La “Constitución vitalicia fue una opción de Simón Bolívar

noviembre 14, 2017

 

La “Constitución vitalicia” fue una opción de Simón Bolívar

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

El 21-II- 2016 Bolivia votó en contra de la reelección de SE, Evo Morales. Apelar a la posibilidad de una nueva candidatura, recurriendo increíblemente a la Constitución redactada por el Libertador en 1825, es desconocer la historia ya que esa Constitución fue inmediatamente cuestionada. El historiador Alcides Arguedas (1879-1946), en Historia de Bolivia, “Fundación de la República”, dice: “El proyecto de constitución y el reconocimiento por el Perú de la independencia de Bolivia fueron enviados por el Libertador el 25-V-1826… y llegaron a Chuquisaca el 14-VI cuando el congreso estaba en plenas labores…” Sucre leyó los 152 artículos… y se discutió el art. II “referente a la inviolabilidad del presidente, y que ocupó varias sesiones… por la multiplicidad de pareceres… con Calvo pidiendo cuántos deseaban la presidencia vitalicia. La proposición, fue rudamente combatida y desechada, tanto por estar en manifiesta contradicción con los principios netamente republicanos y democráticos y… porque iban a poner vallas a las ambiciones de mucha personas que…dada la ignorancia y el oscurantismo de las masas, se creían con legítimo derecho a dirigir los negocios del país…”

Enrique Finot (1891-1952), en su Nueva historia de Bolivia (1964) dice: “Tanto en Bolivia como en el Perú la constitución “Vitalicia” fue recibida con reservas y constituye el principio de la propaganda contra el autor.” Antonio Díaz Villamil (1897-1948) en su Historia general de Bolivia (7ª edición) dice: “Esta constitución llamada ‘vitalicia’, era muy semejante a la que el mismo Bolívar había dado a Colombia y Perú… tenía todos los visos de gobierno monárquico. Lo que no se avenía con el frenético espíritu republicano democrático que caracteriza a los altoperuanos.” El historiador peruano Luis Alberto Sánchez (1900-1994), en Breve historia de América (1965): ”Impelido por adversas circunstancias, Sucre se vio obligado a dimitir el 14-IV-1828, dejando en su lugar al general Urdininea. El cual no titubeó en firmar el Tratado de Piquiza con [el peruano] Agustín Gamarra (6-VII-1828), corroborando la extinción del régimen bolivariano. …El 24-V- 1829… Andrés de Santa Cruz ocupaba el gobierno y desconocía la constitución Boliviana.” El ensayista-historiador español Salvador de Madariaga (1886-1978) en Bolívar, tomo II (1959), dice: “En la Carta a Santander (XII,1825) describe Bolívar la Constitución que había redactado para Bolivia, y aún para toda América: ‘Estoy haciendo una constitución muy fuerte y muy bien combinada para este país, sin violar ninguna de las tres unidades, y revocando, desde la esclavitud abajo, todos los privilegios… Se califica a los ciudadanos por sus calificaciones y no por su fortuna. El que no sabe escribir ni paga contribución, ni tiene oficio conocido, no es ciudadano.’ La constitución era pues equivalente a una monarquía cuya línea determinaba el primer presidente.”

Bolívar, vaticinando, en Carta de Jamaica (IX, 1815), decía: “… las provincias americanas se hallan lidiando por emanciparse; … algunas se constituirán… en repúblicas federales y centrales; se fundarán monarquías casi inevitablemente en las grandes secciones, y algunas serán tan infelices que devorarán sus elementos, ya en la actual, ya en futuras revoluciones; que una gran monarquía no será fácil consolidar; una gran república imposible.” De ahí que emular al Libertador, en 2017, sea ahistórico y… bochornoso.


¿Solo Ingavi y Ñancahuazú?

octubre 18, 2017

                                                      

                                                            Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

He leído recientes artículos que dicen que las fuerzas armadas de Bolivia solamente ganaron las batallas de Ingavi (1841) y Ñancahuazú (1967). Claro que éstas se ganaron para gloria de las fuerzas armadas de Bolivia, pero hubo otros triunfos a partir de 1825. Ni hablar de los triunfos de altoperuanos y orientales de lo que vino a ser Bolivia entre 1810 y 1825, desde Aroma en 1810 hasta La Tablada y Cachimayo en 1817. Sebastián Ramos fue un cruceño que defendió con sus medios la frontera boliviana de los embistes brasileños en los años 1830. Estos y otros allanaron el camino a sangre y fuego que luego completaron Bolívar, Sucre y docenas de oficiales y tropa colombianos, venezolanos, peruanos, argentinos, alemanes e irlandeses que lucharon tanto por la Independencia como por Bolivia después de 1825.

 Las FFAA de la Bolivia independiente estuvieron en la Batalla de Yanacocha, 13 de agosto de 1835, entre Andrés de Santa Cruz, presidente de Bolivia, y Agustín Gamarra de Perú, que ganó el boliviano en parte porque la tropa indígena abandonó a Gamarra. Luego vino la batalla de Socabaya, 7 de febrero de 1836, entre Andrés de Santa Cruz y el autoproclamado Felipe S. Salaverry de Perú. Si bien hubo dos contingentes peruanos, la mayoría fue tropa boliviana al mando de los oficiales Otto Felipe Braun, Guillermo Miller y José Ballivián. El triunfo boliviano fue pleno sobre todo por las decisiones de campo de Braun y Miller. Hubo cientos de bajas bolivianas. Santa Cruz fusiló a Salaverry y otros oficiales. El biógrafo de Salaverry, Manuel Bilbao, años después entrevistó a Santa Cruz en su destierro de Versalles quién dijo que no debió haber ordenado fusilar a Salaverry.

 El combate de Iruya, Salta, Argentina, 11 de junio de 1838, fue un triunfo del coronel boliviano Timoteo Raña que, bajo el mando del general alemán al servicio de Bolivia, Otto Felipe Broun, neutralizó el empuje de la división del coronel argentino Manuel Virto que, agotado, optó por la retirada. El combate de Montenegro o de la cuesta de Coyambuyo, Bolivia, del 24 de junio de 1838, donde los soldados bolivianos, de 260 a 1900, al mando de Otto Felipe Broun, después de caminar 20 días por cerros y quebradas, cargaron sobre los 750-800 argentinos y los derrotaron. Iruya y Montenegro fueron triunfos de las armas bolivianas.

 El triunfo del Escuadrón de Caballería “Francotiradores Vanguardia”, de 70 tupizeños, cotagaiteños y tarijeños, al mando del coronel Rufino Carrasco (de Talima, Tupiza), en el combate de Tambillo, el 6 de diciembre de 1879, fue categórico. El Escuadrón era de la V División o “División Perdida” comandada por Narciso Campero Leyes que dicho sea de paso nunca entró en acción por rarísima decisión del presidente Hilarión Daza. Carrasco, enterado de la derrota de Jaime Hoyos y sus cuarenta irregulares en Río Grande, con permiso entró en acción atravesando el difícil paso de Tocopincha y tomar Chiuchiu el 25 de noviembre de 1879. El 6 de diciembre Carrasco atacó a los chilenos en Tambillo, San Pedro de Atacama, y triunfó. Pidió refuerzos a Campero que nunca llegaron. Se replegó a Potosí.

 La batalla de Bahía, hoy Cobija, Pando, 11 de octubre de 1902, entre los ejércitos de Bolivia y Brasil. fue un triunfo boliviano porque si bien se perdió El Acre por falta de gente y medios, se defendió Cobija de la invasión brasileña que ya había sido retada por esfuerzo propio de Nicolás Suárez y sus trabajadores de barracas que habían sido invadidas. Bruno Racua Chimay, paceño de Ixiamas y conocedor de lo que se llamó el Territorio de Colonias, hoy Departamento Pando, tuvo un papel determinante en el triunfo boliviano ya que con flechas incendiarias desconcertó a los brasileños que optaron por retirar el sitio de Bahía quedando la frontera en el río Acre que incluso hoy separa Cobija de Brasilea. Racua Chimaya es oficialmente héroe nacional y urge reconocerlo una y mil veces como tal… sobre todo en las salas de clase.


El agua puede escasear

marzo 19, 2017

 

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

El agua puede escasear en América del Sur porque estamos alborotando los “ríos aéreos”. Bolivia y los territorios de países del este de la cordillera de los Andes dependen del Océano Atlántico para abastecerse de agua año redondo ya que el Océano Pacífico no la provee. De allí que la costa suramericana del sur de Perú, hasta el sur de Atacama y el norte de Coquimbo en Chile, sea desértica. Se trata de la zona seca que mayormente colinda con el territorio de Bolivia.

Las forestas amazónicas e incluso árboles individuales de Brasil, el oriente de Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela absorben carbón y emiten oxigeno, en tanto que refrescan y reciclan el agua de lluvia que acumulan porque la condensan y la convierten en grandes y perennes flujos que ascienden a la atmósfera en inmensas cantidades formando nubes que el viento marero del atlántico, soplando hacia el oeste, las lleva hasta los Andes mojando así todo el trayecto, y abasteciendo de agua el vasto este de la cordillera, a todas las ciudades y poblaciones, campos y cuencas que se encuentren entre los Andes y el Atlántico.

El geógrafo Alan Forsberg, que conoce de cerca la situación boliviana, postula que el monto de agua de este gigantesco fenómeno amazónico natural alcanza 20.000 millones de toneladas de agua o 20 kilómetros cúbicos que van del suelo a la atmósfera cada día, lo que supera el total de flujo que el Río Amazonas vierte en el océano Atlántico también en un día. Se trata de verdaderos “ríos aéreos” que se desplazan de este a oeste en frentes amplios… y que riegan nuestra pervivencia, diría el experto… y lo ha venido repitiendo en Bolivia donde el afán empedernido de “desarrollo económico a como dé lugar”, sobre todo en la zona amazónica, desforesta poco menos que desaforadamente ignorando la importancia de las selvas bolivianas no solamente para abastecernos de agua, sino para absorber dióxido de carbono (CO2) y generar oxígeno, procesos que tanta falta hacen para detener el calentamiento climático que viene haciendo daño planetario desde hace décadas.

La ingeniera ambiental Katherine Jesús Hurtado, con datos de 2012, postula que el funcionamiento de motores de vehículos en Santa Cruz de la Sierra (hasta el Séptimo Anillo) genera casi dos veces más CO2 que lo que absorben los árboles que en ese momento alcanzaban un promedio de 340 por hectárea. Lo que significa un deterioro innegable y progresivo del aire que la gente respira por su calentamiento. Quizá los vientos que caracterizan la región alteren para bien los guarismos aludidos. De todas maneras la plantación de árboles debería ser un cometido perenne de las autoridades y de la población en general no solamente en Santa Cruz donde la tala de árboles también es una constante en pos de parcelaciones de terrenos para el “desarrollo” suburbano sin una significante participación de la autoridad que vigile y preserve los corros de árboles y las forestas.

En el compendio Global Environmental Change, veintidós expertos en cambio climático ilustran con amplios ejemplos el beneficio refrigerante del planeta que ofrecen los árboles. Los científicos comprobaron la validez del postulado, hoy generalizado, de que los árboles y las forestas influencian las lluvias. Los expertos insisten en que el agua, y no el carbón, debería ser la razón principal de la conservación de árboles y desde luego las forestas del Oriente de Bolivia que hogaño está siendo dilapidadas en pos del cultivo de soya y otras cosechas que también necesitan agua.

Las forestas y todo árbol en sí tienen que ver con la temperatura, la humedad, las lluvias y la velocidad del viento de un determinado territorio a menudo inmenso. La relación entre la desforestación y el calentamiento climático hasta ahora ha sido venida a menos lo que incita a la reflexión de cualquier persona medianamente consciente de que la Amazonía… es un pulmón importante y único del planeta Tierra… que urge cuidar sobre todo sembrando árboles y preservando los que hay.


Se desforesta pero se siembra cocales

marzo 1, 2017

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

La tala perniciosa de bosques en las selvas de Bolivia ha aumentado en forma alarmante y no hay quién le ponga coto. Mientras tanto el gobierno de Bolivia, obsesionado con el campo, autoriza siete mil hectáreas adicionales para el cultivo de cocales en El Chapare aduciendo un posible uso industrial de la coca que hasta el momento ha probado ser una quimera… y un sucedáneo de producción de cocaína con entretelón político sobre todo ante el peso popular del 21F y el no a la reelección de S.E. quién, además, se ha mostrado molesto por atrasos en la construcción de la planta hidroeléctrica San José que ¡ahá! también está en El Chapare. Todo esto mientras la exportación de quinua cae veinticinco por ciento en 2016, por ahí van el sésamo y la chía.

Hace una década el movimiento “Salvemos la selva húmeda” logró disminuir la deforestación en la cuenca del Amazonas sobre todo en Brasil, pero la tala ha vuelto con vigor incluso en Bolivia para satisfacer la demanda de soya y otras cosechas en detrimento de (1) la biodiversidad de los bosques que urge conservar, y (2) la lucha contra el calentamiento climático. Los bosques generan oxígeno que contrarresta el efecto negativo de dióxido de carbono, CO2, que contribuye nocivamente al calentamiento de la atmósfera y a la acidificación de los océanos.

El diario The New York Times del 27 de febrero decía que hace unos meses un representante de Carhill llegaba a la localidad de Colonia Berlín, en el oriente boliviano, con una tentadora oferta de comprar soya que por esa zona la cultivan los menonitas que al parecer vienen talando bosques desde hace cuarenta años. La oferta incluía la construcción de un depósito y la instalación de una balanza de modo que las ventas de soya fueran directas a Carhill.

El gigante estadounidense en su página web dice que está decidido a terminar con la deforestación en Bolivia y Brasil, reduciéndola a la mitad hasta 2020 y eliminándola hasta 2030. También dice: “Nuestro trabajo en deforestación está relacionado con nuestras metas de incrementar la seguridad alimentaria y mejorar el nivel de vida de los agricultores.”

¿Será? Carhill es tan grande que quizá la mano derecha no sabe lo que hace la izquierda, o prefiera no saberlo. Desde ya hasta 2030 se puede acabar con los bosques orientales bolivianos a un costo inconmensurable tanto para la ciencia y los posibles remedios que los bosques albergan, como los muy necesarios antibióticos que hoy hacen falta más que nunca para combatir bacterias resistentes a los medicamentos conocidos. Carhill es comprador de soya a como dé lugar.

El diario estadounidense añade que el presidente Morales de Bolivia, un socialista, propugna la “soberanía alimenticia” pero descuida la protección de bosques al proclamar la necesidad de deforestar catorce millones de acres hasta 2025 para convertirlos en áreas de cultivo que seguramente ha de incluir soya de exportación. Luego cita a la escuela graduada, Insead de Fontainebleau, Francia, diciendo que los niveles de emisión de gas invernadero de Bolivia exceden los de varios países europeos pese a tener un ingreso per cápita inferior.

La deforestación causa más del 80 por ciento de la emisiones de dióxido de carbono de Bolivia. ¿La causa principal? El cultivo de soya, la mayoría de exportación, que ha aumentado más del 500 por ciento desde 1991 alcanzando a cubrir 3,8 millones de hectáreas en 2013. El artículo incluso cita al Director Ejecutivo de Instituto Boliviano de Investigación Forestal diciendo que: “el bosque se considera terreno inservible que necesita convertirse en servible”… “la presión tras el desarrollo económico es muy fuerte.”

De ahí a conversar de ciencia y medicinas, y del efecto invernadero que acosa al planeta, con los bolivianos que persiguen el “desarrollo económico” a como dé lugar, quizá sea mucho pedir en un país donde la falta de educación seria de todo nivel ha dejado históricamente qué desear y continúa dejándolo.


¿Cambiar la letra de los himnos?

febrero 16, 2017

 

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

 

Alguien sugirió al presidente constitucional de Estado Plurinacional de Bolivia cambiar la letra de los himnos que tengan referencia a nuestra herencia española, lo que me parece un desacierto y hasta una perogrullada de marca mayor porque sangre española, de una proporción u otra, la tenemos la mayoría de los bolivianos incluyendo los que apelliden Morales que, por si las moscas, es categóricamente español y, seguramente, de un árbol genealógico donde hay buenos, menos buenos y malos como es el caso de todos los apellidos tanto de origen español como de origen aymara, mexica, leco o escandinavo. Otra cosa es que en Bolivia lo ignoremos como ignoramos mucho de nuestro pasado porque no lo estudiamos cuando deberíamos estudiarlo para hablar con un mejor conocimiento de causa.

Si de españoles peninsulares, criollos y mestizos idóneos y hasta de comportamiento heroico se trata, en cualquier momento histórico tanto del continente americano como de lo que vinieron a ser los virreinatos del Perú, Río de La Plata y luego Bolivia, el número de “españoles” o americanos con apellido español o sangre mestiza, que sacrificaron vida y hacienda por el bien de los demás sean estos españoles o indígenas, es ingente.

Para empezar habría que recordar los célebres sermones del 21 y 28 de diciembre de 1511 del dominico fray Antonio de Montesinos (español), pronunciados ante conquistadores y encomenderos también españoles en la isla Española, en los que condenó airadamente el maltrato que recibían los indígenas por parte de los europeos, sermones que dieron pie a cuatro cosas: (1) el comienzo de la cruzada que siguieron otros españoles durante siglos en pos de la defensa de los derechos de los indígenas americanos; (2) el inicio de la pugna ético-religiosa, en defensa del indio, de fray Bartolomé de Las Casas que tomó buena parte del siglo XVI; (3) las Leyes de Burgos emitidas por Carlos I de España, V del imperio Absburgo, a las que seguirían las Leyes Nuevas y Las leyes de Indias todas muy españolas y en defensa del indio americano; y (4) la leyenda negra difundida sobre todo por ingleses y franceses contra España.

El profesor de Universidad de Harvard, Lewis Hanke, considerado el padre de los estudios históricos iberoamericanos en EE.UU. y autor de su clásico La lucha por la justicia en la conquista de América (1949) y de La ciudad imperial de Potosí (2012), deberían ser lectura obligada para quienes opinen y busquen sopesar el mérito de miles de españoles, criollos y mestizos de España y América que rompieron espadas físicas, intelectuales y jurídicas en defensa de los indígenas americanos, de la ley y el orden. “La conquista y colonización de América fue un violento choque de civilizaciones, y si el español no pudo respetar la de los indios, por lo menos hizo un esfuerzo para comprenderla. Ningún otro pueblo lo hizo.” Opina el profesor argentino, Enrique Anderson Imbert, en su Historia de literatura hispanoamericana (1954).

La rebelión de Tupac Amaru a fines del siglo XVIII en el Alto Perú tuvo ¡ojo! …tropa mestiza y criolla que desistió luego de las victorias realistas. Los jesuitas, mayormente españoles, fundaron once misiones en Moxos y Chiquitos en el Oriente boliviano, empezando con San Francisco Xavier, 1691, y culminando con Santo Corazón, 1760, demostrando que el esfuerzo comunitario aunado gesta paz y progreso entre europeos y oriundos americanos… que duró hasta 1776.

La verdad es que tanto bolivianos indígenas como mestizos, de ayer y de hoy, devenimos de una historia común que urge estudiar para evitar la repetición de errores y tonterías. Generar discordia por “razones históricas” de “españoles” y “los demás” es erróneo y hasta indigno con nuestros antepasados muchos de los cuales han pagado alto precio por darnos lo que tenemos empezando por el territorio y sobre todo la posibilidad de hacer un país mejor para todos. Es la única forma en que otros países nos empiecen… ¡a tomar en serio!

El autor es miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua.


Hacia un código de ética

febrero 11, 2017

 

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

La semana pasada el Presidente del Estado Plurinacional reconoció públicamente la existencia de algo repetido a voces desde siempre por el pueblo de Bolivia de todo ámbito, nivel y solar: la incesante corrupción estatal, edil, provincial y cantonal de todo rango. Habló de los poderes ejecutivo y legislativo y en general de todas las reparticiones de gobierno nacional y local (creo que no mencionó al poder judicial), y de la elaboración de un código de ética que se aplique sobre todo a los niveles inferiores del aparato estatal donde pululan los trámites y las corruptelas de toda índole perennemente y en prácticamente todas las instituciones públicas. Quién no ha recurrido a un “tramitador” para que complete algún trámite en Bolivia.

La Coordinadora Nacional para el Cambio (Conalcam) al parecer ha de tener la intrincada e histórica tarea de elaborar un Código de ética para combatir la “microcorrupción” que afecta sobre todo a los que menos tiempo y recursos tienen, aunque la muy posible macrocorrupción, asociada a la minería (minas en las faldas del Illimani y otras), y a empresas privadas que estando vinculadas a funcionarios públicos logran contratos de construcción, entre otros, una y otra vez.

Algunos creemos que Conalcam podría empezar instaurando un sistema de exámenes escritos de materias básicas como aritmética, gramática, geografía e historia de Bolivia de modo que los que pasen tengan acceso a llenar los demás requisitos del cargo por más relativamente bajo (o alto) que sea. Con el tiempo la pauta podía ser recogida por la empresa privada, por la universidades y escuelas primaria y secundaria del país lo que sería una manera práctica de educar y conformar el trasfondo ético del boliviano. Una fórmula aplicable a un costo burocrático mínimo en pos de un logro mayúsculo y perenne.

El 3 de febrero de 2017 el diario La Palabra de Trinidad, Beni, en una columna de opinión decía acertadamente que en Bolivia “todavía los sistemas educativos no han podido mostrar una forma de generalizar el gusto por la lectura, todavía no han encontrado la mano para pelear con el Internet.” También decía que Bolivia, según la ONU, es país colero en el mundo en cuanto a la lectura. ¿La razón?

Algunos creemos que es la falta masiva de asociación entre el estudio que incluye la lectura, y las oportunidades de trabajo competente y desde luego honesto… para lo que también es necesario un sueldo que alcance para vivir… que puede ser que sea “otro cantar”, pero en última instancia todos deberíamos saber que la “microcorrupción” existe en Bolivia en gran parte porque un sueldo estatal de “nivel inferior” apenas alcanza para vivir decentemente… y eso.

Como inicio, yo creo que valdría la pena que Conalcan iniciase su difícil tarea elaborando un cuestionario con preguntas cambiantes básicas como “qué extensión territorial tiene la Bolivia actual”, “cuantas letras tiene el alfabeto castellano”; “si el ejército de Bolivia ganó o no una batalla o combate en la Guerra del Pacífico de 1879”; “quién fue el primer presidente Boliviano de Bolivia”; “cuándo se acentúa el monosílabo TI”; “dónde se sitúa la isla en la novela boliviana La isla del cruceño Manuel María Caballero”, etc. (Importante este “etcétera”).

Tanto el mejor fútbol como la honradez se forman conociéndose cada vez mejor uno mismo, su medio y circunstancia. Conociéndose se logra conocer mejor a los demás y sobre todo “lo demás”.

Insisto, está muy bien empezar de nuevo e intentar hacer culto a la ética funcionaria… que mucha falta hace. Pero la forma de desarrollarla con la esperanza de que se afiance, crezca y cunda es más difícil de lo que parece. La manera de proceder con un “Código de ética” no solamente es un reto al conocimiento, sino que también es un reto al “saber ser”… como lo demanda y merece el sufrido pueblo de Bolivia y sus variadas idiosincrasias.


Once años de ruleta

enero 19, 2017

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz *

Los años de ruleta con fichas de cada uno de los bolivianos que solamente mueven unos cuantos que gobiernan, sobre todo al nivel nacional, han significado muy poco para la educación de los bolivianos. Las gobernaciones, alcandías y otros también han movido fichas en el tablero de lo que desde hace once años se apoda Estado Plurinacional y su invertebrada población.

El 22 de enero de 2006, tomando el poder, Su Excelencia (S.E.) discurseaba que para tener seguridad jurídica en Bolivia “primero tiene que haber seguridad social”… “resolviendo el problema económico, el problema de educación, el problema de empleo, fundamentalmente, para que no hayan protestas sociales”.

“Seguridad jurídica” en Bolivia no hubo y no la hay. ¿La razón? El reconocimiento poco jurídico de que una oposición política electa, libre y garantizada, supiese más que uno que gobierna, sobre todo en el Congreso Nacional y lo que éste apruebe o desapruebe en lo que va a la conformación del Poder Judicial y su independencia. La espera de casos que necesitan curso legal en Sucre raya en lo inverosímil lo que enferma a muchos bolivianos que esperan años un amago de justicia. El costo en desprestigio y dinero es incalculable.

Recalquemos: para que en Bolivia empiece a haber “seguridad social” es imprescindible tener primero “seguridad jurídica” seria, competente y expedita porque, por ejemplo, cuando un boliviano es víctima de lo que se llama “justicia comunitaria”, éste pueda hacer juicio a los perpetradores de modo que se llegue a un veredicto constitucional de un Estado Plurinacional que hasta la fecha no lo tiene.

La adicción al politiqueo lucrativo, la mentira de haber dicho que se tiene pero no se muestra títulos universitarios, la inconcebible escasez de agua potable no solamente en Cochabamba, LAMIA y sus entretelones tétricos, el narcotráfico, el contrabando también lucrativo a como dé lugar, la epidemia del crimen callejero, las colas y falta de cupos en las inscripciones escolares, la COB y sus demandas consabidas, el desorden del SOAT, entre otros, son producto directo de la falta de educación, primaria, secundaria y terciaria competente en Bolivia… y causa de la desnutrición de muchos bolivianos. El reciente logro en Abu Dhabi del Colegio Sagrado Corazón de Jesús de San Juan de Yapacaní es una notable excepción. En las pruebas PISA andaríamos coleros, como en el fútbol y en general el deporte internacional.

Es que el hecho de que una parte del pueblo se trague lo del Dakar, o que nos paliemos porque Papelbol ofrezca material ecológico, o que el renovado Código Penal sea una copia de la ley ecuatoriana… no son suficientes para decir que las cosas mejoran en Bolivia. Ni menos para decir nada de la educación. Demandar que un funcionario público tenga que hablar un idioma nativo es una aberración. Lo que más tenemos que aprender todos es un buen castellano porque lo necesitamos para comunicarnos en forma oral y escrita incluso en la función pública.

Bolivia tiene un inmenso problema económico incluyendo desde luego las plagas del desempleo y el subempleo porque mantienen a la mayoría de la población en la ignorancia lata o en la ignorancia funcional. Que se proclame políticamente que el analfabetismo ha disminuido en los últimos diez años no lleva a ninguna parte si no se complementa sistemáticamente, o sea constantemente y relevantemente, hasta silenciosamente, con estudios de primaria, secundaria y universidad serios. Lo chicos bolivianos se lo merecen, siempre se lo han merecido. Ha sido el desenfreno mal educado de los-no-chicos que tiene a Bolivia en una endémica ignorancia que en última instancia es la razón de no tener un Poder Judicial independiente de la política.

Que a uno lo fijen a un “palo santo” es falta sobre todo de vertebración educativa y, por ende, falta de país afianzado en la ley cuya existencia debería ser el antídoto del salvajismo. Las hormigas no tiene la culpa de tener hambre y todos deberíamos saberlo.

*Miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua


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