La integración latinoamericana en bandeja (II)

 

Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Los gigantes tecnológicos Alibaba de China por su lado y Microsof de EEUU por el suyo acaban de anunciar que sus respectivos ordenadores por primera vez superaron al ser humano en pruebas de lectura y comprensión, y ambos lo celebran como logros históricos. Se trata de inicios que seguramente han de perfeccionarse, en tanto que los latinoamericanos estamos lejos  de contar con la organización y los medios para pensar en unir recursos y empezar de modo que con el tiempo compitamos en áreas tecnológicas que, como las referidas, constituyen formas de vanguardia del quehacer humano. ¿Imposible? De ninguna manera. Es cuestión de unirnos política y económicamente  empezando por el reconocimiento básico de que solo la unión de todos los países iberoamericanos en un sistema de libre empresa y elecciones idóneas que elijan gobiernos que estimulen esa libertad microeconómica de modo que los impuestos recogidos se fiscalicen con poderes judiciales independientes y apolíticos. Todo afianzado en una mejor educación y un mejor manejo de nuestros recursos y nuestra infraestructura empezando por el comercio sobre el que hoy se basan arreglos internacionales como Mercosur y Alianza del Pacífico cuyo ámbito y competitividad urge afianzar, vigorizar y avanzar dando guerra sin cuartel a la endémica pobreza de mucha gente ampliándole su poder adquisitivo, crucial en toda integración.

La integración se vigorizó en los años 1990 con nuevos acuerdos comerciales y aranceles menores. Hasta 2000 el país promedio tenía cuatro acuerdos comerciales preferenciales con países de la zona. En 2013 estos llegaron a diez. Por otro lado, según Latinobarómetro, citado por HoffPost, más de tres cuartas partes de los latinoamericanos encuestados recientemente favorecen una mayor integración regional y un mayor comercio con el mundo. No debemos esperar más si no queremos ser víctima de un renovado colonialismo. Lo primero es empezar a remediar nuestras deficiencias estructurales.

Según el Banco Mundial el 70% de nuestras carreteras no están pavimentadas. El 30% o menos de las carreteras de Asia Oriental, el Pacífico, Medio Oriente y Norte de África están pavimentadas. Mucho más en el Sudeste Asiático y Europa. Y lo que es peor, muchas carreteras nuestras de fronteras no se usan de noche debido a la delincuencia endémica que afecta negativamente nuestra competitividad. Este acercamiento infraestructural necesita ser acompañado por un renovado esfuerzo en investigación y desarrollo masivo de la educación de modo que con el tiempo una mayor cantidad de gente se dé mejor cuenta de que solo sabiendo se piensa mejor en cómo cimentar la integración de modo que la región empiece gozar de un mejor nivel de vida sobre todo sostenible. Solo así se conseguirá un mayor respeto colectivo al cometido en cuestión.

Algo se está haciendo ya que hace poco la Alianza del Pacífico que integran México, Colombia, Perú y Chile acordó ofrecer la categoría de Miembro Asociado a los países observadores… que lo esperaban. Al mismo tiempo se está buscando un acercamiento entre la Alianza del Pacífico y Mercosur, que conforman Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, (Venezuela está suspendido y Bolivia está en proceso de adhesión) de modo que la cooperación entre ambos grupos se constituya en el paso definitivo hacia la hasta ahora aletargada integración latinoamericana… que sobre todo continúa en manos de Argentina, Brasil y México.

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