La ambición enceguece más que el poder

agosto 30, 2009

La ambición enceguece más que el poder
Por Jorge V. Ordenes L.
Creer e incluso afirmar que Bolivia históricamente se desvive atrasada por razones de mediterraneidad, falta de organización, ausencia de inversiones y angurria de los relativamente pocos nacionales que hicieron fortuna con la minería y/o la política es engañarse o, en el mejor de los casos, es ignorar una realidad que por lo vergonzosa casi siempre se le ha querido dar otros apelativos e incluso otras interpretaciones. La razón clave por la que Bolivia, o Estado plurinacional como se la está apodando por el momento, es el país más atrasado de Suramérica es la ambición desmedida, irracional y artera que busca sin escatimar medios ¡DINERO! sobre todo ¡DIVISAS! para bolsillos personales. Se buscó y se busca el poder político por cualquier vía incluyendo la ilegal para conseguir ¡dinero! Y si la legalidad estorba entonces se cambia la legalidad existente incluso radicalmente como ha ocurrido, por ejemplo, con la imposición ilegal, arbitraria y antidemocrática de la espuria constitución de Oruro. La actitud llamemos práctica de lograr dinero a como dé lugar es más fuerte y contundente que la necesidad de llegar al poder político. O expresado de otra forma, se busca, se miente, se delinque e incluso se mata por dinero más que por figurar en la historia como ente de poder que haya velado por los intereses del país.

Desde hace décadas que los intereses de la mayoría de los bolivianos se han visto negativamente afectados por la funesta pereza que amamanta la ambición desmedida de los presupuestívoros que han conseguido un puesto o “ítem” público a punta de nepotismo, amistad, lisonja, promesa, alteración y hasta falsificación de credenciales, mimetismo y desde luego persistencia. Me refiero a percibir dinero ilícito sin trabajar como se debería en un puesto público donde se llega no por el sueldo sino por la posibilidad de recibir coimas. Desde hace tiempo que la mal educada idiosincrasia practicista, ante la increíble capacidad de aguante de muchos bolivianos de toda clase social, busca en y con el dinero de soborno satisfacer su ambición personal de ganar exprimiendo a una clase media frustrada y empobrecida, al extranjero que quiera invertir e incluso permanecer en el país, y desde luego al desvalido.

Se trata de un practicismo de pereza, ambición y vanidad sociológicamente enfermizos donde los ideales de hacer Bolivia son ajenos al casino político. Son parte de aglomeraciones de torres de marfil que sólo tiene el YO y el AHORA como altar de boato y ritual. Y lo peor es que hoy las mentes extranjeras que pueblan las ONGs que han marcado el curso intelectual del actual Órgano Ejecutivo del Gobierno, y los nacionales formados o quizá deformados por esas mentes extranjeras, es obvio que desconocen, o si conocen descartan, la realidad temperamental y la idiosincrasia nacionales que refiero. Digo nacionales y no regionales ni menos tribales porque entre los elementos comunes a casi todos los bolivianos está la maldita tendencia a buscar puesto estatal para derivar tajada monetaria.

El mal ha llegado históricamente a impedir el avance de proyectos de entidades privadas extranjeras que por no aceptar el pago de coima a funcionarios públicos bolivianos han dejado de invertir. Y esto repetidas veces al punto de que en buena medida somos el país o Estado pluri lo que sea que más persupuestívoros hemos probado tener porque somos los más atrasados. Silogísticamente no puede razonarse de otra manera donde razonar es intrincado. Hace unos años un periodista preguntó a un alcalde en ejercicio si sus empleados estaban obligados a aportar por planilla al partido y él respondió que sí, y que por eso les permitía “robar un poco”; lo que viene a ser una muestra del descalabro moral que refiero. Desde luego que no “se hace obra en Bolivia” y después “se roba”. Es obvio que primero se roba y después cualquier cosa. Otro ejemplo es la enseñanza universitaria estatal boliviana donde hay enseñantes que cobran por aumentar las calificaciones o notas de malos estudiantes. Ni hablar de los trámites nacionales como el de “en provisión nacional” donde los esperados papeles, tan necesarios a recién graduados que a menudo pierden posibilidades de empleo porque las autoridades centralizadas de La Paz retardan el trámite por meses al punto invitar el soborno para proceder ¡increíble!

La ambición de dinero fácil hace que bolivianos profesional y moralmente capacitados nunca lleguen al, ni sean convocados para, ejercer el poder porque para los que tradicionalmente han ejercido el poder son ciudadanos de otro planeta. Se trata del gran y nefasto círculo vicioso que encierra el verdadero problema que impide el progreso de los llamados movimientos sociales y de todos los bolivianos. ¿Problema político-económico-social? No, se trata de un inmenso problema ético-formativo que tiene que ver con ideales de los que Bolivia siempre y sobre todo hoy ¡carece! El verdadero CAMBIO se dará cuando lo planteemos para derrotarlo.


Socialismo de casino

agosto 14, 2009

Socialismo de casino
Por Jorge V. Ordenes L.
El socialismo que practican los duros del Órgano Ejecutivo (ÓE) no tiene pies ni cabeza porque lo socializado o nacionalizado (en jerga idiomática del momento) funciona a medias o no funciona, y lo no nacionalizado que tiene que ver con lo privado o semiprivado, o lo que se mantiene privado a duras penas como la industria costurera de El Alto, algo de la minería del Occidente del país y el agro del Oriente, entre otros, de alguna manera o a como dé lugar tienen que arrimarse o simpatizar con el ÓE por necesidad de sobrevivencia porque de lo contrario existe y hasta cunde el temor de que puede ser entorpecida, intervenida e incluso nacionalizada. Estos entes también están jugando al socialismo de casino en parte porque no les queda otra. La diferencia es que éstos juegan a la ruleta pasiva como única salida, en tanto que aquéllos juegan a la ruleta activa porque la han inventado y la siguen practicando. En río revuelto el que más o el que menos quiere ser pescador. Y pescar es un azar legendario, y los “pescados” somos los más sobre todo los compañeros de los movimientos sociales que hasta ahora esperan las tajadas que les corresponde del mentado proceso de “cambio” sin importar mucho cómo se logren. Bolivia es Bolivia.

Lo del Gobierno es un seudosocialismo lúdico sin precedentes donde el ¨cambio¨ hasta ahora no se sabe hacia dónde se pensó dirigirlo, lo que ahora vemos fue una jugada que no se podía enunciar porque hubiera sido como anunciar resultados de que quién gana y quien pierde en un casino lo que es imposible porque no hay socialismo ni ningún “ismo” que funcione y dé resultados positivos ¡al azar! Requiere mucho trabajo técnico, educación y docenas de atributos adicionales hacer producir a una sociedad dividida de modo que con el tiempo conviva mejor. Al azar y con ruleta socio-política de pose y logomaquia las cosas se tornan imposibles, según lo vemos en Bolivia o lo que queda de ella.

E insisto en lo de socialismo de casino porque (a) el ÓE ha intentado afianzar ese socialismo en la aritmética de votos electorales de raquítica validez moral lo que viene a ser probadamente azaroso e inconducente dado que (b) todo el mundo se ha enterado e incluso se mostró dispuesto a probarlo; por otro lado (c) veremos si las lealtades forzadas perduran, lo que tampoco se puede predecir con un razonable grado de certidumbre, y (d) el dinero venezolano no llega como se prometió, ni tampoco el comercio con la UNASUR ha repuntado ni mucho menos lo que también ha sido un lance de posibilidades azarosas.

Socialistas internacionales que en su momento asesoraron ideológica y emotivamente al Gobierno actual de Bolivia comparten esta crítica. Ellos conocen empíricamente de cerca las torpezas auto suicidas del terreno minado que constituye un socialismo mal concebido, mal hecho y peor llevado como el boliviano de los últimos años, tan mentado como forma de llegar, me imagino que tarde o temprano, al ¨cambio¨. Las mismas razones y fuerzas que impidieron el avance de la Revolución de 1952, la democracia después de 1982 y el neoliberalismo laten hoy más que nunca lo que, por más increíble que parezca, últimamente han sido exacerbadas por obra y desgracia de ignorar dónde se está antropológicamente, lo que siempre impedirá que se llegue a donde se quiera ir. Lo estamos viviendo. ¿Y dónde estamos antropológicamente?

Más de la mitad de la población de Bolivia, y no me refiero solamente a los pueblos originarios, es muy pobre sobre todo en cuanto a ser capaz de asimilar la complejidad e incluso tortuosidad del socialismo de casino que practican los duros del ÓE. Esto en detrimento histórico no solamente de los pobres crédulos, sino en perjuicio también histórico de ellos mismos, los duros, lo que no solamente es inverosímil sino injustificable desde el punto ideológico, ni hablar desde el punto de vista de la lógica elemental. Lo comprueban el fracaso de las nacionalizaciones, los bonos de ancianos y menores (cuando no hay mejor bono que el empleo remunerado bien y a tiempo de los hijos y padres de éstos); la destrucción de la legalidad y las garantías constitucionales; la inquina contra la iglesia católica; el aumento en la producción de cocaína y su comercio; lo mal hecho por la Cancillería en torno al río Silala, hazme reír de los chilenos; los innecesarios entre dichos y peleas con EEUU y Perú; lo de dientes para afuera del prometido comercio dizque con Venezuela donde, para viajar, lo bolivianos necesitamos que cumplir más requisitos que para viajar a EEUU o Europa.

Si esto cambia en diciembre o cuando se lleve a cabo la anunciada y controversial elección presidencial será sólo aparentemente porque el socialismo de casino se está probando adictivo ya que está invadiendo las fuerzas que a punta de codazos y desaciertos parece que buscan organizarse e incluso posicionarse para hacer frente a Su Excelencia y compañía en las elecciones de diciembre… si es que se llevan a cabo con registro biométrico y todo.


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