La ambición enceguece más que el poder

La ambición enceguece más que el poder
Por Jorge V. Ordenes L.
Creer e incluso afirmar que Bolivia históricamente se desvive atrasada por razones de mediterraneidad, falta de organización, ausencia de inversiones y angurria de los relativamente pocos nacionales que hicieron fortuna con la minería y/o la política es engañarse o, en el mejor de los casos, es ignorar una realidad que por lo vergonzosa casi siempre se le ha querido dar otros apelativos e incluso otras interpretaciones. La razón clave por la que Bolivia, o Estado plurinacional como se la está apodando por el momento, es el país más atrasado de Suramérica es la ambición desmedida, irracional y artera que busca sin escatimar medios ¡DINERO! sobre todo ¡DIVISAS! para bolsillos personales. Se buscó y se busca el poder político por cualquier vía incluyendo la ilegal para conseguir ¡dinero! Y si la legalidad estorba entonces se cambia la legalidad existente incluso radicalmente como ha ocurrido, por ejemplo, con la imposición ilegal, arbitraria y antidemocrática de la espuria constitución de Oruro. La actitud llamemos práctica de lograr dinero a como dé lugar es más fuerte y contundente que la necesidad de llegar al poder político. O expresado de otra forma, se busca, se miente, se delinque e incluso se mata por dinero más que por figurar en la historia como ente de poder que haya velado por los intereses del país.

Desde hace décadas que los intereses de la mayoría de los bolivianos se han visto negativamente afectados por la funesta pereza que amamanta la ambición desmedida de los presupuestívoros que han conseguido un puesto o “ítem” público a punta de nepotismo, amistad, lisonja, promesa, alteración y hasta falsificación de credenciales, mimetismo y desde luego persistencia. Me refiero a percibir dinero ilícito sin trabajar como se debería en un puesto público donde se llega no por el sueldo sino por la posibilidad de recibir coimas. Desde hace tiempo que la mal educada idiosincrasia practicista, ante la increíble capacidad de aguante de muchos bolivianos de toda clase social, busca en y con el dinero de soborno satisfacer su ambición personal de ganar exprimiendo a una clase media frustrada y empobrecida, al extranjero que quiera invertir e incluso permanecer en el país, y desde luego al desvalido.

Se trata de un practicismo de pereza, ambición y vanidad sociológicamente enfermizos donde los ideales de hacer Bolivia son ajenos al casino político. Son parte de aglomeraciones de torres de marfil que sólo tiene el YO y el AHORA como altar de boato y ritual. Y lo peor es que hoy las mentes extranjeras que pueblan las ONGs que han marcado el curso intelectual del actual Órgano Ejecutivo del Gobierno, y los nacionales formados o quizá deformados por esas mentes extranjeras, es obvio que desconocen, o si conocen descartan, la realidad temperamental y la idiosincrasia nacionales que refiero. Digo nacionales y no regionales ni menos tribales porque entre los elementos comunes a casi todos los bolivianos está la maldita tendencia a buscar puesto estatal para derivar tajada monetaria.

El mal ha llegado históricamente a impedir el avance de proyectos de entidades privadas extranjeras que por no aceptar el pago de coima a funcionarios públicos bolivianos han dejado de invertir. Y esto repetidas veces al punto de que en buena medida somos el país o Estado pluri lo que sea que más persupuestívoros hemos probado tener porque somos los más atrasados. Silogísticamente no puede razonarse de otra manera donde razonar es intrincado. Hace unos años un periodista preguntó a un alcalde en ejercicio si sus empleados estaban obligados a aportar por planilla al partido y él respondió que sí, y que por eso les permitía “robar un poco”; lo que viene a ser una muestra del descalabro moral que refiero. Desde luego que no “se hace obra en Bolivia” y después “se roba”. Es obvio que primero se roba y después cualquier cosa. Otro ejemplo es la enseñanza universitaria estatal boliviana donde hay enseñantes que cobran por aumentar las calificaciones o notas de malos estudiantes. Ni hablar de los trámites nacionales como el de “en provisión nacional” donde los esperados papeles, tan necesarios a recién graduados que a menudo pierden posibilidades de empleo porque las autoridades centralizadas de La Paz retardan el trámite por meses al punto invitar el soborno para proceder ¡increíble!

La ambición de dinero fácil hace que bolivianos profesional y moralmente capacitados nunca lleguen al, ni sean convocados para, ejercer el poder porque para los que tradicionalmente han ejercido el poder son ciudadanos de otro planeta. Se trata del gran y nefasto círculo vicioso que encierra el verdadero problema que impide el progreso de los llamados movimientos sociales y de todos los bolivianos. ¿Problema político-económico-social? No, se trata de un inmenso problema ético-formativo que tiene que ver con ideales de los que Bolivia siempre y sobre todo hoy ¡carece! El verdadero CAMBIO se dará cuando lo planteemos para derrotarlo.

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