Las alianzas como ataque

Las alianzas como ataque
Por Jorge V. Ordenes L.
Desde la antigüedad y por muchos motivos se practicó la política de aliarse con el contrincante e incluso con el enemigo porque resultaba menos mala, e incluso la mejor para conocerlo y, a la larga, debilitarlo e incluso derrotarlo. Un ejemplo renacentista lo dan las familias italianas ante el abusivo, enfermizo y hasta criminal papado del enriquecido Rodrigo Borja, luego Borgia (que tomó el nombre de Papa Alejando VI de 1492-a 1503) oriundo de Valencia, y cuyos hijos reconocidos, sobre todo César, Juan, Lucrecia y Jofré, fueron utilizados de varias formas para engrandecer el poder de Alejandro VI, sus hijos y seguidores que, en su momento, pocos, en los feudos italianos y reinos europeos, se atrevieron a disputar. Varios como los Sforza, Orsini, Farnesio y otros fueron víctimas pero también forzados simpatizantes de los designios de Alejandro. Al final la credulidad de los Borgia traicionó a éstos que pasaron a la historia con pena y sin gloria. A propósito, César Borgia y su inmensa sed de sangre humana fueron modelo de “príncipe” nada menos que de Nicolás Maquiavelo. Pero bueno, a qué viene todo esto en nuestro cotorreo boliviano.

Es simple. En vista de la forma ética y jurídicamente cuestionable del proceder de los “duros” del Órgano Ejecutivo (OE) basada en la intimidación, el miedo y presuntamente el asalto y el asesinato, hay gente del pueblo boliviano de toda clase social y etnia que está simpatizando con ellos, sobre todo los presupuestívoros ansiosos de oportunidades estatales que les aseguren el techo y la comida de por vida. Así se continúa destruyendo a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y lo que fue Transredes que nunca debieron haber sido entregados a mediocres que, insisto, sonríen y están dispuestos a trabajar con y por el Gobierno actual hasta cuando llegue el momento, claro, de abandonar la nave del Estado ya sea porque ésta está repleta, se hunde, o simplemente no sabe ni puede navegar ni si hay agua donde hacerlo.

De un tiempo a esta parte a los del OE no les va quedando más que recurrir a los que sonríen y están dispuestos a apologizar y obedecer, todo en nombre de los movimientos sociales e incluso del pueblo de Bolivia. Entre éstos se cuentan empresarios privados de algún discurso pro Gobierno que paradójicamente ¿están recurriendo a un suicidio dulce? No creo porque mientras más empresas privadas se plieguen a los planes y designios castristas del Gobierno, o finjan que se adhieren, más difícil será para éste quitárselos de encima o estatizar sus empresas o parte de ellas. O sea que lo de cubanizar Bolivia, eliminando la empresa privada, no ha de ser económicamente factible ni menos fácil. Por otro lado no todos los que gobiernan son tontos. Hay pensantes entre los “duros” y desde luego entre los “blandos”. Ambos saben que no ha de ser fácil paquidermizar la nave del Estado, o naves mejor dicho, porque no ha de haber “tripulación” apta para navegarlas. Si líderes de pura sangre de los grupos de gobierno resultaron delincuentes del accionar financiero de YPFB ¡cómo habrá de ser si las tentaciones y montos de dólares clandestinos proliferan aún más!

Por algo cada vez más fundadores de las agrupaciones de Gobierno se alejan de la nave del Estado siguiendo los pasos de otros fundadores importantes. Se alejan disgustados, desilusionados mejor dicho, pero sonrientes porque es mejor salir por la puerta que por la ventana o en una bolsa de plástico. Sobre todo cuando el poder está en/con los que se deja. Y aquí viene la pregunta del millón. ¿Cuánto tiempo se debe aparentar la forzada armonía? Lo de Alejando VI duró cinco largos años, sin electricidad ni menos teléfonos. Hoy con mucho más tecnología, población y conocimientos especializado ¿se acelerarán los hechos y la ideología del momento encallará? No necesariamente porque las tecnologías pueden, pero sólo pueden, servir a todos. Entonces qué queda en este momento.

En el siglo XVI incluso en las minas de Potosí se necesitó tecnología y administración para producir. Ya entonces era necesario saber para explotar tanto las minas como a los mitayos. Hoy es cien veces más difícil porque el mundo está globalizado y los precios de los productos primarios están determinados internacionalmente. A lo que voy es que si no se cuenta con tecnologías de todo tipo, a la altura de lo que exigen los mercados del siglo XXI, los productores no han de poder sobrevivir, como no está sobreviviendo la industria del gas boliviano ni la minería porque este Gobierno no sabe conducirlas, y cuanto antes reconozca esta realidad menos propensión tendremos a seguir haciendo tonterías.

Aquí, al OE y a otros del Gobierno les vendría bien seguir el ejemplo de los señores feudales italianos, y es sonreír y avenirse con el poder internacional capitalista, un poco a la Raúl Castro, o al reciente sufragio presidencial de Panamá, y ver la forma de perdurar para bien de los movimientos sociales y de otros. http://www.jvordenes.wordpress.com

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