Europa: de crisis financiera a existencial

junio 1, 2012

Europa: de crisis financiera a existencial

Por Jorge V. Ordenes L.*

Grecia está desesperada y hasta resignada a la costosísima dragmatización y por lo tanto a su salida del euro; España se engolfa en necesidades de miles de millones de euros para salvar bancos y pagar deudas impagables sin ayuda; Italia se desvela más o menos en las mismas; e Irlanda y Portugal  tambalean. Entre tanto los gobiernos y bancos privados del grueso de Europa reclaman pago, reciben menos y cobran cada vez más por primas de nuevas ediciones de bonos hasta hacer prácticamente imposible nuevos créditos pese a los “cortes de pelo” y a una epidemia de reuniones cumbre y de otros rangos que hasta ahora han logrado poco.

 

Pero quién tiene la culpa de que la UE se encuentre en este trance. Hoy podemos identificar a por lo menos cuatro culpables: (1) la Nueva democracia o derecha política griega y la izquierda conformada por PASOK que cada vez que pudieron, estando en el poder y cada uno por su lado, contrajeron créditos excesivos que gastaron sin considerar la necesidad de crecimiento y competitividad económicos y peor, ocultaron los crecientes déficits de modo que (2) el crédito privado continuó entrando desmedidamente al punto de que, según el economista M.E. El-Erian de PIMCO: “el ingente crédito privado descuidó sus propias responsabilidades de evaluar la cada vez más deteriorada capacidad de pago del gobierno griego.”  (3) Una verdad incontrovertible es que el gobierno griego y los acreedores europeos se sentían protegidos por el afán y hasta ímpetu de integración de la UE basados en el euro. Recordemos que fueron Alemania y Francia los primeras en quebrantar las reglas de control de presupuestos nacionales cuando se lanzó el euro y, claro, los demás se sintieron con la libertad de emularlos y luego descarriarse hasta el límite de lo técnicamente aceptable incluso fraguando cifras por doquier. La falta de vigilancia y controles empeoró todo. (4) Los gobiernos representados en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y secundados por un competente cuerpo técnico debieron haber tomado cartas en los asuntos monetarios y fiscales sobre todo cuando estos se desbocaron en varios países miembros del FMI y de la zona de euro. En este sentido todos los gobiernos de la UE tienen algo de culpa de la debacle actual.

 

Pero ¡ojo! los que menos culpa tienen son los feligreses griegos o sea el pueblo que, a cambio del voto electoral, los políticos corruptos ofrecieron y extendieron dádivas del sector salud, jubilación, educación, etc. que la gente humilde aceptó porque el que más o el que menos, en cualquier país del mundo, hubiera aceptado.

 

La verdad es que el intento de unión monetaria en base al euro de economías históricamente tan dispares como la alemana y la griega, sin una unión fiscal e incluso política (que recién ahora se mencionan y sopesan), estaba destinada a la crisis sobre la que el líder del partido verde alemán, Joschka Fischer, acaba de comentar: desafortunadamente la brigada de bomberos que intenta apagar el incendio griego está liderada por Alemania y su canciller Angela Merkel…“intenta apagarlo con gasolina o sea con la austeridad impuesta a los griegos que en tres años ha pasado de crisis europea financiera a una crisis existencial”. Si el euro se desbarata “también se desbaratará la Unión Europea (UE)… y causará su salida de la escena mundial”. Puede ser que Fischer exagere pero la complejidad de la crisis demanda acción concreta y menos revuelo.

 

Todos sabemos que la UE todavía tiene la capacidad económica y técnica par generar crecimiento y salir de la crisis financiero-existencial que los agobia si extienden créditos supervisados del Banco de Inversiones, Fondo de Estabilización, Banco Central Europeo, FMI y acaso ediciones de bonos europeos. Lo que falta es empeño político y una Alemania… líder del cometido. Este es el momento de salvar a Europa y es paradójico que toque a “la perdedora” de la segunda guerra mundial tener que liderarlo.

 

*Miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua