Macri construye

mayo 23, 2019

por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Con el peronismo entusiasmándose con las elecciones presidenciales de este año, el presidente Macri se lanza a demostrar que es ingeniero y que puede hacer obras necesarias y esperadas como una forma de contrarrestar la acentuada creencia peronista de que todavía puede retroceder en el tiempo y retornar a las dádivas que solo ellos saben financiar a costa del futuro argentino. Y esto de una forma u otra desde el año 1946. El gobierno de Macri no ha podido hasta el momento estabilizar la economía argentina porque para estabilizarla necesitaba, y todavía necesita, el concurso de mucho peronista que sabe que la estabilización macrista les reportaría menos ganancias que las que recababan y/o recabarían volviendo al populismo peronista.

A fin de contrarrestar estas fuerzas, Macri también se apresta a inaugurar obras antes de las elecciones presidenciales de octubre de este año. Las comenzó a diseñar inmediatamente después de ser electo con un presupuesto de US$35.000.000.000 del gobierno y privados: como el Viaducto Mitre que cuesta US$160.000.0000 que se inaugura ahora en mayo; el Paseo de Bajo: US$672.000.000, a fines de mayo; nuevas estaciones del subterráneo: $98.000.000, 27 de mayo; Viaducto San Martín: $237.000.000, 1 de julio; Túnel de agua, Arroyo Vega: $298.000.000, 1 de julio; estacionamiento del Aeropuerto Internacional: $179.000.000, septiembre. O sea que la colaboración Estado-empresa no se consolidó del todo y pese a eso los proyectos que se empezaron en diciembre de 2015 están completándose.

Posiblemente la estrategia de construcciones sea reconocida políticamente como el logro más notorio y encomiable de Macri… tras buscar ser electo un segundo período este año pese a la difícil recesión y chúcara inflación del 55% que caracterizan la economía argentina hasta el momento aunque es difícil predecir si la estrategia le dará resultado. Incluso con la ayuda macroeconómica del Fondo Monetario Internacional (FMI) que la oposición no se cansa de cuestionar y desprestigiar.

Valga recalcar que el FMI es una institución de colaboración macroeconómica que solamente acude cuando el gobierno del país miembro lo solicita, y esa colaboración va dirigida a mejorar los agregados de gasto del gobierno, inversión total, mayor exportación y estabilidad cambiaria y fiscal, factores indispensables para catalizar financiamiento de proyectos específicos de desarrollo públicos y/o privados. Si éstos perjudican a una oposición política empecinada en entorpecer la colaboración del ámbito microeconómico, el ajuste tardará en dar resultados positivos que políticamente se tomará y pregonará como fracaso… que es lo que está aconteciendo ahora. Por eso es que en las encuestas del momento Macri aparece con puntaje semejante al de los opositores peronistas.

Por otro lado, la sorpresiva maniobra de la senadora aforada, Cristina F. viuda de Kirchner, de declararse candidata vicepresidencial del peronismo en vez de presidencial, busca evitar controversia en momentos jurídicamente intrincados para ella. Seguramente cree que al no ser cabeza de la fórmula, el voto peronista será más expedito. El candidato a presidente parece ser Alberto Fernández que entre otras cosas ha desacreditado públicamente el desempeño presidencial de Cristina. Bloomberg News cita a Juan Germano, director de la consultora Isonomía, Buenos Aires: “Si los votantes alcanzan a ver a través de la maraña de problemas económicos, las obras públicas favorecerán a Macri… es ingeniero, son parte de su identidad.”


Argentina entre inflación,corrupción y esperanza

agosto 22, 2018

por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Argentina tiene 44.570.000 habitantes muchos frustrados con los políticos. La economía registra una inflación anual del 22.7%, y empieza a recibir un crédito de US$50.000 millones del Fondo Monetario Internacional. Argentina es miembro fundador del FMI y tiene el derecho de acudir a él en busca de asistencia financiera. Se trata de ayuda de bajo costo monetario… y no hay otra. El país debe crecer un 2,00% en 2018 según las variables macroeconómicas registradas a mediados de agosto de 2018 que muestran mejoras que se espera repercutan en lo microeconómico en forma sostenida. El plan intenta fortalecer la independencia y desempeño del Banco Central, reducir la deuda externa y la inflación, y restaurar la confianza de los mercados en la economía argentina, la tercera más grande de Latinoamérica, de modo que los gobiernos central y provinciales puedan pagar deudas que a su vez reactiven la confianza de la empresa privada.

Según Roberto Cardarelli, jefe de la misión del FMI, el gobierno dispondrá de fondos para cubrir la asistencia social como las transferencias condicionales de efectivo que alcanzan a la mayoría de los pobres. Por otro lado, si es necesario, el gobierno puede aumentar el gasto público hasta el 0,2% del PIB (o 30 mil millones de pesos) por año calendario mientras tenga cierta holgura en el presupuesto. A medida que el ajuste avance por donde debe habrá alternativas adicionales. Se trata de proteger a la población más vulnerable de lo negativo de los recortes del gasto público que en última instancia solo se estabilizará cuando la economía crezca en términos reales. La inflación a finales de 2019 deberá estar en un 17%, y menos después. También se busca un equilibrio al nivel federal entre ingresos y gastos hasta 2020 que excluya pagos por concepto de intereses. Esto viene a ser un año antes de lo originalmente anticipado por el gobierno, y está principalmente basado en políticas de reducción del gasto público que incluyen menos subsidios al consumo energético, menor presupuesto de salarios, y reducciones en las transferencias de recursos a las provincias y a las empresas del estado. También se suspenderán los anunciados recortes tributarios que son menos costosos.

Lo anterior ha venido pesando mucho tiempo en el ánimo de los argentinos que, para colmo, se han visto ofendidos y hasta afectados por la inmensa corrupción detallada enEl Paísel 19 de agosto de 2018 que dice que el señor Oscar Centeno, chófer de rango de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner durante 10 años, registró, en 8 cuadernos escolares, “cientos de viajes con bolsos cargados de dinero, producto de presuntos sobornos que empresas constructoras pagaban a cambio de contratos con el Estado.” La prensa argentina los llama “cuadernos de corrupción” lo que se asemeja al Lava Jato brasileño por las dimensiones que abarca al parecer incluso a la justicia argentina.

La hueste peronista tiene que estar desencantada cuando los lideres al parecer se hacían multimillonarios acarreando maletas con dinero que incluso extraviaban… en tanto que el fiel voto peronista recibía migajas y desde luego promesas. Y esto, de una forma u otra, en gobiernos peronistas desde los años 1940 cuando Juan Domingo Perón gritaba a los cuatro vientos que “liquidaría a la oposición”.Lo que más liquidó fue la prosperidad y hasta la grandeza que se mereció y se merece el sacrificado pueblo argentino desde hace 73 años.


La economía argentina actual

abril 13, 2017

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz*

Un dicho de Eva Perón (1919-1952) que ha perdurado es: “donde existe una necesidad nace un derecho”, que tiene relevancia en 2017 porque Argentina tiene la necesidad de recuperar la senda de la sensatez a la que su pueblo tiene derecho. Ya es tiempo.

Luego de que el ganador Mauricio Macri, hoy presidente constitucional de Argentina, lograra en segunda vuelta el 51,4 por ciento del voto en las elecciones del 22 de noviembre de 2015, el candidato presidencial kirchnerista, Daniel Scioli, destacando los logros de los doce años de kirchnerismo, dijo: “se deja la tasa más baja de desempleo de los últimos años… y la tasa más baja de desendeudamiento desde 1976”.

El problema de lo dicho por Scioli es que la “tasa baja de desempleo” se pagó con una inflación galopante, con intentos de control de precios y con un dólar de EEUU que subía de valor frecuentemente. Evidentemente el “desendeudamiento” tuvo una trayectoria desordenada, politizada, conflictiva nacional e internacionalmente sobre todo et.al. con la detención del “Belgrano”en África, y solo hubo “desendeudamiento” serio durante el reciente gobierno de Mauricio Macri.

El hotel Waldorf Astoria de Manhattan en el pasado ha sido lugar de reuniones de “diplomacia secreta”, pero pocas han sido tan inesperada como la reunión que se llevó a cabo el siete de diciembre de 2015 ya que en una sala de conferencias estaban, después de una década de amargas escaramuzas entre argentinos y representantes de los “fondos buitres”, el representante argentino, el economista Luis Caputo, y los representantes de Elliot Management: Jonathan Pollock y Jay Newman que, después de quince años de espera, en esta reunión habían acordado nada menos que un monto de US$27 mil millones en pago que entre otras cosas permitiría a Argentina ingresar nuevamente a los mercados de capital. El asunto se resolvió satisfactoriamente con la rúbrica de las dos partes.

La semana pasada Argentina vendió bonos en el mercado internacional por un valor de US$16,6 mil millones, un monto récord logrado por un país en desarrollo, según el New York Times. El 26 de diciembre de 2016 en Argentina el Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas se dividió en dos y Luis Caputo devino en el primer Ministro de Finanzas a partir de enero de 2017. La firma Elliot por su lado recibió US$2,4 mil millones, o el 392 por ciento de su capital inicial invertido en bonos, de acuerdo al Ministerio.

Temprano en abril de 2017 el Fondo Monetario Internacional (FMI) hacía saber a través de la agencia Reuters que la economía argentina necesitaba continuar e incluso ampliar las reformas de comercio libre que había venido adoptando en los últimos diez y seis meses ya que éstas estaban dando frutos que habrían de hacer posible un renovado y sostenible crecimiento económico sin inflación y con estabilidad cambiaria. Reuters también cita al actual Primer Subgerente del FMI, David Lipton, diciendo en abril que: “en tanto estas reformas en Argentina sean retadoras y por su naturaleza lentas en implementarse y tener efecto, su aplicación sentará las bases de un crecimiento económico sólido y diversificado. El diario bonaerense La Nación dice que Lipton felicitó al presidente Macri por su política económica gradual que poco a poco también reducirá el déficit fiscal.

Ya se ven los primeros signos positivos que dicen que este año y el próximo la economía argentina se fortalecerá. En ese contexto cabe destacar que JPMorgan, Bank of America, Merryll Lynch, Citigroup, Goldman Sachs y Morgan Stanley de Nueva York han hecho saber hace unos días que las economías que más crecerán en América Latina en 2017 serán Argentina (3%), Colombia (3%) y Perú (4%) lo que promete tiempos mejores para el trabajador argentino hoy desalentado y hasta frustrado con los sueldos que se dice que no cubren el mes. De ahí las huelgas que en buena medida son organizadas por la numerosa gente allegada al gobierno anterior. Éste no pudo controlar la inflación ni mucho menos.

*Miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua


El socialimo de Argentina

diciembre 28, 2006

El socialismo de Argentina
por Jorge V. Ordenes L.
El crecimiento de la economía argentina desde 2003 ha sido el mayor de Iberoamérica alcanzando una cifra promedio anual mayor al ocho por ciento lo que no deja de ser un guarismo respetable y también comparable con los buenos tiempos de los llamados “tigres asiáticos”como Singapur y Corea del Sur. Para un país de 39 millones de habitantes y un ingreso per cápita anual de alrededor de 10.500 dólares no está mal. Anoop Singh, director del Fondo Monetario, acaba de decir que la economía del país crecerá del siete al ocho por ciento en 2007, lo que tampoco está mal. Por eso seguramente el proclamado socialismo de Argentina continúa enfatizando el crecimiento económico.

Pero lo que debe aplaudirse menos e incluso rechiflarse es la distribución del ingreso de ese crecimiento que registra una asimetría significante y, a la larga, perniciosa puesto que se está acumulando en unos cuantos bolsillos en detrimento de la mayoría de la población. Lo que sorprende es que esa asimetría de impacto social y político negativo esté vacilantemente combatida por el Gobierno peronista que siempre ha proclamado dedicación al que tiene menos. La proclama histórica de ayudar al “descamisado”se esfuma.

De acuerdo al New York Times y a otras fuentes, a mediados de los 1970, el diez por ciento de la población de mayor ingreso percibía doce veces más que el diez por ciento de la población más pobre del país. En 1995 esa brecha registró una diferencia de 18 veces más; y en 2002, cuando la crisis se agudizó con la desdolarización; la pérdida de millones de ahorros de la población; el aumento del valor de la deuda externa; la contracción de la economía en once por ciento en 2003; y el descrédito de las autoridades de entonces; esa brecha creció hasta alcanzar de nada menos que 43 veces más. Una diferencia sin precedentes a favor de los ricos y nuevo ricos.

Lo peor es que la tal brecha ha disminuido muy poco desde entonces. Ahí está el problema que debería ser inherente a un gobierno de centro derecha más que a un gobierno peronista-socialista democráticamente electo. O sea que las villas miserias van en aumento en tanto que los locales exclusivos para gente pudiente a la manera de Nueva York y Londres, solo para miembros que pagan dólar tras dólar para ingresar a ellos, en sectores urbanos de la Capital Federal como San Telmo, Belgrano, Villa Crespo, Palermo Hollywood, La Recoleta, y otros, han proliferado de tal manera que bien reflejan, entre otras cosas, la mala distribución del ingreso que viene registrándose en todo el país incluyendo seguramente la provincia de Santa Cruz de donde proviene el presidente Néstor Kichner.

Excelente que Argentina hoy se destaque enarbolando justicia ante las contorsiones judiciales de los casos de comprobados autores de crímenes contra los derechos humanos perpetrados durante las dictaduras militares; excelente que también se destaque por los vinos de Mendoza y la ya famosa y venidera Feria de Febrero que congrega a enólogos, conocedores, chefs y público internacional; por el Festival de Cosquín; por la leche de La Paila; por el notable tenis de David Nalbandian; o por la película El aura del malogrado pero no menos notable director Argentino Fabián Bielasky, que hace unos días se estrenó con éxito en Manhattan; entre otros hechos destacados que continúan caracterizando una sociedad pujante y merecedora de mayor empleo e, insisto, mejor distribución del ingreso.

Pero no tan excelente ni mucho menos es el rimbombante, y en su momento aplaudido, “crédito para inquilinos” promovido por el Gobierno y lanzado el primero de octubre de este año, que buscó balancear en cierta medida (muy poca) el desequilibrio que refiero en base a un préstamo bancario que el inquilino se comprometía a pagar con el dinero del alquiler de modo que en algún momento llegase a ser propietario de la vivienda. Un problema surgió casi inmediatamente y es que los precios de los inmuebles subieron, y los bancos se vieron obligados a exigir mayores garantías que la inmensa mayoría de los inquilinos no poseen. Según el diario Clarín, un banco comercial fuerte recibió en octubre y noviembre un total de 11.000 consultas de las cuales ¡trece están en trámite! Y hasta ahora se aprobaron solamente siete créditos lo que quiere decir que la iniciativa, como política de equilibrio, es un fracaso.

El presidente Kichner dejará el poder el 10 de diciembre de 2007 y no parece que buscará la reelección ante el asombro de muchos. Entre ahora y entonces él está decidido a reorganizar el peronismo de centro izquierda con el propósito de renovar la forma de hacer política en Argentina. A esto hay que añadir la promoción de su esposa, la senadora Cristina Kichner, como candidata a la presidencia del país. El proyecto “Cristina 2007” es serio.

Así, está claro que los vectores económicos que han permitido el desface en el ingreso habrán de perdurar unos años más en detrimento de la mayoría del pueblo argentino. Una lástima.


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