Sin educación no hay integración iberoamericana

 

por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

La integración económica y jurídica entre países sirve para mejorar sus niveles de vida y para negociar con otras naciones y/o otros grupos. Pero el cometido resulta difícil cuando se trata de colectividades relativamente menos educadas en pos de integrarse con una o varias mejor educadas. Bolivia en general tiene un nivel educativo inferior al de los países vecinos y desde luego inferior a otros, lo que la sentencia a la exportación de gas natural y minerales sin valor agregado, y productos agrícolas y madereros exportables con dificultad por la sobrevaloración de la moneda nacional que, entre otras cosas, impide la capitalización, denuesta los impuestos perjudicando el gasto público que incluye el educativo. Y porque hay dólares de las reservas menguadas del Banco Central, de la exportación de gas, granos y otras cosas, de las remesas del exterior y del contrabando. Hoy es considerablemente más barato almorzar en el lado argentino que en Yacuiba, pero es mucho más difícil exportar… lo que viene ser una ignominia.

Desde los 1960 se habla de integración económica latinoamericana impulsada por el entonces flamante Banco Interamericano de Desarrollo, BID, y el Instituto de Integración Latinoamericana y el Caribe (INTAL). Incluso el presidente de EEUU John F. Kennedy coadyuvó lanzando la afamada “Alianza para el Progreso” que tuvo un desempeño político dada la guerra fría que duraría hasta 1989, con bemoles izquierdistas que perduran con resultados cuestionados sobre todo en Cuba donde, después de más de medio siglo, todavía no existe la libertad de expresión, entre otras. Venezuela bulle y es posible que nunca llegue a ser otra Cuba.

En los 1990 la integración aumentó a un promedio de cuatro convenios por país alcanzando una media de diez en 2013. La Alianza del Pacífico (Chile, Perú, Colombia y México) y Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) son encomiables pero necesitan complementarse mejor y en eso están dado el éxito del primero. Según el Banco Mundial, en 1914 el porcentaje de las exportaciones dentro de la Unión Europea fue del 57%; Asia Oriental y el Pacífico 49%, EEUU-Canadá 31%, Europa Oriental y Asia Central 30%, América Latina y el Caribe solo 15%. Pero hemos mejorado, según una encuesta reciente de Latinobarómetro, el 20% del valor de la exportaciones es entre países de la región, pero todavía muy bajo comparado, por ejemplo, con el comercio entre naciones de Asia-oriental-Pacífico que llegó al casi 50% en 2014. Lo alentador es que el 75% de los latinoamericanos continúa favoreciendo la integración, pero ésta se ve entorpecida porque el 70% de la red vial latinoamericana no está asfaltada, ni los puertos están modernizados o no existen como en el oriente de Bolivia. En el reciente Índice de Conectividad de Transporte Marítimo de Línea, solo Panamá figura entre los primeros 30 países.

La integración regional aumenta el nivel de vida de la gente aunque en América Latina continúa anémico sobre todo por la falta de educación universitaria seria lo que, entre otras cosas, nutre el desbarajuste político que retarda y frustra. La gente no llega a educarse en Bolivia sobre todo por razones políticas que giran en torno a si la educación terciaria tiene que ser privada o pública. Y esa pugna perenne continuará subdesarrollada mientras la economía no exporte valor agregado que solo lo hace posible el gran capital que empieza con profesionales de productividad creciente que incluye la instrumentalización organizada de sus necesidades y pericias. Hoy, un cirujano bien titulado y académicamente exitoso no puede ejercer la cirugía sin el hospital, el personal, los equipos, las medicinas, el agua limpia, el alcantarillado, la higiene y los seguros médicos gubernamentales y/o privados que hagan posible la seriedad de la sala de operaciones que existe en los países vecinos mejor que en Bolivia. Reconocerlo es empezar a plantear el problema. “Educar es poblar” … decía Domingo Faustino Sarmiento. Poblar sin educar es de tontos.

Publicado por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Jorge V. Ordenes L. www.jvordenes:wordpress.com Académico de número de la Academia Boliviana de la Lengua. Ph.D. en literatura hispánica y Licenciado en economía de la Universidad George Washington, Washington, D.C. Ha recibido certificados de cursos de la American Management Association de EEUU, de la ONU de Nueva York, y de la organización Coverdale de Inglaterra. Habla castellano, francés e inglés. Ha enseñado literatura hispánica en EEUU durante diez años. En 1995 recibió una oferta de profesor de la Universidad Nova, de la Florida, pero desistió para regresar a Bolivia. Aparece en Who is Who in Latin America; y en Directory of Latin Americanists, Biblioteca del Congreso, EEUU Fue comentarista de Latin American Research Review, EEUU. Aparece como docente del International Law Institute, EEUU Fue electo "Jack Wolf Scholar" por la Washington Agriculture and Forestry Education Foundation. Miembro del Instituto Cultural Capilla Alfonsina desde 1978, México. Con fecha 20 de octubre de 1980 recibió una carta de felicitación del doctor Hernán Siles Zuazo por escribir y publicar Sinopsis Boliviana (Washinhton, D.C, 1970-1981). Con fecha 22 de diciembre de 1971 recibió carta de “profundo agradecimiento” del embajador de Chile en EEUU, Orlando Letelier, por la “excelente lectura” pública del poema Las alturas de Macchu Picchu de Pablo Neruda. Trabajó veintisiete años en corrección de pruebas, recursos humanos y relaciones públicas del Fondo Monetario Internacional, en Washington, de donde se jubiló en 1995. Ha ofrecido más de 900 conferencias en torno al trabajo del FMI y sobre literatura y cultura en instituciones gubernamentales y educativas de Europa, EEUU, Canadá e Iberoamérica. Ha disertado en conferencias de literatura y macroeconomía. Continúa siendo entrevistado por periódicos, radio y televisión de varios países incluyendo varias veces por la Radio Caracol de Miami, Florida, en 2007. Viaja a menudo a EEUU por motivos de familia y de trabajo de consultoría actualmente con Internacional Development Corporation de Arlington, Virginia, EEUU. Publica semanalmente la columna “Fulcros” en cinco periódicos bolivianos, eforobolivia.org y otros sitios blog de la internet. Ha enseñado en las facultades de derecho y extensión cultural de la UPSA, Santa Cruz, Bolivia. Fue invitado a ser miembro del Consejo Consultivo de la UTEPSA, 2004, Santa Cruz, donde ejerció de profesor de estilo y corrección de pruebas en 2005. Miembro del Consejo Editorial de la revista Signo, La Paz. Ofreció tres módulos (seis meses) de la historia de la literatura desde las vísperas de Colón%

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