Prólogo a Loén:un mundo apócrifo olvidado de Nicomedes Suárez

enero 30, 2010

Prólogo
El profesor y amigo Nicomedes Suárez Aráuz y su esposa Kristine Cummins de Suáres me han distinguido pidiéndome que escriba el Prólogo de su compendio-libro LOÉN: Un mundo apócrifo y olvidado, Antología de las obras leonianas y la aestética Amnesis, lo que hago con gusto sobre todo porque se trata de un boliviano que se ha distinguido fuera del territorio de Bolivia (y no digo “fuera de Bolivia” porque Nicomedes es parte de Bolivia), concretamente en EEUU, como profesor de literatura en Smith College, una institución de educación terciaria de mujeres localizada en la ciudad de Northhamton, estado de Massachusetts.

A propósito, Smith College (en EEUU y otros países la acepción college es a menudo sinónimo de universidad) que abrió sus puestas en 1875, se debió a la acaudalada señora Sofía Smith (y no a dádivas de ningún gobierno) que en su testamento dejó establecido que parte de su fortuna fuese a financiar un College de mujeres que llevase su nombre. Con el tiempo se convertiría en una afamada institución de enseñanza donde han estudiado mujeres de renombre en diferentes campos de actividad como Margaret Mitchell, autora premiada de la novela Lo que el viento se llevó; Sylvia Plath, poetisa ganadora del premio Pulitzer; Julie Nixon Eisenhower, hija del presidente D. Eisenhower; Nancy Reagan, esposa del presidente Ronald Reagan; Bárbara Bush, esposa del presidente George Busch (padre); Julia Child, autora de libros de cocina, y otras.

El autor, “Nico”, como cálidamente deja llamarse por muchos, es sobre todo un literato formado en la lectura y reflexión de los mundos creados por la imaginación artística e histórica de poetas, novelistas, ensayistas, historiadores, analistas, críticos, intérpretes del arte más reivindicador, antiguo y por lo tanto señero que es la literatura basada sobre todo en la comunicación, en la palabra escrita o combinaciones de ésta en nuestra cultura, que como actividad es más antigua que la prostitución y más venerable que ninguna otra dedicación humana pese a ser la menos ufana cuando es auténtica, y la más generosa porque dicho sea de paso la buscan practicar no solamente moros y cristianos sino aficionados y aprendices que en muchos casos tardan en dejar de serlo.

Nico es sobre todo poeta barroco ahijado del superrealismo del siglo XX al que complementa y hasta suplementa con las originales sutilezas de su teoría literaria de la amnesis que sintetiza en el libro que prologo. En este sentido es, junto con Ricardo Jaimes Freyre, un teorista literario en un país donde no se han dado otros. Los estudios y vivencias internacionales de Jaimes Freyre y de Suárez Aráuz han sido elementos decisivos en la formación de la voluntad y habilidad creadoras de ambos teoristas porque algunos de nosotros creemos que para llegar a ser teorista literario es necesario llenar los requisitos sobre todo de filólogo a carta cabal… lo que exige un conocimiento serio de las teorías literarias y sobre todo de la historia literaria de una cultura, de un idioma o de varios. Nico conoce las literaturas escritas en castellano y en inglés, y las ha estudiado en Argentina, Inglaterra y en la Universidad de Ohio donde sacó su doctorado en literatura comparada en 1976. Luego ha seguido estudiando y aportando desde el atalaya cultural que ofrece un Ph.D. y sobre todo su estela en la que se encuentra Loén: un mundo apócrifo y olvidado…

Al respecto quepa destacar la triste verdad de que en lo que va de 2010 no hay universidad privada de Bolivia que ofrezca licenciatura en literatura de ningún idioma, ni tampoco en filosofía, historia de Bolivia (menos universal) e historia del arte, lo que explica en buena medida la falta de habilidad cultural afín que sirva de aglutinante y denominador común de manera que los regionalismos y las diferenciaciones étnicas, tan agudizadas en nuestros días, disminuyan a favor del desarrollo de elementos culturales universales y válidos que han servido a otros países de base única e irremplazable para constituirse en naciones.

El profesor Suárez ha dividido el libro que prologo en cinco partes que son: I. Cronología del Amnesis; II. Apreciaciones críticas; III. Los escribanos de Loén; IV. De Loén al Amnesis; y V. Cinco poetas amazónicos bolivianos. No he visto la cronología del Amnesis al comienzo pero las Apreciaciones provienen de escritores de variada eminencia como Enrique Linh Carrasco (1929-1988), poeta, dramaturgo, novelista, crítico y dibujante chileno; Jorge Luis Borges; Barry Katz de la Universidad del Commonwealth de Virginia; un artículo ilustrado publicado en la revista Proa en febrero de 1990 del poeta argentino premiado, ensayista, traductor, productor de teatro, editor de la revista Cartón de poesía, Manuel Serrano Pérez; un artículo del autor boliviano, analista literario y miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua y profesor de literatura en universidades estadounidenses, Oscar Rivera-Rodas, publicado en Handbook of Latin American Studies en 2005; un artículo de Rubén Vargas publicado en Mar con Soroche. Santiago, Chile, 2007; y un artículo del miembro de la Academia Boliviana de la Lengua Marcelo Arduz Ruiz publicado en el diario La Prensa, La Paz, 2009. Todos escriben alusivas apreciaciones literarias.

La IV parte, Los escribanos de Loén, cuenta que el cronista Gonzalo Mendoza de Arroyos (1538-1600), que es un afortunado invento del profesor Suárez lo mismo que la Loén poblana y campestre, relata en su libro (de Mendoza de Arroyos) Relaciones y comentarios [las itálicas son mías] la historia de unos escribanos de crónicas de Loén que habiendo perdido a su Oficial Mayor de nombre Abelardo Núñez de Arce, “caen” en el pasatiempo de crean juegos lingüísticos que con el tiempo se compilarían bajo el título de Altas cosas [las itálicas son mías]. Destaco “caen” porque de conquistador a escribano seguramente era caer en la inactividad física para explorar la actividad metal e incluso intelectual, sobre lo que diré algo más adelante. Por otro lado aquí el autor hace una digresión importante por lo histórica, y es la constante agresión por parte de piratas ingleses a los puertos y costas americanas sobre todo antes de que los perseguidos protestantes llegaran a las costas de Massachusetts a comienzos del siglo XVII. Los piratas más notables actuaban como agentes de la corona inglesa y hasta fueron condecorados con la orden de “sir”, como sir Francis Drake, uno de los piratas más temibles de la época.

Luego Nico dice que la obra culta lingüística de los escribanos de Loén es mencionada nada menos que por el autor de la afamada y única Historia natural y moral de las Indias (1590), el jesuita José de Acosta (1540-1600) que si bien en enero de 1574 visitó La Paz, en abril Chuquisaca incluyendo Potosí, para después participar en la expedición del Virrey Francisco de Toledo por el río Pilcomayo contra los chiriguanos y luego regresar a Lima en octubre, nunca, por desgracia, llegó a Loén de Moxos. Además, Acosta en su obra, hace casi nula referencia directa a actividades de los españoles. Su obra está dedicada a los aborígenes, a la flora y la fauna, a la geografía y a las regiones con un detalle impresionante e informativo para la época en que escribió.

Luego Nico aborda la afortunada contribución de Luzgardo Rea de Aguirre que según los diaristas de Loén sugirió “plasmar escritos” con partes de la oración gramatical, con sólo artículos o sólo sustantivos. Otro sugirió la utilización de textos de juicios judiciales para manipulaciones lingüísticas y muchas sugerencias que en última instancia más rinden tributo, estructuralmente, al deconstruccionismo de un Derrida, y literariamente al enunciado del escritor mexicano Alfonso Reyes (1889-1959) que en “Un tema de la vida es sueño” en Capítulos de literatura española (1951) dice “La mente literaria…no procede sólo por asociaciones ideológicas. Sino también por simples asociaciones verbales”. Y el verbo se hizo carne y habitó en la sensibilidad del lector sereno, verdadera autoridad, diría Suárez Araúz.

Aquí caben dos comentarios generales. Uno, que los “conquistadores de Loén”, pese a las aclaraciones del autor, me parecen demasiado cultos y letrados para ser conquistadores españoles que más eran de poco hablar y mucho accionar, sobre todo cuando la Gramática castellana de Antonio Nebrija se había publicado en 1492 y escasamente se conocían los términos gramaticales sobre todo por aventureros y hombres de armas en general, aunque desde luego existieron cronistas cultos y conocedores de las posibilidades del idioma incluyendo el cronista Diego Felipe de Alcaya (Santa Cruz de la Sierra 1581-?) que en su notable crónica Relación cierta… narra la presencia histórica de andinos e incluso incas en las zonas de Moxos y otras del Oriente hoy boliviano; y el poeta español Martín del Barco Centenera (1535-1605) autor de Argentina y conquista del Río de la Plata,… (1602) poema al estilo de la Araucana de Ercilla en que incluye las octavas “Gran Moxó Señor del Paytiti” que refieren reinos fantásticos y fabulosos de la región de Moxos. El poema de Del Barco no solamente dio origen al nombre de un país sino que también al del Río de la Plata, nada más y nada menos. Alcaya y Del Barco fueron contemporáneos a los escribanos de Loén. Después de todo, esa incultura generalizada combinada con el arrojo y el afán de riqueza más la tendencia a creer en monstruos, amazonas y aparecidos de los conquistadores hizo muy difícil la implementación significante de las Leyes de Indias, entre otras cosas.

El otro comentario tiene que ver con la ausencia de aborígenes en la crónica de Loén, que seguramente eran los que con su trabajo mayormente forzado alimentaban e incluso defendían a los conquistadores-escribanos. Con todo, está claro que el énfasis está en el hallazgo de 1965 de la piragua con los pliegos, y el inicio del importante elemento del olvido y su resultante afán creador para sustituir de alguna manera y en alguna medida lo ido o simplemente olvidado, lo que nos recuerda la ponencia del poeta inglés Matthew Arnold (1822-1888) que en “Absence” (1852) dice And we forget because we must // And not because we will. Debemos olvidar por obligación // y no porque olvidaremos.

Los cinco poetas amazónicos bolivianos son creaciones post amnésicas de Nico, o mejor, son él, y nunca investigadores de carne y hueso darán con él a no ser que lean el cuarto párrafo de ENTES POÉTICOS, que está en el libro que prologo, en que Nico confiesa: “Mi esquizofrenia consciente parte de una metáfora clave: el imaginario olvido de mi mismo para ser otros. Es decir, esa metáfora es la amnesia.”

Pero Suárez nunca olvida ni pasa por alto un elemento latente, vacilante, huraño, oculto pero presente en claro oscuro y tono grave en su obra de Loén y sobre todo en su poesía abstracta, barroca y sugerente en forma tácita, y es el amor a su tierra beniana, verde, cálida maternalmente, compañera fiel, generosa de agua, de especies y de especias; amor también a su adoptado ancestro movima, oriental boliviano por sobre todas las cosas, y por extensión a su ámbito regional amazónico. Sobre la Bolivia andina y/o andina-oriental no recuerdo haber visto nada aunque sí sobre América y el mundo.

Suárez Araúz recurre a la amnesia como ley natural para posibilitar la existencia pasada de una gran cultura movima o moxeña que desde luego la imaginación puede, y según él debe, posibilitar como existencia “real”. La de los reinos prodigiosos que menciona el poeta español Del Barco Centenera, entre otros. Incluso bajo el subtitulo de Amnesia Histórica cita al filósofo francés Ernest Renan justificando lo del olvido o la deformación de la historia; lo que no es nuevo, ni Nico pretende hacerlo primicia, porque incluso en la vieja Grecia, Eumelo de Corinto tomó la historia de la desaparecida Éfira y la adaptó como la historia de Corinto, y todos le creyeron.

Una cosa más, cuando Nico conversa incluso hoy, por razones estrictamente sicológico-literarias, continúa cifrando vivencias de olvido que rememora a duras penas y que no parece que se haga el que rememora o intenta recordar. Yo creo que las recupera o cree que las recupera y completa con imaginación barroca y febril, a menudo difícil de discernir incluso por él mismo, al punto de que cuando lo embosca la necesidad de hablar en serio tiene que decirlo: “en serio… quiero decirte…” Su autenticidad lo persigue inmisericordemente aunque él se vea en la imposibilidad de admitirla porque para él es olvido, es la amnesia desnuda en danza del fuego que sirve de expiación perenne. Sobre ella el ave Fénix. Por eso Loén necesita desesperadamente del prójimo para existir, persistir mejor dicho: lo que a Nico nunca faltará. Como escribió Francisco de Quevedo en Epícteto traducido, cap. IV, en la célebre época del Loén inolvidable o quizá algo después, “En lo aparente que me ofrece la fantasía, eres fantasma, y no lo que pareces.”

Otro mérito literario de Suárez Araúz radica, fuera de su original estilo superrealista de notable capacidad sugestiva y evocadora (por medio de la cual el observador o lector crea sus propio orbe de abstracciones y deducciones) en que a la manera de José Ortega y Gasset dice… si no salvo mi circunstancia no me salvo yo. Lo que viene a significar un horizonte infinito de posibilidades que engendra el gran obsequio cósmico del olvido o la amnesia. Dádiva salvadora y redentora del ser humano pensante que por medio de la imaginación, la fantasía y sobre todo la vida que el mismo cosmos le ha concedido, puede hacer de sí, su circunstancia, del mismo cosmos e incluso del mismísimo olvido, un capullo de lo que idóneamente guste o venga en gana sin que nadie ni nada lo restrinja, ni pueda, ni se atreva, insisto, a limitarlo porque corre el peligro de caer en el agujero negro, también cósmico, del olvido. Un olvido que se olvide de sí mimo… lo que haría sonreír a Nico como diciendo “de eso se trata”. Es este sentido la teoría literaria de Suárez es un halago a la existencia en la imaginación, fantasía y libertad como equilibrio volitivo pero vital; por otro lado y por desgracia, tan vilipendiado como posibilidad creadora sobre todo hogaño, en Bolivia.

Jorge V. Ordenes L., Ph.D., Literatura Hispánica
Miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua
Enero de 2010


Brasil ante el “capitalismo salvaje”

enero 24, 2010

Brasil ante el “capitalismo salvaje”
Por Jorge V. Ordenes L.
En vez de nacionalizar las petroleras el Gobierno de Bolivia debió haberse concentrado en cómo hacer para que las compañías continuasen la muy especializada e intrincada tarea de administrar la exploración, explotación, comercialización, distribución e inversión sostenida en el gas. Negociar nuevos porcentajes de impuestos y regalías hubiese sido el curso de acción desde el punto de vista técnico-económico. El Poder Ejecutivo blandió razones estrictamente políticas que incluso a comienzos del 2010 se mencionan como dizque meritorias pese al rotundo fracaso de YPFB y, lo que es peor, pese a la increíble pérdida del buen sitial que Bolivia pudo haber tenido en Suramérica como exportador de gas natural. Insistir en que lo de entonces era un “capitalismo salvaje”, como acaba de sostener un ministro del Órgano Ejecutivo, es desvirtuado, engañoso y, desde luego, increíble.

Y digo increíble porque Brasil, que está mucho más cerca de Bolivia que Venezuela, debió y todavía debe, servir de modelo económico del gobierno boliviano. Esto a partir de la presidencia del profesor y político social demócrata, Fernando Henrique Cardoso, que recordemos redujo la inflación de los 1990 para luego seguir políticas de conducción de las fuerzas del mercado sin descuidar el importantísimo trabajo social… que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha seguido inteligentemente.

Recordemos que éste, cuando fue dirigente sindical, criticó insistentemente la globalización, pero luego se informó, pensó, decidió y actuó en pos de su buen futuro y del bien de un Brasil que tenía el mayor número de pobres de Iberoamérica, cifra que el Presidente se propuso reducir utilizando la organización industrial existente, pública y privada, y alejándose inteligentemente de todo giro demagógico insultante como ese de “capitalismo salvaje” que tanto ha perjudicado y sigue perjudicando a la Bolivia actual.

Pese a la monumental burocracia gubernamental de Brasil, al papeleo y a la relativamente elevada criminalidad que reina en las favelas y en las calles de las ciudades, la inversión extrajera ascendió a 44.000 millones en 2008, tres veces más que en 1998. El énfasis en el comercio exterior basado en parte en programas gubernamentales innovadores ha comenzado a reducir la pobreza. Según la Fundación Getulio Vargas, a partir de 2003 más de 32 millones de brasileños han alcanzado un nivel de ingreso de clase media, y veinte millones han dejado de ser pobres.

Mientras Argentina está en crisis político-financiera; Cuba ya no sabe cómo girar su socialismo para aliviar los problemas económico-sociales y otros; Bolivia se debate en calenturas electorales y en atolladeros políticos donde todo mundo quiere ser ministro y donde las exportaciones descienden y las inversiones escasean; Ecuador está plagado de problemas político-administrativos; Nicaragua se muestra paralizada; Zelaya de Honduras marcha al exilio, y Venezuela se hunde económicamente, ahí están los demás países latinos que pese a la crisis financiera mundial registran guarismo macroeconómicos que son la envidia de muchos.

Brasil, potencia emergente junto con Rusia, India y China, o grupo BRIC, es el ejemplo más categórico de cómo se deben hacer las cosas. La economía de Brasil de $1,3 billón (trillón en EEUU) es más grande que las de India y Rusia; tiene un ingreso per cápita que duplica el de China; registró (el 5 de enero de 2010) un aumento de reservas en divisas de 15, 2 por ciento alcanzando $31,5 mil millones en 2009, y logrando un total de $239 mil millones, el nivel más alto de la historia pese a la crisis mundial. Además, y según el Ministerio de Comercio, el superávit comercial de Brasil alcanzó $1.435 millones en diciembre de 2009, por encima de pronósticos, registrando un total de $24.615 millones en 2008. En tanto que la importaciones descendieron 26,2 por ciento el año pasado, o $127,64 miles de millones como resultado de la crisis internacional.

Brasil ha logrado un mercado de consumo interno cuyo crecimiento es observado atentamente por China que tienen dificultades en hacerlo crecer; goza de un endeudamiento bien administrado y conducente a la atracción de créditos adicionales lo que debe ser la envidia de, por ejemplo, Argentina; cuenta con un sector agrícola que compite cada vez más y mejor con EEUU sobre todo por la importante industrial del etanol que en Bolivia se ha tenido temor alentar aludiendo razones timoratas como la de que merma la producción de alimentos; y para coronar el panorama, Petrobras descubre reservas de petróleo y gas que puede situar a Brasil entre los grandes productores mundiales. La empresa estatal competentemente conducida por un directorio que incluye a la empresa privada, aumentó su producción 5,2 por ciento en 2009 alcanzando una producción diaria de 2,5 millones de barriles de petróleo. Y esto para empezar.

Brasil es un ejemplo para los que insisten en “capitalismos salvajes” que, por donde se vea, el país ha domesticado.


El individualismo destructivo de la informalidad

enero 20, 2010

El neoliberalismo destructivo de la informalidad
Por Jorge V. Ordenes L.
En Bolivia hay gente del Órgano Ejecutivo (Ó.E.) y otros que utilizan el adjetivo “neoliberal” como improperio porque lo emplean en forma impensada y hasta malpensada como antónimo de “socialismo” lo que es una aberración para cualquiera que haya cursado el ciclo secundario. Y es una aberración porque aquí se trata mayormente de “neoliberales” empedernidos que no admiten obligaciones impositivas, licencias sanitarias, controles de pesos y medidas, leyes ni tampoco vivir en mancomunidad boliviana. Son los más fieles seguidores del Thatcherismo inglés y del Reaganismo estadounidense que detestaban las regulaciones y que abonaron la crisis que hoy azota al mundo. Estos en Bolivia son los llamados informales, incluyendo los comerciantes de coca que viven y comercian en el Chapare y los Yungas, que nutren el contrabando, el narcotráfico y la ilegalidad en detrimento del país incluyendo los movimientos sociales que obsesionan al Gobierno.

La informalidad en Bolivia mueve más de doce mil millones de dólares al año de los que el erario nacional no ve un real que no sea por consumo de gasolina y afines que son gravados con impuesto, lo que significa que la informalidad desde hace décadas practica un neoliberalismo desbocado en perjuicio del país que también lo conforman los que comercian legalmente pese a las metidas de pata del ÓE que no hace mucho decidió disgustarse con EEUU que fue importador de lo legalmente manufacturado incluyendo ropa que ahora la informalidad triunfante dizque importa, ¡y usada!

La creencia de que el bajo precio de los productos de los mercados informales conviene al público en general es una falacia y un error no solamente económico sino social y a la larga político ¿por qué? Porque al no pagar los impuestos y cumplir con otras legalidades la informalidad descontrolada priva al erario de fondos que siempre se necesitarán para mejorar escuelas, hostales caminos, etc., que hoy están en condiciones precarias y todos lo sabemos; además, priva de empleo a miles que deberían estar mejorando constantemente estos servicios a los que la población tiene derecho y el Gobierno central tiene la obligación de ver que funcionen competentemente, lo que viene a ser una forma de socialismo edificante que hoy está coartada por la informalidad contrabandista, cocalera y neoliberal a ultranza y a sabiendas. La verdad es que ni lo neoliberal debidamente administrado es antagonista del socialismo, ni éste debe ser antagonista del neoliberalismo. Que hay neoliberalismos y neoliberalismos, por supuesto, como hay socialismos y socialismos.

Una fuente de la incertidumbre, frustración y hasta confusión que asola a más de la mitad de la población boliviana a comienzos del 2010 es precisamente la plurivalencia e incluso vaguedad de la retórica gubernamental que se repite hasta el cansancio con clara intención imprecisa que agobia al más paciente. A propósito, para comprender la necesidad de comenzar a neutralizar el neoliberalismo destructivo de la informalidad en Bolivia, la otra mitad del pueblo de Bolivia, o sea los que mayormente conforman los movimientos sociales, tendría que ser educada en los ciclos primario, secundario y terciario de una manera sostenida durante mucho tiempo, tanto que alguien en algún momento tendrá que admitir una verdad socio-política ineludible cual es que solamente una cuidadosa yuxtaposición y mezcla de socialismo sereno y neoliberalismo controlado sacarían a todos los bolivianos del brete insulso en que nos encontramos.

Por el momento la primera obligación del Ó.E. debería ser meditar en torno a la dosis de neoliberalismo que debe entrelazarse o combinarse con una dosis de socialismo en cualquier cometido que emprenda el gobierno y/o la oposición para luego debatirlo públicamente, legislarlo en ley por voto, buscar y conseguir la aquiescencia del Poder Judicial; esto con el propósito de llevarlo a la práctica simultánea y coordinadamente sin más tardanza. Gobernar competentemente no requiere menos.

Los ejemplos sobran donde un socialismo relativamente bien llevado como el chileno, uruguayo, costarricense, colombiano, español, etc., que tienen servicios de salud, educación de todo nivel, ayuda al desempleo, jubilación, protección policial, edificación y construcción de infraestructura caminera y otras, fuerzas armadas, etc., por cuenta del Estado, o sea por cuenta so-cia-lis-ta. Y esto es algo que muchos en Bolivia parecen ignorar cuando hablan de un “movimiento al socialismo” sin especificar el significado pleno y claro de lo que pregonan. Se trata de palabreríos ambiguos que más equivalen a la más pura demagogia que en este caso se define como “halago echado a la plebe con fines políticos”.

Aquí la plebe es la población de informales que nunca será parte saludable del Estado ni menos su base confiable. Así, para mejorar o sea para hilvanar un mejor socialismo estatal en democracia es menester erradicar los desmanes de la informalidad neoliberal ¡de cuajo!


Apoyar versus oponerse al Gobierno

enero 10, 2010

Apoyar versus oponerse al Gobierno
Por Jorge V. Ordenes L.
Desde la elección del 6 de diciembre de 2009 y su resultado abrumadoramente favorable al Gobierno central, y teniendo en cuenta el sorprendente y hasta inesperado avance electoral de Su Excelencia (S.E.) y sus adeptos en el departamento de Santa Cruz, otros departamentos de la Media Luna y la ciudad de La Paz, las cuestiones del coqueteo, el trajín político y sus elevadas fiebres camaleónicas sobre todo como fórmula de pervivencia política (y económica) por parte de actores traqueteados, menos conocidos, aspirantes y hasta metetes, han hecho que el regionalismo, autonomismo mejor dicho, humanizados y representados por el categórico “Cabildo del Millón” de hace unos años (parecen muchos más), pasen a un segundo plano e incluso a un tercer plano para favorecer el reacomodo de moros y cristianos a como dé lugar. Esto en detrimento de lo que pudo haber sido una oposición política mancomunada, posiblemente vigorosa y defensora de las leyes y el don de gentes que se creía preponderaba en la Media Luna hasta el asalto de Pando por parte del Gobierno y la detención ilegal del prefecto electo Leopoldo Fernández. Como postula el filósofo español del siglo XX, José Luis Aranguren, “La moral se esgrime cuando se está en la oposición; la política, cuando se ha obtenido el poder”.

Haber envainado posibilidades de conformar una oposición política categórica, creciente y sobre todo unida, en una coyuntura única en la historia reciente del país, ha de continuar siendo tema de mucha conversación nacional e internacional, y de resmas de escritos. Por ahora valga decir que ese momento fue decisivo para provocar, entre otras cosas subjetivas y sicológicas desalentadoras, el desbande, por no decir el desmadre, de lo que pudo haberse unido y no se unió; y que ahora ha resultado no solamente en el abrumador triunfo electoral del oficialismo en las elección del 6 de diciembre sino que también en (1) el fortalecimiento de las dirigencias gubernamentales con cientos de disidentes camaleónicos que pudieron haber conformado oposición, y (2) el perjudicial fraccionamiento de candidaturas que incluso ahora, en vísperas de la elección del 4 de abril, encuentran prácticamente imposible dejar de lado ambiciones personales y sectoriales a favor de una sola candidatura que haga oposición consolidada e inteligente de forma que se reverse los porcentajes obtenidos por el oficialismo en diciembre.

En la disyuntiva de apoyar versus oponerse al fuerte, que tanto está sirviendo políticamente a S.E. y al grupo duro del Órgano Ejecutivo (Ó.E.), éstos deberían tomarlo como pauta e incluso aprendizaje sobre la marcha (a la que están acostumbrados) de una renovada modalidad, práctica y efectiva a corto plazo, de hacer política internacional de modo que, por ejemplo, en vez de enfrentar al Gobierno de EEUU y su poderío de toda índole (negarlo es pueril, acomodarlo políticamente es inteligente), el Ó.E. debería reconocer realísticamente que Bolivia como proyecto de país (el famoso “cambio” todavía está en ciernes) es una pigricia comparado con EEUU que mientras más “imperio” se lo llame posiblemente ¡más se lo crea! Lo que resulta contraproducente y hasta esperpéntico para el liderazgo del Estado plurinacional. “Según serás, así merecerás”, dice el refranero.

Algunos de nosotros creemos que en línea con adherirse al más fuerte en este momento S.E., triunfante y aspirante seguramente a más victorias electorales, debería empezar a adherirse a la causa de combatir el narcotráfico y renegociar la ayuda estadounidense incluyendo el ingreso de agentes con el nombre que sea, menos DEA que molesta a S.E. Insisto, EEUU es poderoso pese a la increíble crisis de moralidad capitalista que representa la debacle financiera que agobia al mundo. Desde luego, esa renovada política internacional de S.E. deberá negociar términos renovados muy claros que, por ejemplo, excluyan la controvertida “inmunidad” que propende caracterizar la presencia del personal militar estadounidense fuera de EEUU.

Por otro lado, apoyar al más fuerte lógicamente significa relegar al cada vez más débil que en este momento es su excelencia el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y sus cada vez más frecuentes contratiempos internos que van desde derroche de dinero del erario hasta cortes de luz y escaseces. Al respecto yo creo que el Ó.E. debería optar por apegarse a Brasil que no solamente va ganando poderío económico, sino que internacionalmente ha conseguido el sitial privilegiado de potencia emergente. Seamos prácticos y menos timoratos.

En cuanto a la “dignidad” del ciudadano boliviano en este momento, comparada con la dignidad digamos del estadounidense, yo creo que éste todavía tiene un sistema judicial que presume inocencia, en tanto que el Estado plurinacional está propendiendo a ¡presumir culpabilidad!… y dizque buscar probar inocencia, lo que no solamente es medieval sino ¡indigno hasta la médula! Y el Ó.E. lo tolera y hasta me parece que lo fomenta… ¡increíble!


Se anuncia el fin de la guerra del banano, pero

enero 1, 2010

Se anuncia el fin de la guerra del banano, pero
Por Jorge V. Ordenes L.
Afortunadamente, el 15 de diciembre de 2009 en Ginebra, Suiza, sede de la Organización Mundial de Comercio (OMC), países africanos, caribeños, europeos, latinoamericanos y EEUU dieron su respectivo y ejemplar visto bueno a un tratado histórico “amplio y definitivo” que de ahora en adelante permitirá un comercio internacional más equitativo del banano sobre todo por parte de los europeos como importadores. Esto porque, hasta la fecha, los intrincados sistemas preferenciales del Reino Unido y Francia por décadas favorecieron la importación de banano procedente de sus ex colonias de África, el Caribe, el Pacífico, y en particular de productores franceses de Martinique y Guadaloupe, en perjuicio de los exportadores de América Latina. El acuerdo incluye la suma de 200 millones de euros que las ex colonias recibirán de la UE a manera de compensación.

A propósito, Bolivia con sus caprichos ideológicos socialistoides, combinados con sus insultos racistas al más alto nivel, queda colero en cuanto a presentar, en teoría, un caso convincente que entre otras cosas permita exportar más banano con cierta regularidad, y sobre todo facilite recuperar las ventajas de un ATPDEA que EEUU le niega en función a la equivocada razón gubernamental del Estado plurinacional de priorizar el cultivo de cocales. Éstos cubren hoy 32.000 hectáreas del territorio nacional, veinte mil de las cuales son de cultivo excedentario dizque “de exportación”, cuando todos sabemos que también nutren y hacen posible la creciente producción de cocaína, y desde luego desperdician el esfuerzo labriego también excedentario que más aumenta el subempleo. Pero volvamos al banano.

La cuestión del banano al nivel planetario ha sido una de las pugnas más antiguas del sistema multilateral de comercio después de la segunda guerra mundial. Ha generado considerables debates y procedimientos en los que han intervenido docenas de miembros de la OMC, y ha dado lugar a múltiples resoluciones jurídicas adoptadas por grupos especiales de solución de diferencias como el Órgano de Apelación además de los llamados arbitrios especiales.

Todo esto desde que en julio de 1991 Costa Rica expresase, en la reunión del Consejo del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), su preocupación de que la Unión Europea estaba a punto de implementar un régimen de importación de bananos que discriminaba a los países de América Central. Por entonces Costa Rica también propuso que la entonces Ronda Uruguay llegara a un acuerdo para lograr el libre comercio de bananos. Colombia, Honduras, México, el Perú y Venezuela apoyaron la posición de Costa Rica. EEUU, dados sus intereses bananeros en Latinoamérica, se sumo poco después.

Según la OMC, hasta el 1º de julio de 1993 cada estado miembro de la Unión Europea (UE) mantenía su propio régimen de importación de bananos. A partir de entonces entró en vigor un nuevo régimen para esa importación en toda la UE lo que condujo a docenas de prolongadas negociaciones que no llegaron a puerto para la exportación mundial del banano que, según estadísticas de la OMC, en 2008 alcanzó la significante cifra de US$ 8.812 millones correspondiendo el 19 por ciento a Ecuador, 8 a Costa Rica, 7 a Colombia, 5 a Filipinas, 4 a Guatemala, 2 a Honduras, 1 a Costa de Marfil, 1 a Panamá, 1 a México, y 1 por ciento a Perú para un total de todos éstos de 49 por ciento de comercio mundial.

Lo que significa que hasta mediados de diciembre de 2009 casi la mitad de los exportadores eran discriminados comercialmente por importadores como la UE que en 2008 compró nada menos que el 49 por ciento de la producción mundial por un valor de US$ 4.338 millones; EEUU el 18 por ciento con US$ 1.373 millones; Japón el 9 por ciento con $830 millones; Rusia el 7 por ciento con US$ 671 millones; y Canadá el 3 por ciento con US$ 312 millones.

Cabe destacar que la Ronda Doha de negociaciones para liberar, simplificar y hacer menos desequilibrado el comercio mundial, sobre todo de alimentos, continúa siendo un reto de inmensas dimensiones e implicaciones que tienen que ver con derechos humanos, democracia, paz y equidad universales. En este contexto la cuestión del banano es minúscula. Y digo minúscula porque, por ejemplo, el 18 de noviembre de 2009 concluyó en Roma una serie de reuniones de la Cumbre de la Seguridad Alimentaria de las Naciones Unidas sin ningún resultado positivo, fuera de insistir repetidamente en la necesidad de llegar a acuerdos que aseguren el pan de cada día de millones de seres humanos del mundo que mueren de hambre cada año.

Los negociadores reconocieron que los precios de alimentos en el mundo están por debajo de los niveles de 2008 a causa de la crisis financiera global, y que los precios pueden subir descontroladamente por falta de acuerdos de la Ronda Doha que debería tener al alimento como tema principal pero que hasta ahora ha sido tema de desacuerdos. Ahí radica el principal y no menos prominente reto futuro.