Los Trump

agosto 15, 2018

por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Donald Trump es hijo y nieto de inmigrantes: alemán por parte de padre y escocés de madre. Su padre nació en EEUU y el inglés fue su lengua materna. Sus abuelos maternos eran de las islas Hébridas donde se habla gaélico. La historiadora Natasha Frost dice que Donald Trump negaba el origen alemán de su familia paterna insistiendo que su abuelo, Friedrich, era sueco: “vino de niño de Suecia,” escribió en su libro “El arte de hacer un buen negocio.” Su primo, J. Walter, dijo al NYT que D. Trump mentía a pedido de su padre porque éste no quería inquietar a sus amigos y clientes judíos de Nueva York. Después de la segunda guerra mundial, según Walter, el engaño continuó.

El 7 de octubre de 1885, un peluquero alemán, Friedrich Trump, de 16 años, viajaba a EEUU escabullendo el servicio militar obligatorio de tres años. Enfermizo desde niño, se consideró inepto para lo castrense. Su fuga, ilegal en Alemania, en EEUU la migración alemana era bienvenida desde la época colonial cuando los ingleses la permitían. Ese año alrededor de un millón de alemanes emigraron a EEUU. Friedrich en Nueva York trabajó de peluquero, cantinero, anfitrión de salones, hotelero, prospector aurífero, socorrista y corredor de propiedades. Hizo algo de fortuna y se casa con una mujer de su pueblo, Kallstadt, donde sus padres tenían viñedos y donde quiso regresar con dinero pero la autoridad lo reconoció como desertor, perdió su ciudadanía bávara y con la esposa se fueron a EEUU donde tuvieron tres hijos. El segundo, Fred, nació en NY en 1905 y devino padre de D. Trump; nunca habló alemán y con el tiempo desarrolló prósperos negocios en tanto que los de su alrededor fracasaban. Friedrich Trump muere en una epidemia de influenza antes de cumplir los 50 lo que le impidió ver el éxito de sus proyectos. Al morir su patrimonio llegaba a $510.000 en $ de 2018. Su esposa Elisabeth e hijo Fred continuaron los negocios con éxito.

En medio de los años 1930 el joven Fred Trump fue a una fiesta en el barrio de Queens, “vestido de terno fino y exhibiendo un característico bigote,” donde conoció a la joven escocesa Mary Anne MacLeod que era una humilde empleada  con planes de retornar a Escocia. Los autores M. Kranish y M. Fisher, en Trump develado, dicen que “algo resonó entre la joven escocesa y el magnate.” Luego dicen que Fred retornó esa noche a casa y dijo a su madre que había conocido a la que iba a ser su esposa. Mary Ann era hija de un pescador-agricultor pobre, y la menor de diez hijos del pueblo de Tong de la isla escocesa de Lewis donde la vida no era fácil para la numerosa familia ni mucho menos, según investigadores. Casada con Fred, Mary Ann pronto se vio entre abrigos de pieles, yates y otros lujos. En 1942 devino ciudadana americana y solo de vez en cuando visitaba la isla escocesa donde hoy su hijo es dueño de grandes propiedades. Tuvieron cuatro hijos: Fred Jr., Elisabeth, Donald y Robert. Fred Jr. muró alcohólico y por eso se dice que Donald no bebe ni fuma.

De los diez recientes presidentes de EEUU, solo dos: B. Obama y D. Trump son de padres nacidos fuera de EEUU. La familia inmediata de D. Trump también tiene nexos internacionales; dos de sus tres cónyuges se nacionalizaron estadounidenses: una Checa y la otra Eslovena. Una hija, Tiffany, es hija de ciudadanos estadounidenses; su otra hija, Ivanka, es la primer miembro judía de la Primera Familia de la historia de EEUU. Pero no hay biógrafo que haya podido rastrear su ancestro sueco.


Un mundo de elecciones pero menos democracia

agosto 8, 2018

Organizaciones que observan el devenir de la democracia concuerdan que el mundo por primera vez se muestra cada vez menos democrático y lo sorprendente es que el cambio sea resultado de elecciones. Últimamente las colectividades votan por alterar valores que por mucho tiempo se consideraron baluartes representativos del voto de mayorías. Pero el Brexit… y la elección de Trump en EEUU, más el apego de éste a dictadores como Putin, han sido resultado de elecciones democráticas aunque la que eligió a Trump, entre otras, ha ido a contrapelo de lo edificante. Falta ver si la elección de EEUU de 2016 fue o no favorecida por piratas cibernéticos rusos. Como dijo el NYT el 3  de agosto: “Se trate de la OTAN, Rusia, Irán o Corea del Norte, el partido y los colaboradores inmediatos de Trump articulan mensajes diferentes a éste.“ Y Alexandra Schwarts de la revista New Yorkerdice: hoy “EEUU amenaza al mundo… y los estadounidenses estamos en él.”

Leatherby y M. Rojanasakui de Bloomberg newsopinan: “estas manifestaciones democráticas demuestran que los resultados electorales de hoy no siempre son iguales”…ni mucho menos. Hungría, Turquía, Rusia, y Venezuela tuvieron elecciones este año y los resultados no significaron mucho ya que los que estaban afianzaron su poder. Ahora, lo peculiar es ver ese acontecer como método de debilitar y hasta alterar los contrapesos y balanceos constitucionales de la democracia lo que acaso tiente a utilizar la misma fórmula político-electoral para ganar. Italia es un ejemplo. ¡Y todo se muestra legal! Se trata de una legalidad cuestionable, desde luego. Pero ahí está, coleteando por doquier.

En promedio, el mundo está cada vez menos democrático ya que el mayor sufragio no necesariamente connota mayores libertades. Según el Instituto V-dem’s de Alemania, que estudia la libertad, honradez, idoneidad, equidad y seriedad de elecciones, la calidad de varias democracias del mundo se deteriora. Un ejemplo es Turquía con las elecciones de hace unas semanas que resultaron en la prolongación inconstitucional del mandato de Recep T. Erdogan, y la eliminación del cargo de primer ministro para hacer una presidencia suprema que eliminó el parlamente de casi un siglo de existencia. En 2017 Turquía encarceló a más periodistas que ningún otro país. También las elecciones poco equitativas de April en Hungría, país de la Unión Europea, que reeligieron a Viktor Orban que, desde 2010, ha modificado la Constitución, restringido a la prensa y fraguando candidatos falsos a fin de dividir el voto de la oposición. La elección de 2018 en Rusia tenía a Putin como ganador de antemano entre otras cosas porque no se permitió candidatear al opositor, Alexey Navalny; además el régimen controló a la prensa y alteró urnas de votación por doquier. En Suramérica varios países de antemano dijeron que no reconocerían las elecciones presidenciales de Venezuela por ser fraguadas a favor de Nicolás Maduro quien tiene un conocido expediente de encarcelamiento de líderes de la oposición, de quitar autoridad a la legislatura constitucional, y de instauran una con sus adeptos a fin de reformar la Constitución a su gusto.

Todo esto no es nuevo por lo que es una barbaridad no repasar la historia a fin de mostrar reparo a como dé lugar y en forma sostenida. Para muestra un botón: en el siglo XIX Napoleón III en Francia comenzó como presidente electo… y terminó como un autonombrado… ¡emperador!


París cumple 2.268 años

agosto 1, 2018

por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

El 8 de julio de 2018 Paris, hoy la capital de Francia, cumplió 2,268 años que resultaría intrincado poner en velas encendidas en un pastel repleto de sabores donde históricamente no han faltado los sinsabores que por fortuna para la humanidad fueron superados al punto de que hoy París, “la ciudad luz”, continúa siendo la meca de la libertad, democracia, diplomacia, buen gusto, moda, turismo, artes incluyendo el culinario, y los deportes sobre todo como capital de un país campeón de fútbol del mundo en 2018.

Probablemente París fue fundada hacia 259 a.C. como Periscan por los galos Parisii en la isla hoy conocida como la Île de la Cité en el río Sena en el pleno París de hoy. En el año 53 a.C. los romanos liderados por Julio César ocuparon la zona que con tiempo fue cristianizada tomando el nombre de Lutetia, Parisiórum en latín. Creció a ambos lados del río Sena. El 987 d.C. devino capital de Francia. Creció y el costado izquierdo del río con el tiempo ganó la reputación de alojar intelectuales, en tanto que el lado derecho alojaba a comerciantes. Durante el renacimiento francés, que comienza a fines del siglo XV hasta temprano el XVII, París devino en centro de arte, arquitectura y ciencia. A mediados del siglo XIX Napoleón III contrata al urbanista George-Eugene Hausmann para modernizar París. El trabajo de éste resultó en los bulevares anchos y arbolados, parque públicos amplios con sendas, jardines y árboles, un nuevo y amplio sistema de alcantarillado y otras obras públicas que incluso en el siglo XXI sirven de modelo. La ciudad fomentó su actividad cultural y en los años 1860 emergió en París un movimiento en pintura conocido como  el “impresionismo francés” con pintores como Eduard Manet, Claude Monet, Pierre-Auguste Renoir, Edgar Degas, Pablo Cézanne, et. al. La crema y nata de París de la Belle Époque están bien interpretadas por Carolina Weber en su reciente libro Las duquesas de Prust,que versa sobre cómo tres conocidas francesas cautivan la imaginación de fines del siglo XIX en París: Laure de Sade, condesa Adhéaume de Chaume; Geneviève Halévy Bizet Strauss; y Élisabeth de Rique de Caraman-Chimay, condesa-Greffulge.

Hoy París tiene más de dos millones de habitantes con algo más de diez millones que viven en los alrededores. Continúa siendo la meca del buen comer, la moda, el comercio, la cultura y desde luego, como ciudad, continúa atrayendo anualmente la mayor cantidad del turistas del mundo. Como lugares de visita continúan destacándose el Arco del Triunfo, los Campos Elíseos, la Catedral de Notre Dame (construida en 1163 en la Île de la Cité), el Museo del Louvre donde está la clamada “Mona Lisa”, la Torre Eiffel (construida en 1889) para conmemorar la revolución francesa que comenzó en 1789 y terminó tarde en 1790 con el ascenso al poder de Napoleón Bonaparte.

La revolución erradicó la vieja nobleza absolutista y el sistema feudal. El detonante fue el descontento con la monarquía añadido a la mala política económica del rey Luis XVI que fue guillotinado lo mismo que su esposa María Antonieta. Aunque no logró todos sus objetivos, la revolución francesa aglutinó la convicción de que la nación moderna, o la que aspire a serlo, en cualquier parte del mundo y en cualquier época, debe formarse en función a la voluntad de los ciudadanos que son la verdadera majestad del país que se da a través del voto electoral directo, individual, secreto, idóneo y respetado. No hay sustituto.


A %d blogueros les gusta esto: