Otra vez elecciones fraudulentas

noviembre 29, 2009

Otra vez elecciones fraudulentas
Por Jorge V. Ordenes L.
Las elecciones del 6 de diciembre de 2009 en Bolivia se perfilan como otro ejercicio de sufragio fraudulento porque la desconfianza en el registro biométrico va cundiendo hasta el punto de haberse constituido en un hijastro mal concebido del padrón electoral alterado y hasta ultrajado que sirvió a significantes sectores del oficialismo para dizque ganar los referendos de los recientes años incluyendo el de la Constitución espuria de Oruro. Todos sabemos que voz y voto tuvieron hasta los muertos dentro de la mejor tradición religiosa europea medieval.

Hoy, a días de la elección, los medios difusivos electrónicos y de prensa van comprobando que el oficialismo no escatima esfuerzo para lograr el objetivo de hacerse del poder en diciembre. Por desgracia, el múltiple registro de una persona en el biométrico se ve que es práctica inmoral y delictiva de muchos. La pregunta es ¿cómo la huella digital registrada una vez no es rechazada por el sistema cuando la misma huella busca registrarse una segunda vez? Ni hablar de registrar la misma huella ¡una docena de veces, o más!… con distinto nombre y con distinto atuendo.

El tal registro biométrico, con su elevado costo y la presunta injerencia y hasta gerencia venezolana, más la anómala y corrupta inscripción pagada de bolivianos indocumentados en España, sobre todo en Sevilla con la ayuda de comunistas españoles que no dejan de pulular e inmiscuirse en asuntos que no les compete, hacen del 6 de diciembre un día repetitivamente aciago para la anémica democracia boliviana tan golpeada y hasta vilipendiada por el debilitamiento y hasta aniquilación del Poder Judicial… que tanto se necesita en Bolivia como Poder del Estado independiente, competente, defensor y garante de la democracia.

La “democracia” definida como imposición en vez de consenso resultante del contrapeso y balanceo de los poderes del Estado y sus representantes, no es democracia ni nunca lo será por más persuasión que se logre entre los votantes que seguramente esperan una eventual tajada de poder, un contrato, una concesión o un puesto de trabajo a costa del erario nacional como buenos presupuestívoros que nunca han dejado de pulular en el tortuoso andar del proyecto de país que sigue siendo Bolivia; y esto no es crítica emanada de unos cuantos. Fundadores del grupo político de Gobierno y en su momento gestores y colaboradores de Su Excelencia (S.E.) lo vienen pregonando desde hace rato. Román Loayza y Filemón Escobar, entre otros, pertenecen a esta pléyade de socialistas con mente, conciencia y autoridad de opinión, y por lo que dicen se sienten ofendidos y hasta traicionados por un liderato que se ha dejado encandilar por comunistas que tienen modelos fracasados como pautas, e individuos cuestionados internacionalmente como allegados.

Los duros del Órgano Ejecutivo (ÓE) creen que el fin que persiguen, en este caso ganar la elección del 6 de diciembre, justifica cualquier medio por más que éste sea inmoral y/o ilegal para ganar lo que es condenable, insultante y sobre todo inaceptable. Claro, tienen el poder y de él se aprovechan. Otra pregunta: ¿cómo creen que un poder político ganado fraudulentamente puede ser duradero cuando el descontento de medio Bolivia ha de estar siempre latente pese a las avenencias y rictus que algunos segmentos de la empresa privada vienen mostrando al oficialismo? A propósito, muchos creemos que se trata de empresa privada hambrienta de sobrevivencia a cualquier costo, incluyendo el costo de la dignidad nacional que todos tenemos la obligación personal de enarbolar siempre y sobre todo en instancias en que una vez más nos van a meter o nos quieren meter los dedos a la boca con esto del biométrico. Ojalá que los moderados del ÓE tomen cartas en el asunto y vean que los duros y sus tácticas no prevalezcan en lo más mínimo

Por otro lado no deja de ser amenazante y antidemocrático pregonar entre la gente pobre y poco informada que votar por el candidato oficial para presidente, y por gente de otros grupos para llenar escaños en el Parlamento, es ¡traición a la patria!… Cuando la verdad es que no hay experiencia democrática bien llevada, y hay muchas bien llevadas en el mundo, donde el ciudadano vota por alguien para presidente y por el que le dé la gana para llenar los escaños del Parlamento.

Delito es fraguar la integridad de un proceso electoral con triquiñuelas que como mayor característica tienen el ser descubiertas y observadas por todos. ¿Acaso no cuenta el juicio de la historia en estas instancias? O es que meter la cabeza en la arena es preferible porque dizque el corto plazo enriquece y el largo plazo ¿no cuenta? En Bolivia las consecuencias por lo general son problema “de otros”, y esa manera de pensar y hacer no ha cambiado un ápice desde hace décadas. Estamos viviendo más de lo mismo en un pentagrama nacional doloroso. Si estoy equivocado por favor muestren y comprueben que las huellas digitales registradas en el biométrico no están repetidas.


Una revolución contra “el cambio”

noviembre 22, 2009

Una revolución contra “el cambio”
Por Jorge V. Ordenes L.
El 17 de noviembre el presidente de Checoslovaquia, Vaclav Klaus, y el primer ministro Jan Fischer, celebraban con multitudes los veinte años de la salida pacífica y por agotamiento del régimen comunista de Checoslovaquia. Por otro lado y también en este momento, el estudiante de filosofía, Lukas Toth, que tenía tres años de edad en 1989, comentaba al New York Times que “durante la era comunista la gente aprendió a permanecer sentada en sus manos sin hacer nada, y esto está costando cambiar incluso hoy,” lo que en este momento de crisis globalizada tiene un costo social que de no ser por la ingente ayuda de los otros países de la Unión Europea, y del Fondo Monetario en algunos países, se alargaría décadas. Celebración del pasado y visión de futuro que representan pareceres que todavía cuesta conciliar. Cosa que debieron tomar en cuenta los líderes de Cuba, y hoy los de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela. Dejar a los hijos sicologías y hasta siquiatrías distorsionadas es un error.

En 1948 y cuando la Unión Soviética se hacía cargo a la fuerza de los países de la Europa del Este incluyendo Checoslovaquia, lo que más se ofreció bombásticamente y por décadas fue “el cambio” hacia una sociedad dizque proletaria, igualitaria, participativa, incluyente, justa y productiva que, dirigida por el centralismo del Kremlin y sus turiferarios locales, daría por tierra con todo lo que fuese capitalismo incluyendo disidencias políticas de cualquier índole para lo cual se aprontaron cárceles, campos de concentración y hospitales siquiátricos que lidiarían prontamente con cualquier vestigio de oposición política a lo que luego fue una dictadura que del proletariado sólo tendría el nombre. A los checoslovacos se dijo que se callasen y que el régimen se encargaría de su bienestar. Aquellos adelantaron que el mandato sería acatado siempre y cuando no se los maltratara.

El tácito arreglo “de caballeros”, pero no “entre caballeros”, se desbarató cuando días antes del 17 de noviembre de 1989 la prensa dio a conocer la cruel muerte de un estudiante nada menos que en manos de la policía comunista. Esto enardeció al pueblo que se rebeló, insistió y persistió en sus múltiples manifestaciones contra el régimen que resultaron en el triunfo de lo que en Checoslovaquia se vino a llamar la Revolución Terciopelo.

Pero por qué lo de “Revolución Terciopelo”. Principalmente porque en noviembre de 1989 como mes cumbre de docenas de manifestaciones pacíficas contra el régimen comunista, el anuncio de la muerte brutal del estudiante de matemáticas, Martin Smid, de diez y nueve años de edad, fue en realidad la fabricación de un periodista (al mejor estilo comunista) que con premeditación, pertinencia y ventaja buscó anunciar la ruptura del Pacto de Caballeros por parte del régimen lo que consiguió en forma categórica, al punto de que el pueblo buscó, pidió y logró dar por tierra con el régimen, sin violencia, lo que dio lugar a la crisis de Gobierno y la apertura de las cárceles de las que salió el líder disidente y literato, Vaclav Havel, que pronto sería elegido presidente del país esta vez por elección democrática abierta y en serio. Havel en su momento había proclamado que “la verdad y el amor debían triunfar contra la mentira y el odio”.

Por otro lado el Kremlin y su estadía de sesenta y dos años en la vida, milagros y billetera
del pueblo ruso y de otros pueblos, también se hundía en un mar de incompetencia, inoperancia e intolerancia políticas. El prometido “cambio” o “cambios” de 1917 ni siquiera ideológicamente sobrevivirían, lo que en 1989 dio paso a un desaforo anticomunista que dura hasta hoy y sobre al que el capitalismo está echando bases cada vez más fuertes aunque la cobertura social propende a salirle al paso en pos de una verdadera y sostenible justicia que quizá mejor se defina y entienda en función a los parámetros políticos de la social democracia.

Lo que ha quedado desde 1989, y pese a la crisis financiera que en 2009 también golpea a la República Checa y a Eslovaquia, es que hoy el ochenta y seis por ciento de las poblaciones checa y eslovaca no quiere saber de ninguna izquierda comunista, y que los dirigentes checos acaban de firmar el acuerdo de formación de una Unión Europea más sólida y conducente a una presidencia de la Unión, entre otras cosas. Havel comentaba recientemente que ese catorce por ciento se puede comparar al preso que sale de la cárcel después de una condena de veinte años. En la cárcel el fulano no tenía que decidir nada porque todo lo decidían otros. Al verse sin esos “otros”, y libre, el primer impulso es querer volver a la cárcel.

Hacía diez días que había caído el Muro de Berlín y lo “aterciopelado” de los acontecimientos de Checoslovaquia hizo que los comunistas salieran del poder casi sin hacer maletas. Cayeron por su propio peso, por sus desacatos y por su conciencia irreconciliable con los movimientos sociales que pedían libertad, y que, claro, consiguieron.


Los candidatos necesitan asesores

noviembre 15, 2009

Los candidatos necesitan asesores
Por Jorge V. Ordenes L.
En lo que va de discursos, presentaciones, entrevistas, comunicados, peroratas y poses de los candidatos a la presidencia y vicepresidencia de Bolivia, la carencia de conocimiento, análisis, planteos, conclusiones y propuestas serias de solución de los múltiples y cambiantes problemas que nos sorprenden, anonadan y desalientan, y que se han gestado en la situación convulsiva que ha vivido y vive el país desde 2005 que, dicho sea de paso, más parece seguir el postulado del dramaturgo irlandés George Bernard Shaw que en su Hombre y superhombre (1903) dice socarronamente que “el arte de gobernar es la organización de la idolatría”, que en el caso boliviano es el pregonado “cambio” que como todo ídolo significa lo que cada quien prefiera. Pero del significado del “cambio” los candidatos incluyendo S.E. prefieren no hablar. Tampoco abordan la perniciosa informalidad que tienen el contrabando como ídolo; ni el narcotráfico que está carcomiendo la moral y la salud de los bolivianos, y otros. Y digo que las carencias de los candidatos sorprenden porque uno esperaba que el trabajo de asesores y consejeros en diferentes materias mejorase el desempeño de éstos, pero no es así.

El dizque “patriotismo” de generalidades a la antigua que nunca persuadieron a nadie, ni menos convencieron, es rancio patrioterismo que se vienen repitiendo. Cada candidatura debería ser una institución y no una intuición ni menos un afán de cortar caminos con el propósito de tener por lo menos un representante en el Congreso, asamblea nacional o lo que sea. O un afán de reconocimiento público por más ínfimo que resulte.

La entrevista televisada viene revelando que los candidatos que encabezan las variadas y folclóricas encuestas no se han tomado el tiempo de estudiar y reflexionar sobre la complejidad que significa tener ante sí un electorado militante que por primera vez en la historia llega a las urnas no solamente numeroso y con sangre en el ojo, sino con ansias de revancha e imposición basadas en ideologías resucitadas y por lo tanto latentes que urge contrarrestar con argumentos sólidos o por lo menos pertinentes. Que sean argumentos convincentes, por lo que se ve unas semanas antes de las elecciones, es mucho pedir. Aunque quizá algo de votos se rescatarán o por lo menos se perderán menos.

No hace mucho un entrevistador masista preguntaba por televisión a un candidato importante qué ideología política ostentaba. El candidato sorpresivamente se fue por la tangente y no respondió la pregunta, lo que dejó una pobre impresión y provocó un rictus en el que hizo la pregunta… y estoy seguro que un desaliento entre los que esperaban una respuesta menos ambigua que lo único que hizo fue ¡quitarle votos! cuando más necesitamos que los aumente.

Yo creo que asesores competentes en el área política le hubieran sugerido decir algo como que su candidatura postulaba un socialismo verdaderamente democrático que, contrario a lo que practica hoy el Órgano Ejecutivo, respetase la separación de los Poderes del Estado; resaltase la legalidad sobre todo de la propiedad privada, el contrato, el pago de impuestos justo y generalizado; que erradicase la pobreza dando empleo masivo sobre todo en la construcción de infraestructura nacional en caminos, escuelas, hospitales normales y de rehabilitación de drogadictos, etc. ¿Con qué recursos? Con crédito externo garantizado por nuestra producción de gas natural que hay que rehabilitar en concierto con la empresa privada que acepte pagar impuestos y regalías justas y públicas; con una rehabilitación de los acuerdos de explotación del Mutún; y con la conformación de acuerdos para la explotación del litio con industrialización de valor agregado.

Y si le hubiera hecho la pregunta de cómo lidiaría con la informalidad, los asesores en materia socio-económica lo hubieran aconsejado que dijese que contrataría los servicios de expertos como el peruano Hernando de Soto que ha escrito exitosamente sobre el tema, etc.

Si se daba una pregunta de qué hacer con la plaga del creciente narcotráfico y las 30.000 hectáreas de cocales, yo creo que los asesores le hubieran aconsejado que dijese que buscaría nuevamente el apoyo financiero y de equipo de países consumidores de cocaína como EEUU, y que al mismo tiempo desataría una campaña en torno a la necesidad urgente de reducir la demanda de droga en EEUU y en Europa, y que en EEUU se aceptase legalizar el consumo de modo que el precio y la producción bajasen.

A la pregunta de qué entendía el candidato por “el cambio”, la respuesta era que el cambio no necesariamente se daría hacia un estatismo populista, sino hacia un ascenso del nivel de vida de los electores que conforman los movimientos sociales sobre todo del occidente del país sin repartir lo que hay que es quitar a la fuerza a los demás. El propósito sería movilizar una mayor productividad de todos los bolivianos. Una asesoría competente es invalorable hoy y siempre sobre todo cuando la necesidad de seriedad es imperiosa.


Veinte años después del muro

noviembre 8, 2009

Veinte años después del muro
Por Jorge V. Ordenes L.
Rusia y su comunismo expandido a la fuerza en otros países europeos separándolos del resto del mundo con la cortina de hierro, que apartó voluntades y aptitudes y que hoy en Alemania y los países del este europeo todavía encuentran difícil lograr conciliación. La verdad es que es mucho más fácil construir un muro que reconstruir un país. Y muro es lo que está intentando edificar ciegamente, y por desgracia, el socialismo del siglo XXI entre sus seguidores por un lado, y la mayoría de los latinoamericanos por otro.
Veinte años después de la caída del muro de Berlín todavía existen barreras socio-económicas y políticas difíciles de derribar entre lo que en vida fue la República Democrática Alemana o Alemania del Este desde el 13 de agosto de 1961, en que se erguió el muro, hasta el 9 de noviembre de 1989 en que se lo derribó y la República Federal Alemana o Alemania del Oeste comenzó a absorber a la del Este con múltiples dificultades no solamente financieras sino idiosincráticas que todavía pesan en la conciencia alemana e incluso europea.
El 9 de noviembre de 1989 a las 18 horas, cuando el señor Guenter Schabouwski, entonces miembro de Politburo de Alemania del Este, ofrecía una confusa conferencia de prensa para dizque anunciar medidas pacificadoras de las manifestaciones populares de Berlín del Este que pedían reformas estilo Gorbachev, no supo qué decir cuando le preguntaron en qué momento éstas entrarían en vigencia. Su respuesta fue históricamente improvisada: “inmediatamente”, dijo. Y fue la gente la que dio significado a este adverbio comenzando por demoler el muro, el comunismo y sus bemoles que, dicho sea de paso, estaba siendo carcomido por dentro mucho antes de noviembre de 1989.
En la Alemania integrada de hoy, las dificultades todavía se derivan del paulatino fracaso comunista de la Alemania del Este sobre todo el no haber podido alcanzar el próspero nivel de vida de Alemania del Oeste entre 1961 y 1989. La mentada equidad comunista sin lograr la opulencia socio-capitalista define su fracaso y, peor, su prolongada secuela de postergación y desaliento. Para dar una idea, todavía en 2009, el desempleo en lo que fue Alemania del Este es el doble de lo que es en Alemania del Oeste. El índice de fertilidad en ésta es un relativamente bajo 1,3 y en aquélla es incluso menor. Doce por ciento de la población o un millón setecientos mil alemanes del Este han emigrado al Oeste para buscar una mejor vida. Los que quedan acaso sean víctimas de una especie de nostalgia comunista que quizá los haga pensar que “todo tiempo pasado fue mejor”. Y producen mucho menos de lo que podrían producir, claro, lo que representa un lastre para la mayoría de los alemanes que busca la forma ecuánime de rescatarlos emotiva y socio-económicamente. Y aquí precisamente está la madre del cordero.
Si en Bolivia tenemos hondas brechas en las relaciones humanas cuyos orígenes se diluyen en las divisiones pluriculturales y regionales de cientos de años ¿cómo el Órgano Ejecutivo pretende plantearlas con la “ayuda” de ideologías importadas como los socialismos comunistoides que en su historia tienen monumentales fracasos como el de Alemania del Este y otros países? ¿Acaso no es dable y hasta lógico pensar que nos estamos metiendo en un brete, añadido a los bretes de ignorancia, confusión y subdesarrollo múltiple que ya sufrimos, de los que ha de ser muy difícil y hasta imposible salir en varias generaciones? Si los europeos que gozan de pleno alfabetismo, educación superior y cuidado de la salud, y avanzan hacia la unión continental, han consumido hasta ahora dos generaciones para comenzar a salir de sus bretes ¿cómo nos irá a nosotros que por naturaleza creemos que tenemos y sabemos todo, y que no necesitamos leer libros, y que contemplamos piedras animadas?
La experiencia de Alemania del Este con un izquierdismo aberrante debería ser un aviso a los comunistoides enceguecidos del Gobierno de Bolivia y sus allegados en el sentido, insisto, de que es mucho más fácil destruir nexos humanos con teorías políticas caducas, mal repensadas y peor implementadas, que construirlos. Como dice el Washington Post, ha tomado casi veinte años para que una político de Alemania del Este, Ángela Merkel, llegue electoralmente a ser Primer Ministro de Alemania. En EEUU tomó cien años, después de la Guerra Civil entre el norte y el sur, para que un sureño de Texas, Lyndon B. Johnson llegase a la presidencia de EEUU.
Con la excusa de los 500 años, el neoliberalismo y las derechas, otro tanto busca hacer a control remoto el izquierdismo europeo y sus títeres de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela cuyas derechas, en buena medida, son intocables porque hace tiempo que han emigrado y contemplan desde palco lo que acontece. Las derechas tocables deberían ser aliadas que paguen impuestos justos y respeten las leyes laborales en un cometido que evite construir barreras en países que para desarrollarse no las necesitan ni ahora ni nunca.


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