Brasil ingresa en la primera guerra mundial

noviembre 1, 2017

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

El 26 de octubre de 1917 Brasil, luego de reformar su Constitución, declara la guerra a Alemania y se alía con Francia, Rusia, Gran Bretaña e Irlanda, luego EEUU, Portugal y Japón, contra Alemania, Austria, Hungría y luego el imperio Otomano y sus aliados. Brasil había declarado su neutralidad al comienzo del conflicto, el 4 de agosto de 1914, lo que causó que sus exportaciones de productos agrícolas a Europa disminuyeran porque los países en conflicto no los consideraban esenciales y porque, según los ingleses, el espacio en barcos había que reservarlo para otras cosas. En 1917 Inglaterra prohibió la importación de café brasileño a lo que se añadió el bloqueo de puertos por parte de Alemania que causó confusión, reacomodo y disminución del ingreso de divisas a Brasil.

Desde que el 7 de mayo de 1915 un submarino alemán hundiese el barco inglés Lusitania en su periplo de nueva York a Inglaterra con 128 pasajeros estadounidenses a bordo, entre otros (y también cargado de pertrechos), los países neutrales como EEUU y Brasil habían conseguido precariamente en 1915 que Alemania respetase barcos de bandera neutral. Esto porque desde ese año Alemania venía amenazando con hundir mercantes de cualquier nación que pretendiesen abastecer a sus enemigos incluyendo desde luego Inglaterra. Pero el respeto alemán duró hasta el 3 de mayo de 1916 cuando el carguero brasileño Rio Branco fue hundido por los alemanes pero, como éste navegaba con bandera inglesa y con tripulación noruega, Brasil no lo consideró un ataque ilegal pese al furor que el hecho provocó en Brasil. Luego, el 5 de abril 1917, hundieron al vapor brasileño Paraná (4.666 ton. y cargado de café) cerca de la costa francesa. Al día siguiente, Woodrow Wilson, presidente de EEUU, rompe relaciones con Alemania y entra en el conflicto que, dicho sea de paso, tiene el efecto de recalcitrar el racismo latente en EEUU en época de su excelencia, W. Wilson, contra el negro estadounidense… que luchó valientemente por su país y sus aliados.

El 4 de junio de 1917 el embajador de Brasil, Dominico da Gama, comunicó por escrito al Secretario de Estado de EEUU, R. Lansing, que Brasil rompía relaciones con Alemania. Añadía que “Brasil nunca ambicionó ni ambiciona nada del conflicto armado… en tanto se contuvo de mostrar parcialidad alguna en el conflicto, no podía quedar indiferente cuando éste concierne a EEUU, y procede sin ningún interés que no sea a favor del orden internacional de justicia, y cuando Alemania nos incluye junto a otras potencias neutrales en los más violento actos de guerra.” En octubre de 1917, el Ministro de RREE de Brasil, Dr. Nilo Pecanha, en carta al Vaticano y al mundo, decía: “De los sufrimientos y desilusiones que ha causado la guerra, un nuevo y mejor mundo de libertad surgirá y de esta manera se logrará una paz duradera sin restricciones políticas ni económicas en la que todos los países encuentren su lugar en los derechos equitativos de intercambios de ideas y mercancías sobre una amplia base de justicia y equidad.”

Aunque la contribución de Brasil al esfuerzo bélico aliado se limitó a una unidad médica y unos cuantos aviadores, ésta se vio compensada con un asiento en la mesa de negociación de la postregua. Pero luego, el hecho de que Brasil tuviese tres delegados en la Conferencia de Paz de París de 1919 molestó a Portugal que había enviado 60.000 hombres al frente de batalla y solo tenía un delegado. Inglaterra apoyó a Portugal y EEUU a Brasil, y no pasó nada, aunque el hecho demostraba la importancia que los países otorgaban a la participación esta vez en Versalles porque sabían que el acuerdo final determinaría las fronteras de la posguerra. El 28 de junio de 1819 Brasil fue una de las 27 naciones firmantes del Tratado de Versalles de 200 páginas. Otras naciones Iberoamericanas firmantes fueron Bolivia, Cuba, Ecuador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá, Perú y Uruguay.


China atinada y EEUU sin tino

octubre 24, 2017

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Según la ONU, en 2015 China generó el 29,4 del dióxido de carbono de la atmósfera; 14,3 EEUU; 9,8 la UE; 6,8 India; 4,9 Rusia; 3,5 Japón; y 31,5 el resto. La temperatura de la Tierra está aumentando y 2017 tiende a batir records desde que comenzaron los registros en el siglo XIX porque se acerca al límite del acuerdo climático del año pasado de París que establece un aumento promedio de dos grados centígrados por año o menos. China va tomando conciencia de su responsabilidad y está planificando la fabricación de vehículos eléctricos en cantidad, mientras EEUU por su lado contamina cada vez más.

La administración actual del partido político republicano de EEUU reniega del tratado del Medio Ambiente de la ONU, o Acuerdo de París, que entró en vigencia el 4 de noviembre de 2016, y niega o muestra indiferencia ante la evidencia científica del calentamiento global, y apronta todos los medios para remover controles legislativos que hasta ahora habían mantenido a raya los perennes intereses corporativos estadounidenses de aumentar la extracción y comercialización de carburantes cuyo uso, sobre todo en la generación de electricidad, contribuye al calentamiento global y contamina la atmósfera al producir dióxido de carbono o CO2 en detrimento de la salud de los habitantes del mundo. También perjudica irreversiblemente la fauna, la flora y los acuíferos de regiones donde extiende oleoductos y otros medios de extracción y transporte de cobertura continental. La revista Earth System Science dice que las emisiones mundiales de CO2 crecerán 0,2% este año, cuando deberían disminuir.

Según el NYT, informando desde Shenzhen, dice que China es una poderosa razón para que los fabricantes de automóviles del mundo estén acelerando la planificación de la producción en escala de vehículos eléctricos. El gobierno de China quieres ganarles y para el efecto está invirtiendo en grande. Detroit, Yokohama, Seul, Stuttgart y otros se aprontan ante el empellón chino en pos de no quedar rezagados en el mercado más grande del automotores que es China… y allende, dado que los vehículos chinos se venden en muchos países a precios competitivos. Para 2025 China quiere que uno de cada cinco vehículos vendidos localmente sean eléctricos.

En septiembre de 2017 el gobierno chino dictaminó que los fabricantes extranjeros tenían que ofrecer más vehículos eléctricos si querían seguir vendiendo motores de gasolina. La idea oficial es que el motor de gasolina pase a la historia a la brevedad posible. El ejecutivo de ventas y mercadeo de Volkswagen, Jürgen Stachmann, que recientemente visitó Shangai, es citado diciendo que su compañía se ve en una encrucijada en el desarrollo y producción de automóviles en China teniendo en cuenta el mercado global. Seguramente se refiere a que el mercado global exige pero no tanto ni tan pronto como el chino que, dadas sus dimensiones, tamaño y número de sus ciudades, enfrenta niveles de alta contaminación, únicos en el mundo.

China ha revolucionado industrias en el pasado: acero, vestimenta, encajes, vehículos, trenes y otras en base a una combinación de apoyo gubernamental, empresa privada, mano de obra barata, un mercado interno inmenso y creciente, y un renminbi o yuan subvalorado que ha ayudado a exportar por décadas. Hoy compite exitosamente en las industrias aeólica y termo-solar. La de vehículos eléctricos de todo tipo no sería ajena a sus posibilidades sobre todo ahora que el gobierno centralizado y políticamente dictatorial se afianza más que nunca… con trascendencia nacional e internacional económica y política sobre todo en Corea del Norte, Formosa, Hong Kong, los mares del sur de China, su demanda de materias primas y su renovado protagonismo en el convenio comercial Asia Pacífico que el gobierno de Trump ha echado increíblemente por la borda dando luz verde y desde luego vigor y albedrío al tino comercial chino que de dormido no tiene nada… ni menos ahora que los tiene en bandeja.


La ultraderecha recalcitrante de EEUU

agosto 24, 2017

 

Por Jorge V. Ordenes- Lavadenz

La ultraderecha político-social de EEUU se envalentona cuando nada menos que el Presidente Donald Trump la solivianta. Éste no parece darse cuenta de lo que dice, hace y provoca en detrimento de la tranquilidad del país que rutinariamente sufre borbotones raciales de todo tipo en parte porque hay mucha gente armada en medio de la pobreza y frustración de más de treinta millones de norteamericanos que entre otras cosas están por perder el poco seguro de salud o “Obamacare” que les dio el Presidente Obama. Todo esto en medio de demostraciones de algarabía de parte de gente muy rica que pugna porque el salario mínimo se mantenga bajo, y porque el actual presidente rebaje sus impuestos federales incluyendo los de él, y se compense el presupuesto con dinero que se quite a la población con la abrogación de “Obama Care” que, a propósito, está estancada en el Congreso. El presidente gusta mirar eclipses de sol sin protectores y culpa a la prensa por difundir sus desaciertos.

Esa ultraderecha existe sobre todo desde que el esclavista sur perdió la Guerra de Secesión o Civil (1861-65) que costó 600.000 vidas y cuantiosa hacienda (solo en la batalla de Antietam, 17 de septiembre 1862, cayeron 23.000 hombres de ambos bandos). Pero al final el norte triunfante logró la emancipación de los esclavos declarada por Abraham Lincoln y ratificada en la décima tercera enmienda de la Constitución de EEUU el 6 de diciembre de 1865.

El problema es que la legalidad no necesariamente persuade a los que conservan principios malévolos como el racismo que en EEUU hoy persiste al punto de llegar a la violencia artera como la que buscaron los ultraderechistas mayormente sureños que se manifestaron recientemente en Charlottesville, Virginia, a favor de no retirar las docenas de monumentos de oficiales que comandaron las tropas del sur en una guerra que perdieron, y que lucharon defendiendo la esclavitud sobre todo de gente africana traída a América contra su voluntad… que dicho sea de paso también existió en las islas del mar Caribe y en Suramérica en el siglo XIX.

Esta manifestación nocturna de fanáticos de raza blanca gritaban “tierra y libertad” (arenga nazi), “los judíos no nos reemplazarán” y otras injurias que produjeron una reacción de la comunidad que resultó en grescas e incluso en la muerte de una mujer atropellada por un automóvil de un fanático manifestante de ultraderecha que arremetió contra la gente estilo ISIS lo que causó conmoción y desde luego reacciones condenatorias, pero también reacciones controversiales como la del Presidente de EEUU que dijo equivocadamente que “ambos bandos habían contribuido la violencia de una manifestación pacífica”… cuando los que provocaron fueron los ultraderechistas de varias denominaciones (se filmó) entre los que había gente del Ku Kux Klan, conocida agrupación racista de vieja data. A propósito, durante los postreros meses de la candidatura de la señora H. Clinton de 2016, el presidente Obama en un discurso dijo que la presidencia no cambiaba al que llegase a ella, sino que ampliaba lo que éste ya era. “O sea que si el candidato aceptaba el apoyo del Klan, éste como presidente lo continuaría aceptando.” Según la revista The New Yorker: “hace un par de años el portal neo-nazi Daily Stormer arengaba a la gente blanca de EEUU a que votase por primera vez en su vida por la nominación del candidato presidencial que representaba sus intereses. El entonces aspirante Trump nunca se distanció de tal arenga ni mucho menos.”

En 2017 el sur, especialmente pero no exclusivamente, alberga norteamericanos blancos que ostentan la mentalidad racista, discriminadora, exclusivista y belicista de los nazis de la Alemania de los años 1940, y de todo ultraderechismo que pulule políticamente en el planeta o en aras publicistas, disertantes y diletantes que en EEUU hay docenas… y en otras partes también incluyendo los hoy denominados “populistas” que no dejan de expresar su desprecio por la migración de gente de tez morena.


¿Adelante sin EEUU?

junio 8, 2017

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

El general H.R. McMaster, Consejero de Seguridad, y Gary Cohn, Director del Consejo Económico, ambos de la Casa Blanca, en un artículo del The Wall Street Journal, dicen que el Presidente Trump “cree que el mundo no es una ‘comunidad global’, sino una inmensa arena donde las naciones, los actores no gubernamentales y el empresariado pugnan por aventajar al otro”. O sea que Trump decapita lo conseguido en 72 años de cooperación internacional en todos los campos. Nada es perfecto, pero decir que los pueblos solo buscan ventajas a costa de los demás es ignorar la historia.

Se pensaba así en los siglos XIX y XX hasta la segunda guerra mundial cuando EEUU, los europeos, Japón y la bomba atómica, cansados de guerrear, decidieron organizar las Naciones Unidas en 1945, el FMI, el BM y otros entes. Así creció la cooperación internacional sin precedentes que enriqueció la jurisprudencia y el derecho de gentes en todos los campos, posibilitó tratados comerciales entre naciones y regiones que todavía prosperan. Muchos estadounidenses que apoyan a Trump (40% en junio de 2017) descartan lo anterior… lo que resulta increíble.

EEUU renuncia al Acuerdo Transpacífico cediendo en bandeja el comercio de Asia a China. E insiste en renunciar a NAFTA socavando las hasta hace poco buenas y crecientes relaciones comerciales con Canadá y México, acuerdos fructíferos e insustituibles entre países vecinos. Por otro lado, según el Banco Mundial, ya en 2017 el comercio internacional está felizmente creciendo en Europa, Japón, China, Brasil, México, India, Indonesia, Turquía y Rusia lo que invalida lo de Trump.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, dio recientemente la pauta: “”hagamos grande al planeta”… en vez de solamente a EEUU como postula su presidente. Pero nadie ha dicho que el cometido planetario ha de ser fácil porque si bien los principales integrantes de la Unión Europea se han dado cuenta de que tienen que fortalecerse militarmente, saben que el acuerdo de París sobre calentamiento climático requiere un acercamiento muscular a China e India que afortunadamente está yendo bien, todos son firmantes de Acuerdo de París. Pero el gobierno de EEUU ha dicho que reniega de lo firmado en París aunque cada vez más estados, municipalidades e industria de todo tamaño del país de George Washington van diciendo que respetarán el Acuerdo de París lo que está causando calambres en el orden político-administrativo del país del norte lo que a su vez lo altera y debilita para jolgorio de Moscú.

Rusia busca por todos lo medios, incluyendo electrónicos, socavar todo país que haga sombra a sus intereses. Y lo viene haciendo por medios represivos incluyendo el presunto asesinato de opositores, por medios bélicos en Georgia y Ucrania, por intervencionismo en Cuba abasteciéndola de petróleo subsidiado ahora que Venezuela está en crisis, también bélicos en Nicaragua dándole navíos, tanques de combate y otras cosas, lo mismo en Venezuela con los cohetes antiaéreos, y quizá EEUU afectando cibernéticamente sobre todo sus elecciones presidenciales lo que está en investigación pese a los esfuerzos de la Casa Blanca por confundir la perdiz. Recordemos que la Guerra Fría se perdió más que se ganó, y todos deberíamos saberlo incluyendo muchos estadounidenses.

Trump por otro lado también rehúsa ratificar el punto cinco del legendario tratado de la OTAN (tiene más de medio siglo) que dice que un ataque a un miembro es un ataque a todos. Ahora Europa y otras partes del planeta, como Canadá que ha decidido ampliar sus fuerzas armadas, deben seguir adelante sin EEUU lo que, entre otras cosas, obligará al rearme sobre todo de Alemania que, muchos en ésta y en otros países europeos, preferirían postergar indefinidamente. Rearmarse es fomentar el comercio de armas y soliviantar… de lo que es actualmente víctima EEUU. Como dice el columnista del WP, G.W. Will: “Lo peligroso es que Trump no sabe lo que es saber algo “.

El autor es miembro de la Academia Boliviana de la Lengua.


La conquista de América continúa

mayo 19, 2017

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

España y Portugal inician la conquista de América en el siglo XVI. En el XVII llegan ingleses, franceses y holandeses que trajeron africanos. A comienzos del siglo XVI sacerdotes españoles, como Bartolomé de las Casas (1474-1566), se quejaban del mal trato que se daba a los indios americanos lo que causó polémicas en los siglos XVI, XVII y XVIII. En 1552 Las Casas publicó Brevísima relación de la destrucción de las Indias condenando ese mal trato, libro que fue el fundamento inglés y francés para la “leyenda negra” sobre España que, como abanderada del catolicismo con su Inquisición de siglos, encontró enemigos en una Europa en guerra entre protestantes y católicos que terminó en 1646… aunque la secuela política continuó.

Ingleses y franceses explotaron al indio en alianzas guerreras que lo desfavorecieron. En 1804 el presidente de EEUU, Thomas Jefferson, recibió a jefes de las tribus Osage de Louisiana (vendida por Francia a EEUU). Llamó la atención la estatura de más de 1,84 m. de cada Osage que sobrepasaba la de los estadounidenses. Jefferson, impresionado, les prometió “amistad y beneficios “. Pero veinte años más tarde el gobierno confiscó cien millones de acres a cambio obligado de aceptar cuatro millones en el sureste de Kansas “de por vida”, lo que se incumplió porque los colonizadores no cesaron de ocuparlas por la fuerza o comprarlas a $1,25 el acre. Entonces los Osage pagaron un millón de dólares por lo que hoy es Oklahoma, territorio inepto para el cultivo. El contrato incluía toda riqueza que se encontrase, como petróleo (que los Osage sabían que existía). Al poco tiempo lo dieron en concesión que los empezó a beneficiar en grande porque solamente en 1923 percibieron $30 millones en dividendos (o $400 millones hoy). “Ganaban más que nadie per cápita en el mundo”. Esto se prolongó en medio del despilfarro. La autoridad intervino obligando a los Osage de pura sangre a ser fiscalizados, en tanto que los mestizos quedaban exonerados.

Los Osage devinieran cada vez más víctimas de robos, corrupción, matrimonios arreglados con mujeres blancas que se les ofrecían, y asesinatos. Más de veinticuatro asesinatos de Osage e investigadores se registraron entre 1920 y 1924. Incluso el Washington Post dijo: “La conspiración asesina indios ricos”. En esa época la autoridad local eran aguaciles y detectives en medio de tráficos prohibidos, juegos de azar, ladrones y asesinos que circulaban impunemente.

La Oficina Federal de Investigación (FBI) existe desde 1908 pero en 1920 era limitada e incluso “de moralidad liviana”. En 1924 Edgar Hoover devino Director y la profesionalizó nacionalmente. Con el tiempo desenmascaró la cruzada criminal contra los Osage que resultó en juicios y condenas federales. Se trató de los crímenes más premeditados y crueles de indígenas en la historia del país del siglo XX que diluyeron la riqueza de los Osage.

Ahora resulta que el gobierno de Trump, contrario al de Obama, busca declarar veintisiete regiones de monumentos nacionales indígenas de once estados de EEUU como áreas petroleras lo que es resistido dada la historia de despojo y abuso por parte de intereses extractivos. Una es Río Grande del Norte de 242.500 acres en Nuevo México, desde la Reservación de los Taos hasta la frontera de Colorado. Otra es Los Picos de Órgano que tienen 300 millas hacia Las Cruces. Hay otras. Todas con querellas añejas que ahora se reviven con la unión de las tribus Hopi, Navajo y otras, además de deportistas, rancheros, empresarios y ambientalistas para defenderse de Trump que, además, llama “Pokahontas” despectivamente a la senadora Elizabeth Warren que tiene ancestro indoamericano.

Hoy los intereses de las multinacionales están más que nunca en el gobierno que, entre otras cosas, tiene al ex CEO de Exxon como ministro de relaciones exteriores. O sea que la toma de tierras y la extracción de recursos a costa de los derechos humanos continúa en el siglo XXI en EEUU, ¡increíble!

jvordenes.wordpress.com


El desierto y huesos humanos sin réquiem

mayo 11, 2017

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

 El número de personas que cruzan la frontera México-EEUU ilegalmente ha disminuido desde que Trump tomó posesión, aunque ya durante la presidencia de Obama el número disminuía. En marzo de 2017, 12.190 personas fueron detenidas, un 64 por ciento menos que en marzo de 2016. Considerando que los intermediarios (o “coyotes”) cobran hasta 10,000 dólares por persona por cruce, y dada la política de detención estadounidense renovada hace unos meses, el costo-beneficio de arriesgarse es alto hoy porque los viajeros se ven forzados a cruzar la fronteras a pie y seguir por zonas desérticas.

 La muerte llega por cansancio, deshidratación o fallas cardiacas. Se calcula que por cada cadáver, o restos óseos encontrados, cinco no se encontraron… y solo quedan en el recuerdo de familiares y amigos, aunque… como dijo el ensayista español, Dr. Gregorio Marañón: “Nadie más muerto que el olvidado”.

Según la Patrulla Fronteriza de EEUU, los restos de 6.023 personas fueron encontrados en los desiertos de Arizona, California, New México y Texas en los últimos diez y seis años, la mayoría sin documentación porque de tenerla y ser detenido significa ser fichado en EEUU. O sea un promedio de 376 muertos al año o 31 al mes, o uno al día. Si por cada muerto encontrado hay cinco perdidos, el promedio es de ¡seis muertos al día! lo que debería desanimar al que intenta cruzar desiertos… pero lo ignora. A propósito, 1.300 refugiados murieron cruzando el mar Mediterráneo hasta fin de abril este año, y se publica. Los muertos de los desiertos de EEUU se ignoran.

Hoy los negocios de droga y coyotes son tan lucrativos que el cártel de Sinaloa controla ambos en la ciudad de Nogales (que se extiende a los dos lados de la frontera) y casi todo el noreste de la línea; mientras que los cárteles Juárez, Del Golfo y Zetas dominan el resto. Se dice que hay más de doscientos túneles en pleno uso. El comentario es que la “pared de Trump” jamás detendría el negocio, al contrario, lo facilitaría entre otras cosas porque del lado norte no se vería lo que pasa en el lado sur. El cruce de personas continuará y éstas continuarán siendo víctimas de los desiertos estadounidenses.

Para rescatar identidades y honorabilidad hasta donde quepa aludir la ética de este torrente de tragedias, huelga decir que hay alguien en Texas que de un tiempo a esta parte ha tomado cartas en el asunto. El New York Times dice que la Universidad Estatal de Texas, de San Marcos, tiene una morgue especializada en recolectar restos humanos con el fin de identificarlos genéticamente.

Hasta abril de 2017 la morgue había recolectado los restos y algunos objetos de 212 indocumentados que intentaron cruzar el desierto en Texas. Por el momento se identifican con un número, o caso, por ejemplo el 0435 cuyos restos óseos fueron encontrados a casi dos kilómetros de un camino con una bola de baseball en los retazos de su mochila. El caso 0519 llevaba Salmos y Apocalipsis extraídos de una Biblia en castellano. El caso 0377 que llevaba una pequeña cruz con una cavidad donde se encontró un grano de arroz que a un lado decía Sara y en el otro Rigo…  Al respecto, con el poeta T.S. Eliot podemos decir (Tierra desechada): “Me parece que estamos en un sendero de ratas donde los muertos perdieron sus huesos.”

Hoy los políticos estadounidenses están abocados a deshacerse de 12 millones de latinos indocumentados, muchos niños, que viven o se desviven en EEUU entre los que hay delincuencia desenfrenada como la que genera la expandida banda MS-13 originaria de El Salvador.

La terrible verdad es que las muertes de latinos en el desierto continuarán mientras Iberoamérica siga en garras del atraso, el desacuerdo, el delito y la ignominia… Por eso urge todavía enaltecer el significado de unas líneas del poema “Toque”, de José Santos Chocano: “¡Álzate juventud!… Águila altiva…Tú estarás siempre arriba, siempre arriba; el error siempre abajo, siempre abajo… ¡Jóvenes a luchar!“.

jvordenes.wordpress.com


Eso de “hacer nuevamente grandioso a EEUU.”

febrero 23, 2017

 

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

El actual presidente de EEUU es autor del ya trillado postulado: “hacer nuevamente grandioso a EEUU”… que tiene de reaccionario de ultraderecha además de ser un trastrueque moral en conflicto con la historia porque, en 2016, el país del norte estaba mejor que nunca… sobre todo después de la crisis financiera mayúscula en que lo dejó la presidencia republicana de George W. Bush.

El giro hacia lo borrascoso fue en noviembre de 2016 cuando unos 70 millones de anglosajones racistas mal informados (EEUU tiene 330 millones), con la ayuda del “Colegio Electoral”, eligieron presidente a un empresario metido a político que perdió el sufragio popular por más de tres millones de votos… y que rehúsa mostrar sus declaraciones de impuestos quizá porque hay cifras que ocultar. La moral flexible de la República de Roma… ahora la tiene la república de George Washington.

Noam Chomsky, profesor de Harvard, filósofo y activista político estadounidense dijo recientemente que lo de “hacer nuevamente grandioso a EEUU” históricamente se refiere al “bienestar” basado en: (1) la nefasta y prolongada institución de la esclavitud que duró hasta 1865… y en la subsecuente pugna por los derechos civiles que se prolongó hasta 1963; y (2) el despojo de territorios de indígenas americanos en las guerras de los tiempos coloniales que se prolongaron hasta la masacre de indios Sioux por parte del ejército de EEUU en la batalla de Wounded Knee (29 de diciembre de 1890) que dio fin a la conquista… y al comienzo de la asimilación cultural y confinaciones forzadas de indígenas niños y adultos en “reservaciones” que perduran. Según el cálculo de la Oficina de Censo de EEUU de 1894, estas guerras de conquista y “limpieza étnica” entre 1775 y 1890 costaron la vida a 370.000 indígenas y a 20.000 invasores blancos. Todo muy “grandioso”, según Mr. Trump.

A lo anterior habría que añadir (3) la explotación de ex esclavos, emigrantes irlandeses y chinos en la construcción de ferrocarriles al oeste, por ejemplo de las compañías Union Pacific Railroad y Central Pacific Railroad que, el 10 de mayo de 1869, por fin unieron rieles en Promontory, Utah, para formar la primera vía transcontinental de EEUU a un costo elevado en vidas humanas; y (4) la histórica y perenne explotación de mexicanos oriundos y inmigrados ilegales en los campos agrícolas y en el sector servicio de EEUU incluso ¡hoy! Todo muy representativo de un pasado “grandioso” de acuerdo a S.E.

A este recuento de “historia grandiosa”, a la que el flamante presidente pretende regresar, hay que añadir el despojo humano y territorial que sufrieron México y España en el sigo XIX. A México arrebató los territorios de lo que hoy son Texas, Nuevo México, Arizona y California. A España “compraron” a la fuerza la Florida en el tratado transcontinental Adams-Onís de 1819 a cambio de cinco millones de dólares de palabrerío porque en realidad fueron a pagar reclamos de EEUU contra una España debilitada sobre todo por conflictos peninsulares internos. En 1898, tras una guerra prefabricada por EEUU, quitó a España las islas Marianas y logró hegemonía de variada gradación en Puerto Rico y Cuba. Todo muy “great” para Mr. Trump.

Pero no fue así cuando EEUU se metió con los británicos de Canadá porque perdieron la batalla de Blandensburgo en agosto de 1814, y los ingleses llegaron a quemar la Casa Blanca y el edificio del Tesoro. O sea que no todo pasado fue “grandioso”. Ni hablar de los campos de concentración de japoneses estadounidenses, los conflictos de Corea, Vietnam, Líbano, Irán-Contra y Watergate et. al. en el siglo XX que fueron lo opuesto a “great…”.

Obama había nombrado 40 funcionarios de rango hasta el 11 de febrero de 2009, Trump había nombrado solo 34 hasta el 17 de febrero. Obama para entonces tenía veinticuatro confirmados por el Congreso, Trump solo catorce. Cualquier referencia a “grandiosidad” histórica debería empezar estudiando el tema… para no hacer el ridículo. Y nada menos que ridículo histórico.


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