La derecha italiana marginada

septiembre 3, 2019

por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

El inquieto ministro del interior Matteo Salvini creyó que en un año y dos meses de mandato la tuvo ganada, y que sus ideas nacionalistas-populistas (afines a las del ultraderechista de EEUU Steve Bannon) críticas de la Unión Europea (UE) –y el rol que Italia debe jugar en ella– además de racistas por eso de manifestarse reacio a aceptar emigrantes desesperados de África. Hace poco veta el desembarco de niños refugiados y solo el clamor de mucha gente hace que autorizase el desembarco de solamente 27 de ellos. Los demás tienen que seguir viaje seguramente a España que ha demostrado piedad con los inmigrantes.

Después de una semana de forcejeos de los derechistas de La Liga, en la tarde del agosto 28 la sorpresa histórica y de trascendencia en toda Europa la ofrece una coalición italiana difícil de concebir aunque efectiva políticamente en su cometido de hacerse del poder, entre los activistas del Movimiento Cinco Estrellas (MCE) por un lado, y el Partido Democrático (PD) de centro izquierda por otro. Se coalicionan y ganan los suficientes votos para sacar del mando a Salvini, y ratificar al izquierdista moderado Giuseppe Conte como primer ministro… lo que no es un logro de poca monta en estos momentos no solamente en Italia sino, repito, en Europa, hoy necesitada de solidaridad continental en parte por la indiferencia del presidente de EEUU para con la OTAN, la UE, los acuerdos climático y el desarme de Irán, y el relativo ascenso de las derechas en el Parlamento Europeo. El señor Conte a fines de agosto se reúne con el presidente Sergio Mattarella con el propósito de organizar el nuevo gobierno.

Como dice H. Horowitz del NYT, desde la crisis financiera de la UE de hace una década, Italia, como otros países de la Unión, ha venido enfrentado el colapso de los partidos políticos establecidos después de la Segunda Guerra Mundial. El MCE contribuye a ese colapso y el PD es una víctima. De allí que esta renovada alianza sea, de entrada, cuestionable e incluso oportunista y con intenciones de momento. Pero acaso no sea memos enclenque que la que acaba de reemplazar. Italia necesita inversión en escala y talento joven después de años de desgobierno. Pero no está claro que la trayectoria y postulados del MCE y el PD apunten a crear las condiciones que predispongan al inversionista y a los profesionales que urgentemente precisa la península itálica que es la tercera economía de la UE, para recuperar el impulso macroeconómico que se merece la microeconomía y la inmensa mayoría de la población. Aún los allegados del MCE deben votar para aceptar la alianza con el DR.

El reemplazado líder de la antiinmigración, el racista Mateo Salvini, extralimitó su angurria ultraderechista al intentar romper la alianza con el MCE, llamar a elecciones y pedir que el electorado le conceda plenos poderes. Le salió el tiro por la culata y ahora no le queda más que hilar delgado y ver dónde está su norte y porte políticos a tiempo que el quehacer de Boris Johnson de Inglaterra, derechista empedernido, está bullendo, el presidente estadounidense está cada vez más cuestionado, la derecha alemana gana poco y Bolsonaro a su manera continúa permitiendo al quema de la Amazonía. El Editor del periódico La Stampa, Maurizio Molinari, autor del libro sobre el crecimiento del populismo de derecha “¿Podrán convivir?” opina que: “Italia es una vez más el laboratorio del continente y si este experimento tiene éxito, habrá de ser un precedente para toda Europa.”


Los que gobiernan en Italia deben serenarse

noviembre 1, 2018

por Jorge V. Ordenes Lavadenz

En marzo de 2018 el sufragio italiano echó del poder a los políticos de centro-izquierda que habían gobernado cinco años y eligió una coalición del izquierdista “Movimiento Cinco Estrellas” (MCE) y el partido de derecha “Liga,” conocido como “La Liga del Norte,” con su líder Matteo Salvini que resultó cabeza del gobierno italiano… a pesar de que conservaba los títulos de vice ministro y ministro de interiores. Su allegado de coalición, Luigi Di Maio, líder del  MCE, resultó con más miembros en el Parlamento. Pero desde entonces la crítica de Salvini a las barcazas de inmigrantes africanos que llegaban a las costas italianas le aportó más adeptos. El WP lo entrevisto en mayo de 2018 y dijo que había visitado Rusia donde acordó pugnar contra los terroristas procedentes del medio oriente infiltrados en Europa. Entonces también dijo que el gobierno italiano estaba avocado a la reforma de jubilaciones, justicia, empleo e impuestos.

El problema es que a fines de octubre de 2018 el devaneo fiscal del  gobierno de Italia empeoraba y hasta podía descontrolarse por no haber diseñado hasta el momento una estrategia de abandono del euro… si ese es su objetivo sobre el que mucha gente en Italia y fuera de ella está en desacuerdo. Sin una razonable estrategia ha de ser difícil evitar una debacle fiscal italiana sin precedentes cuyas consecuencias podrían ser desastrosas. La Unión Europea (UE) preferiría evitarla. Los líderes de la Liga y del MCE tienen mentados postulados, pero carecen de estrategia porque es difícil diseñarla en un contexto mayormente político donde la teoría económica se esquiva e ignora como la manada que se precipita al barranco dando lugar al vocablo “hecatombe”. Es como si se desconociese la potestad que tiene el Banco Central Europeo en la UE para retirar fondos de bancos nacionales lo que en su momento, y si llega a producirse, dejaría indefenso al gobierno de Italia. Esto no solamente resultaría paradójico, e increíble, sino que contravendría el Acuerdo Monetario Europeo.

Como dice el Financial Times: “es cierto que los excedentes de cuenta corriente de Alemania son endémicos y van contra las reglas macroeconómicas de contrapeso y balanceo de las cuentas de los miembros de la UE. Francia también ha incumplido las reglas fiscales por años.” El letargo funcional de aspectos del acuerdo de la UE tiene complejas y múltiples razones, y no solamente se puede hablar de Italia y sus actuales desbalances fiscales. En realidad estos muestran que la crisis de la UE nunca se alivió del todo ni menos se ajustó a los inicialmente establecido. Con todo, en este momento la historia consigna que el mundo está al borde de una nueva crisis financiera y todo indica a que Italia será donde comience… y las variables se han venido observando: una deuda impagable y bancos debilitados, un gobierno errático y una economía inmensa cuyo desbande afectaría a muchos fuera de Italia. Según el NYT los inversionistas en bonos, siempre alertas a posibles crisis, han venido sonando la alarma: “Los planes de gasto del gobierno populista de Roma, considerados por muchos como irresponsables, han inflado los tipos de interés de la deuda italiana causando una sensación de desastre que repercutirá en toda la economía ya debilitada.” Y afectará más allá… lo que hoy debería a todas luces llamar al gobierno italiano a la serenidad y a la seriedad… porque sus políticas monetarias y fiscales nos afectan a todos.


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