Eso de “hacer nuevamente grandioso a EEUU.”

febrero 23, 2017

 

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

El actual presidente de EEUU es autor del ya trillado postulado: “hacer nuevamente grandioso a EEUU”… que tiene de reaccionario de ultraderecha además de ser un trastrueque moral en conflicto con la historia porque, en 2016, el país del norte estaba mejor que nunca… sobre todo después de la crisis financiera mayúscula en que lo dejó la presidencia republicana de George W. Bush.

El giro hacia lo borrascoso fue en noviembre de 2016 cuando unos 70 millones de anglosajones racistas mal informados (EEUU tiene 330 millones), con la ayuda del “Colegio Electoral”, eligieron presidente a un empresario metido a político que perdió el sufragio popular por más de tres millones de votos… y que rehúsa mostrar sus declaraciones de impuestos quizá porque hay cifras que ocultar. La moral flexible de la República de Roma… ahora la tiene la república de George Washington.

Noam Chomsky, profesor de Harvard, filósofo y activista político estadounidense dijo recientemente que lo de “hacer nuevamente grandioso a EEUU” históricamente se refiere al “bienestar” basado en: (1) la nefasta y prolongada institución de la esclavitud que duró hasta 1865… y en la subsecuente pugna por los derechos civiles que se prolongó hasta 1963; y (2) el despojo de territorios de indígenas americanos en las guerras de los tiempos coloniales que se prolongaron hasta la masacre de indios Sioux por parte del ejército de EEUU en la batalla de Wounded Knee (29 de diciembre de 1890) que dio fin a la conquista… y al comienzo de la asimilación cultural y confinaciones forzadas de indígenas niños y adultos en “reservaciones” que perduran. Según el cálculo de la Oficina de Censo de EEUU de 1894, estas guerras de conquista y “limpieza étnica” entre 1775 y 1890 costaron la vida a 370.000 indígenas y a 20.000 invasores blancos. Todo muy “grandioso”, según Mr. Trump.

A lo anterior habría que añadir (3) la explotación de ex esclavos, emigrantes irlandeses y chinos en la construcción de ferrocarriles al oeste, por ejemplo de las compañías Union Pacific Railroad y Central Pacific Railroad que, el 10 de mayo de 1869, por fin unieron rieles en Promontory, Utah, para formar la primera vía transcontinental de EEUU a un costo elevado en vidas humanas; y (4) la histórica y perenne explotación de mexicanos oriundos y inmigrados ilegales en los campos agrícolas y en el sector servicio de EEUU incluso ¡hoy! Todo muy representativo de un pasado “grandioso” de acuerdo a S.E.

A este recuento de “historia grandiosa”, a la que el flamante presidente pretende regresar, hay que añadir el despojo humano y territorial que sufrieron México y España en el sigo XIX. A México arrebató los territorios de lo que hoy son Texas, Nuevo México, Arizona y California. A España “compraron” a la fuerza la Florida en el tratado transcontinental Adams-Onís de 1819 a cambio de cinco millones de dólares de palabrerío porque en realidad fueron a pagar reclamos de EEUU contra una España debilitada sobre todo por conflictos peninsulares internos. En 1898, tras una guerra prefabricada por EEUU, quitó a España las islas Marianas y logró hegemonía de variada gradación en Puerto Rico y Cuba. Todo muy “great” para Mr. Trump.

Pero no fue así cuando EEUU se metió con los británicos de Canadá porque perdieron la batalla de Blandensburgo en agosto de 1814, y los ingleses llegaron a quemar la Casa Blanca y el edificio del Tesoro. O sea que no todo pasado fue “grandioso”. Ni hablar de los campos de concentración de japoneses estadounidenses, los conflictos de Corea, Vietnam, Líbano, Irán-Contra y Watergate et. al. en el siglo XX que fueron lo opuesto a “great…”.

Obama había nombrado 40 funcionarios de rango hasta el 11 de febrero de 2009, Trump había nombrado solo 34 hasta el 17 de febrero. Obama para entonces tenía veinticuatro confirmados por el Congreso, Trump solo catorce. Cualquier referencia a “grandiosidad” histórica debería empezar estudiando el tema… para no hacer el ridículo. Y nada menos que ridículo histórico.


¿Cambiar la letra de los himnos?

febrero 16, 2017

 

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

 

Alguien sugirió al presidente constitucional de Estado Plurinacional de Bolivia cambiar la letra de los himnos que tengan referencia a nuestra herencia española, lo que me parece un desacierto y hasta una perogrullada de marca mayor porque sangre española, de una proporción u otra, la tenemos la mayoría de los bolivianos incluyendo los que apelliden Morales que, por si las moscas, es categóricamente español y, seguramente, de un árbol genealógico donde hay buenos, menos buenos y malos como es el caso de todos los apellidos tanto de origen español como de origen aymara, mexica, leco o escandinavo. Otra cosa es que en Bolivia lo ignoremos como ignoramos mucho de nuestro pasado porque no lo estudiamos cuando deberíamos estudiarlo para hablar con un mejor conocimiento de causa.

Si de españoles peninsulares, criollos y mestizos idóneos y hasta de comportamiento heroico se trata, en cualquier momento histórico tanto del continente americano como de lo que vinieron a ser los virreinatos del Perú, Río de La Plata y luego Bolivia, el número de “españoles” o americanos con apellido español o sangre mestiza, que sacrificaron vida y hacienda por el bien de los demás sean estos españoles o indígenas, es ingente.

Para empezar habría que recordar los célebres sermones del 21 y 28 de diciembre de 1511 del dominico fray Antonio de Montesinos (español), pronunciados ante conquistadores y encomenderos también españoles en la isla Española, en los que condenó airadamente el maltrato que recibían los indígenas por parte de los europeos, sermones que dieron pie a cuatro cosas: (1) el comienzo de la cruzada que siguieron otros españoles durante siglos en pos de la defensa de los derechos de los indígenas americanos; (2) el inicio de la pugna ético-religiosa, en defensa del indio, de fray Bartolomé de Las Casas que tomó buena parte del siglo XVI; (3) las Leyes de Burgos emitidas por Carlos I de España, V del imperio Absburgo, a las que seguirían las Leyes Nuevas y Las leyes de Indias todas muy españolas y en defensa del indio americano; y (4) la leyenda negra difundida sobre todo por ingleses y franceses contra España.

El profesor de Universidad de Harvard, Lewis Hanke, considerado el padre de los estudios históricos iberoamericanos en EE.UU. y autor de su clásico La lucha por la justicia en la conquista de América (1949) y de La ciudad imperial de Potosí (2012), deberían ser lectura obligada para quienes opinen y busquen sopesar el mérito de miles de españoles, criollos y mestizos de España y América que rompieron espadas físicas, intelectuales y jurídicas en defensa de los indígenas americanos, de la ley y el orden. “La conquista y colonización de América fue un violento choque de civilizaciones, y si el español no pudo respetar la de los indios, por lo menos hizo un esfuerzo para comprenderla. Ningún otro pueblo lo hizo.” Opina el profesor argentino, Enrique Anderson Imbert, en su Historia de literatura hispanoamericana (1954).

La rebelión de Tupac Amaru a fines del siglo XVIII en el Alto Perú tuvo ¡ojo! …tropa mestiza y criolla que desistió luego de las victorias realistas. Los jesuitas, mayormente españoles, fundaron once misiones en Moxos y Chiquitos en el Oriente boliviano, empezando con San Francisco Xavier, 1691, y culminando con Santo Corazón, 1760, demostrando que el esfuerzo comunitario aunado gesta paz y progreso entre europeos y oriundos americanos… que duró hasta 1776.

La verdad es que tanto bolivianos indígenas como mestizos, de ayer y de hoy, devenimos de una historia común que urge estudiar para evitar la repetición de errores y tonterías. Generar discordia por “razones históricas” de “españoles” y “los demás” es erróneo y hasta indigno con nuestros antepasados muchos de los cuales han pagado alto precio por darnos lo que tenemos empezando por el territorio y sobre todo la posibilidad de hacer un país mejor para todos. Es la única forma en que otros países nos empiecen… ¡a tomar en serio!

El autor es miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua.


Hacia un código de ética

febrero 11, 2017

 

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

La semana pasada el Presidente del Estado Plurinacional reconoció públicamente la existencia de algo repetido a voces desde siempre por el pueblo de Bolivia de todo ámbito, nivel y solar: la incesante corrupción estatal, edil, provincial y cantonal de todo rango. Habló de los poderes ejecutivo y legislativo y en general de todas las reparticiones de gobierno nacional y local (creo que no mencionó al poder judicial), y de la elaboración de un código de ética que se aplique sobre todo a los niveles inferiores del aparato estatal donde pululan los trámites y las corruptelas de toda índole perennemente y en prácticamente todas las instituciones públicas. Quién no ha recurrido a un “tramitador” para que complete algún trámite en Bolivia.

La Coordinadora Nacional para el Cambio (Conalcam) al parecer ha de tener la intrincada e histórica tarea de elaborar un Código de ética para combatir la “microcorrupción” que afecta sobre todo a los que menos tiempo y recursos tienen, aunque la muy posible macrocorrupción, asociada a la minería (minas en las faldas del Illimani y otras), y a empresas privadas que estando vinculadas a funcionarios públicos logran contratos de construcción, entre otros, una y otra vez.

Algunos creemos que Conalcam podría empezar instaurando un sistema de exámenes escritos de materias básicas como aritmética, gramática, geografía e historia de Bolivia de modo que los que pasen tengan acceso a llenar los demás requisitos del cargo por más relativamente bajo (o alto) que sea. Con el tiempo la pauta podía ser recogida por la empresa privada, por la universidades y escuelas primaria y secundaria del país lo que sería una manera práctica de educar y conformar el trasfondo ético del boliviano. Una fórmula aplicable a un costo burocrático mínimo en pos de un logro mayúsculo y perenne.

El 3 de febrero de 2017 el diario La Palabra de Trinidad, Beni, en una columna de opinión decía acertadamente que en Bolivia “todavía los sistemas educativos no han podido mostrar una forma de generalizar el gusto por la lectura, todavía no han encontrado la mano para pelear con el Internet.” También decía que Bolivia, según la ONU, es país colero en el mundo en cuanto a la lectura. ¿La razón?

Algunos creemos que es la falta masiva de asociación entre el estudio que incluye la lectura, y las oportunidades de trabajo competente y desde luego honesto… para lo que también es necesario un sueldo que alcance para vivir… que puede ser que sea “otro cantar”, pero en última instancia todos deberíamos saber que la “microcorrupción” existe en Bolivia en gran parte porque un sueldo estatal de “nivel inferior” apenas alcanza para vivir decentemente… y eso.

Como inicio, yo creo que valdría la pena que Conalcan iniciase su difícil tarea elaborando un cuestionario con preguntas cambiantes básicas como “qué extensión territorial tiene la Bolivia actual”, “cuantas letras tiene el alfabeto castellano”; “si el ejército de Bolivia ganó o no una batalla o combate en la Guerra del Pacífico de 1879”; “quién fue el primer presidente Boliviano de Bolivia”; “cuándo se acentúa el monosílabo TI”; “dónde se sitúa la isla en la novela boliviana La isla del cruceño Manuel María Caballero”, etc. (Importante este “etcétera”).

Tanto el mejor fútbol como la honradez se forman conociéndose cada vez mejor uno mismo, su medio y circunstancia. Conociéndose se logra conocer mejor a los demás y sobre todo “lo demás”.

Insisto, está muy bien empezar de nuevo e intentar hacer culto a la ética funcionaria… que mucha falta hace. Pero la forma de desarrollarla con la esperanza de que se afiance, crezca y cunda es más difícil de lo que parece. La manera de proceder con un “Código de ética” no solamente es un reto al conocimiento, sino que también es un reto al “saber ser”… como lo demanda y merece el sufrido pueblo de Bolivia y sus variadas idiosincrasias.


“Gobernaré un billón de años”

febrero 2, 2017

por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

“Gobernaré un billón de años” se reporta que dijo a voz en cuello el dictador Yahya Jammed cuando se enteró de que había perdido las elecciones presidenciales del 1º de diciembre de 2016 después de haber sido presidente de facto de la República de Gambia durante 23 años… y de querer continuar siéndolo con el presunto apoyo de otros líderes africanos que al final le dieron la espalda. Por otro lado, las excentricidades de Jammed, como proclamar que podía curar el SIDA con una mezcla de hierbas, o amenazar con degollar a todos los homosexuales de su país, atemorizaron a la amedrentada población.

La tercera parte de la población de Gambia registra uno de los índices de desarrollo humano más bajos ocupando el puesto 175 de 188 países, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Tiene 1,9 millones de habitantes. La agencia de refugiados de las NNUU dijo en enero que por lo menos 45.000 personas, la mayoría niños, había salido del país como resultado de los recientes encontrones socio-políticos. Según la ONU, 10.000 se refugiaron el Italia en el mes de octubre de 2016. Jammed se sabe que era dueño de una flota de Rolls-Royces, que compró una casa de 3,5 millones de dólares en Maryland, EEUU, y que su hija estudiaba en una escuela de Nueva York que cuesta 40.000 dólares al año.

Como diría Alcides Arguedas en “La plebe en acción” de su Historia de Bolivia: “El odio a los estudiosos y letrados, instintivo en gentes ignorantes, ásperas y soliviantadas por la demagogia de los traficantes y logreros, suele tener manifestaciones de grosera crueldad o de baja rufianería.” El prolongado régimen hipercorrupto, represivo e impopular de Yahya Jammed se creyó inamovible lo que lo enajenó… como debería enajenar a todo régimen que busque por todos los medios “legales” y no legales adueñarse del poder.

El ganador de las elecciones de diciembre en Gambia fue Adama Borrow (de 51 años de edad, ex guardia de seguridad de una tienda de Londres, y ex agente de ventas de propiedad inmueble) quien, desde el vecino Senegal, reclamaba respeto a su triunfo electoral en tanto que miles de ciudadanos dejaban el país temerosos de que el dictador tomara represalias contra los que habían votado por Borrow. Éste juró su mandato presidencial en la embajada de Gambia en Senegal con el apoyo de varios países africanos. Éstos intentaron negociar la salida del dictador Jammed que insistió en permanecer en el poder “un billón de años”.

La suerte de tener tratados internacionales como ECOWAS (en inglés), Comunidad Económica de Estados de África Occidental, que une a la mayoría de los países africanos en defensa de la democracia, los valores liberales, los derechos humanos y la libre expresión, hizo que con el beneplácito de La Unión Africana y las Naciones Unidas, 7.000 soldados de países amigos ingresasen a Gambia para deponer a Jammed. A las horas y sin mucho ajetreo, éste comenzó a negociar su partida con los presidentes de Guinea y Mauritania además de Marcel Alain de Sousa de ECOWAS, en tanto que los comandos de las fuerzas armadas de Gambia decidieron desobedecer a Jammed y no enfrentar a las fuerzas extranjeras.

Mientras el nuevo gobierno de EEUU proclama dizque la no intervención en asuntos de otros países (incluyendo la OTAN), cuando el país del norte ha sido mayormente bastión y ejemplo de tolerancia socio-política internacional además de defensor de la democracia libre y representativa después de la Segunda Guerra Mundial, ahora son los países africanos que dan el ejemplo de sensatez y justicia internacional al impedir que la ignominia continúe arraigada en el continente más grande del planeta. Ojalá que Joseph Kabila, del Congo, que también perdió elecciones en diciembre, deje el mando sin tener que obligar a los países africanos a proceder como lo hicieron acertadamente con Jammed en Gambia.


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