Cada vez más encerrados

Cada vez más encerrados

Por Jorge V. Ordenes L.

Su Excelencia y sus colaboradores nacionales e internacionales, tanto “originarios” como otros, se están dando cuenta de que la ideología socialista de connotaciones comunistas no está teniendo acogida, ni menos cabida, en la realidad actual de Bolivia pese a las sonrisas y aplausos de “originarios”, de europeos, chilenos de izquierda, no alineados, y una parte de las representaciones allegadas a la Asamblea General de las Naciones Unidas. ¿Por qué? 

Porque la política siempre ha sido el arte de lo posible… lo que lógicamente se aprende estudiando lo políticamente imposible. Y porque la gente del Gobierno y sus entusiastas y a menudo desaforados seguidores han carecido del sentido de ubicación económico-política. Es decir, tenían una idea de dónde querían llegar con su ideología de izquierda, pero nunca supieron ¡dónde estaban! Y si uno no sabe dónde está difícilmente llegará a donde va. Dicho de otra manera, a los nueve meses de mandato nuestros gobernantes confeccionaron una actitud de empellones y codazos, pero les está costando llegar al acto, a los actos mejor dicho, de modo que éstos tengan continuidad y sostenibilidad políticas. Una actitud sin acto es como una preñez sin parto lo que, como problema, tiene un costo inmenso que a la larga tendremos que pagar todos y por generaciones. Tal como el costo de la inoperancia de los gobiernos anteriores se puede medir cada vez mejor por la baraja de errores que nuestros gobernantes están cometiendo y, peor, sin la menor voluntad de elaborar un registro de erratas que obliguen a evitar la repetición de esos errores. ¡Qué desgracia! 

Insisto, por no estudiar lo políticamente imposible de la época actual los gobernantes socavan e incluso ignoran que la mitad de los bolivianos estamos lejos de convertirnos en seguidores de consignas reivindicadoras, del indio y en general del pobre en Bolivia, que se basen en un populismo socialista  cada vez más documentado. Basta leer el “Anteproyecto de ley de la educación boliviana Avelino Siñani y Elizardo Pérez” para ilustrar lo que digo. Se trata de un anteproyecto de un populismo socialista desenfrenado e inaceptable que contiene contradicciones que reflejan inapetencia intelectual. Por otro lado ya hemos vivido populismos afines luego de la revolución de 1952 donde el usufructo del voto de “originarios” y pobres sólo condujo a reivindicaciones emotivas sin ningún resultado significante de reducción de la pobreza. Al contrario, resultó en más pobreza. El Alto de La Paz es la prueba. La migración es otra.

Venezuela está viviendo ahora la secuela de su propio “9 de abril”, con más dinero, claro, y me imagino que deberíamos desearle buena suerte aunque pronostico que la oposición a Hugo Chávez impedirá que ese barco llegue a buen puerto. Cuba hace casi medio siglo que anquilosó su propio “9 de abril” al punto de obligar a la gente a vivir ¿mucho mejor que antes de 1959 en cuanto a la pluralidad política y sobre todo en cuanto a la libertad de reunión, expresión y movimiento? La verdad es que Bolivia debió haber sido modelo de ambos, y no ambos modelo de Bolivia lo que refleja la pereza  ideológica de los bolivianos que gobiernan. El boato que se practica con los gobernantes de estos países refleja falta de personalidad política… y de respeto a los próceres de la Independencia de Bolivia.   

Ahora ¿qué está encerrando y limitando cada vez más la posibilidad de una reducción de metidas de pata?  Ya lo dije, la inhabilidad de ubicación con respecto a la realidad actual. Y ¿cómo se ubica uno con criterio socio-político ante esa realidad? Primero, reconociendo gallardamente que el pretencioso socialismo de un buen número de “originarios“ mayormente de Occidente, incluyendo su Excelencia, jamás podrá hacer de “locomotora” socio-económica de Bolivia tan bien como las “locomotoras” estatal y privada. La realidad actual de una Bolivia vociferante y autonómica es que sólo la existente moreteada empresa privada, incluyendo las compañías petroleras que cumplen la ley, más la empresa privada que se pueda invitar y conformar; además de las empresas estatales que se lleguen a concretar sin jaleos de “nacionalizaLa Razónciones”, podrán comenzar a sacar el país adelante. Y todos lo sabemos.

Para evitar un encierre político cada vez más asfixiante por parte de su propia hueste, su Excelencia y allegados deberían sentar cabeza y explicar numérica y cronológicamente que el país no está para seguir jugando con la Constitución y las leyes; que es obvio que medio país quiere autonomías y que éstas, organizadas idóneamente (nada fácil), podrán beneficiar también a Occidente, etc. Ahora, para evitar el encierre ideológico (y sicológico) que sólo llevaría a la guerra civil, es necesario reconocer que el corto plazo es casi todo en política, economía, etc. Y que el poco corto plazo que queda para emprender correcciones necesitará el concurso de todos los bolivianos, incluyendo la mayoría que puebla la estridente, por no decir carnavalesca, Asamblea Constituyente. 

En Bolivia: La Razón, 23 de septiembre de 2006; Correo del Sur, 25 de septiembre de 2006; La Palabra, 25 de septiembre de 2006; Los Tiempos, 26 de septiembre de 2006; El Nuevo Día, 28 de septiembre de 2006.

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