Lo que creemos es distinto a lo que somos

septiembre 10, 2019

Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Que “Su Excelencia” vuelva a ser candidato a presidente cuando se le dijo que no electoralmente demuestra que los bolivianos no hemos avanzado, aprendido mejor dicho, quizá porque nadie ha enseñado, desde la traumática revolución de 1952, pasando por las reformas agarradas de los cabellos, los campos de concentración, los exilios, Roca y Coronado, la Gulf, la calle Harrington, Ñankahuazú, Teoponte, el narcotráfico, el gas, el contrabando, la Haya, el Tipnis, las confabulaciones regionalistas y los incendios provocados adrede, et. al., y todo “administrado” por gobernantes patoteros y propensos a culpar al cúmulo de vicisitudes históricas de los pueblos de Bolivia entre las que se destaca la reciente no declaración de desastre nacional… y la increíble negación de ingreso a bomberos de Argentina.

Digo “pueblos” porque una sola actitud vital… que piense parecido y hable el mismo idioma… simplemente y hasta hoy… no ha habido… ni hay en Bolivia. Lo de “plurinacional” resume la anomalía. Y el remedio pasa por eliminar lo “pluri” y hacer un todo Nacional ante la ley producto de un parlamento decentemente electo. Con solo canchas de fútbol, aeropuerto en El Chapare, algo de caminos y de servicios de agua, escuelas sin maestros, museos de reverencia, teleféricos, gastos superfluos y sembradíos de coca, et. al., jamás llegaremos a nada que sea Nacional. Por eso no avanzamos en pos de mancomunarnos para hacer un país que empiece a serlo sobre todo estudiándose… lo que quiere decir compenetrándose.

Los que sí somos es pluri-idiosincráticos aunque todos nos inclinamos ante la tricolor (varios ante la whipala española), el himno nacional y el folclore, poco más nos une aunque las que deberían unirnos son las leyes. No todos estamos de acuerdo en que las universidades estatales, pagadas con nuestros impuestos, no enseñen redacción del castellano… ni ofrezcan licenciaturas en historia, literatura y geografía de Bolivia cuando, de enseñarlas,  los nuevos ciudadanos empezarían a enterarse quienes son y de dónde vienen, qué pisan, cómo y por qué… que harta falta hace sobre todo, pero no solamente, en el occidente del país donde todavía ¿se desvive? la mayoría de la población sobre todo rural y minera. Yo creo que vive bien desde hace miles de años. Ofrécele educación y salud y permanecerá en el terruño repleto de sus memorias, dioses e historia. No había lugares más apetecidos para trabajar y vivir bien que Catavi, Llallagua y Siglo XX antes de 1952.

Tampoco sirve prolongar la angustia nacional del llamado “juicio del siglo” que hace quedar mal a Bolivia por más de diez años. Al respecto, el trabajado libro Labrado en la memoria, del laureado periodista boliviano Harold Olmos, está siendo leído en el exterior como un retrato detallado y cruel de las abyecciones de la injusticia nacional.

En pos de pensamiento extranjero que tanto atrae a algunos gobernantes bolivianos que enaltecen a Cuba, Venezuela y Nicaragua, cito al teorista francés de centro-izquierda, Pierre Bourdieu, que en su libro El campo político, (Plural, 2001, p. 135) escribió en los años 1960: “El éxito de la política racional supone que sea comprendida y admitida por la mayoría. Cuando se pretende producir transformaciones profundas, uno no puede apoyarse solamente en la disciplina elemental del tiempo de combate, hay que convencer y persuadir, es decir, dialogar y enseñar.” Hoy, muchos bolivianos pensantes no tienen dónde invertir sus esperanzas… lo que viene a ser no solamente desgraciado sino… ¡nefasto!


Bolivia debió haber imitado a Alaska

julio 3, 2019

Bolivia debió haber imitado a Alaska

por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Mentir que Bolivia tiene gas y ofrecerlo sin tenerlo es condenable y es “escupir al cielo” porque las consecuencias caerán en la cara de los que mienten por abyecciones políticas que tienen que ver con las elecciones presidenciales del 20 de octubre que por donde se vea son anticonstitucionales y éticamente cuestionables porque van contra los intereses de Bolivia. La falacia ansía favorecer a los que disfrutan del poder desde 2005 y no quieren relevar la posta cuando lo menos tonto sería pasarla. Figurar en la historia sin macular más lo acontecido sería lo aconsejable porque el futuro tendrá millones de ciudadanos bolivianos y otros, muchos otros, que estudiarán lo que se ha hecho y deshecho en el país que entre otras cosas se ha visto frustrado con el esperpéntico trajín dizque marítimo de La Haya y su secuela.

La Bolivia actual incluso va contra el rancio materialismo histórico ya que, según el teórico G. Plejánov, intérprete de Federico Engels, que ha estudiado a fondo las relaciones de producción que deberían formar la estructura económica, jurídica y política en este caso de la Bolivia izquierdista a empujones, esas relaciones decía, están perjudicialmente distorsionadas y por lo tanto no aportan a la conciencia social y menos a la actitud vital de los bolivianos. La política ha sido priorizada en detrimento de lo jurídico (cúmulo de poderes que echan por la borda la Constitución y lo expresado en 21F, la corrupción estructural, et. al.); y lo económico (fábricas e industrias estatales fracasadas incluyendo la debacle del gas, una moneda boliviana sobre valorada por lo menos en un 10%, un contrabando pernicioso y persistente, y un sector privado abrumado y hasta anonadado económicamente con el doble aguinaldo y altos impuestos destinados a coartarlo).

La empresa privada en Bolivia se ve cada vez más afectada sin que nadie más ofrezca empleo sostenible ni menos aporte al PIB boliviano. A lo que hay que añadir la prioridad del Chapare y sus cocales en detrimento de los  de Yungas que producen la mejor coca del país sobre todo para el acullico y el mate, et. al. Por otro lado el total de las exportaciones de Bolivia de enero a abril de 2011 fueron de US$2.547 millones; en 2019 fueron de US$2.589 millones. ¿Qué hemos ganado? Una pizca. Ahora, la exportación de gas en los años de buenos precios que se utilizaron en varias cosas pero menos en ampliar y mejorar, por ejemplo, las escuelas normales que modo que tuviésemos cientos de más escuelas primarias y secundarias en todo el país despoblado comparado con otros de Suramérica. En Bolivia no hay universidad que ofrezca una licenciatura en historia de Bolivia o en literatura boliviana lo que es perjudicial en lo que va a saber quienes somos de modo que sepamos mejor dónde dirigirnos.

Mucho más junto hubiera sido que la autoridad boliviana imitase al estado de Alaska, EEUU, en lo que va a repartir los ingresos del petróleo entre la población. Desde 1982, cada hombre, mujer y niño habitante de ese Estado recibió un dividendo anual por parte del Fondo Permanente de Alaska, una organización estatal financiada con fondos recabados de la exportación de petróleo. Los montos repartidos individualmente a los habitantes fluctuaba de acuerdo al precio internacional del hidrocarburo pero el promedio era de $1000 por cabeza. El monto menor fue de $800 a $900, y alcanzó la suma de $2072 por persona en 2015. Bolivia sería distinta si tal equidad se hubiera practicado. “Pedir peras al olmo” es un dicho castizo muy antiguo.


La libre expresión en Bolivia

junio 12, 2018

 

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

El adjetivo expreso significa claro, patente, especificado por lo que el verbo expresar significa esclarecer, patentizar o especificar para dar a entender por medio de la palabra hablada o escrita. De aquí que el significado del sustantivo expresiónsea de postulado o especificación de lo que quiere darse a conocer de modo que se entienda como lo desee el emisor de esa expresiónsin que nadie se lo impida o entorpezca, distorsione o interprete con motivos ulteriores como a menudo ocurre con políticos de pacotilla que quieren imponer restricciones a laexpresióno a la verdad en un claro afán de afectarla por razones de poder sobre los demás… y donde los demás son por lo general, e históricamente, mayoría.

En Bolivia el 21F es prueba de expresión democráticamente mayoritaria. En Venezuela y su reciente “elección,” el hecho de la debacle de la imposibilidad de libre expresiónes más que contundente; lo mismo, y todavía peor, en Cuba. Sabemos que nada es perfecto pero ¿por qué pugnar por arribar a la perfecta imperfección política y por lo tanto humana? ¿Porfía ideológica? ¿ansia de poder? ¿afán de notoriedad? ¿ímpetu dictatorial? ¿supersticiones desbandadas? ¿zoología rebuscada? ¿Un poco de cada uno de éstos? Otro caso que bulle es Nicaragua. Ecuador llegó a puerto y edifica, y los “trapitos al sol” son más que elocuentes.

Hablar de libertades más intrincado sobre todo en Bolivia porque cada boliviano propende a tener su propia manera de ejercer y vivir su libertad… la de su cofradía, movimiento social, ministerio, gremio, comparsa, tropel o lo que sea, incluyendo los barrocos regionalismos y pseudo amoríos con la tierruca… que por lo general son de patota e/o individuales. Por razones idiosincráticas de complejas raíces antropológicas que incluyen el devenir histórico del boliviano… sobre todo desde que Francisco Pizarro recurrió a la improvisación para derrotar a miles de guerreros incas, su “vividura,“ recurriendo a un término del historiador español Américo Castro, (la de un significante porcentaje de bolivianos), está lela de motivaciones, impulsos e incluso ímpetus que le impiden ver, y menos respetar, el linde donde termina el ámbito de su libertad…y comienza o deba comenzar el del prójimo. Y es precisamente el momento en que comienza o debe comenzar la libertad de expresióndel prójimo que acarrea problemas sobre todo en el trajín político que en Bolivia ha sido convulsionado porque a menudo se ha caracterizado por ser “movimiento” ya sea “nacionalista revolucionario,” “de izquierda revolucionaria” o “al socialismo,” sin identificar claramente el momento de sedentarismo doctrinario, de quietud y serenidad trabajadora que edifique el país.

Hoy ese trajín se reduce a la convicción socialistoide boliviana de que “la libertad” se reduce a practicarla solo a favor de ese “socialismo”, y “la expresión” se limita a enaltecerlo so pena de sufrir consecuencias por no acatar. O sea que ese trajín autoritario oprime la crítica sin percatarse de que socavando e incluso eliminando la libre expresióncrítica de la acción gubernativa, contribuye ésta a su propio debilitamiento e incluso derrumbe. Por el contrario (que no se practica en Bolivia) avenirse con la crítica y reflexionar sobre el valor del diálogo con la oposición política sería un comienzo históricamente edificante donde habría más ganadores que perdedores. Es decir ganaríamos todos. ¿Idealismo? quizá sí, y muy necesario.


La “Constitución vitalicia fue una opción de Simón Bolívar

noviembre 14, 2017

 

La “Constitución vitalicia” fue una opción de Simón Bolívar

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

El 21-II- 2016 Bolivia votó en contra de la reelección de SE, Evo Morales. Apelar a la posibilidad de una nueva candidatura, recurriendo increíblemente a la Constitución redactada por el Libertador en 1825, es desconocer la historia ya que esa Constitución fue inmediatamente cuestionada. El historiador Alcides Arguedas (1879-1946), en Historia de Bolivia, “Fundación de la República”, dice: “El proyecto de constitución y el reconocimiento por el Perú de la independencia de Bolivia fueron enviados por el Libertador el 25-V-1826… y llegaron a Chuquisaca el 14-VI cuando el congreso estaba en plenas labores…” Sucre leyó los 152 artículos… y se discutió el art. II “referente a la inviolabilidad del presidente, y que ocupó varias sesiones… por la multiplicidad de pareceres… con Calvo pidiendo cuántos deseaban la presidencia vitalicia. La proposición, fue rudamente combatida y desechada, tanto por estar en manifiesta contradicción con los principios netamente republicanos y democráticos y… porque iban a poner vallas a las ambiciones de mucha personas que…dada la ignorancia y el oscurantismo de las masas, se creían con legítimo derecho a dirigir los negocios del país…”

Enrique Finot (1891-1952), en su Nueva historia de Bolivia (1964) dice: “Tanto en Bolivia como en el Perú la constitución “Vitalicia” fue recibida con reservas y constituye el principio de la propaganda contra el autor.” Antonio Díaz Villamil (1897-1948) en su Historia general de Bolivia (7ª edición) dice: “Esta constitución llamada ‘vitalicia’, era muy semejante a la que el mismo Bolívar había dado a Colombia y Perú… tenía todos los visos de gobierno monárquico. Lo que no se avenía con el frenético espíritu republicano democrático que caracteriza a los altoperuanos.” El historiador peruano Luis Alberto Sánchez (1900-1994), en Breve historia de América (1965): ”Impelido por adversas circunstancias, Sucre se vio obligado a dimitir el 14-IV-1828, dejando en su lugar al general Urdininea. El cual no titubeó en firmar el Tratado de Piquiza con [el peruano] Agustín Gamarra (6-VII-1828), corroborando la extinción del régimen bolivariano. …El 24-V- 1829… Andrés de Santa Cruz ocupaba el gobierno y desconocía la constitución Boliviana.” El ensayista-historiador español Salvador de Madariaga (1886-1978) en Bolívar, tomo II (1959), dice: “En la Carta a Santander (XII,1825) describe Bolívar la Constitución que había redactado para Bolivia, y aún para toda América: ‘Estoy haciendo una constitución muy fuerte y muy bien combinada para este país, sin violar ninguna de las tres unidades, y revocando, desde la esclavitud abajo, todos los privilegios… Se califica a los ciudadanos por sus calificaciones y no por su fortuna. El que no sabe escribir ni paga contribución, ni tiene oficio conocido, no es ciudadano.’ La constitución era pues equivalente a una monarquía cuya línea determinaba el primer presidente.”

Bolívar, vaticinando, en Carta de Jamaica (IX, 1815), decía: “… las provincias americanas se hallan lidiando por emanciparse; … algunas se constituirán… en repúblicas federales y centrales; se fundarán monarquías casi inevitablemente en las grandes secciones, y algunas serán tan infelices que devorarán sus elementos, ya en la actual, ya en futuras revoluciones; que una gran monarquía no será fácil consolidar; una gran república imposible.” De ahí que emular al Libertador, en 2017, sea ahistórico y… bochornoso.


¿Solo Ingavi y Ñancahuazú?

octubre 18, 2017

                                                      

                                                            Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

He leído recientes artículos que dicen que las fuerzas armadas de Bolivia solamente ganaron las batallas de Ingavi (1841) y Ñancahuazú (1967). Claro que éstas se ganaron para gloria de las fuerzas armadas de Bolivia, pero hubo otros triunfos a partir de 1825. Ni hablar de los triunfos de altoperuanos y orientales de lo que vino a ser Bolivia entre 1810 y 1825, desde Aroma en 1810 hasta La Tablada y Cachimayo en 1817. Sebastián Ramos fue un cruceño que defendió con sus medios la frontera boliviana de los embistes brasileños en los años 1830. Estos y otros allanaron el camino a sangre y fuego que luego completaron Bolívar, Sucre y docenas de oficiales y tropa colombianos, venezolanos, peruanos, argentinos, alemanes e irlandeses que lucharon tanto por la Independencia como por Bolivia después de 1825.

 Las FFAA de la Bolivia independiente estuvieron en la Batalla de Yanacocha, 13 de agosto de 1835, entre Andrés de Santa Cruz, presidente de Bolivia, y Agustín Gamarra de Perú, que ganó el boliviano en parte porque la tropa indígena abandonó a Gamarra. Luego vino la batalla de Socabaya, 7 de febrero de 1836, entre Andrés de Santa Cruz y el autoproclamado Felipe S. Salaverry de Perú. Si bien hubo dos contingentes peruanos, la mayoría fue tropa boliviana al mando de los oficiales Otto Felipe Braun, Guillermo Miller y José Ballivián. El triunfo boliviano fue pleno sobre todo por las decisiones de campo de Braun y Miller. Hubo cientos de bajas bolivianas. Santa Cruz fusiló a Salaverry y otros oficiales. El biógrafo de Salaverry, Manuel Bilbao, años después entrevistó a Santa Cruz en su destierro de Versalles quién dijo que no debió haber ordenado fusilar a Salaverry.

 El combate de Iruya, Salta, Argentina, 11 de junio de 1838, fue un triunfo del coronel boliviano Timoteo Raña que, bajo el mando del general alemán al servicio de Bolivia, Otto Felipe Broun, neutralizó el empuje de la división del coronel argentino Manuel Virto que, agotado, optó por la retirada. El combate de Montenegro o de la cuesta de Coyambuyo, Bolivia, del 24 de junio de 1838, donde los soldados bolivianos, de 260 a 1900, al mando de Otto Felipe Broun, después de caminar 20 días por cerros y quebradas, cargaron sobre los 750-800 argentinos y los derrotaron. Iruya y Montenegro fueron triunfos de las armas bolivianas.

 El triunfo del Escuadrón de Caballería “Francotiradores Vanguardia”, de 70 tupizeños, cotagaiteños y tarijeños, al mando del coronel Rufino Carrasco (de Talima, Tupiza), en el combate de Tambillo, el 6 de diciembre de 1879, fue categórico. El Escuadrón era de la V División o “División Perdida” comandada por Narciso Campero Leyes que dicho sea de paso nunca entró en acción por rarísima decisión del presidente Hilarión Daza. Carrasco, enterado de la derrota de Jaime Hoyos y sus cuarenta irregulares en Río Grande, con permiso entró en acción atravesando el difícil paso de Tocopincha y tomar Chiuchiu el 25 de noviembre de 1879. El 6 de diciembre Carrasco atacó a los chilenos en Tambillo, San Pedro de Atacama, y triunfó. Pidió refuerzos a Campero que nunca llegaron. Se replegó a Potosí.

 La batalla de Bahía, hoy Cobija, Pando, 11 de octubre de 1902, entre los ejércitos de Bolivia y Brasil. fue un triunfo boliviano porque si bien se perdió El Acre por falta de gente y medios, se defendió Cobija de la invasión brasileña que ya había sido retada por esfuerzo propio de Nicolás Suárez y sus trabajadores de barracas que habían sido invadidas. Bruno Racua Chimay, paceño de Ixiamas y conocedor de lo que se llamó el Territorio de Colonias, hoy Departamento Pando, tuvo un papel determinante en el triunfo boliviano ya que con flechas incendiarias desconcertó a los brasileños que optaron por retirar el sitio de Bahía quedando la frontera en el río Acre que incluso hoy separa Cobija de Brasilea. Racua Chimaya es oficialmente héroe nacional y urge reconocerlo una y mil veces como tal… sobre todo en las salas de clase.


El agua puede escasear

marzo 19, 2017

 

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

El agua puede escasear en América del Sur porque estamos alborotando los “ríos aéreos”. Bolivia y los territorios de países del este de la cordillera de los Andes dependen del Océano Atlántico para abastecerse de agua año redondo ya que el Océano Pacífico no la provee. De allí que la costa suramericana del sur de Perú, hasta el sur de Atacama y el norte de Coquimbo en Chile, sea desértica. Se trata de la zona seca que mayormente colinda con el territorio de Bolivia.

Las forestas amazónicas e incluso árboles individuales de Brasil, el oriente de Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela absorben carbón y emiten oxigeno, en tanto que refrescan y reciclan el agua de lluvia que acumulan porque la condensan y la convierten en grandes y perennes flujos que ascienden a la atmósfera en inmensas cantidades formando nubes que el viento marero del atlántico, soplando hacia el oeste, las lleva hasta los Andes mojando así todo el trayecto, y abasteciendo de agua el vasto este de la cordillera, a todas las ciudades y poblaciones, campos y cuencas que se encuentren entre los Andes y el Atlántico.

El geógrafo Alan Forsberg, que conoce de cerca la situación boliviana, postula que el monto de agua de este gigantesco fenómeno amazónico natural alcanza 20.000 millones de toneladas de agua o 20 kilómetros cúbicos que van del suelo a la atmósfera cada día, lo que supera el total de flujo que el Río Amazonas vierte en el océano Atlántico también en un día. Se trata de verdaderos “ríos aéreos” que se desplazan de este a oeste en frentes amplios… y que riegan nuestra pervivencia, diría el experto… y lo ha venido repitiendo en Bolivia donde el afán empedernido de “desarrollo económico a como dé lugar”, sobre todo en la zona amazónica, desforesta poco menos que desaforadamente ignorando la importancia de las selvas bolivianas no solamente para abastecernos de agua, sino para absorber dióxido de carbono (CO2) y generar oxígeno, procesos que tanta falta hacen para detener el calentamiento climático que viene haciendo daño planetario desde hace décadas.

La ingeniera ambiental Katherine Jesús Hurtado, con datos de 2012, postula que el funcionamiento de motores de vehículos en Santa Cruz de la Sierra (hasta el Séptimo Anillo) genera casi dos veces más CO2 que lo que absorben los árboles que en ese momento alcanzaban un promedio de 340 por hectárea. Lo que significa un deterioro innegable y progresivo del aire que la gente respira por su calentamiento. Quizá los vientos que caracterizan la región alteren para bien los guarismos aludidos. De todas maneras la plantación de árboles debería ser un cometido perenne de las autoridades y de la población en general no solamente en Santa Cruz donde la tala de árboles también es una constante en pos de parcelaciones de terrenos para el “desarrollo” suburbano sin una significante participación de la autoridad que vigile y preserve los corros de árboles y las forestas.

En el compendio Global Environmental Change, veintidós expertos en cambio climático ilustran con amplios ejemplos el beneficio refrigerante del planeta que ofrecen los árboles. Los científicos comprobaron la validez del postulado, hoy generalizado, de que los árboles y las forestas influencian las lluvias. Los expertos insisten en que el agua, y no el carbón, debería ser la razón principal de la conservación de árboles y desde luego las forestas del Oriente de Bolivia que hogaño está siendo dilapidadas en pos del cultivo de soya y otras cosechas que también necesitan agua.

Las forestas y todo árbol en sí tienen que ver con la temperatura, la humedad, las lluvias y la velocidad del viento de un determinado territorio a menudo inmenso. La relación entre la desforestación y el calentamiento climático hasta ahora ha sido venida a menos lo que incita a la reflexión de cualquier persona medianamente consciente de que la Amazonía… es un pulmón importante y único del planeta Tierra… que urge cuidar sobre todo sembrando árboles y preservando los que hay.


Se desforesta pero se siembra cocales

marzo 1, 2017

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

La tala perniciosa de bosques en las selvas de Bolivia ha aumentado en forma alarmante y no hay quién le ponga coto. Mientras tanto el gobierno de Bolivia, obsesionado con el campo, autoriza siete mil hectáreas adicionales para el cultivo de cocales en El Chapare aduciendo un posible uso industrial de la coca que hasta el momento ha probado ser una quimera… y un sucedáneo de producción de cocaína con entretelón político sobre todo ante el peso popular del 21F y el no a la reelección de S.E. quién, además, se ha mostrado molesto por atrasos en la construcción de la planta hidroeléctrica San José que ¡ahá! también está en El Chapare. Todo esto mientras la exportación de quinua cae veinticinco por ciento en 2016, por ahí van el sésamo y la chía.

Hace una década el movimiento “Salvemos la selva húmeda” logró disminuir la deforestación en la cuenca del Amazonas sobre todo en Brasil, pero la tala ha vuelto con vigor incluso en Bolivia para satisfacer la demanda de soya y otras cosechas en detrimento de (1) la biodiversidad de los bosques que urge conservar, y (2) la lucha contra el calentamiento climático. Los bosques generan oxígeno que contrarresta el efecto negativo de dióxido de carbono, CO2, que contribuye nocivamente al calentamiento de la atmósfera y a la acidificación de los océanos.

El diario The New York Times del 27 de febrero decía que hace unos meses un representante de Carhill llegaba a la localidad de Colonia Berlín, en el oriente boliviano, con una tentadora oferta de comprar soya que por esa zona la cultivan los menonitas que al parecer vienen talando bosques desde hace cuarenta años. La oferta incluía la construcción de un depósito y la instalación de una balanza de modo que las ventas de soya fueran directas a Carhill.

El gigante estadounidense en su página web dice que está decidido a terminar con la deforestación en Bolivia y Brasil, reduciéndola a la mitad hasta 2020 y eliminándola hasta 2030. También dice: “Nuestro trabajo en deforestación está relacionado con nuestras metas de incrementar la seguridad alimentaria y mejorar el nivel de vida de los agricultores.”

¿Será? Carhill es tan grande que quizá la mano derecha no sabe lo que hace la izquierda, o prefiera no saberlo. Desde ya hasta 2030 se puede acabar con los bosques orientales bolivianos a un costo inconmensurable tanto para la ciencia y los posibles remedios que los bosques albergan, como los muy necesarios antibióticos que hoy hacen falta más que nunca para combatir bacterias resistentes a los medicamentos conocidos. Carhill es comprador de soya a como dé lugar.

El diario estadounidense añade que el presidente Morales de Bolivia, un socialista, propugna la “soberanía alimenticia” pero descuida la protección de bosques al proclamar la necesidad de deforestar catorce millones de acres hasta 2025 para convertirlos en áreas de cultivo que seguramente ha de incluir soya de exportación. Luego cita a la escuela graduada, Insead de Fontainebleau, Francia, diciendo que los niveles de emisión de gas invernadero de Bolivia exceden los de varios países europeos pese a tener un ingreso per cápita inferior.

La deforestación causa más del 80 por ciento de la emisiones de dióxido de carbono de Bolivia. ¿La causa principal? El cultivo de soya, la mayoría de exportación, que ha aumentado más del 500 por ciento desde 1991 alcanzando a cubrir 3,8 millones de hectáreas en 2013. El artículo incluso cita al Director Ejecutivo de Instituto Boliviano de Investigación Forestal diciendo que: “el bosque se considera terreno inservible que necesita convertirse en servible”… “la presión tras el desarrollo económico es muy fuerte.”

De ahí a conversar de ciencia y medicinas, y del efecto invernadero que acosa al planeta, con los bolivianos que persiguen el “desarrollo económico” a como dé lugar, quizá sea mucho pedir en un país donde la falta de educación seria de todo nivel ha dejado históricamente qué desear y continúa dejándolo.


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