Sin educación no hay integración iberoamericana

agosto 30, 2017

 

por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

La integración económica y jurídica entre países sirve para mejorar sus niveles de vida y para negociar con otras naciones y/o otros grupos. Pero el cometido resulta difícil cuando se trata de colectividades relativamente menos educadas en pos de integrarse con una o varias mejor educadas. Bolivia en general tiene un nivel educativo inferior al de los países vecinos y desde luego inferior a otros, lo que la sentencia a la exportación de gas natural y minerales sin valor agregado, y productos agrícolas y madereros exportables con dificultad por la sobrevaloración de la moneda nacional que, entre otras cosas, impide la capitalización, denuesta los impuestos perjudicando el gasto público que incluye el educativo. Y porque hay dólares de las reservas menguadas del Banco Central, de la exportación de gas, granos y otras cosas, de las remesas del exterior y del contrabando. Hoy es considerablemente más barato almorzar en el lado argentino que en Yacuiba, pero es mucho más difícil exportar… lo que viene ser una ignominia.

Desde los 1960 se habla de integración económica latinoamericana impulsada por el entonces flamante Banco Interamericano de Desarrollo, BID, y el Instituto de Integración Latinoamericana y el Caribe (INTAL). Incluso el presidente de EEUU John F. Kennedy coadyuvó lanzando la afamada “Alianza para el Progreso” que tuvo un desempeño político dada la guerra fría que duraría hasta 1989, con bemoles izquierdistas que perduran con resultados cuestionados sobre todo en Cuba donde, después de más de medio siglo, todavía no existe la libertad de expresión, entre otras. Venezuela bulle y es posible que nunca llegue a ser otra Cuba.

En los 1990 la integración aumentó a un promedio de cuatro convenios por país alcanzando una media de diez en 2013. La Alianza del Pacífico (Chile, Perú, Colombia y México) y Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) son encomiables pero necesitan complementarse mejor y en eso están dado el éxito del primero. Según el Banco Mundial, en 1914 el porcentaje de las exportaciones dentro de la Unión Europea fue del 57%; Asia Oriental y el Pacífico 49%, EEUU-Canadá 31%, Europa Oriental y Asia Central 30%, América Latina y el Caribe solo 15%. Pero hemos mejorado, según una encuesta reciente de Latinobarómetro, el 20% del valor de la exportaciones es entre países de la región, pero todavía muy bajo comparado, por ejemplo, con el comercio entre naciones de Asia-oriental-Pacífico que llegó al casi 50% en 2014. Lo alentador es que el 75% de los latinoamericanos continúa favoreciendo la integración, pero ésta se ve entorpecida porque el 70% de la red vial latinoamericana no está asfaltada, ni los puertos están modernizados o no existen como en el oriente de Bolivia. En el reciente Índice de Conectividad de Transporte Marítimo de Línea, solo Panamá figura entre los primeros 30 países.

La integración regional aumenta el nivel de vida de la gente aunque en América Latina continúa anémico sobre todo por la falta de educación universitaria seria lo que, entre otras cosas, nutre el desbarajuste político que retarda y frustra. La gente no llega a educarse en Bolivia sobre todo por razones políticas que giran en torno a si la educación terciaria tiene que ser privada o pública. Y esa pugna perenne continuará subdesarrollada mientras la economía no exporte valor agregado que solo lo hace posible el gran capital que empieza con profesionales de productividad creciente que incluye la instrumentalización organizada de sus necesidades y pericias. Hoy, un cirujano bien titulado y académicamente exitoso no puede ejercer la cirugía sin el hospital, el personal, los equipos, las medicinas, el agua limpia, el alcantarillado, la higiene y los seguros médicos gubernamentales y/o privados que hagan posible la seriedad de la sala de operaciones que existe en los países vecinos mejor que en Bolivia. Reconocerlo es empezar a plantear el problema. “Educar es poblar” … decía Domingo Faustino Sarmiento. Poblar sin educar es de tontos.


La ultraderecha recalcitrante de EEUU

agosto 24, 2017

 

Por Jorge V. Ordenes- Lavadenz

La ultraderecha político-social de EEUU se envalentona cuando nada menos que el Presidente Donald Trump la solivianta. Éste no parece darse cuenta de lo que dice, hace y provoca en detrimento de la tranquilidad del país que rutinariamente sufre borbotones raciales de todo tipo en parte porque hay mucha gente armada en medio de la pobreza y frustración de más de treinta millones de norteamericanos que entre otras cosas están por perder el poco seguro de salud o “Obamacare” que les dio el Presidente Obama. Todo esto en medio de demostraciones de algarabía de parte de gente muy rica que pugna porque el salario mínimo se mantenga bajo, y porque el actual presidente rebaje sus impuestos federales incluyendo los de él, y se compense el presupuesto con dinero que se quite a la población con la abrogación de “Obama Care” que, a propósito, está estancada en el Congreso. El presidente gusta mirar eclipses de sol sin protectores y culpa a la prensa por difundir sus desaciertos.

Esa ultraderecha existe sobre todo desde que el esclavista sur perdió la Guerra de Secesión o Civil (1861-65) que costó 600.000 vidas y cuantiosa hacienda (solo en la batalla de Antietam, 17 de septiembre 1862, cayeron 23.000 hombres de ambos bandos). Pero al final el norte triunfante logró la emancipación de los esclavos declarada por Abraham Lincoln y ratificada en la décima tercera enmienda de la Constitución de EEUU el 6 de diciembre de 1865.

El problema es que la legalidad no necesariamente persuade a los que conservan principios malévolos como el racismo que en EEUU hoy persiste al punto de llegar a la violencia artera como la que buscaron los ultraderechistas mayormente sureños que se manifestaron recientemente en Charlottesville, Virginia, a favor de no retirar las docenas de monumentos de oficiales que comandaron las tropas del sur en una guerra que perdieron, y que lucharon defendiendo la esclavitud sobre todo de gente africana traída a América contra su voluntad… que dicho sea de paso también existió en las islas del mar Caribe y en Suramérica en el siglo XIX.

Esta manifestación nocturna de fanáticos de raza blanca gritaban “tierra y libertad” (arenga nazi), “los judíos no nos reemplazarán” y otras injurias que produjeron una reacción de la comunidad que resultó en grescas e incluso en la muerte de una mujer atropellada por un automóvil de un fanático manifestante de ultraderecha que arremetió contra la gente estilo ISIS lo que causó conmoción y desde luego reacciones condenatorias, pero también reacciones controversiales como la del Presidente de EEUU que dijo equivocadamente que “ambos bandos habían contribuido la violencia de una manifestación pacífica”… cuando los que provocaron fueron los ultraderechistas de varias denominaciones (se filmó) entre los que había gente del Ku Kux Klan, conocida agrupación racista de vieja data. A propósito, durante los postreros meses de la candidatura de la señora H. Clinton de 2016, el presidente Obama en un discurso dijo que la presidencia no cambiaba al que llegase a ella, sino que ampliaba lo que éste ya era. “O sea que si el candidato aceptaba el apoyo del Klan, éste como presidente lo continuaría aceptando.” Según la revista The New Yorker: “hace un par de años el portal neo-nazi Daily Stormer arengaba a la gente blanca de EEUU a que votase por primera vez en su vida por la nominación del candidato presidencial que representaba sus intereses. El entonces aspirante Trump nunca se distanció de tal arenga ni mucho menos.”

En 2017 el sur, especialmente pero no exclusivamente, alberga norteamericanos blancos que ostentan la mentalidad racista, discriminadora, exclusivista y belicista de los nazis de la Alemania de los años 1940, y de todo ultraderechismo que pulule políticamente en el planeta o en aras publicistas, disertantes y diletantes que en EEUU hay docenas… y en otras partes también incluyendo los hoy denominados “populistas” que no dejan de expresar su desprecio por la migración de gente de tez morena.


La ceguera de descartar el calentamiento global

agosto 16, 2017

 

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Descartar el calentamiento global socava el derecho a la vida de nuestro nietos, bisnietos y su descendencia por razones estultamente mezquinas e irresponsables con la salud del único planeta habitable que conocemos: la Tierra. No hay otro y si hay, dizque aproximaciones, como los exoplanetas Súper-Saturno Ji407b que está a 434 años luz, y 55 Canorie, 40 años luz, son inaccesibles pese a las románticas acepciones de algunos amantes de lo imposible. Solo tenemos la Tierra, y todos sus habitantes tienen la responsabilidad de no estropearla hasta el punto del exterminio de las especies vivientes incluyendo el homo sapiens.

Muchos de estos “homos” y sus acólitos y beneficiarios tienen muy poco de “sapiens” porque mezquinamente siguen proclamando que la extracción de recursos carburantes y su uso dizque ¡no contribuye al calentamiento climático! lo que es aberrante. Lo mismo afirman los taladores de bosques porque todos ellos saben que mientras los demás permitamos que estos desalmados continúen sus suicidas actividades, continuarán arruinando el planeta. Otro problema es que estos destructores de la ética elemental tienen aliados como el actual Presidente de EEUU que se niega a adherir a su inmensamente contaminante país al Tratado de París que casi todas las naciones han firmado y que intenta detener el calentamiento. Ese presidente está encandilado por el poderío de las industrias hidrocarburíferas que están calentando el ambiente por lucro… con lo catastrófico que esto significa para todos.

Por lo pronto en nuestro lado de las cosas, según el Huffpost, el 50 por ciento de la electricidad de Brasil proviene del renovable etanol que va en crecimiento. Paraguay va bien: el 57 por ciento es hidroeléctrico, 20% es biomasa y el resto de petróleo y derivados. Uruguay es el mejor parado porque toda la electricidad es producida por sistemas renovables lo que la hace un modelo mundial de cómo se debe proceder: veinticinco por ciento aeólica, 60% hidroeléctrica, y 15 por ciento de solar y biomasa. El 70 por ciento de la electricidad generada en Bolivia tiene un origen termoeléctrico que durará mientras haya gas natural. Treinta por ciento viene de hidroproducción. Argentina necesita modernizarse: 50 por ciento proviene de gas natural; 37 por ciento de petróleo y el resto proviene de fuentes alternativas

Pero quizá la prueba más categórica de calentamiento climático esté, según Spiegel, en el Northeast Greenland Ice Stream, Corriente de hielo del noreste de Groenlandia (NEGIS) que es un immendo espacio helado de 1.730.000 kilómetros cuadrados o tres veces la superficie de Alemania, sin horizonte visible, en el que se puede caminar pero que en realidad es un gran río cuya cabecera está en medio de una inmensa isla y que transporta inusitadas cantidades de hielo unos 600 kilómetros hacia el noreste hasta llegar al mar en forma de tres glaciares: Nioghalvfjerdsbrae, Zachariae Isstrøm y Storstrømmen, a una velocidad de 50 metros por año. Aproximadamente el doce por ciento del hielo de Groenlandia está en estos glaciares cuya velocidad de desplazamiento está yendo en aumento. Se trata de 2.850.000 de kilómetros cúbicos de hielo. La experta en glaciares de la Universidad de Copenhagen, Dorthe Dahl-Jensen, dirige un grupo de científicos que están estudiando este fenómeno y para el efecto están por cavar un agujero en el hielo, que tiene un espesor de dos y medio kilómetros, a la altura del paralelo 75 norte. Es la primera vez que se intenta.

Un informe reciente del Panel Internacional de Cambio Climático dice que el nivel de los mares se elevaría 7,4 metros si toda la capa de hielo de Groenlandia se derritiese. Esto en comparación a los 60 centímetros de aumento que resultaría si los glaciares de todas las montañas del mundo se derritiesen. Ambos fenómenos tardarían siglos en derretirse sobre todo si las temperatura ambientales siguen en aumento lo que habría que evitar a toda costa. Ni hablar de la Antártica.


Como no se debe gobernar el socialismo

agosto 9, 2017

 

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Venezuela es el ejemplo más nítido y contundente de cómo no se debe gobernar un intento socialista hoy tozudo, matón, minoritario y mete miedo, condenado por más de medio mundo en el planeta y todavía financiado por los dólares de exportación de petróleo que compra sobre todo EEUU. A esto habría que añadir la incapacidad de actuación tangible y efectiva de la Organización de los Estados Americanos, OEA, principalmente porque el voto del Consejo requiere unanimidad para actuar con vehemencia persuasiva. Mientras tanto la patria que nos dio a los Bolívares, los Sucres y tantos otros beneméritos del arrojo y gallardía para afrontar tiranías en momentos más que álgidos, simplemente ha caído en las redes de un socialismo desbocado que apalea los ánimos pero jamás podrá encadenarlos. Hoy por desgracia mueren venezolanos, pero no desvanece la causa de la libertad ni su búsqueda a como dé lugar incluyendo el heroísmo. Esto porque simplemente el régimen confeccionado por Hugo Chávez hoy no sabe ser socialista digamos… a la escandinava, donde la educación seria de la población lleva a la persuasión de que la empresa privada también puede ser producto de una buena educación que conduzca al bien de todos por medio de la persuasión, la avenencia, la organización mancomunada y la paciencia que sostienen las libertades de expresión, movimiento y asociación que el socialismo mal llevado reprime por la angurria de poder que por desgracia lo caracteriza y lo enajena hasta la tiranía que es lo que estamos viendo en la Venezuela que nunca dejará de ser la de Andrés Bello, Rómulo Gallegos, Manuel Díaz Rodríguez, Rufino Blanco Fombona y tantos otros ejemplos de civilidad y don de gentes.

Con la Venezuela “socialista” de hoy se comprueba que el radicalismo de izquierda, con su masiva intervención estatal de la economía, tiene un expediente negro en América Latina y en otras partes aunque en Europa Occidental, desde la caída del Muro de Berlín, ha tenido cierta serenidad de ejecución sobre todo con la social democracia que ha respetado el voto de mayorías que no han dejado de comprender que la democracia tiene como principal ingrediente la integridad electoral y su secuela de más cumplimiento que incumplimiento también electoral.

No hay duda de que depender económicamente de las fluctuaciones internacionales de los precios de productos primarios tiene que ver con la capacidad de pago de sueldos, de impuestos y beneficios de las fuerzas laborales de industrias tanto estatales como privadas. Y aquí es donde los socialismos históricos de América Latina has fallado sobre todo en el despegue económico. Y es que por más estatal que una economía sea, jamás podrá afrontar los embistes del acontecimiento internacional negativo sin la ayuda y colaboración de una empresa privada creciente que amortigüe ese embiste. A esta altura de las cosas, las Venezuelas de Latinoamérica acaso tengan posibilidades de salir adelante solo cuando abandonen los socialismos caducos y los izquierdismos protectores de delincuencia, y vean la forma de aprender a dejar trabajar a la gente de modo que los gobiernos, como el que venga en Venezuela, aprendan a acompañarla y a coadyuvar su esfuerzo, y no hacer de locomotora política estatal que no sabe dónde va porque no tiene rieles y utiliza hambrientos e incluso cadáveres de gente joven para mover el rodaje infame de sus ignominias que, entre otras cosas, jamás serán omitidas por las generaciones futuras que por desgracia tendrán repletas páginas de historia cuyo contenido ojalá sirva de norte para jamás volver a caer en manos de oportunistas que por socialismo solo han practicado el error político y la angurria de poder que por el momento los engorda y nutre a su séquito nacional e internacional cada ve más caduco. Lo que más han conseguido es nutrir las ínfulas de las derechas del mundo que hoy se campean en EEUU, Polonia y Hungría, y que laten ambiciosas y vociferantes en otros países.

El autor es miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua.


“Corregir” genéticamente los vegetales

agosto 2, 2017

 

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Las nuevas técnicas de “corregir”, “editing” en inglés, o alterar el genoma de un vegetal cambiando su DNA, en vez de insertar genes adicionales en él que es la práctica transgénica conocida y practicada, ya están siendo utilizadas en California, EEUU, e incluso el producto ya está siendo comercializado seguramente al por mayor. Hay canola resistente a herbicidas producida de esta manera y su comercialización está establecida. También se habla de un césped que no se daña y que incluso causa luminosidad en la oscuridad, papas que no se pudren ni se oscurecen y flores duraderas. Por supuesto que hay otros vegetales en camino a ser producidos de la misma forma. La técnica se considera tan innovadora y prometedora que las autoridades reguladoras de EEUU y otros países se dice que debaten en torno a que si esta técnica puede considerarse ingeniería genética y cómo debería regularse. Pero embrollan.

Según el New York Times, la técnica de “corrección” del genoma es más directa y precisa que las técnicas conocidas de exponer las plantas a radiaciones o químicos que provoquen mutaciones para conseguir un resultado determinado o algo cercano a él que a menudo es difícil determinar. Es el orbe del más o menos. A propósito, hace décadas que se utilizan estas técnicas al parecer sin estar sujetas a mucha regulación oficial lo que lógicamente causa inquietudes ya que potencialmente los cambios pueden arrojar resultados inciertos y/o indeseables en las cosechas que luego son comercializadas casi siempre a mayor precio que las convencionales. Son varias las compañías multinacionales que por décadas pregonan las virtudes de las prácticas transgénicas y tienen adeptos por doquier.

Hay técnicos que opinan que la técnica de “corrección” da los mismos resultados que los de técnicas convencionales de mutación. La diferencia radica, dicen, en que con la “corrección” el resultado es más rápido. Hay críticos que dicen que “corregir” el genoma puede producir cambios inesperados. También dicen que las “correcciones” se hacen con vegetales que crecen en un plato, y que el proceso de convertir esas células “corregidas” en plantas en sí puede causar mutaciones inesperadas y hasta desconocidas por lo poco perceptibles. Y si son percibidas empresarialmente, ¿lo son también oficialmente? ¿y salen a la luz pública? La mutaciones llamadas tradicionales y ésta al parecer nueva de “la corrección” ¿darán resultados saludables a toda prueba? Nada es perfecto, pero…

La verdad es que se precisa mayor dedicación oficial seria en todos los países, e internacionalmente por medio de la FAO de la ONU, para determinar de una vez por todas si estas técnicas de manipulación de genes vegetales de una forma u otra son saludables a largo plazo tanto para el ser humanos como para los campos de cultivo, la fauna y en general para el futuro de la agricultura alimentaria del mundo. Por supuesto que se necesita producir más y mejor en menos tiempo, y estás técnicas científicas de manipulación genética prometen, pero que no solamente generen ganancia a los productores y elaboradores de alimentos, y gobiernos, sino que nos beneficien a todos.

Por algo la Co-Directora del Centro-Sociedad de Ingeniería Genética de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, Jennifer Cuzma, recientemente opinó que dentro de poco habrá un torrente de peticiones de exención de regulaciones por parte de productores tanto de estos insumos genéticamente manipulados como de los comercializadores de cosechas y minoristas, lo que hará necesario un debate público en torno a qué y cómo debe se debe regular estas manipulaciones genéticas que entran en la categoría de imprescindibles y “de vida o muerte”. Solo así se apaciguarán los ánimos de consumidores y del público en general. La verdad es que la tecnología siempre anda por delante del quehacer regulador en todas partes lo que no deja de ser un problema.

El autor es miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua.


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