Europa: de crisis financiera a existencial

junio 1, 2012

Europa: de crisis financiera a existencial

Por Jorge V. Ordenes L.*

Grecia está desesperada y hasta resignada a la costosísima dragmatización y por lo tanto a su salida del euro; España se engolfa en necesidades de miles de millones de euros para salvar bancos y pagar deudas impagables sin ayuda; Italia se desvela más o menos en las mismas; e Irlanda y Portugal  tambalean. Entre tanto los gobiernos y bancos privados del grueso de Europa reclaman pago, reciben menos y cobran cada vez más por primas de nuevas ediciones de bonos hasta hacer prácticamente imposible nuevos créditos pese a los “cortes de pelo” y a una epidemia de reuniones cumbre y de otros rangos que hasta ahora han logrado poco.

 

Pero quién tiene la culpa de que la UE se encuentre en este trance. Hoy podemos identificar a por lo menos cuatro culpables: (1) la Nueva democracia o derecha política griega y la izquierda conformada por PASOK que cada vez que pudieron, estando en el poder y cada uno por su lado, contrajeron créditos excesivos que gastaron sin considerar la necesidad de crecimiento y competitividad económicos y peor, ocultaron los crecientes déficits de modo que (2) el crédito privado continuó entrando desmedidamente al punto de que, según el economista M.E. El-Erian de PIMCO: “el ingente crédito privado descuidó sus propias responsabilidades de evaluar la cada vez más deteriorada capacidad de pago del gobierno griego.”  (3) Una verdad incontrovertible es que el gobierno griego y los acreedores europeos se sentían protegidos por el afán y hasta ímpetu de integración de la UE basados en el euro. Recordemos que fueron Alemania y Francia los primeras en quebrantar las reglas de control de presupuestos nacionales cuando se lanzó el euro y, claro, los demás se sintieron con la libertad de emularlos y luego descarriarse hasta el límite de lo técnicamente aceptable incluso fraguando cifras por doquier. La falta de vigilancia y controles empeoró todo. (4) Los gobiernos representados en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y secundados por un competente cuerpo técnico debieron haber tomado cartas en los asuntos monetarios y fiscales sobre todo cuando estos se desbocaron en varios países miembros del FMI y de la zona de euro. En este sentido todos los gobiernos de la UE tienen algo de culpa de la debacle actual.

 

Pero ¡ojo! los que menos culpa tienen son los feligreses griegos o sea el pueblo que, a cambio del voto electoral, los políticos corruptos ofrecieron y extendieron dádivas del sector salud, jubilación, educación, etc. que la gente humilde aceptó porque el que más o el que menos, en cualquier país del mundo, hubiera aceptado.

 

La verdad es que el intento de unión monetaria en base al euro de economías históricamente tan dispares como la alemana y la griega, sin una unión fiscal e incluso política (que recién ahora se mencionan y sopesan), estaba destinada a la crisis sobre la que el líder del partido verde alemán, Joschka Fischer, acaba de comentar: desafortunadamente la brigada de bomberos que intenta apagar el incendio griego está liderada por Alemania y su canciller Angela Merkel…“intenta apagarlo con gasolina o sea con la austeridad impuesta a los griegos que en tres años ha pasado de crisis europea financiera a una crisis existencial”. Si el euro se desbarata “también se desbaratará la Unión Europea (UE)… y causará su salida de la escena mundial”. Puede ser que Fischer exagere pero la complejidad de la crisis demanda acción concreta y menos revuelo.

 

Todos sabemos que la UE todavía tiene la capacidad económica y técnica par generar crecimiento y salir de la crisis financiero-existencial que los agobia si extienden créditos supervisados del Banco de Inversiones, Fondo de Estabilización, Banco Central Europeo, FMI y acaso ediciones de bonos europeos. Lo que falta es empeño político y una Alemania… líder del cometido. Este es el momento de salvar a Europa y es paradójico que toque a “la perdedora” de la segunda guerra mundial tener que liderarlo.

 

*Miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua


Europa y “la destrucción creativa”

mayo 19, 2012

Europa y “la destrucción creativa”

Por Jorge V. Ordenes L.*

Los conceptos de acumulación de riqueza inherente al capitalismo y su resultante aniquilación para volverla a producir fueron inicialmente aludidos en el Manifiesto comunista de 1848, para luego ser elaborados con mayor detalle en el libro IV de El capital (1863) de C. Marx. En el siglo XX el sociólogo alemán W. Sombart, hacia 1913, fue el primero en utilizar en sus escritos la frase “la destrucción creativa” como una inercia (provocada) que tiende a socavar e incluso destruir la riqueza existente por medio de guerras y crisis económicas con el propósito de generar renovada riqueza en mayor cuantía, cobertura y posibilidades. Hacia 1942 el economista austriaco-estadounidense, Joseph Shumpeter, postuló que ese ineludible afán de “destrucción creativa” del capitalismo a la larga lo llevaría a su debilitamiento y posible destrucción. Desde entonces varios teoristas como David Harvey,  Marshall Berman y Manuel Castells, entre otros, han encontrado en la “destrucción creativa” una formidable tarima intelectual para justificar desde los desplazamientos geográficos de “la creatividad” capitalista, hasta “la destrucción” inevitable gestada por la innovación de toda índole lubricada por la globalización de ambos impulsos e incluso de lo éticamente aceptable y, desde luego, de lo inaceptable.

 

Ahora, la pregunta ineludible del momento es si la “destrucción creativa” está en plena ejecución en la Unión Europea que encuaderna la mayor crisis financiera (fundamentalmente ética) de todos los tiempos encabezada por Grecia. La respuesta es afirmativa. Me explico.

 

En pleno mayo de 2012 el forzado ajuste presupuestario de cada país de la zona del euro, sostenido sobre todo por Ángela Merkel, Canciller de Alemania (y el gobierno de Finlandia), es audaz, irreverente y hasta quimérico porque pretende imponer no sólo disciplina fiscal a través de un acuerdo que incluye la obligación de volver a adherirse a un déficit máximo del tres por ciento del PIB o menos, sino que pretende deshacerse de los factores estructurales (y aquí está la parte destructiva) que en países como Grecia, España, Italia, Irlanda y Holanda (Inglaterra no está en el Euro) prevalecen… como la corrupción (sustento tradicional de muchos), los presupuestos sociales de salud, educación, jubilación, desempleo más los esporádicos desembolsos de ayuda a empresas estatales y bancos privados (España hoy) que por razones cíclicas endógenas o exógenas necesitan financiamiento como en el caso de los bancos financiadores lúdicamente de la burbuja inmobiliaria que desde 2008 afecta sobre todo a las zonas atemperadas del Mar mediterráneo: Grecia, Italia y España donde, dicho sea de paso, alemanes, escandinavos, ingleses y otros gozan del sol verano tras verano… en propiedades inmuebles demandadas económicamente por ellos.

 

De todos los factores contribuyentes a los déficits, la corrupción, éticamente injustificable pero no menos existente, está ligada a los vectores culturales e históricos que la amamantan y rigen, y a la manera de proceder del Poder Judicial de cada país y hasta de cada región. Ahora, ¡ojo!, intentar alterar y menos sustituirlo o “destruirlo” de la noche a la mañana (Grecia en estos momentos) es, como digo, quimérico. Y como no se puede “destruir”  tampoco se puede “crear” lo nuevo. Quizá se pueda debilitarlo pero poco más. No es tan sencillo.

 

La crisis europea de hoy, por lo menos en los países aludidos de la zona del Mar Mediterráneo, más Portugal, Irlanda, Holanda y por ahí también Francia, guardando cierta distancia de guarismos y circunstancia, ha de ser difícil que den luz verde al designio marxista-estadounidense-merkeliano de “destruir para crear”. ¿Por qué? Porque las colectividades de estos países, alfabetas y mayormente bien comidas (hasta hoy), soportan cada vez menos los recortes de gastos sociales implementados por gobernantes europeos de centro-derecha avezados en la política de intereses creados y su protección.

*Miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua


Brasil ante el “capitalismo salvaje”

enero 24, 2010

Brasil ante el “capitalismo salvaje”
Por Jorge V. Ordenes L.
En vez de nacionalizar las petroleras el Gobierno de Bolivia debió haberse concentrado en cómo hacer para que las compañías continuasen la muy especializada e intrincada tarea de administrar la exploración, explotación, comercialización, distribución e inversión sostenida en el gas. Negociar nuevos porcentajes de impuestos y regalías hubiese sido el curso de acción desde el punto de vista técnico-económico. El Poder Ejecutivo blandió razones estrictamente políticas que incluso a comienzos del 2010 se mencionan como dizque meritorias pese al rotundo fracaso de YPFB y, lo que es peor, pese a la increíble pérdida del buen sitial que Bolivia pudo haber tenido en Suramérica como exportador de gas natural. Insistir en que lo de entonces era un “capitalismo salvaje”, como acaba de sostener un ministro del Órgano Ejecutivo, es desvirtuado, engañoso y, desde luego, increíble.

Y digo increíble porque Brasil, que está mucho más cerca de Bolivia que Venezuela, debió y todavía debe, servir de modelo económico del gobierno boliviano. Esto a partir de la presidencia del profesor y político social demócrata, Fernando Henrique Cardoso, que recordemos redujo la inflación de los 1990 para luego seguir políticas de conducción de las fuerzas del mercado sin descuidar el importantísimo trabajo social… que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha seguido inteligentemente.

Recordemos que éste, cuando fue dirigente sindical, criticó insistentemente la globalización, pero luego se informó, pensó, decidió y actuó en pos de su buen futuro y del bien de un Brasil que tenía el mayor número de pobres de Iberoamérica, cifra que el Presidente se propuso reducir utilizando la organización industrial existente, pública y privada, y alejándose inteligentemente de todo giro demagógico insultante como ese de “capitalismo salvaje” que tanto ha perjudicado y sigue perjudicando a la Bolivia actual.

Pese a la monumental burocracia gubernamental de Brasil, al papeleo y a la relativamente elevada criminalidad que reina en las favelas y en las calles de las ciudades, la inversión extrajera ascendió a 44.000 millones en 2008, tres veces más que en 1998. El énfasis en el comercio exterior basado en parte en programas gubernamentales innovadores ha comenzado a reducir la pobreza. Según la Fundación Getulio Vargas, a partir de 2003 más de 32 millones de brasileños han alcanzado un nivel de ingreso de clase media, y veinte millones han dejado de ser pobres.

Mientras Argentina está en crisis político-financiera; Cuba ya no sabe cómo girar su socialismo para aliviar los problemas económico-sociales y otros; Bolivia se debate en calenturas electorales y en atolladeros políticos donde todo mundo quiere ser ministro y donde las exportaciones descienden y las inversiones escasean; Ecuador está plagado de problemas político-administrativos; Nicaragua se muestra paralizada; Zelaya de Honduras marcha al exilio, y Venezuela se hunde económicamente, ahí están los demás países latinos que pese a la crisis financiera mundial registran guarismo macroeconómicos que son la envidia de muchos.

Brasil, potencia emergente junto con Rusia, India y China, o grupo BRIC, es el ejemplo más categórico de cómo se deben hacer las cosas. La economía de Brasil de $1,3 billón (trillón en EEUU) es más grande que las de India y Rusia; tiene un ingreso per cápita que duplica el de China; registró (el 5 de enero de 2010) un aumento de reservas en divisas de 15, 2 por ciento alcanzando $31,5 mil millones en 2009, y logrando un total de $239 mil millones, el nivel más alto de la historia pese a la crisis mundial. Además, y según el Ministerio de Comercio, el superávit comercial de Brasil alcanzó $1.435 millones en diciembre de 2009, por encima de pronósticos, registrando un total de $24.615 millones en 2008. En tanto que la importaciones descendieron 26,2 por ciento el año pasado, o $127,64 miles de millones como resultado de la crisis internacional.

Brasil ha logrado un mercado de consumo interno cuyo crecimiento es observado atentamente por China que tienen dificultades en hacerlo crecer; goza de un endeudamiento bien administrado y conducente a la atracción de créditos adicionales lo que debe ser la envidia de, por ejemplo, Argentina; cuenta con un sector agrícola que compite cada vez más y mejor con EEUU sobre todo por la importante industrial del etanol que en Bolivia se ha tenido temor alentar aludiendo razones timoratas como la de que merma la producción de alimentos; y para coronar el panorama, Petrobras descubre reservas de petróleo y gas que puede situar a Brasil entre los grandes productores mundiales. La empresa estatal competentemente conducida por un directorio que incluye a la empresa privada, aumentó su producción 5,2 por ciento en 2009 alcanzando una producción diaria de 2,5 millones de barriles de petróleo. Y esto para empezar.

Brasil es un ejemplo para los que insisten en “capitalismos salvajes” que, por donde se vea, el país ha domesticado.


El individualismo destructivo de la informalidad

enero 20, 2010

El neoliberalismo destructivo de la informalidad
Por Jorge V. Ordenes L.
En Bolivia hay gente del Órgano Ejecutivo (Ó.E.) y otros que utilizan el adjetivo “neoliberal” como improperio porque lo emplean en forma impensada y hasta malpensada como antónimo de “socialismo” lo que es una aberración para cualquiera que haya cursado el ciclo secundario. Y es una aberración porque aquí se trata mayormente de “neoliberales” empedernidos que no admiten obligaciones impositivas, licencias sanitarias, controles de pesos y medidas, leyes ni tampoco vivir en mancomunidad boliviana. Son los más fieles seguidores del Thatcherismo inglés y del Reaganismo estadounidense que detestaban las regulaciones y que abonaron la crisis que hoy azota al mundo. Estos en Bolivia son los llamados informales, incluyendo los comerciantes de coca que viven y comercian en el Chapare y los Yungas, que nutren el contrabando, el narcotráfico y la ilegalidad en detrimento del país incluyendo los movimientos sociales que obsesionan al Gobierno.

La informalidad en Bolivia mueve más de doce mil millones de dólares al año de los que el erario nacional no ve un real que no sea por consumo de gasolina y afines que son gravados con impuesto, lo que significa que la informalidad desde hace décadas practica un neoliberalismo desbocado en perjuicio del país que también lo conforman los que comercian legalmente pese a las metidas de pata del ÓE que no hace mucho decidió disgustarse con EEUU que fue importador de lo legalmente manufacturado incluyendo ropa que ahora la informalidad triunfante dizque importa, ¡y usada!

La creencia de que el bajo precio de los productos de los mercados informales conviene al público en general es una falacia y un error no solamente económico sino social y a la larga político ¿por qué? Porque al no pagar los impuestos y cumplir con otras legalidades la informalidad descontrolada priva al erario de fondos que siempre se necesitarán para mejorar escuelas, hostales caminos, etc., que hoy están en condiciones precarias y todos lo sabemos; además, priva de empleo a miles que deberían estar mejorando constantemente estos servicios a los que la población tiene derecho y el Gobierno central tiene la obligación de ver que funcionen competentemente, lo que viene a ser una forma de socialismo edificante que hoy está coartada por la informalidad contrabandista, cocalera y neoliberal a ultranza y a sabiendas. La verdad es que ni lo neoliberal debidamente administrado es antagonista del socialismo, ni éste debe ser antagonista del neoliberalismo. Que hay neoliberalismos y neoliberalismos, por supuesto, como hay socialismos y socialismos.

Una fuente de la incertidumbre, frustración y hasta confusión que asola a más de la mitad de la población boliviana a comienzos del 2010 es precisamente la plurivalencia e incluso vaguedad de la retórica gubernamental que se repite hasta el cansancio con clara intención imprecisa que agobia al más paciente. A propósito, para comprender la necesidad de comenzar a neutralizar el neoliberalismo destructivo de la informalidad en Bolivia, la otra mitad del pueblo de Bolivia, o sea los que mayormente conforman los movimientos sociales, tendría que ser educada en los ciclos primario, secundario y terciario de una manera sostenida durante mucho tiempo, tanto que alguien en algún momento tendrá que admitir una verdad socio-política ineludible cual es que solamente una cuidadosa yuxtaposición y mezcla de socialismo sereno y neoliberalismo controlado sacarían a todos los bolivianos del brete insulso en que nos encontramos.

Por el momento la primera obligación del Ó.E. debería ser meditar en torno a la dosis de neoliberalismo que debe entrelazarse o combinarse con una dosis de socialismo en cualquier cometido que emprenda el gobierno y/o la oposición para luego debatirlo públicamente, legislarlo en ley por voto, buscar y conseguir la aquiescencia del Poder Judicial; esto con el propósito de llevarlo a la práctica simultánea y coordinadamente sin más tardanza. Gobernar competentemente no requiere menos.

Los ejemplos sobran donde un socialismo relativamente bien llevado como el chileno, uruguayo, costarricense, colombiano, español, etc., que tienen servicios de salud, educación de todo nivel, ayuda al desempleo, jubilación, protección policial, edificación y construcción de infraestructura caminera y otras, fuerzas armadas, etc., por cuenta del Estado, o sea por cuenta so-cia-lis-ta. Y esto es algo que muchos en Bolivia parecen ignorar cuando hablan de un “movimiento al socialismo” sin especificar el significado pleno y claro de lo que pregonan. Se trata de palabreríos ambiguos que más equivalen a la más pura demagogia que en este caso se define como “halago echado a la plebe con fines políticos”.

Aquí la plebe es la población de informales que nunca será parte saludable del Estado ni menos su base confiable. Así, para mejorar o sea para hilvanar un mejor socialismo estatal en democracia es menester erradicar los desmanes de la informalidad neoliberal ¡de cuajo!


Apoyar versus oponerse al Gobierno

enero 10, 2010

Apoyar versus oponerse al Gobierno
Por Jorge V. Ordenes L.
Desde la elección del 6 de diciembre de 2009 y su resultado abrumadoramente favorable al Gobierno central, y teniendo en cuenta el sorprendente y hasta inesperado avance electoral de Su Excelencia (S.E.) y sus adeptos en el departamento de Santa Cruz, otros departamentos de la Media Luna y la ciudad de La Paz, las cuestiones del coqueteo, el trajín político y sus elevadas fiebres camaleónicas sobre todo como fórmula de pervivencia política (y económica) por parte de actores traqueteados, menos conocidos, aspirantes y hasta metetes, han hecho que el regionalismo, autonomismo mejor dicho, humanizados y representados por el categórico “Cabildo del Millón” de hace unos años (parecen muchos más), pasen a un segundo plano e incluso a un tercer plano para favorecer el reacomodo de moros y cristianos a como dé lugar. Esto en detrimento de lo que pudo haber sido una oposición política mancomunada, posiblemente vigorosa y defensora de las leyes y el don de gentes que se creía preponderaba en la Media Luna hasta el asalto de Pando por parte del Gobierno y la detención ilegal del prefecto electo Leopoldo Fernández. Como postula el filósofo español del siglo XX, José Luis Aranguren, “La moral se esgrime cuando se está en la oposición; la política, cuando se ha obtenido el poder”.

Haber envainado posibilidades de conformar una oposición política categórica, creciente y sobre todo unida, en una coyuntura única en la historia reciente del país, ha de continuar siendo tema de mucha conversación nacional e internacional, y de resmas de escritos. Por ahora valga decir que ese momento fue decisivo para provocar, entre otras cosas subjetivas y sicológicas desalentadoras, el desbande, por no decir el desmadre, de lo que pudo haberse unido y no se unió; y que ahora ha resultado no solamente en el abrumador triunfo electoral del oficialismo en las elección del 6 de diciembre sino que también en (1) el fortalecimiento de las dirigencias gubernamentales con cientos de disidentes camaleónicos que pudieron haber conformado oposición, y (2) el perjudicial fraccionamiento de candidaturas que incluso ahora, en vísperas de la elección del 4 de abril, encuentran prácticamente imposible dejar de lado ambiciones personales y sectoriales a favor de una sola candidatura que haga oposición consolidada e inteligente de forma que se reverse los porcentajes obtenidos por el oficialismo en diciembre.

En la disyuntiva de apoyar versus oponerse al fuerte, que tanto está sirviendo políticamente a S.E. y al grupo duro del Órgano Ejecutivo (Ó.E.), éstos deberían tomarlo como pauta e incluso aprendizaje sobre la marcha (a la que están acostumbrados) de una renovada modalidad, práctica y efectiva a corto plazo, de hacer política internacional de modo que, por ejemplo, en vez de enfrentar al Gobierno de EEUU y su poderío de toda índole (negarlo es pueril, acomodarlo políticamente es inteligente), el Ó.E. debería reconocer realísticamente que Bolivia como proyecto de país (el famoso “cambio” todavía está en ciernes) es una pigricia comparado con EEUU que mientras más “imperio” se lo llame posiblemente ¡más se lo crea! Lo que resulta contraproducente y hasta esperpéntico para el liderazgo del Estado plurinacional. “Según serás, así merecerás”, dice el refranero.

Algunos de nosotros creemos que en línea con adherirse al más fuerte en este momento S.E., triunfante y aspirante seguramente a más victorias electorales, debería empezar a adherirse a la causa de combatir el narcotráfico y renegociar la ayuda estadounidense incluyendo el ingreso de agentes con el nombre que sea, menos DEA que molesta a S.E. Insisto, EEUU es poderoso pese a la increíble crisis de moralidad capitalista que representa la debacle financiera que agobia al mundo. Desde luego, esa renovada política internacional de S.E. deberá negociar términos renovados muy claros que, por ejemplo, excluyan la controvertida “inmunidad” que propende caracterizar la presencia del personal militar estadounidense fuera de EEUU.

Por otro lado, apoyar al más fuerte lógicamente significa relegar al cada vez más débil que en este momento es su excelencia el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y sus cada vez más frecuentes contratiempos internos que van desde derroche de dinero del erario hasta cortes de luz y escaseces. Al respecto yo creo que el Ó.E. debería optar por apegarse a Brasil que no solamente va ganando poderío económico, sino que internacionalmente ha conseguido el sitial privilegiado de potencia emergente. Seamos prácticos y menos timoratos.

En cuanto a la “dignidad” del ciudadano boliviano en este momento, comparada con la dignidad digamos del estadounidense, yo creo que éste todavía tiene un sistema judicial que presume inocencia, en tanto que el Estado plurinacional está propendiendo a ¡presumir culpabilidad!… y dizque buscar probar inocencia, lo que no solamente es medieval sino ¡indigno hasta la médula! Y el Ó.E. lo tolera y hasta me parece que lo fomenta… ¡increíble!


Socialismo de casino

agosto 14, 2009

Socialismo de casino
Por Jorge V. Ordenes L.
El socialismo que practican los duros del Órgano Ejecutivo (ÓE) no tiene pies ni cabeza porque lo socializado o nacionalizado (en jerga idiomática del momento) funciona a medias o no funciona, y lo no nacionalizado que tiene que ver con lo privado o semiprivado, o lo que se mantiene privado a duras penas como la industria costurera de El Alto, algo de la minería del Occidente del país y el agro del Oriente, entre otros, de alguna manera o a como dé lugar tienen que arrimarse o simpatizar con el ÓE por necesidad de sobrevivencia porque de lo contrario existe y hasta cunde el temor de que puede ser entorpecida, intervenida e incluso nacionalizada. Estos entes también están jugando al socialismo de casino en parte porque no les queda otra. La diferencia es que éstos juegan a la ruleta pasiva como única salida, en tanto que aquéllos juegan a la ruleta activa porque la han inventado y la siguen practicando. En río revuelto el que más o el que menos quiere ser pescador. Y pescar es un azar legendario, y los “pescados” somos los más sobre todo los compañeros de los movimientos sociales que hasta ahora esperan las tajadas que les corresponde del mentado proceso de “cambio” sin importar mucho cómo se logren. Bolivia es Bolivia.

Lo del Gobierno es un seudosocialismo lúdico sin precedentes donde el ¨cambio¨ hasta ahora no se sabe hacia dónde se pensó dirigirlo, lo que ahora vemos fue una jugada que no se podía enunciar porque hubiera sido como anunciar resultados de que quién gana y quien pierde en un casino lo que es imposible porque no hay socialismo ni ningún “ismo” que funcione y dé resultados positivos ¡al azar! Requiere mucho trabajo técnico, educación y docenas de atributos adicionales hacer producir a una sociedad dividida de modo que con el tiempo conviva mejor. Al azar y con ruleta socio-política de pose y logomaquia las cosas se tornan imposibles, según lo vemos en Bolivia o lo que queda de ella.

E insisto en lo de socialismo de casino porque (a) el ÓE ha intentado afianzar ese socialismo en la aritmética de votos electorales de raquítica validez moral lo que viene a ser probadamente azaroso e inconducente dado que (b) todo el mundo se ha enterado e incluso se mostró dispuesto a probarlo; por otro lado (c) veremos si las lealtades forzadas perduran, lo que tampoco se puede predecir con un razonable grado de certidumbre, y (d) el dinero venezolano no llega como se prometió, ni tampoco el comercio con la UNASUR ha repuntado ni mucho menos lo que también ha sido un lance de posibilidades azarosas.

Socialistas internacionales que en su momento asesoraron ideológica y emotivamente al Gobierno actual de Bolivia comparten esta crítica. Ellos conocen empíricamente de cerca las torpezas auto suicidas del terreno minado que constituye un socialismo mal concebido, mal hecho y peor llevado como el boliviano de los últimos años, tan mentado como forma de llegar, me imagino que tarde o temprano, al ¨cambio¨. Las mismas razones y fuerzas que impidieron el avance de la Revolución de 1952, la democracia después de 1982 y el neoliberalismo laten hoy más que nunca lo que, por más increíble que parezca, últimamente han sido exacerbadas por obra y desgracia de ignorar dónde se está antropológicamente, lo que siempre impedirá que se llegue a donde se quiera ir. Lo estamos viviendo. ¿Y dónde estamos antropológicamente?

Más de la mitad de la población de Bolivia, y no me refiero solamente a los pueblos originarios, es muy pobre sobre todo en cuanto a ser capaz de asimilar la complejidad e incluso tortuosidad del socialismo de casino que practican los duros del ÓE. Esto en detrimento histórico no solamente de los pobres crédulos, sino en perjuicio también histórico de ellos mismos, los duros, lo que no solamente es inverosímil sino injustificable desde el punto ideológico, ni hablar desde el punto de vista de la lógica elemental. Lo comprueban el fracaso de las nacionalizaciones, los bonos de ancianos y menores (cuando no hay mejor bono que el empleo remunerado bien y a tiempo de los hijos y padres de éstos); la destrucción de la legalidad y las garantías constitucionales; la inquina contra la iglesia católica; el aumento en la producción de cocaína y su comercio; lo mal hecho por la Cancillería en torno al río Silala, hazme reír de los chilenos; los innecesarios entre dichos y peleas con EEUU y Perú; lo de dientes para afuera del prometido comercio dizque con Venezuela donde, para viajar, lo bolivianos necesitamos que cumplir más requisitos que para viajar a EEUU o Europa.

Si esto cambia en diciembre o cuando se lleve a cabo la anunciada y controversial elección presidencial será sólo aparentemente porque el socialismo de casino se está probando adictivo ya que está invadiendo las fuerzas que a punta de codazos y desaciertos parece que buscan organizarse e incluso posicionarse para hacer frente a Su Excelencia y compañía en las elecciones de diciembre… si es que se llevan a cabo con registro biométrico y todo.


Sembrando derechas

diciembre 5, 2008

Sembrando derechas
Por Jorge V. Ordenes L.
Los gobiernos de extrema o casi extrema izquierda históricamente se han caracterizado por regir dictatorial y sangrientamente a menudo en nombre de un concepto equivocado de democracia que se afianza en cualquier cosa menos en la representatividad y en el consenso de la mayoría de la población respetando la Constitución vigente y las leyes, sobre todo en el caso de Bolivia del último año. Por la fuerza de la sinrazón, quitar al que tiene para distribuir mal y hasta delictivamente al que no tiene es sembrar lloviznas para cosechar tempestades.

Jamás será democrática una elección o referendo donde el decretismo, el desacato y la delincuencia se disfracen de legalismos porque lo único que hacen es gestar una cada vez más virulenta capacidad de reacción de las derechas políticas de Bolivia y del continente. Con el tiempo ¡ojo! éstas tendrán suficiente “arrastre de votos” para asegurar que las ideologías de izquierda pasen a los museos y a los anaqueles de bibliotecas, y por tiempo indefinido.

¿Dónde quedan la legalidad y los que deben vigilarla ante el creciente narcotráfico, contrabando y delincuencia? Acaso éstos más las escaseces premeditadas y regionales no son motivo de reacción justa de parte de autoridades como la Iglesia Católica? Qué de la crisis financiera internacional que ha hecho que el ministro encargado haga de avestruz, cabeza en tierra, y hable de que Bolivia está “blindada”, cuando la verdad es que no solamente está desprotegida sino que será de los países desvalidos que más sufran porque el rubro exportaciones caerá en el vacío y sin posibilidades de recuperarse ¡del altísimo desempleo y el descenso de productividad!

Tan categórica será la reacción ante los desaciertos actuales de las izquierdas, sobre todo de la boliviana, que las derechas se organizarán y triunfarán con más vigor y determinación que nunca, lo que a lo mejor tampoco es deseable ni haga bien al país. Ojalá que éstas no encuentren el justificativo, e incluso el comodín, de “movimientos sociales” realineados para gobernar a su manera que por tradición boliviana, reforzada por las izquierdas descarriadas de hogaño, postergue aún más la realización del desarrollo que desesperadamente necesita Bolivia. Si la inquina de las derechas ha de ser tan polarizada como la inquina de las izquierdas actuales, la mayoría de los bolivianos quedaremos en las mismas y el país no avanzará un adarme. Pero el tiempo transcurrirá y nosotros permaneceremos en el lodo del atraso y del ridículo nacional e internacional.

Mientras el Gobierno continúe intentando validar a empujones ilegalidades como la espuria constitución de Oruro, las detenciones arbitrarias de ciudadanos electos como el prefecto de Pando, y otros, será difícil que lo espurio sea acatado seriamente incluso si el Gobierno proclama su “aprobación” que también habrá de ser espuria. Es decir, votar por el “no” en diciembre no solamente es votar contra lo espurio, sino votar contra lo ilegal y anticonstitucional, contra lo dictatorialmente forcejeado hasta el cansancio. Y es precisamente ese forcejeo el que hoy nutre el pensamiento y la militancia de las derechas que lo único que tienen que hacer es esperar que el izquierdismo boliviano se desgaste hasta el punto de hacerles el camino cuesta abajo y expedito.

A lo que voy es que el Gobierno actual todavía está a tiempo de intentar avenirse con todas las regiones del país incluyendo Pando al que ha maltratado por pequeño y para asustar a los otros departamentos, y lo ha logrado en alguna medida pero no en toda ni mucho menos. Los actos atrabiliarios de algunos ministros han sido la mejor publicidad para votar por el no en el referendo ilegal que se avecina. Y eso también anima a cualquier oposición sea ésta nacional, departamental, provincial, local, e incluso de barrio. Descartar estos borbotones políticos es estulto. Desandar lo andado sobre todo para demostrar menos mala voluntad es menos procaz en este momento.

Desavenirse con las fuerzas opositoras, sean éstas regionales (o políticas a la antigua porque hasta la fecha no hay otras), es un error de marca mayor porque sin la participación de ellas jamás se podrá gobernar en paz, legal y, peor, productivamente. O sea que no se podrá gobernar democráticamente con la representatividad y, repito, el consenso que el concepto democracia debe conllevar sobre todo si se busca persuadir a la gente que se gobierna en nombre de la mayoría, lo que en estos momentos en Bolivia ni se cree ni, por desgracia, se espera.

Y esa creciente percepción es la que el Gobierno debe reinterpretar en el sentido de darse cuenta de que el vigor inclaudicable de la oposición de casi la mitad de la población de Bolivia mide sobre todo su falta de habilidad para gobernar en consenso. Medida que debería determinar la manera de llegar a entendimientos políticos que más tienen que ver con sacar al país del estancamiento. Sólo aprendiendo a gobernar en consenso se sabrá lo que es obedecer también en consenso.


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