Por qué lo más complicado lo decide el menos educado

marzo 26, 2011

Por qué lo más complicado lo decide el menos educado
Por Jorge V. Ordenes L.
Porque en Bolivia se ha inculcado a buena parte de la niñez y juventud que la política es sucia y que hay que ocuparse de cualquier cosa menos de ella. Por eso la mayor parte de la historia republicana ha sido políticamente un fracaso. Los mejores han sido ajenos a ella. Esto por un lado. Por otro lado y como resultado de lo anterior, la mayor parte de la población tradicionalmente ha ignorado la importancia de la política como gestora del buen gobierno lo que ha conducido a que los menos educados, o sea los más arrojados, atrevidos y leguleyos gobiernen casi siempre. Por un tercer lado los menos educados han creído que han gobernado para bien del país pero en realidad mucho parece indicar que han bregado y bregan por sus intereses como se ha hecho desde antes de 1825. La historia se repite implacablemente. Que esto también sea así en otros países no es óbice para aceptar que éstos han progresado mucho más que el Estado Plurinacional de Bolivia (E. P. B) en los últimos cinco años.

También es verdad que en el Alto Perú y su secuela boliviana, más el resultado reciente del experimento de E. P. B., hemos tenido la mala suerte de habernos creído país por decreto de unos cuantos estudiosos de torre de marfil y una Constitución redactada por Simón Bolívar. Esa Constitución y las que siguieron, más sus respectivos cuerpos de leyes, fueron mal acatados o no acatados por la mayoría porque la tradición, incluyendo la costumbre de acullicar coca, fueron casi siempre más cómodas y accesibles con eso de que la comunidad o movimiento social acopia la preferencia ante “la ley”. La verdad es que desde siempre estuvimos lejísimos de ser nación con movimientos sociales de regiones invertebradas que comprendiesen lo que su Gobierno proponía hacer por, con y para ellos. La Constitución de Oruro tampoco se acata ni el Órgano Judicial es independiente por lo que no contrapesa y/o balancea lo que hacen o deshacen los otros Órganos.

Nadie nos vertebró didácticamente pese a los intentos de Antonio José de Sucre de adoptar el sistema Lancaster de educación básica en las ciudades, de cerrar conventos y de abrir hospitales y escuelas, cosa que no se continuó seriamente o sea nacionalmente porque incluso Sucre fue traicionado por militares bolivianos y sus cofrades no militares que prefirieron seguir con lo fácil y archiconocido que siempre fue, y por desgracia continúa siendo, aprovecharse de los menos educados de una manera u otra al estilo virreinal para alcanzar metas que con el apelativo de regionales e incluso nacionales son meramente de momento y hasta quizás personales.

No otra cosa fue desgraciadamente la soliviantada hueste de Zárate Villca en la nefasta Guerra Federal en la que esa hueste ultimó bárbaramente a oficiales y soldados heridos de nacionalidad boliviana hasta la médula. Uno y otros eran supuestamente “bolivianos”. Pero los perpetradores directos ¿sabían en lo más mínimo lo que era ser boliviano? No, pero los que los enviaron a semejante crimen sí debieron haberlo sabido. ¿Acaso las leyes de entonces fueron acatadas por la mayoría de la población, sobre todo la alejada de las ciudades? No, porque no tenían idea de qué se trataba.

Ha habido intentos de superar esta praxis pero han fracasado o están fracasando. Uno de ellos tal vez haya sido la conformación del Movimiento al Socialismo y su ascenso al poder, pero las deserciones y su rara metamorfosis parecen haber contribuido a que las cosas le estén saliendo tan mal que lo mejor sería que dedicasen mucha energía a identificar y educar a quién ha de gobernar después de que se vayan porque sería otro error costosísimo continuar la nefasta tradición de que nuevamente gobierne el menos educado. Gallardo y patriótico sería reconocerlo. Si hemos avanzado es mayormente por cosas que llegan del exterior incluso usadas y/o de contrabando. Si no llegan vamos a buscarlas como la mejor educación y el cuidado médico, entre otros.


Contumacia en otro error

marzo 7, 2011

Contumacia en otro error
Por Jorge V. Ordenes L.
Entre las docenas de errores políticos de grueso calibre que ha cometido y sigue cometiendo Su Excelencia (S.E.) y sobre todo sus consejeros se distingue uno recientemente renovado aunque contumaz por lo trillado y afónico, y es el de enunciar repetidamente (como si la mayoría de los bolivianos fuésemos sordos) que cuando la oposición política o lo que queda de ella, incluyendo la prensa, dice algo que no está de acuerdo con el producto de la materia gris del séquito de S.E. , ese algo dizque es ¡una confabulación de la derecha política!… lo que despampana hasta lo risible porque al mismo tiempo ese séquito de empedernidos machaca que la democracia dizque prevalece en el Estado Plurinacional.

La pregunta es cómo es posible que la existencia de cualquier derecha política dizque atente contra la democracia cuando es precisamente la existencia y manifestaciones de todas las persuasiones o posiciones políticas habidas y por haber, organizadas o semiorganizadas, no solamente de derecha sino de centro, centro derecha, centro izquierda, izquierda o lo que sea, que hacen la democracia sana, representativa y pluralista. ¿Acaso en una democracia menos enfermiza que la boliviana no es la opinión pública, o sea el pueblo percatado y semipercatado, que decide libremente qué persuasión política organizada habrá de sobrevivir y no la que decida nadie del Gobierno?

La única razón que impulsa a los consejeros de S.E. a decir que los opositores políticos que no están de acuerdo con ellos están contra ellos (y contra “el cambio”) es la índole completamente dictatorial y totalitaria de su raciocinio, propósito y seudo comisión que nada tiene que ver con ninguna clase de democracia. Esto lo estamos viendo todos particularmente después del dictatorial y ridículo gasolinazo y del auge estigmatizante del narcotráfico desenmascarado en parte, para colmo de vergüenza, por policías extranjeros que arrestan fuera del país a policías bolivianos de rango con las manos en la masa, entre otros descalabros nacionales como las escaseces, la prohibición de exportar, los bloqueos, paros, huelgas, y varios más que nos están haciendo la vida imposible.

La creciente intensidad, la frecuencia y el descaro con que se vienen produciendo estos hechos, más los descendiente índices de popularidad tanto de S.E. como de este gobierno, constituyen una contumacia o persistencia en errores que hacen mucho mal e incluso maleficio a todos los bolivianos donde estén; también hace mal a los latinoamericanos y los perturba porque hay cada vez más opiniones americanas y de otras regiones del planeta que tildan a Bolivia de narcopaís. Los panegiristas de lo que queda se van apagando, y son cada vez menos los “izquierdistas” del Gobierno que defienden al país de lo indefendible: el narcotráfico que ha crecido desde 2005 y desde que se expulsó a la DEA. No aceptarlo con altivez y coraje políticos nutre el desencanto.

Se trata nada menos que de una serie de incongruencias político-sociales destructivas e incluso autodestructivas, desde luego vergonzosas y por lo tanto descabelladas, que urge empezar a corregir porque mientras más tiempo transcurra practicando contumacia, ésta crecerá con los problemas que en algún momento darán por tierra con tanto desatino. No hay mal que dure ni menos si es contumaz, sin autoridad que lo combata con ideas del siglo XXI y no ideología caduca del XIX.

Lo peor es que el Gobierno no se da cuenta del mal que está haciendo a todos los bolivianos incluyendo a varios movimientos sociales que por supuesta revancha y/o desquite atávico siguen apoyándolo. Desde luego que hacen mal a su propio socialismo de campanario que por ser solapadamente dictatorial lo entiende menos gente y si lo empieza a entender lo descarta. Ni ellos mismos lo pueden explicar cuando el narcotráfico, el contrabando, la informalidad, la inflación y el descontento en general crecen en el Plurinacional que al paso que va será un Estado Plurilamentable.


A %d blogueros les gusta esto: