“Servicio sí, servidumbre no”

por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

El Papa Francisco dijo el 12 de mayo de 2016 que “a menudo encontraba monjas haciendo trabajo de servidumbre y no de servicio,” por lo que exhortó a las religiosas a “tener el coraje de decir que no” cuando los superiores pedían trabajo que más era servidumbre que servicio. “Las hermanas deberían estar en las calles, en las escuelas, con los enfermos y los pobres en vez de estar haciendo mandados de un cura de parroquia.” Lo dijo cuando habló de hacer diáconos de religiosas a tiempo de referirse a las múltiples labores que las monjas de la Iglesia Católica han cumplido históricamente… y siguen cumpliendo en 2018, obedeciendo ordenanzas o instrucciones de sacerdotes y otros religiosos que en nombre del Más Allá y los votos de compromiso de ellas todavía no vacilan en encomendar tareas, que ellos prefieren esquivar, a religiosas católicas que por fe, esperanza y/o caridad obedecen consuetudinariamente recibiendo en retorno poca o ninguna compensación o reconocimiento.

Según Elisabetta Povoledo, en reciente artículo del NYT, una Sor María habló de monjas que hoy trabajaban muchas horas cocinando y limpiando comedores de cardenales y obispos sin ni siquiera ser insinuadas de compartir la mesa con ellas. Sor Paola dijo que muchas religiosas todavía no tenían contratos de trabajo con obispos, escuelas, parroquias y congregaciones donde laboraban y de las que “recibían poca o ninguna compensación.” Sor Cecilia se refirió a que “las monjas son vistas como voluntarias que obedecen al llamado cuando se las necesita lo que se presta al abuso constante”.

Estas versiones — de monjas que recurrieron a seudónimos para poder hablar — aparecieron, según Povoledo, el jueves 28 de febrero de 2018 en un artículo de la periodista francesa Marie-Lucile Kubacki publicado en el número de marzo de Women Church World (las mujeres en el mundo de la Iglesia) que sale junto al periódico del Vaticano L’Osservatore Romano. Lo de Kubacki versa sobre las monjas explotadas hoy por los líderes e instituciones de la Iglesia Católica Romana. Esas versiones denotan la angustia de muchas monjas relacionada con las injustas condiciones económicas y sociales en las que todavía viven en medio de presiones sicológicas y espirituales. “Ante los ojos de Jesús todos somos hijos de Dios”, dice Sor María, “pero en la vida diaria algunas monjas no viven así por lo que enfrentan incomodidad y confusión.”

La socióloga Paola Lattanzi en la misma revista señala que algunas parroquias en Italia habían comenzado a invitar a mujeres a hablar durante la misa. Subrayó que “los sacerdotes han comenzado a comprender que el asunto no puede seguir siendo ignorado.” También se cita a Sor Cecilia diciendo que ya no se calla: “hoy cuando soy invitada a dar una conferencia ya no vacilo en decir que quiero que se me pague… y cuánto; se trata de la sobrevivencia de nuestras comunidades…” porque ella y sus hermanas viven de estos ingresos. Por otro lado el artículo cita a la intelectual feminista Lucetta Scaraffia diciendo que “el cambio es difícil… muchos prelados no quieren saber de estas cosas porque es más fácil contar con monjas que continúen ejerciendo servidumbre. La brega viene desde la época del Papa Benedicto XVI.” Otra verdad es que, históricamente, la vocación de hombres al sacerdocio ha sido siempre ponderada y valorada; en cambio la vocación de mujeres al servicio de monjas ha sido infravalorado en forma injusta y desde luego equivocada.

Publicado por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Jorge V. Ordenes L. www.jvordenes:wordpress.com Académico de número de la Academia Boliviana de la Lengua. Ph.D. en literatura hispánica y Licenciado en economía de la Universidad George Washington, Washington, D.C. Ha recibido certificados de cursos de la American Management Association de EEUU, de la ONU de Nueva York, y de la organización Coverdale de Inglaterra. Habla castellano, francés e inglés. Ha enseñado literatura hispánica en EEUU durante diez años. En 1995 recibió una oferta de profesor de la Universidad Nova, de la Florida, pero desistió para regresar a Bolivia. Aparece en Who is Who in Latin America; y en Directory of Latin Americanists, Biblioteca del Congreso, EEUU Fue comentarista de Latin American Research Review, EEUU. Aparece como docente del International Law Institute, EEUU Fue electo "Jack Wolf Scholar" por la Washington Agriculture and Forestry Education Foundation. Miembro del Instituto Cultural Capilla Alfonsina desde 1978, México. Con fecha 20 de octubre de 1980 recibió una carta de felicitación del doctor Hernán Siles Zuazo por escribir y publicar Sinopsis Boliviana (Washinhton, D.C, 1970-1981). Con fecha 22 de diciembre de 1971 recibió carta de “profundo agradecimiento” del embajador de Chile en EEUU, Orlando Letelier, por la “excelente lectura” pública del poema Las alturas de Macchu Picchu de Pablo Neruda. Trabajó veintisiete años en corrección de pruebas, recursos humanos y relaciones públicas del Fondo Monetario Internacional, en Washington, de donde se jubiló en 1995. Ha ofrecido más de 900 conferencias en torno al trabajo del FMI y sobre literatura y cultura en instituciones gubernamentales y educativas de Europa, EEUU, Canadá e Iberoamérica. Ha disertado en conferencias de literatura y macroeconomía. Continúa siendo entrevistado por periódicos, radio y televisión de varios países incluyendo varias veces por la Radio Caracol de Miami, Florida, en 2007. Viaja a menudo a EEUU por motivos de familia y de trabajo de consultoría actualmente con Internacional Development Corporation de Arlington, Virginia, EEUU. Publica semanalmente la columna “Fulcros” en cinco periódicos bolivianos, eforobolivia.org y otros sitios blog de la internet. Ha enseñado en las facultades de derecho y extensión cultural de la UPSA, Santa Cruz, Bolivia. Fue invitado a ser miembro del Consejo Consultivo de la UTEPSA, 2004, Santa Cruz, donde ejerció de profesor de estilo y corrección de pruebas en 2005. Miembro del Consejo Editorial de la revista Signo, La Paz. Ofreció tres módulos (seis meses) de la historia de la literatura desde las vísperas de Colón%

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