China atinada y EEUU sin tino

octubre 24, 2017

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Según la ONU, en 2015 China generó el 29,4 del dióxido de carbono de la atmósfera; 14,3 EEUU; 9,8 la UE; 6,8 India; 4,9 Rusia; 3,5 Japón; y 31,5 el resto. La temperatura de la Tierra está aumentando y 2017 tiende a batir records desde que comenzaron los registros en el siglo XIX porque se acerca al límite del acuerdo climático del año pasado de París que establece un aumento promedio de dos grados centígrados por año o menos. China va tomando conciencia de su responsabilidad y está planificando la fabricación de vehículos eléctricos en cantidad, mientras EEUU por su lado contamina cada vez más.

La administración actual del partido político republicano de EEUU reniega del tratado del Medio Ambiente de la ONU, o Acuerdo de París, que entró en vigencia el 4 de noviembre de 2016, y niega o muestra indiferencia ante la evidencia científica del calentamiento global, y apronta todos los medios para remover controles legislativos que hasta ahora habían mantenido a raya los perennes intereses corporativos estadounidenses de aumentar la extracción y comercialización de carburantes cuyo uso, sobre todo en la generación de electricidad, contribuye al calentamiento global y contamina la atmósfera al producir dióxido de carbono o CO2 en detrimento de la salud de los habitantes del mundo. También perjudica irreversiblemente la fauna, la flora y los acuíferos de regiones donde extiende oleoductos y otros medios de extracción y transporte de cobertura continental. La revista Earth System Science dice que las emisiones mundiales de CO2 crecerán 0,2% este año, cuando deberían disminuir.

Según el NYT, informando desde Shenzhen, dice que China es una poderosa razón para que los fabricantes de automóviles del mundo estén acelerando la planificación de la producción en escala de vehículos eléctricos. El gobierno de China quieres ganarles y para el efecto está invirtiendo en grande. Detroit, Yokohama, Seul, Stuttgart y otros se aprontan ante el empellón chino en pos de no quedar rezagados en el mercado más grande del automotores que es China… y allende, dado que los vehículos chinos se venden en muchos países a precios competitivos. Para 2025 China quiere que uno de cada cinco vehículos vendidos localmente sean eléctricos.

En septiembre de 2017 el gobierno chino dictaminó que los fabricantes extranjeros tenían que ofrecer más vehículos eléctricos si querían seguir vendiendo motores de gasolina. La idea oficial es que el motor de gasolina pase a la historia a la brevedad posible. El ejecutivo de ventas y mercadeo de Volkswagen, Jürgen Stachmann, que recientemente visitó Shangai, es citado diciendo que su compañía se ve en una encrucijada en el desarrollo y producción de automóviles en China teniendo en cuenta el mercado global. Seguramente se refiere a que el mercado global exige pero no tanto ni tan pronto como el chino que, dadas sus dimensiones, tamaño y número de sus ciudades, enfrenta niveles de alta contaminación, únicos en el mundo.

China ha revolucionado industrias en el pasado: acero, vestimenta, encajes, vehículos, trenes y otras en base a una combinación de apoyo gubernamental, empresa privada, mano de obra barata, un mercado interno inmenso y creciente, y un renminbi o yuan subvalorado que ha ayudado a exportar por décadas. Hoy compite exitosamente en las industrias aeólica y termo-solar. La de vehículos eléctricos de todo tipo no sería ajena a sus posibilidades sobre todo ahora que el gobierno centralizado y políticamente dictatorial se afianza más que nunca… con trascendencia nacional e internacional económica y política sobre todo en Corea del Norte, Formosa, Hong Kong, los mares del sur de China, su demanda de materias primas y su renovado protagonismo en el convenio comercial Asia Pacífico que el gobierno de Trump ha echado increíblemente por la borda dando luz verde y desde luego vigor y albedrío al tino comercial chino que de dormido no tiene nada… ni menos ahora que los tiene en bandeja.


Kurdistán iraquí merece la independencia

octubre 10, 2017

 

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Kurdistán iraquí de 40.643 kilómetros cuadrados y 8,5 millones de habitantes, autónomo dentro de Irak, celebró un plebiscito a fines de septiembre de 2017 en el que el voto independentista ganó el 92 por ciento. Es una región democráticamente estable y organizada dentro de la inestabilidad política de Irak el cual se mantiene gracias a la ayuda externa sobre todo de EEUU, a los triunfos bélicos que va alcanzando contra el ISIS, y a la habilidad perenne de mantener relativamente satisfechas a las colectividades musulmanas sunitas, shiítas y desde luego kurdas que pueblan Irak, aunque Kurdistán es un caso aparte sobre todo ahora con el resultado de este plebiscito ante el cual el primer ministro de Irak, Haider al Abadi, ipso facto amenazó con enviar fuerzas armadas iraquíes para contrarrestarlo aunque luego escuchó consejo, recapacitó y declaró que no quería guerra entre iraquíes. Irán, Turquía y las milicias iraníes shiítas que están en Irak también mostraron alarma ente el resultado del plebiscito e incluso blandieron amenazas financieras y de hecho que hasta el momento no han pasado a los hechos aunque Irán movilizó tanques y Turquía dijo que iba a cortar el flujo del oleoducto kurdo. Los kurdos a su vez, y ante tales reacciones, dijeron que “no buscaban la libertad inmediatamente”… aunque es obvio que difundieron ante el mundo su preferencia por la independencia lo que no deja de ser un clamor justo dada la historia única que los caracteriza.

Derrotado el imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, Inglaterra y Francia se repartieron el Oriente Medio y, en el Tratado Sykes-Picot, omitieron por descuido monumental hacer de Kurdistán un país… lo que hoy es reclamo justo de su presidente y su pueblo. Kurdistán iraquí está al sur de lo que históricamente se conoce como el gran Kurdistán cuya población, que se remonta a la época romana, se extiende en porciones territoriales de todos los países vecinos: Irán al este, Turquía al norte con más de la mitad del territorio, Siria al oeste y, el sur ocupa parte del norte de Irak hasta Kirkuk. Todos pendiente de lo que los kurdos hagan. Su capital es Erbil y su presidente de facto es Bazoud Barzani. Su moneda es el dinar iraquí. Tiene un ejército de hombres y mujeres, o Pashmerga, que se ha destacado en las luchas contra el ISIS en el norte de Irak, y en el sur sobre todo por la toma de los pozos petroleros de Kirkuk en 2014, luego de que el ejército iraquí hubo emprendido la retirada.

EEUU, el Reino Unido y otros países, excepto Rusia e Israel, se han opuesto a la independencia kurda aunque, en vista del resultado del voto, han intervenido para calmar los ánimos e impedir, entre otras cosas, el bloqueo aéreo que en su momento hizo cancelar vuelos comerciales a Erbil. Irán, que controla milicias que luchan en Irak contra ISIS, ha amenazado con avanzar sobre Kirkuk cuyo petróleo es crucial para la economía de Kurdistán. Los kurdos del norte han construido por Turquía un oleoducto hasta el Mediterráneo que permite la exportación. Por otro lado el comercio entre Erbil y Ankara alcanza diez mil millones de dólares al año y el presidente Erdogan de Turquía prefiere no entorpecerlo pese a las endémicas escaramuzas entre kurdos y turcos.

Kurdistán tiene hoy una economía fuerte que se basa en el petróleo. Su población tiene un nivel de vida 20% más alto que el resto de Irak; además registra las más bajas tasas del pobreza y el más alto nivel de vida. Es una región organizada y segura que mantiene su propias relaciones exteriores y es sede de consulados de EEUU, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Suecia, Rusia y Holanda lo que hace que el actual gobierno de Irak no vea con buenos ojos una posible independencia de Kurdistán que, junto con Israel, son las únicas democracias estables de una región convulsa y violenta donde el fanatismo ha demostrado ser infame con la población civil que se ha visto obligada a emigrar por millones sobre todo a Europa… y lo continúa haciendo.


Arabia Saudita y la mujer

octubre 3, 2017

 

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Arabia Saudita o Saudí de 32 millones de habitantes es un reino musulmán sunita wahhabi donde todavía se impone estrictamente la ley religiosa Sharia… que sobre todo trata mal a la mujer y peor a las musulmanas pobres, lo que viene a ser una incongruencia en una sociedad jerárquica millonaria por la exportación de petróleo cuyo monopolio de producción, refinamiento y comercialización, ARAMCO, pertenece al Estado y éste es la casa de Saud, hoy del rey Salmán bin Abdulaziz. Se trata de una de las veinte principales economías del mundo. La monarquía moderna fue fundada por Abdulaziz bin Saúd, quién conquistó y llegó a la unificación en 1902 con la toma de Riad, capital del reino. La Arabia Saudí moderna es de 1932. Es una de las seis monarquías absolutas del mundo. En Arabia Saudí está la gran Mezquita de la Meca y la Mezquita del Profeta, en Medina, lugares sagrados donde está prohibido el ingreso de no musulmanes o infieles.

En 2017 la mujer es todavía considerada inferior al hombre y donde vaya, sea hospital, médico, o de compras, necesita un custodio masculino que generalmente es un pariente. La mujer, de mostrarse en público hoy, debe llevar el burka o prenda de tela que debe cubrir toda la humanidad femenina a la manera de cortina, incluyendo la cabeza, con una abertura a la altura de los ojos que permita la visual, lo que no solamente debe resultar sumamente incómodo sino cruel, injusto y costoso a la sociedad. Esclavizar a nadie nunca ha sido ni será productivo.

La poligamia es permitida en el orbe musulmán desde el siglo séptimo d.C. en que surgió Mahoma (570-632 d.C.), el último profeta, según el Islam, que escribió el Corán o libro sagrado de los musulmanes. Las trece esposas de Mahoma se consideran “madres de los creyentes”, frase que se usa hasta hoy como signo de respeto como lo instruye el Corán 36:6: “El Profeta está más cerca de los creyentes que éstos a ellos mismos. Y las esposas de aquél son las madres de éstos”. Históricamente la vida de Mahoma se divide en dos épocas: la estancia en la Meca, ciudad al oeste de Arabia, o pre hégira o migración (570-622 d.C.); y pos hégira en Medina (622 hasta su muerte). El Profeta fue monógamo los primeros 25 años de su vida. Al morir su primera esposa, se casó mayormente con viudas. Contrajo solo dos matrimonios antes de la hégira a Medina. De las trece esposas de Mahoma, por lo menos dos, Rayhana bint Sayd y María al-Qibtiyya fueron concubinas, aunque todavía se debate si las dos devinieron esposas. De las trece esposas o concubinas, al parecer solo dos le dieron hijos, hecho que no deja de llamar la atención.

Según el NYT, un informe preparado por la Shura o Legislatura Saudí en 2011 enunciaba que “permitir a la mujeres conducir vehículos llevaría a éstas a la pornografía, prostitución, homosexualidad y divorcio.” En septiembre de 2017… un religioso saudí previno que “las mujeres no debían conducir porque tenían medio cerebro comparado con el del hombre… y solo un cuarto cuando iban de compras”. Así, hasta septiembre de 2017 y por ley, no se permitía a la mujer conducir un automóvil lo que… ¡notable! acaba de modificarse: a partir de mediados de 2018 las mujeres árabes sauditas ¡podrán conducir!… permitiéndoseles solicitar licencia desde octubre de 2017. Se trata del único país del mundo que no ha permitido conducir a la mujer. Todavía falta ver el asunto del “custodio” porque sin él quizá no pueda conducir. Otra cosa son los 800.000 choferes que quedarán cesantes. Si en el siglo XIX la bicicleta liberó a la mujer occidental, quizá el automóvil lo haga hoy por las saudís.

Pero lo que al parecer ha impulsado el cambio es el convencimiento de que depender del petróleo no será suficiente, y que la integración plena de la mujer en la economía es impostergable. De ahí el basto plan Aramco IPO, o Visión Saudí 2030, impulsado por el Príncipe Heredero de 36 años, Mohámed bin Salmán, que ojalá impulse la religión a practicar cero inquina contra la mujer.


Afganistán indómito por sentencia histórica

septiembre 6, 2017

 

por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

En 1879, cuando Bolivia empezaba la Guerra del Pacífico en parte por maquinaciones de ingleses, Afganistán se veía invadida por ingleses que guerreaban con rusos en lo que se llamó “la gran jugada” de hegemonía y dominio. En la guerra fría Rusia y guerrilleros afganos ayudados por EEUU guerrearon por años lo que resultó en la salida de los rusos en 1989. Y ahora en 2017, la “guerra de terror” continúa. El presidente de EEUU decide aumentar el aporte bélico a Afganistán.

La República Musulmana de Afganistán está en el centro-sur de Asia, tiene 652.864 Km cuadrados mediterráneos montañosos al norte donde está el Indo Kush y los Himalayas, tiene 33 millones de habitantes y un PIB de $66 mil millones (Bolivia tiene 11.411.000 habitantes y un PIB de $40 mil millones). Hoy el gobierno de Kabul lucha, con la ayuda de EEUU y otros países, contra el Talibán que ostenta la ley Sharía. También lucha contra el ISIS. Llamada desde hace siglos “el panteón de imperios”, Afganistán es un dechado de etnias que por siglos han guerreado entre sí lo que ha sido tentación de ingleses, rusos y estadounidenses que históricamente han encontrado aliados en un grupo u otro con la intención de doblegar a los demás, pero han fracasado.

Según el London Fin. Times, el 31 de agosto políticos y escritores afganos se reunieron para celebrar el aniversario del día de la unión de las tribus Baluch y Pushtun, pero la celebración fue queda porque el año pasado en un discurso de esa fecha se dijo que ambas tribus estaban siendo víctimas de “enemigos comunes”, sin detallar lo que es “común” en esos lares porque el amigo de hoy puede devenir en el enemigo de mañana y viceversa dependiendo de alianzas de conveniencia temporal que no cambia desde hace siglos. El historiador griego Herodoto escribió sobre los Pushtun en el siglo V a.C. Los Tajiks, segundo grupo más numeroso después de los Pushtum, son también antiguos. Dos millones y medio de Uzbecks viven en las zonas montañosas del norte. El mismo número de Hazaras viven en el medio del país al oeste de Kabul la capital. Menor número de Punjab y árabes, entre otros, viven en los valles y colinas del sur.

Hoy, catorce grupos étnicos viven en Afganistán. Cada uno es protegido por la Constitución y es mencionado en el himno nacional. Pero la influencia extranjera ha modificado el devenir sobre todo en el ámbito religioso. La mayoría de los afganos son musulmanes sunitas, pero los Hazara devinieron musulmanes chiís por influencia de los persas Safavid. Los Sijs de India también encontraron audiencia. La mitad de los afganos habla Dari, una forma de Farsi. Muchos Tajik viven en poblados a lo Irán. Los Baluchis viven ruralmente.

Estas diferencias han sido exacerbadas por la política. Los intentos de los Pushtun por unificar el país en el siglo XIX causó resentimiento en otros grupos, en tanto que potencias extranjeras amplificaron esas diferencias. Más tarde el Irán religioso chií apoyaba a las milicias Harara que luchaban contra los rusos en los 1980, en tanto que Arabia Saudita, sunita, y Pakistán, apoyaban al Pushtun talibán.

El tribalismo ha hecho que la gente sea mucho más regionalista que nacionalista. Los políticos regionales defienden a su región no así a su país lo que favorece el nepotismo y perjudica el interés nacional. Disputas étnicas del Parlamento a menudo terminan en pugilatos. Estudiantes de la Universidad de Herat pelean por imponer un idioma u otro en los letreros. Las estaciones de radio despiden a locutores que aludan regionalismos. Las tropas Pushtun rehúsan combatir a talibanes Pushtun. Y al gobierno central no le queda más que intentar aunar la nacionalidad. Fomentar el odio étnico hoy es penado por ley, y los nuevos carnets de identidad destacan la unidad nacional. Pero la mayoría de los afganos continúa resintiendo, cual sentencia histórica imperecedera, la presencia de “enemigos comunes” que amenazan a las legendarias etnias.


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