Idomeneo en capilla

Idomeneo en capilla

Por Jorge V. Ordenes L.

“Idomeneo, rey de Creta o Ilia e Idamante”es una consagrada opera seria en tres actos compuesta en 1780-1781 por el celebérrimo compositor austriaco Wolfgang Amadeus Mozart. Desde 1786 ha sido puesta en escena docenas de veces con mucho éxito no solamente por la belleza de la música y el canto sino por su contenido crítico de todo dogma religioso que en la historia de la humanidad haya instado a la guerra. Se trata de una temática de tanta relevancia hoy como en el siglo XVIII. De allí su importancia como mensaje imperecedero. Insisto, el mundo entero que se respete artísticamente ha puesto Idomeneo en escena a través de las épocas excepto ahora que, dizque por temor a la posible represalia musulmana, la Opera de Berlín, Alemania, ha decidido retirarla de la cartelera de otoño lo que para muchos significa un atropello a la libertad de expresión y hasta una cobardía. De acuerdo a la prensa internacional, la Primer Ministro del país, Angela Merkel, habría dicho que la cancelación constituía una “autocensura nacida del temor”. Y que el ministro del Interior, Wolfgan Schauble, dijo que retirar la obra “era una locura.” Todo esto porque el director de la Opera, Hans Neuenfeld, se aprestaba a poner en escena una versión de Idomeneo en la que las cabezas de Jesús, Buda, Mahoma y Poseidón aparecen decapitadas en escena.

 Y qué. No sería la primera vez que figuras sagradas han sido evocadas estético-trágicamente. Sin ir muy lejos, Salvador Dalí pintó a su manera el Cristo crucificado, también la sagrada cena. Jorge Luis Borges escribió el cuento “El evangelio según Marcos” en el que hace una interpretación pampeana de la crucifixión de Cristo. “Jesús Cristo Superestrella” fue una producción musical que tuvo mucho éxito hace unas décadas. El otro día en Roma, Italia, la cantante y bailarina Madona utilizó la crucifixión como un recurso de escena en la que ella aparecía como el ente crucificado. Hubo algunas críticas pero nada más. Hay muchas instancias en que el arte se afianza en lo religioso para expresarse. Otra cosa hubiera sido que la Opera de Berlín se aprestara a ofrecer el Idomeneo de las decapitaciones en un país musulmán como por ejemplo Turquía. Entonces la oposición quizá hubiese sido comprensible dada la susceptibilidad religiosa de muchos musulmanes, pero nunca justificable. Menos si se hubiese recurrido a la violencia por una cuestión que con el tiempo tendrá que respetarse en todos los rincones del planeta. Me refiero a la libertad de expresión artística.     

 Las caricaturas de Mahoma publicadas en un periódico de Holanda; la cita del papa Benedicto XVI en torno al tema de las guerras santas… que sin duda ha caracterizado la historia de muchos musulmanes y muchos cristianos sobre todo desde el siglo octavo DdC; el asalto estadounidense-europeo a Afganistán e Irak; y particularmente el cruel y costoso conflicto entre israelitas y palestinos, han enardecido a los fanáticos seguidores del Corán, pero la reacción e incluso violencia de éstos jamás debe amedrentar, ni mucho menos. Cancelar la opera Idomeneo de Berlín es un atentado contra el derecho que tiene Occidente de seguir practicando lo que tanto ha costado: la libertad de expresión. Mucha sangre ha corrido en nuestra cultura y muchos han sido los héroes que se han sacrificado, y se siguen sacrificando, por lograr y/o alcanzar la libertad, y por preservar nuestros valores.

 En Bolivia últimamente también se está buscando la forma de imponer valores culturales, alterar los valores religiosos y cosas por el estilo, pese a lo denotado y connotado por eso de “multiétnico y pluricultural” de la Constitución boliviana. También se está intentando imponer la noción de que esos cambios deben ser acatados por todos los bolivianos, lo que me parece una aberración similar a la que practica el extremismo religioso musulmán. ¿Acaso los bolivianos no “originarios” debemos sucumbir a la presión de los avasalladores de culturas?  Por supuesto que no. Ahora y siempre, ¡no! Los de Berlín tampoco deberían sucumbir.

 Los que no comulgamos con el credo “originario” de la mitad del pueblo de Bolivia merecemos respeto y tranquilidad. Si el credo “originario” quiere imponerse entre “originarios” y sus allegados, adelante. Pero que nos dejen a los demás con nuestra cultura. La democracia no se mide por los cometidos de la mayoría, sino por su respeto de los derechos de las minorías. 

 En rigor, lo de Idomeneo es menos complejo que lo boliviano porque Alemania es un país de 83 millones de habitantes en el que cinco por ciento son musulmanes; y musulmanes que posiblemente no objeten la presentación del Idomeneo de las cabezas decapitadas porque conocen la manera de pensar del alemán y su amor a la libertad. Por algo dejaron su tierra musulmana y migraron a Alemania. Menos mal que en Alemania hay una corriente de opinión a favor de la reintroducción de Idomeneo en la cartelera de este otoño. Ojalá que en Bolivia también procuremos conservar nuestra cartelera cultural. 

El Nuevo Día, 1 de octubre 2006, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia; La Palabra, 2 de octubre 2006, Trinidad, Bolivia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: