Brasil ante el “capitalismo salvaje”

Brasil ante el “capitalismo salvaje”
Por Jorge V. Ordenes L.
En vez de nacionalizar las petroleras el Gobierno de Bolivia debió haberse concentrado en cómo hacer para que las compañías continuasen la muy especializada e intrincada tarea de administrar la exploración, explotación, comercialización, distribución e inversión sostenida en el gas. Negociar nuevos porcentajes de impuestos y regalías hubiese sido el curso de acción desde el punto de vista técnico-económico. El Poder Ejecutivo blandió razones estrictamente políticas que incluso a comienzos del 2010 se mencionan como dizque meritorias pese al rotundo fracaso de YPFB y, lo que es peor, pese a la increíble pérdida del buen sitial que Bolivia pudo haber tenido en Suramérica como exportador de gas natural. Insistir en que lo de entonces era un “capitalismo salvaje”, como acaba de sostener un ministro del Órgano Ejecutivo, es desvirtuado, engañoso y, desde luego, increíble.

Y digo increíble porque Brasil, que está mucho más cerca de Bolivia que Venezuela, debió y todavía debe, servir de modelo económico del gobierno boliviano. Esto a partir de la presidencia del profesor y político social demócrata, Fernando Henrique Cardoso, que recordemos redujo la inflación de los 1990 para luego seguir políticas de conducción de las fuerzas del mercado sin descuidar el importantísimo trabajo social… que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha seguido inteligentemente.

Recordemos que éste, cuando fue dirigente sindical, criticó insistentemente la globalización, pero luego se informó, pensó, decidió y actuó en pos de su buen futuro y del bien de un Brasil que tenía el mayor número de pobres de Iberoamérica, cifra que el Presidente se propuso reducir utilizando la organización industrial existente, pública y privada, y alejándose inteligentemente de todo giro demagógico insultante como ese de “capitalismo salvaje” que tanto ha perjudicado y sigue perjudicando a la Bolivia actual.

Pese a la monumental burocracia gubernamental de Brasil, al papeleo y a la relativamente elevada criminalidad que reina en las favelas y en las calles de las ciudades, la inversión extrajera ascendió a 44.000 millones en 2008, tres veces más que en 1998. El énfasis en el comercio exterior basado en parte en programas gubernamentales innovadores ha comenzado a reducir la pobreza. Según la Fundación Getulio Vargas, a partir de 2003 más de 32 millones de brasileños han alcanzado un nivel de ingreso de clase media, y veinte millones han dejado de ser pobres.

Mientras Argentina está en crisis político-financiera; Cuba ya no sabe cómo girar su socialismo para aliviar los problemas económico-sociales y otros; Bolivia se debate en calenturas electorales y en atolladeros políticos donde todo mundo quiere ser ministro y donde las exportaciones descienden y las inversiones escasean; Ecuador está plagado de problemas político-administrativos; Nicaragua se muestra paralizada; Zelaya de Honduras marcha al exilio, y Venezuela se hunde económicamente, ahí están los demás países latinos que pese a la crisis financiera mundial registran guarismo macroeconómicos que son la envidia de muchos.

Brasil, potencia emergente junto con Rusia, India y China, o grupo BRIC, es el ejemplo más categórico de cómo se deben hacer las cosas. La economía de Brasil de $1,3 billón (trillón en EEUU) es más grande que las de India y Rusia; tiene un ingreso per cápita que duplica el de China; registró (el 5 de enero de 2010) un aumento de reservas en divisas de 15, 2 por ciento alcanzando $31,5 mil millones en 2009, y logrando un total de $239 mil millones, el nivel más alto de la historia pese a la crisis mundial. Además, y según el Ministerio de Comercio, el superávit comercial de Brasil alcanzó $1.435 millones en diciembre de 2009, por encima de pronósticos, registrando un total de $24.615 millones en 2008. En tanto que la importaciones descendieron 26,2 por ciento el año pasado, o $127,64 miles de millones como resultado de la crisis internacional.

Brasil ha logrado un mercado de consumo interno cuyo crecimiento es observado atentamente por China que tienen dificultades en hacerlo crecer; goza de un endeudamiento bien administrado y conducente a la atracción de créditos adicionales lo que debe ser la envidia de, por ejemplo, Argentina; cuenta con un sector agrícola que compite cada vez más y mejor con EEUU sobre todo por la importante industrial del etanol que en Bolivia se ha tenido temor alentar aludiendo razones timoratas como la de que merma la producción de alimentos; y para coronar el panorama, Petrobras descubre reservas de petróleo y gas que puede situar a Brasil entre los grandes productores mundiales. La empresa estatal competentemente conducida por un directorio que incluye a la empresa privada, aumentó su producción 5,2 por ciento en 2009 alcanzando una producción diaria de 2,5 millones de barriles de petróleo. Y esto para empezar.

Brasil es un ejemplo para los que insisten en “capitalismos salvajes” que, por donde se vea, el país ha domesticado.

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