Hacia un código de ética

 

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

La semana pasada el Presidente del Estado Plurinacional reconoció públicamente la existencia de algo repetido a voces desde siempre por el pueblo de Bolivia de todo ámbito, nivel y solar: la incesante corrupción estatal, edil, provincial y cantonal de todo rango. Habló de los poderes ejecutivo y legislativo y en general de todas las reparticiones de gobierno nacional y local (creo que no mencionó al poder judicial), y de la elaboración de un código de ética que se aplique sobre todo a los niveles inferiores del aparato estatal donde pululan los trámites y las corruptelas de toda índole perennemente y en prácticamente todas las instituciones públicas. Quién no ha recurrido a un “tramitador” para que complete algún trámite en Bolivia.

La Coordinadora Nacional para el Cambio (Conalcam) al parecer ha de tener la intrincada e histórica tarea de elaborar un Código de ética para combatir la “microcorrupción” que afecta sobre todo a los que menos tiempo y recursos tienen, aunque la muy posible macrocorrupción, asociada a la minería (minas en las faldas del Illimani y otras), y a empresas privadas que estando vinculadas a funcionarios públicos logran contratos de construcción, entre otros, una y otra vez.

Algunos creemos que Conalcam podría empezar instaurando un sistema de exámenes escritos de materias básicas como aritmética, gramática, geografía e historia de Bolivia de modo que los que pasen tengan acceso a llenar los demás requisitos del cargo por más relativamente bajo (o alto) que sea. Con el tiempo la pauta podía ser recogida por la empresa privada, por la universidades y escuelas primaria y secundaria del país lo que sería una manera práctica de educar y conformar el trasfondo ético del boliviano. Una fórmula aplicable a un costo burocrático mínimo en pos de un logro mayúsculo y perenne.

El 3 de febrero de 2017 el diario La Palabra de Trinidad, Beni, en una columna de opinión decía acertadamente que en Bolivia “todavía los sistemas educativos no han podido mostrar una forma de generalizar el gusto por la lectura, todavía no han encontrado la mano para pelear con el Internet.” También decía que Bolivia, según la ONU, es país colero en el mundo en cuanto a la lectura. ¿La razón?

Algunos creemos que es la falta masiva de asociación entre el estudio que incluye la lectura, y las oportunidades de trabajo competente y desde luego honesto… para lo que también es necesario un sueldo que alcance para vivir… que puede ser que sea “otro cantar”, pero en última instancia todos deberíamos saber que la “microcorrupción” existe en Bolivia en gran parte porque un sueldo estatal de “nivel inferior” apenas alcanza para vivir decentemente… y eso.

Como inicio, yo creo que valdría la pena que Conalcan iniciase su difícil tarea elaborando un cuestionario con preguntas cambiantes básicas como “qué extensión territorial tiene la Bolivia actual”, “cuantas letras tiene el alfabeto castellano”; “si el ejército de Bolivia ganó o no una batalla o combate en la Guerra del Pacífico de 1879”; “quién fue el primer presidente Boliviano de Bolivia”; “cuándo se acentúa el monosílabo TI”; “dónde se sitúa la isla en la novela boliviana La isla del cruceño Manuel María Caballero”, etc. (Importante este “etcétera”).

Tanto el mejor fútbol como la honradez se forman conociéndose cada vez mejor uno mismo, su medio y circunstancia. Conociéndose se logra conocer mejor a los demás y sobre todo “lo demás”.

Insisto, está muy bien empezar de nuevo e intentar hacer culto a la ética funcionaria… que mucha falta hace. Pero la forma de desarrollarla con la esperanza de que se afiance, crezca y cunda es más difícil de lo que parece. La manera de proceder con un “Código de ética” no solamente es un reto al conocimiento, sino que también es un reto al “saber ser”… como lo demanda y merece el sufrido pueblo de Bolivia y sus variadas idiosincrasias.

Publicado por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Jorge V. Ordenes L. www.jvordenes:wordpress.com Académico de número de la Academia Boliviana de la Lengua. Ph.D. en literatura hispánica y Licenciado en economía de la Universidad George Washington, Washington, D.C. Ha recibido certificados de cursos de la American Management Association de EEUU, de la ONU de Nueva York, y de la organización Coverdale de Inglaterra. Habla castellano, francés e inglés. Ha enseñado literatura hispánica en EEUU durante diez años. En 1995 recibió una oferta de profesor de la Universidad Nova, de la Florida, pero desistió para regresar a Bolivia. Aparece en Who is Who in Latin America; y en Directory of Latin Americanists, Biblioteca del Congreso, EEUU Fue comentarista de Latin American Research Review, EEUU. Aparece como docente del International Law Institute, EEUU Fue electo "Jack Wolf Scholar" por la Washington Agriculture and Forestry Education Foundation. Miembro del Instituto Cultural Capilla Alfonsina desde 1978, México. Con fecha 20 de octubre de 1980 recibió una carta de felicitación del doctor Hernán Siles Zuazo por escribir y publicar Sinopsis Boliviana (Washinhton, D.C, 1970-1981). Con fecha 22 de diciembre de 1971 recibió carta de “profundo agradecimiento” del embajador de Chile en EEUU, Orlando Letelier, por la “excelente lectura” pública del poema Las alturas de Macchu Picchu de Pablo Neruda. Trabajó veintisiete años en corrección de pruebas, recursos humanos y relaciones públicas del Fondo Monetario Internacional, en Washington, de donde se jubiló en 1995. Ha ofrecido más de 900 conferencias en torno al trabajo del FMI y sobre literatura y cultura en instituciones gubernamentales y educativas de Europa, EEUU, Canadá e Iberoamérica. Ha disertado en conferencias de literatura y macroeconomía. Continúa siendo entrevistado por periódicos, radio y televisión de varios países incluyendo varias veces por la Radio Caracol de Miami, Florida, en 2007. Viaja a menudo a EEUU por motivos de familia y de trabajo de consultoría actualmente con Internacional Development Corporation de Arlington, Virginia, EEUU. Publica semanalmente la columna “Fulcros” en cinco periódicos bolivianos, eforobolivia.org y otros sitios blog de la internet. Ha enseñado en las facultades de derecho y extensión cultural de la UPSA, Santa Cruz, Bolivia. Fue invitado a ser miembro del Consejo Consultivo de la UTEPSA, 2004, Santa Cruz, donde ejerció de profesor de estilo y corrección de pruebas en 2005. Miembro del Consejo Editorial de la revista Signo, La Paz. Ofreció tres módulos (seis meses) de la historia de la literatura desde las vísperas de Colón%

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