Los políticos españoles se bambolean, la economía no

octubre 23, 2019

por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

El proeuropeo Estado español de hoy ha tenido cuatro elecciones nacionales en otros tantos años y se muestra más inestable políticamente que Italia o la Gran Bretaña del Brexit, éstos más bien eurocépticos. En abril el partido socialista español liderado por Pedro Sánchez, imposibilitado de conformar un gobierno entre dimes y diretes al cual más agresivos lanzados en el Congreso de una bancada a otra y por la prensa, negoció incluso con el partido de Izquierda Podemos aunque sin resultado lo que convirtieron a Sánchez en primer ministro interino hasta hoy. Pero ante ese panorama, la economía española por fortuna continúa mayormente estable ante una realidad nacional políticamente alborotada, por los separatistas de Cataluña que no dejan de alterar el orden, y por el asunto de los restos de F. Franco y el Valle de los Caídos. Se trata de una realidad económico-política que propende a destacar el sentido práctico de muchos españoles.

Según el Fondo Monetario Internacional, las reformas estructurales de España continúan dando resultados positivos pero, precisamente este avance, está conformando nuevos retos que el país debe resolver pese al desasosiego político. El crecimiento del PIB (Producto Interno Bruto) real de 2,5 en 2018 se calcula que sea 2,2 en 2019 o todavía por encima del promedio de crecimiento de la Unión Europea (UE) lo que es esperanzador. Aunque el desempleo total baja al 14,6%, la tasa de desempleo de la gente joven es más elevada que el promedio de la UE. Un problema es la dualidad del empleo: fijo, siempre escaso, y el temporal, siempre incierto. Las tasas de interés han bajado pero la deuda pública continúa alta, alrededor del 100% del PIB, o sea tres veces más elevada que a comienzos de la crisis financiera global. Si hay otra crisis no habrá más remedio que aumentar los impuestos y reducir gastos pese a que el presupuesto de pensiones necesita dinero. España también necesita una amplia reforma estrutural que fomente la innovación sostenida ya que por el momento los recursos asignados a la estatal y privada cotinúan inferiores a la media de la UE. Pero por el momento la economía marcha en tanto que la política está cuesta arriba.

Con otra elección en el pórtico, España se nuestra políticamente fracturada en comparación con otros países europeos pero la inversión no se amilana porque como dice Bloomberg news: “los mercados presienten una economía robusta y un consenso pro europeo” lo que la distingue de la agitada Italia y del Reino Unido donde los euroecépticos han hecho de las suyas incluyendo mucho daño. Sí, el 10 de noviembre habrá nuevamente elecciones en España, pero y qué: los valores suben en la bolsa y el margen que separa el rendimiento de los bonos de diez años españoles en comparación con los alemanes… ha disminuido.

El 10 de septiembre el rey Felipe VI decretó que no había forma de conformar un gobierno… lo que condujo a que la monarquía constitucional convocase a elecciones en dos meses. Desde 2015 los principales partidos políticos españoles han pugnado por conformar gobiernos lo que ha causado desazón, incluso angustia e incertidumbre en la población, pero el forcejeo ha mantenido a los grupos políticos extremos fuera de la escena lo que hace a España una importante parte integral de la UE. Por otro lado no importa quién sea electo ya que el que salga no creerá conveniente aumentar impuestos excesivamente ni empezar a regular otra vez el desempeño de las empresas, ni mucho menos.

 


Estamos plastificando el planeta

octubre 21, 2019

por Jorge V. Ordene-Lavadenz

En poco más de un siglo la industria del petróleo ha crecido sobre todo para hacer funcionar motores de combustión en todas partes del mundo. El plástico mayormente proviene del petróleo. Los objetos de plástico han llegado a conquistar al ser humano al punto de considerarlo indispensable por su multiuso en casi todas sus actividades pero, después de décadas de uso y abuso, nos estamos dando cuenta de que el “amigo plástico” es un contaminante brutal e ¡imperecedero!… y que incluso partícullas microscópicas de él se encuentran en la comida que ingerimos. Ni hablar de las toneladas de plástico que hoy se localizan en los estómagos de ballenas marítimas.

Ocho millones de toneladas métricas de plástico ingresan a los océanos cada año pero solamente el uno por ciento se sabe que flota. Una buena parte, según los expertos, se divide y subdivide con el tiempo hasta convertirse en partículas microplásticas como las que emergen de lavadoras caseras. Como dice C. Kormann, The New Yorker: hay científicos que confirman la existencia de esas partículas en las cumbres de los Pirineos franceses y en las montañas rocosas de Colorado en EEUU. Ya podemos imaginar las cantidales de plástico que deben acarrear los “ríos aéreos” o nubarrones que perennemente van del océano Atlántico a las zonas amazónicas y los Andes. Por otro lado investigadores ingleses recogieron muestras de anfípodos (crustáceos en forma de camarones) de honduras oceánicas y vieron que el 80 % tenían microplásticos en sus sistemas digestivos. Son algo más pequeños que la semilla de amapola y las comen mejillones, cohombros de mar, percebes, plancton, et. al.

Pero dónde está el 95% del plástico o los macroplásticos u objetos mayores echados en los mares, desde toneles, muebles, hasta zapatillas, bolsas, juguetes, etc., y si se descomponen. Según el oceanógrafo Erik van Sebille que por cinco años dirige el proyecto: “En pos del plástico de nuestros océanos,” se trata del “plático negro,” la materia negra que se observa en la superficie de los océanos que mata miles de aves acuáticas, tortugas y mamíferos marinos. Según la tesis más aceptada, en gran medida se hunde, se sedimenta y desde luego ¿sirve de alimento? Una bellena zifio que se sumerge muy hondo y aguanta la respiración apareció muerta en una playa de las Flipinas con 88 libras de plástico en su cuerpo. En abril un cachalote apareció muerto en una playa italiana y tenia 48 kilos de plástico y un feto cetáceo muerto en sus entrañas. En el atolón de Midway, en el océano Pacífico, se dan restos de aves en cuyos estómagos hay tapas de botellas y otros objetos de plástico intactos que seguramente indigestaron al animal.

Expertos de la organización holandesa sin motivos de lucro, Ocean Cleanup, que construye redes inmensas y elongadas que tiradas por embarcaciones rastrean la superficie del mar para recoger desperdicios, dicen que una parte mínima de estos plásticos flotan y van a dar a una de las cinco corrientes oceánicas circulares donde permanecen por décadas. Calculan que entre 70 y 189 millones de toneladas están en las costas y playas o cerca a éstas en profundidades rocosas y/o arenosas. De todas maneras hay plástico que por alguna razón no se altera. Otro que se hunde y se aloja al azar. Todos los expertos están de acuerdo en que solamente echando mucho menos plástico a la basura es el único comienzo de quitarle la categoría de crisis a la inmensa cantidad de plástico que de mil formas agobia al Planeta. Y va en aumento.


¿Kosovo y Serbia en la Unión Europea?

octubre 20, 2019

por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Como todas las naciones europeas, el territorio de Kosovo a través de las épocas y por su situación geográfica ha sido el lugar de encuentro de pueblos al punto de que Serbia lo considera territorio de su “gestación cultural,” aunque desde hace décadas es habitada por una mayoría de origen albanés. Hoy Serbia y Kosovo son hinchas de la Unión Europea (UE) pero queda eso de que Serbia no reconoce a Kosovo como independiente pese a que Kosovo guerreó sangrientamente 10 años, hasta 2009, por su independencia. Se trata de un escollo histórico de proporciones.

La República Federal de Yugoslavia, sucesora de la Yugoslavia comunista mayormente liderada por Tito, existe desde el 27 de abril de 1992 hasta 2003 pero se desintegra por las guerras y deviene, entre otros, Serbia y Montenegro. En 2006 Montenegro se independiza, y Serbia, que incluye a Kosovo, deviene independiente. El 17 de febrero de 2008 la república de Kosovo declara una vez más su independencia que Serbia otra vez no reconoce aunque Pristina, capital de Kosovo, es apoyada por varios países occidentales. Tras la guerra de Kosovo, el Consejo de Seguridad de la ONU aprueba la resolución 1244 que establece una administración internacional hasta ver qué deciden las poblaciones kosovar y serbia. En 2012 la Corte Internacional de Justicia en una resolución no vinculante enuncia que la declaración de independencia de Kosovo no violaba el derecho internacional ni la resolución 1244. Pero Kosovo continúa siendo parte de Serbia.

El domingo octubre 6 hubo elecciones en Kosovo y los varios partidos políticos contendientes están de acuerdo en que hay que negociar con Serbia pero no se ponen de acuerdo en los términos. Serbia tiene elecciones programadas para la primavera de 2020. En ambos países la influencia de EEUU y Rusia en las elecciones se sabe latente aunque la situación del presidente de EEUU es agitada por lo del juicio político que le empieza a seguir la cámara de diputados, y la de Moscú tiene que ver con que Serbia no ingrese bajo ningún motivo a la UE. Pero por otro lado y acaso lo más intricado es que la situación de Kosovo no está del todo nítida porque pese a los modernos restaurantes y atractivos cafés de Pristina, la región tiene un pasado repleto de tensiones étnicas que emergen en el momento menos pensado… lo que hoy no favorece una posible postulación de Kosovo a la UE que desde ya, ésta tiene la encrucijada del Brexit y su secuela.

Hoy tanto Serbia como Kosovo quieren ser miembros de la UE porque de ser aceptados significaría mayores oportunidades de circulación y trabajo para los ciudadanos de ambos, y la llegada de inversionistas que ven en los dos oportunidades pioneras, promisorias y únicas. Pero el ente europeo no quiere saber nada hasta que Serbia reconozca a Kosovo como nación independiente. J. Kusmanovic de Bloomberg Politics. com dice que encima está el asunto de que politicamente Rusia respalda a Serbia, como lo ha hecho históricamente, y EEUU apoya a Kosovo.

 

Está claro que EEUU. Rusia y China continúan interesados en medrar en los países balcánicos lo que no es fácil dados los antagonismos derivados de las guerras étnicas que dividieron Yugoslavia en media docena de países en los años 1990, y que todavía recalcitran sobre todo en Serbia que se empecina en no reconocer la independencia de Kosovo lo que estimula la influencia de Rusia a favor del su histórico aliado, Serbia, y la de EEUU en Kosovo aunque EEUU en cualquier momento puede sincopar su andar con Rusia. Habrá que ver.


A %d blogueros les gusta esto: