A. Bioy-Casares) , Jerónimo Rey, Manuel Peyrou, o los mexicanos Rafael Bernal y María Elvira Bermúdez, pero resultó un caleidoscopio donde cada uno de los personajes hablaba desde y/o por su perspectiva ante los fenómenos de su entorno que incluía el devenir de otros humanos enmarañados en un medio y circunstancia inescapablemente compartidos. Las voces que seguramente escuchó el autor eran de los entes deshumanizados en mayor o menor grado: Tim, Amanda, Webb, Junior, Jem, Hannah, Yandira, la señora Webb, Daniel, Rhonda y El enterrador que hablan y actúan en la parentética narración de capítulos cortos pero efectivos. La textualidad está hecha de las versiones de cada uno.

La novela se convirtió en un flujo cada vez mayor de la soledad existencial de cada personaje para luego devenir en depresión, perversión y luego muerte inesperada y truculenta afianzada en la sexualidad de un hombre ante la cada vez más llamativa y hasta provocativa indiferencia de una vecina joven, atractiva y popular sobre todo en las barras de proclama deportiva del colegio. Todo narrado sin mucho adjetivo pero con vocación de insinuación tácita que invita a detener la lectura como uno detenía el vídeo al ver películas de Buñuel, Bergman, Fellini, Almodóvar y otros; pero se continúa leyendo hasta el final en mi caso en dos sentadas. Simplemente no se puede dejar de leer no tanto en base al suspenso sino a la curiosidad.

A propósito, la novela es particularmente atractiva para los lectores hispanos que han vivido en EEUU porque contiene docenas de vocablos, expresiones y hasta un párrafo en inglés, que tienen la virtud de aportar veracidad de ambiente y lugar. El anglicismo mental late. El autor ha vivido y vive en esos lares. También menciona autores que pertenecen a la literatura escrita originalmente en inglés.

Si hablamos de posibles influencias o afinidades en la técnica de narrar sería difícil omitir el apego que Paz Soldán ha tenido a la narrativa del malogrado escritor chileno Roberto Bolaño, autor de la exitosa socio-político-policial novela Los detectives salvajes (1998), y otras, al punto de que el autor boliviano escribió Bolaño salvaje (2008). La manera ricamente encasillada de presentar y narrar la circunstancia parentética de cada protagonista me parece que está relacionada con Bolaño, con la diferencia de que éste cunde párrafos con detalle de todo tipo que copan los sentidos e invitan a la lectura apostillada, lenta y reflexiva; Bolaño avasalla genialmente. Paz Soldán, en Los vivos y los muertos, pende párrafos sugerentemente; depura, perfila, insinúa, deviene sin aparato e invita a la evocación e incluso a la imaginación del lector para completar su creación. La técnica puede ser la misma, pero la elaboración es distinta y el resultado en ambos casos, dentro de la libertad total que caracteriza al fenómeno novela, es acertado.

No digo más porque la idea es que se lea esta novela del autor boliviano que entiendo enseña literatura hispánica en la Universidad de Cornell, como tantos otros bolivianos que desde hace décadas, luego de haberse doctorado en literatura en universidades estadounidenses, han sido profesores en varias de ellas a través de los años, y también autores. http://www.jvordenes.wordpress.com


Las alianzas como ataque

mayo 14, 2009

Las alianzas como ataque
Por Jorge V. Ordenes L.
Desde la antigüedad y por muchos motivos se practicó la política de aliarse con el contrincante e incluso con el enemigo porque resultaba menos mala, e incluso la mejor para conocerlo y, a la larga, debilitarlo e incluso derrotarlo. Un ejemplo renacentista lo dan las familias italianas ante el abusivo, enfermizo y hasta criminal papado del enriquecido Rodrigo Borja, luego Borgia (que tomó el nombre de Papa Alejando VI de 1492-a 1503) oriundo de Valencia, y cuyos hijos reconocidos, sobre todo César, Juan, Lucrecia y Jofré, fueron utilizados de varias formas para engrandecer el poder de Alejandro VI, sus hijos y seguidores que, en su momento, pocos, en los feudos italianos y reinos europeos, se atrevieron a disputar. Varios como los Sforza, Orsini, Farnesio y otros fueron víctimas pero también forzados simpatizantes de los designios de Alejandro. Al final la credulidad de los Borgia traicionó a éstos que pasaron a la historia con pena y sin gloria. A propósito, César Borgia y su inmensa sed de sangre humana fueron modelo de “príncipe” nada menos que de Nicolás Maquiavelo. Pero bueno, a qué viene todo esto en nuestro cotorreo boliviano.

Es simple. En vista de la forma ética y jurídicamente cuestionable del proceder de los “duros” del Órgano Ejecutivo (OE) basada en la intimidación, el miedo y presuntamente el asalto y el asesinato, hay gente del pueblo boliviano de toda clase social y etnia que está simpatizando con ellos, sobre todo los presupuestívoros ansiosos de oportunidades estatales que les aseguren el techo y la comida de por vida. Así se continúa destruyendo a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y lo que fue Transredes que nunca debieron haber sido entregados a mediocres que, insisto, sonríen y están dispuestos a trabajar con y por el Gobierno actual hasta cuando llegue el momento, claro, de abandonar la nave del Estado ya sea porque ésta está repleta, se hunde, o simplemente no sabe ni puede navegar ni si hay agua donde hacerlo.

De un tiempo a esta parte a los del OE no les va quedando más que recurrir a los que sonríen y están dispuestos a apologizar y obedecer, todo en nombre de los movimientos sociales e incluso del pueblo de Bolivia. Entre éstos se cuentan empresarios privados de algún discurso pro Gobierno que paradójicamente ¿están recurriendo a un suicidio dulce? No creo porque mientras más empresas privadas se plieguen a los planes y designios castristas del Gobierno, o finjan que se adhieren, más difícil será para éste quitárselos de encima o estatizar sus empresas o parte de ellas. O sea que lo de cubanizar Bolivia, eliminando la empresa privada, no ha de ser económicamente factible ni menos fácil. Por otro lado no todos los que gobiernan son tontos. Hay pensantes entre los “duros” y desde luego entre los “blandos”. Ambos saben que no ha de ser fácil paquidermizar la nave del Estado, o naves mejor dicho, porque no ha de haber “tripulación” apta para navegarlas. Si líderes de pura sangre de los grupos de gobierno resultaron delincuentes del accionar financiero de YPFB ¡cómo habrá de ser si las tentaciones y montos de dólares clandestinos proliferan aún más!

Por algo cada vez más fundadores de las agrupaciones de Gobierno se alejan de la nave del Estado siguiendo los pasos de otros fundadores importantes. Se alejan disgustados, desilusionados mejor dicho, pero sonrientes porque es mejor salir por la puerta que por la ventana o en una bolsa de plástico. Sobre todo cuando el poder está en/con los que se deja. Y aquí viene la pregunta del millón. ¿Cuánto tiempo se debe aparentar la forzada armonía? Lo de Alejando VI duró cinco largos años, sin electricidad ni menos teléfonos. Hoy con mucho más tecnología, población y conocimientos especializado ¿se acelerarán los hechos y la ideología del momento encallará? No necesariamente porque las tecnologías pueden, pero sólo pueden, servir a todos. Entonces qué queda en este momento.

En el siglo XVI incluso en las minas de Potosí se necesitó tecnología y administración para producir. Ya entonces era necesario saber para explotar tanto las minas como a los mitayos. Hoy es cien veces más difícil porque el mundo está globalizado y los precios de los productos primarios están determinados internacionalmente. A lo que voy es que si no se cuenta con tecnologías de todo tipo, a la altura de lo que exigen los mercados del siglo XXI, los productores no han de poder sobrevivir, como no está sobreviviendo la industria del gas boliviano ni la minería porque este Gobierno no sabe conducirlas, y cuanto antes reconozca esta realidad menos propensión tendremos a seguir haciendo tonterías.

Aquí, al OE y a otros del Gobierno les vendría bien seguir el ejemplo de los señores feudales italianos, y es sonreír y avenirse con el poder internacional capitalista, un poco a la Raúl Castro, o al reciente sufragio presidencial de Panamá, y ver la forma de perdurar para bien de los movimientos sociales y de otros. http://www.jvordenes.wordpress.com