Los vectores políticos tercian en Brasil

diciembre 13, 2017


por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

En marzo de 2016 el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) rompió coalición con el Partido de los Trabajadores (PT) luego de las acusaciones de corrupción contra la entonces presidente Dilma Rousseff y el ex presidente Lula da Silva. El PMDB apoyó la destitución de Rousseff. Cuando en su momento el presidente de Uruguay, José Mujica, preguntó a Lula sobre el origen del “mesalao”, el escándalo que llevó a la cúpula del PT a la cárcel por haber comprado el Congreso, Lula  respondió enigmáticamente: “Es que en Brasil hay un solo modo de poder gobernar” o sea corruptamente como lo prueba la red de corruptelas que todavía agobia al Congreso brasileño e incluso al presidente Temer. Todos temen caer en las redes de jueces federales que han demostrado ser defensores acérrimos de una ética emulable que ojalá cunda en 2018.

El HuffPost dice que en recientes encuestas, el candidato de derecha, Jair Bolsonaro, aparece segundo mientras Luiz Inacio Lula da Silva está primero. Lula busca la sobrevivencia política a como dé lugar. Guste o no, Lula, pragmático, conoce como pocos las miserias y debilidades de una clase política que fue compañera suya en el poder. Para él la corrupción es una fatalidad ineludible, y para los que permanecen en el poder, un triunfo electoral de Lula sería la salvación. El se considera “perseguido político” y “amigo de los pobres”. Lo único que le interesa es parecer discriminado por defender a los pobres. Lo ha gritado hasta en la ONU. Ninguno de su compañeros acusados de corrupción se ha atrevido a tanto.

Según Bloomberg News, la firma brasileña Ponte Estratégica (PE) trabaja con la inglesa Cambridge Analytics (CA) en las elecciones presidenciales de Brasil de 2018. CA trabajó en la elección del presidente Donald Trump en la que administró datos en pos del mayor efecto electoral a favor del cliente. “Con PE, que es nuestro socio no exclusivo, pero sí preferido, estamos procurando algo parecido en Brasil”, aseveró un vocero de CA. PE prefiere que no se favorezca a ningún candidato extremista. Se ha hablado con tres posibles candidaturas brasileñas a fin de cerrar tratos en marzo, una vez que el panorama electoral se despeje .

Andre Torreta, ejecutivo de PE, comentó que busca “la tropicalización” de CA a fin de adaptarla al medio brasileño. “CA no serviría a cualquiera”, dijo Torreta en una entrevista en Rio de Janeiro, añadiendo que “no haría nada por nadie que se sitúe al extremo izquierdo o derecho del espectro político.” De acuerdo a la firma consultora Eurasia, encuestas recientes dan que la gente brasileña se muestra extremadamente desilusionada con sus líderes políticos, y los nuevos candidatos que aprovechen esa desilusión ganarán.

Según Torreta, las leyes brasileñas de privacidad son más estrictas que las estadounidenses por lo que será necesario hacer sondeos en vez de comprar información. Dijo que hacer campaña utilizando medios electrónicas será la modalidad en 2018: el año pasado el Congreso de Brasil aprobó nuevas reglas que permiten a los candidatos comprar avisos en los medios sociales. “Hasta hace veinte días mi campaña por Facebook alcanzaba 4% del electorado. Ahora con dinero alcanzará el 100%”, añadió. La opinión generalizada entre entendidos es que Brasil necesita alguien de experiencia que exprese lo que hay que hacer para extraer al país de la crisis lo que será intrincado dada la compleja y todavía enhiesta corrupción.


Brasil mejora económicamente y repercute

diciembre 6, 2017

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Con 26 partidos en el Congreso (incluyendo el Partido País Libre y el Partido de Solidaridad Humanística) el votante brasileño debería tener para escoger. Pero tantas opciones exacerbaron los escándalos de corrupción de Odebrecht, Lava Jato, Petrobras y Siemens que contribuyeron a la recesión que minó la confianza del votante. Hoy, financistas y empresarios exitosos están buscando maneras de encaminar la política de Brasil. El panorama económico se torna alagüeño porque el 6 de diciembre el gobernador del banco central brasileño, Ilan Goldfajn, recibió la aprobación para reducir la tasa de interés de referencia del país a un mínimo récord. Además, según la Agencia Nacional de Estadística de Brasil, el consumo y la inversión se afirmaron el tercer trimestre de 2017 aumentando el PIB 0,1% en relación al trimestre anterior, y 1,4% en comparación al año anterior. Por primera vez en cuatro años la inversión subió 1,6%.

El ministro de finanzas, Henrique Meirelles, confirma que el PIB hubiera crecido aún más de no haber sido por la contracción temporal del 3% del sector agrícola en el tercer trimestre. Debe recuperarse. Añadió que la mayor inversión refleja optimismo. El Markit’s PMI mostró que el sector manufacturero creció en noviembre mensualmente más que en los últimos seis años… respondiendo a una mayor demanda interna y externa, registrando cifras ajustadas de 53,5 contra 51,2 en octubre. El ministro recalcó que la recuperación de la economía brasileña de una profunda depresión se acelera y no requiere mayor estímulo… y que el gobierno pronto tendrá que cambiar el pronóstico de crecimiento del PIB de 2018. “Anticipamos un PIB sorprendentemente positivo y por encima de los esperado…la economía crece y crea empleo…” Con la inflación y el costo del crédito bajos, el nivel de confianza sube lo que será suficiente para mantener el crecimiento sin necesidad de medidas adicionales. Con los ingresos tributarios creciendo más que la economía, los peores devaneos fiscales del gobierno son historia. Ayudaría que el Congreso aprobase la ley de reforma de las jubilaciones

El presidente Temer de Brasil busca la aprobación del Congreso de una reducción este año del políticamente intrincado e insostenible gasto de jubilaciones que en 2017 costará la mitad del presupuesto nacional que desde ya registra un déficit de US$56 mil millones. Las persistentes corrupción y parálisis legislativas han sido causas rancias de la situación actual que a todas luces debería aliviarse antes de la elecciones de 2018. El país necesita urgentemente mejorar sus sistemas de salud, educación e infraestructura lo que demandará una razonada y urgente distribución de los recursos federales.

Tras un periodo de recesión, el crecimiento económico del Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina se recupera alcanzando 1,2% en 2017 y es posible que alcance 2,3% en 2018, según analistas privados. Estas cifras están basadas en que Argentina crezca 2,8% y Brasil 0.7% en 2017, y 3% y 2,3 respectivamente en 2018, lo que depende del aumento del consumo interno y la disminución del gasto público con decreciente inflación. No ha de ser fácil ni tampoco imposible siempre y cuando la cordura política de las centro-derechas y centro-izquierdas recupere la seriedad económico-social que extraiga a los dos países del marasmo izquierdoide que los ha llevado al borde de la ruina… y de la que costará extraerse. Lo están intentando.


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