Diez naves cargadas de oro americano, víctimas de un temporal

por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Los ciclones del océano Atlántico como el reciente de nombre “Dorian” que arrasa una buena parte de las islas Lucayas o Bahamas matando a cientos y quizá miles, y azota las costas de la Florida, Carolina del Sur y del Norte, no son de nueva data ni mucho menos. La costa de la Florida históricamente ha sido más que azorada por vendavales que incluso en el siglo XXI emergen, inundan y destruyen zonas costeras e islas sobre todo en el verano septentrional pese a los repetidos avisos satelitales de pronóstico y prevención que no alcanzan a eliminar el número de muertos y la masiva destrucción física y su costosísima secuela sobre todo entre la gente desvalida que resulta la más afectada. Ante esta realidad histórica, ya podemos imaginar lo ocurrido a una flota española el siglo XVIII en aguas atlánticas frente a la costa de la Florida.

El 24 de junio de 1715, 10 barcos de bandera española y uno de bandera francesa zarpan de La Habana, Cuba, rumbo a España llevando toneladas de oro y monedas de plata de un valor de 14 millones de táleros españoles (el tálero dio origen a la palabra dólar). En tanto los 10 barcos navegan reglamentariamente rumbo norte cercanos a la costa de la Florida entre el Cabo Cañaveral y el Fuerte Pierce (en la geografía de 2019), el barco francés, Grifon, navega prácticamente en alta mar alejado de la costa. El 13 de noviembre llega un tifón aterrador por la intensidad del vendaval, el tamaño de las olas y la imposibilidad de disminuir su arremetida de hasta tres días.

En ese trance, con el ojo avizor como único medio de observación, y diez navíos de grueso maderamen repletos de tesoro americano que cuidar y vigilar, huelga imaginar la desesperación de alrededor de 2000 capitanes y tripulación española en pos de evitar la pérdida del cargamento que con tanto esmero se había traído a bordo principalmente en los muelles de los seis fuertes de Cartagena de Indias donde, desde el siglo XVII, llega y se almacena el oro, plata y otros metales y productos procedentes de las minas del Alto y bajo Perú y de otros lares. Cada uno de los barcos se veía fuerte y pesadamente armado para rechazar ataques piratas sobre todo ingleses que aparecían de la nada en alta mar. Como dice el historiador Salvador de Madariaga en El auge y el ocaso del imperio español en América(1979): “Los desastrosos efectos de estos ataques frecuentes a navíos y puertos de las Indias dieron lugar a medidas de defensa. Protestose con frecuencia… mas no lo suficiente para torcer la política agresiva de Inglaterra… que desde los tiempos de la Reina Isabel… mantuvo una actitud de apoyo y aun de complicidad para con los piratas y aventureros suyos de las Indias.”

Esos diez navíos de ninguna manera estaban hechos ni preparados para sobrevivir semejante golpe de la naturaleza que, según History.com, inefablemente hunde uno tras otro… Uno de ellos es el “Nuestra Señora de Regla” que se hunde con nada menos que 200 tripulantes y 120 toneladas de monedas. El “Santo Cristo de San Ramón” zozobra cargado y con 120 tripulantes. Los otros ocho sufren la misma trágica suerte.El desastre se traga entre 700 y mil personas. Entre tanto el Grifonsortea la tormenta en alta mar y se salva aunque con algunas bajas. En los meses siguientes, La Habana envía barcos para ver de recuperar el tesoro y con denuedo y suerte, hasta abril de 1716, se recupera cerca al 80 por ciento. Siglos después, en los años 1960, se recupera el resto, por lo menos fue lo que se dijo.

Publicado por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Jorge V. Ordenes L. www.jvordenes:wordpress.com Académico de número de la Academia Boliviana de la Lengua. Ph.D. en literatura hispánica y Licenciado en economía de la Universidad George Washington, Washington, D.C. Ha recibido certificados de cursos de la American Management Association de EEUU, de la ONU de Nueva York, y de la organización Coverdale de Inglaterra. Habla castellano, francés e inglés. Ha enseñado literatura hispánica en EEUU durante diez años. En 1995 recibió una oferta de profesor de la Universidad Nova, de la Florida, pero desistió para regresar a Bolivia. Aparece en Who is Who in Latin America; y en Directory of Latin Americanists, Biblioteca del Congreso, EEUU Fue comentarista de Latin American Research Review, EEUU. Aparece como docente del International Law Institute, EEUU Fue electo "Jack Wolf Scholar" por la Washington Agriculture and Forestry Education Foundation. Miembro del Instituto Cultural Capilla Alfonsina desde 1978, México. Con fecha 20 de octubre de 1980 recibió una carta de felicitación del doctor Hernán Siles Zuazo por escribir y publicar Sinopsis Boliviana (Washinhton, D.C, 1970-1981). Con fecha 22 de diciembre de 1971 recibió carta de “profundo agradecimiento” del embajador de Chile en EEUU, Orlando Letelier, por la “excelente lectura” pública del poema Las alturas de Macchu Picchu de Pablo Neruda. Trabajó veintisiete años en corrección de pruebas, recursos humanos y relaciones públicas del Fondo Monetario Internacional, en Washington, de donde se jubiló en 1995. Ha ofrecido más de 900 conferencias en torno al trabajo del FMI y sobre literatura y cultura en instituciones gubernamentales y educativas de Europa, EEUU, Canadá e Iberoamérica. Ha disertado en conferencias de literatura y macroeconomía. Continúa siendo entrevistado por periódicos, radio y televisión de varios países incluyendo varias veces por la Radio Caracol de Miami, Florida, en 2007. Viaja a menudo a EEUU por motivos de familia y de trabajo de consultoría actualmente con Internacional Development Corporation de Arlington, Virginia, EEUU. Publica semanalmente la columna “Fulcros” en cinco periódicos bolivianos, eforobolivia.org y otros sitios blog de la internet. Ha enseñado en las facultades de derecho y extensión cultural de la UPSA, Santa Cruz, Bolivia. Fue invitado a ser miembro del Consejo Consultivo de la UTEPSA, 2004, Santa Cruz, donde ejerció de profesor de estilo y corrección de pruebas en 2005. Miembro del Consejo Editorial de la revista Signo, La Paz. Ofreció tres módulos (seis meses) de la historia de la literatura desde las vísperas de Colón%

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