Toda cruz tiene cara

abril 25, 2011

Toda cruz tiene cara
Por Jorge V. Ordenes L.
Para la mayoría del pueblo la situación político-económica de Bolivia se ha convertido en una cruz de Calvario que toda la población acarrea poco menos que religiosamente porque en estos días y como están las cosas no hay alternativa. La problemática es tal que la única cara posiblemente alentadora opuesta a esa cruz es el colmo de las cosas, o sea donde éstas carecen de ámbito y espacio de empeoramiento… lo que a su vez nutre dos fenómenos que Su Excelencia no parece percibir y acaso nunca los perciba (aunque es innegable que sus allegados lo perciben y solapan): (1) el terrible desgaste nacional o plurinacional de llegar al colmo de las cosas, y (2) la pérdida de tiempo.

A eso estamos llegando, si no hemos llagado ya, en medio de una total irreverencia a nuestros antepasados, a nuestros hijos y nietos que ojala sepan perdonar los desmanes que refiero porque el peso se lo estamos pasando poco menos que en bandeja, una tras otra. La irreverencia también se extiende a nosotros mismos que hemos sido incapaces, por ejemplo entre muchos, de romper los cuarenta años en que YPFB ha postergado la organización y desempeño incólume de una industria petroquímica nacional. Pero debemos acudir a la calma porque racional y emocionalmente no queda otra pese al desgaste.

Convengamos serenamente en que el Gobierno está tozudamente desorientado, confundido y atosigado de problemas, tres manifestaciones que lo hacen cometer errores retóricos, escritos y de hecho nacionales e internacionales costosísimos; por otro lado y por más increíble que parezca, hay reincidencia en los errores por parte del Gobierno como el de continuar devaluando el dólar de EEUU en un afán desmedido de perjudicar o sea desgastar a los exportadores inscritos como tales seguramente tras querer hacerles entrar en quiebra para luego estatizar sus empresas con miras a ¿revaluar el dólar?…; perseguir y encarcelar a acusados sin veredicto; pedir y hasta suplicar por “respeto” cuando éste solamente se gana; tolerar el creciente narcotráfico; recurrir a la politiquería del garrote y la zanahoria con Chile; optar por la doble cara con respecto a EEUU; traficar tierras como si fueran contrabando; prestidigitar con presuntas evidencias del triste caso del Hotel las Américas de Santa Cruz; acusar a la COB de ser sirviente de derechas, entre varias otras reincidencias no menos aberrantes y vergonzosas. Nunca ha sido más engorroso viajar con el pasaporte boliviano.

Por un tercer lado, esos errores vienen a ser un pésimo ejemplo porque vemos que se multiplican entre los gobernados lo que es peor porque es el colmo de colmos. Un ejemplo de error de gobernado es el inverosímil pedido de ciertos mineros occidentales que las minas donde trabajan no se “nacionalicen” sino que se “estaticen” dizque para ¡cedérselas a ellos! sin especificar ¡a título de qué, por cuánto tiempo ni qué impuesto pagarían al pueblo de Bolivia que es el verdadero dueño de las minas!… nada más y nada menos. Si este pedido no es el colmo o la “cruz” de la “cara” que refiero, no sé qué más puede ser. La informalidad, la toma de fronteras y el contrabando, emparentados, vienen a ser otra colección de anomalías practicadas por gobernados.

En un proyecto de país que necesita reinventarse si en algún momento decide afrontar los deteriorados problemas con gallardía, pertinencia, determinación dentro de los márgenes de una más que menos democracia representativa, sobre todo con menos griterío de toda índole especialmente el silencioso por ser más sicológico, traído del Caribe donde, dicho sea de paso, después de medio siglo se van dando cuenta de que el socialismo de Estado necesita del capital y la empresa privados para ver de sobrevivir eso sí, parchado por los cuatro costados. Si a eso vamos, teniendo ante las narices la experiencia cubana, la verdad es que no vamos a ninguna parte ni siquiera para atrás porque ya estamos bastante atrasados lo que es tiempo perdido al que se sigue añadiendo.


El Gobierno fenece, viva Bolivia

abril 5, 2011

El Gobierno fenece, viva Bolivia
Por Jorge V. Ordenes L.

Sí,“viva Bolivia “ aunque hoy, por donde se mire, el Gobierno central de lo que se ha venido a llamar a quemarropa “Estado Plurinacional” lo está haciendo mal y ni parece tener noción, ni los consejeros extranjeros tampoco, de lo peor que se viene inefablemente que es el resultado de descuidar totalmente la preparación de cuadros políticos que lo suceda. Ese resultado y su subsecuente y verdadero cambio habrán de llegar aunque los sabios andinos y europeos encaramados lo descarten y, pero aún, lo denigren con miope hilaridad entre aires de suficiencia y hasta de sapiencia. Una cosa es considerarse “gobierno” y otra distinta es que Bolivia y otros países lo consideren así. No hay cosa más fácil que desgobernar dizque en nombre y para vergüenza de algunos movimientos sociales que por el momento encabezan el horizonte político del país. Grave error.

Para la preparación de los cuadros políticos de verdadera oposición Su Excelencia (S.E.) y compañía tendrían que haber regado un huerto que hoy no tienen porque no lo han sembrado y que, en un sistema democrático por más esqueletizado que esté, debería respetarse para bien del Gobierno mismo. Me refiero, insisto, a conformar, fomentar y luego tolerar una oposición política que signifique un aporte al “viva Bolivia” que se debe respetar por sobre todas las cosas particularmente por parte de un Desgobierno que fenece agobiado por el peso de sus errores. Y esos errores nacionales e internacionales que se acumulan fuerzan a cometer nuevos errores incluso más garrafales y notorios, y de más intrincado planteo y solución.

Pero sobreviviremos, como dice el Gordo Méndez, pese al error de querernos convertir a todos los bolivianos en aymaras y quechuas sin preguntar a éstos, ni menos a los no aymaras y quechuas, si tal cosa les convendría. Aquí no debería tratarse de convertir a nadie porque si mal no recuerdo se trata de una multinacionalidad convertida dizque en Estado. ¿O es que no se acuerdan?

Sobreviviremos pese a la equivocada cortina que humo que se ha gestado con eso de la increíble dualidad de La Haya por un lado y por otro seguir cortejando a los chilenos en pos dizque de una salida soberana al mar. El garrote y la zanahoria como política la debe practicar el fuerte y no el país más atrasado de Suramérica.

Sobreviviremos pese a la “republiqueta” (bien llamada así por el excelente editorial de El Día titulado “Régimen desbocado”) o fechoría de declarar los cincuenta kilómetros de frontera internacional poco menos que propiedad “del Estado” cuando en realidad se trata de una zona circular que este Gobierno que fenece quiere declarar suya sin consultar a nadie.

Sobreviviremos pese a la tozudez de descartar el retorno de la DEA cuando es obvio que el dinero del narcotráfico internacional está haciendo estragos con la moral de los policías y sus familiares, y la salud de millones incluyendo bolivianos. Para reclamar la alta demanda de cocaína por parte de los drogadictos estadounidenses es necesario tener relaciones con EEUU y el que lo niegue es cabeza de avestruz enterrada en la arena de una política que entre otras cosas necesita oposición para procurar enderezarse, si tal es posible por parte de un Gobierno que está empeñado en fenecer.

La razón histórica es sencilla: La Bolivia que sobrevivirá nunca será solamente de algunos andinos y sus turiferarios arribistas del exterior incluyendo europeos, venezolanos, iraníes, cubanos y otros que se interesan en romanticismos caducos y también, a qué dudarlo, en el futuro de los negocios del hierro, el litio, los vilipendiados hidrocarburos, la coca y sobre todo la agricultura del Oriente boliviano que los cruceños hacen todo lo posible por preservar. En esto último, sonreír a S.E. y hasta extenderle la diestra colaborándolo parece ser una especia de consigna que ¡ojo!… cuando se produzca el verdadero cambio tras un idóneo ¡Viva Bolivia!… por ahí abarque condenablemente más allá de lo que han hecho tan mal los gobernantes de los recientes años.


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