El planeta tierra se calienta

febrero 11, 2019

 

por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

El 5, febrero, 2019 el presidente de EEUU, en su discurso del estado de la unión de 75 minutos, omitió mencionar el calentamiento climático seguramente para favorecer intereses extractivos enraizados, por no decir atrincherados, sobre todo del carbón mineral cuya quema más de un siglo, para producir electricidad, sigue contribuyendo al nefasto calentamiento climático. Incluso cuando a fines de enero el vórtice ártico del invierno septentrional se desvió sobre norte América derramando temperaturas de hasta 50 grados bajo cero centígrado en Canadá y varios estados de EEUU causando estragos y muerte, Trump dijo: “¿dónde está el calentamiento climático en este trance frígido?” Lo que resulta increíble y muestra desconocimiento acaso intencional del calentamiento que azora. El vórtice del invierno consiste en un flujo circular alrededor del polo norte rodeado de la corriente en chorro (jet stream en inglés) que viaja a 180 Km por hora o más. Que ceda y se desvíe es anómalo.

La Tierra ha tenido épocas calientes en tiempos prehistóricos, y fríos en los históricos. La diferencia hoy está en la rapidez del cambio y en el incremento de gases CO2 y metano producidos por la actividad humana y su poca atención a la conservación de antídotos naturales como los bosques de la Amazonía que hoy se ven amenazados por la autoridad brasileña, entre otras. La combustión de carbón ha aumentado desde la revolución industrial y el CO2 se ha venido acumulado en la atmósfera causando el calentamiento global… además de la acidificación de los océanos ya que se disuelve en el agua y forma ácido carbónico que es anatema para la fauna y flora. Vemos que los arrecifes de coral están pagando el precio, también los “hielos eternos” de los Andes, y el glaciar de Yunnan en China, et al.

El director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales, NASA, Gavin A. Schmidt viene diciendo: “los últimos cinco años han sido los más calientes. No es que el calentamiento sea cuestión del futuro, está aqui… y ahora.” Según el NYT, el miércoles 6 de febrero, Schmidt añadió que la temperatura promedio de La Tierra en 2018 fue más de un grado centigrado superior que el promedio de fines del siglo 19 cuando empezó la era industrial. Para evitar desastres mayores, no debe subir más de dos grados centígrados en el futuro. El pronóstico es que subirá más de esos dos grado pese a que 190 países han firmado el Acuerdo Climático de París del que EEUU es todavía ténicamente miembro aunque Trump ha dicho que EEUU se saldrá.

De acuerdo a la ONU, un aumento de 1,5 grados centígrados tendrá costosas consecuencias. El año más caliente fue 2016 estimulado por la corriente de El Niño del océano Pacífico. En 2018 surge La Niña que refresca y causa un El Niño menos caliente a fines de año. Según Berkeley Earth (BE), 2019 quizá sea el segundo año más caliente. BE, NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EEUU, NOAA en inglés, están de acuerdo con BE… lo que no es nada alagüeño.

Diez y ocho de los 19 años más calurosos se han registrado desde 2001 y los resultados se han visto en las recientes olas de calor de Australia, las sequías y las inundaciones de las costas de EEUU y Chile, el derretimiento de los hielos del ártico y la antártica, las inundaciones por doquier y los desvastadores huracanes marítimos, et. al. Urge echar “el grito al cielo” y persuadir a EEUU que modifique su perjudicial postura ante el calentamiento del Planeta.


Y qué del oro de Venezuela

febrero 4, 2019

por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

El 29 de enero el legislador venezolano, José Guerra, dijo en un tweet que un avión ruso Boeing 777 había aterrizado en Caracas el día anterior para ser cargado con 20 toneladas de barras de oro del Banco Central de Venezuela, pero no mostró  pruebas. También se dijo a Bloomberg News que 20 toneladas de barras de oro habían sido apartadas en el Bco Central, aunque esto tampoco pudo corroborarse dada la naturaleza subrepticia del asunto.

En Venezuela hay pugna entre Juan Guaidó, proclamado presidente de Venezuela por la Asamblea Nacional, y Nicolás Maduro, electo presidente en 2018 en elecciones cuestionadas, que dirige seis años de un régimen represivo, abusivo y corrupto. Los izquierdismos venezolano y no venezolano piden que se deje a los venezolanos esgrimir diferencias. Pero la situación ha traspasado las fronteras del país que posee las mayores reservas de petróleo del planeta, y más de 3 millones de venezolanos de ambos sexos, niños, jóvenes y mayores, se han visto obligados a migrar a países vecinos y a otros en condiciones muy precarias huyendo del hambre, represión, falta de libertad política, de medicamentos y de enceres desde que entró en escena la distopía de Hugo Chávez. Encima hay rumores de secuestro de adolescentes disidentes para ponerlos dizque en primera fila en caso de guerra.

La injerencia extranjera ha sido y es obvia, ni hablar de la cubana y ahora políticamente de otras. México, Uruguay, el Vaticano y China piden que se negocie cuando es obvio que no hay nada que negociar. En Venezuela hoy no caben ni pueden convivir el izquierdismo desbocado de Maduro y el afán de democratizar el país de la gente de Guaidó. Por lo tanto, las democracias del mundo tienen razón de exigir un cambio basado en la idea de que cuando un “líder” de país practica pillaje durante su mandato, restringe libertades y contraviene las leyes… es asunto que atañe a todos los países.

Venezuela tiene una pujante minería del oro y guarda miles de millones de dólares en barras de oro en reservas en el Banco Central. Pero ¿cuánto hay? El Observatorio de Complejidad Económica del Inst. Tec. de Mass., EEUU, opina que mientras Venezuela exporta mayormente crudo, el petróleo refinado y el oro generan divisas, pero la minería del oro y las reservas han disminuido porque Maduro ha vendido oro para comprar alimentos y medicinas.

El World Gold Council dice, citado por Bloomber News, que las reservas de oro de Venezuela, “según su Banco Central,” han bajado de 76% a 69%, u $8,4 mil millones, desde que Maduro tomó el poder en abril de 2013. No se sabe dónde ha ido a parar el oro. Se sabe que la producción de oro ha ido disminuyendo desde 2011 cuando el país producía 25,5 toneladas anuales. En 2017 acaso haya producido 23 toneladas extraídas mayormente del Arco Minero del Orinoco, una zona selvática de 112.654 km cuadrados que va de Colombia a la Guyana.

Un nuevo gobierno habrá de reducir la inflación, pero el país necesitará dinero del exterior, también del FMI. Habrá que eliminar el control de precios y otros distorsionantes a fin de instaurar nuevos medios de ayuda social. Deberá reorganizar su industria petrolera. Su deuda extrajera deberá ser reprogramada incluyendo las deudas con Rusia y China que hasta hoy se han pagado con petróleo. A mismo tiempo el gobierno de Guaidó tiene que celebrar elecciones y procurar la unión de las fracciones opositoras pero antes, tiene que deshacerse de Maduro. No queda otra.


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