Venezuela se adentra en la miseria

noviembre 21, 2017

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Su excelencia, Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, que nunca terminó la secundaria… pero “habló” con pajaritos, dijo el domingo 19 de noviembre al programa español de La Sexta, Salvados, que Raúl Castro era “perseverante”, Macron estaba empezando, Markel era de derecha recalcitrante, Ki, Jong Un era “líder de un país”, y que Putin era “líder de un mundo emergente, líder de la paz, un líder que el mundo necesita, extraordinario”.

El diario Washington Post dijo en editorial del lunes 20 de noviembre que el gobierno socialista de Venezuela había estado pagando a duras penas miles de millones de dólares a Wall Street para evitar el desfalco de ingentes deudas a costa de una aguda escasez de alimentos y medicinas en Venezuela, pero que esta manera de proceder se estaba desmoronando porque la semana pasada las agencias calificadoras declararon a Venezuela y su compañía estatal de petróleo en desfalco selectivo lo que acaso motivase un torrente de acreedores en busca de acreditarse activos venezolanos a como dé lugar.

Por el momento la debacle no empieza porque el gobierno venezolano insiste en que pagará puntualmente cien mil millones de dólares que el gobierno y la compañía de petróleo adeudan. Éstos la semana pasada llamaron en Caracas a una reunión de acreedores tenedores de bonos para decir que querían una restructuración de la deuda, aunque no ofrecieron ningún plan para llevarla a cabo luego de haber entrado en atrasos de pagos que desde luego perjudicarían a Venezuela en cualquier negociación. Medio mundo vio la experiencia argentina de hace unos años que al final resultó en pago por parte de gobierno de Macri. Solo así se habilitaron nuevos créditos. Pero parece que el gobierno venezolano no se ha enterado sobre todo considerando que la situación de necesidad del pueblo venezolano es mucho mayor que la necesidad del pueblo argentino cuando llegó Macri.

Venezuela hoy, con solo diez mil millones de dólares en reservas, más que seguro que tendrá dificultades en pagar ocho mil millones que se vencen en 2018, lo que parece indicar que entrará en mora ya nomás o en los próximos meses. Esto resalta la existencia de un clarísimo esquema de malos manejos y corrupción ya que pese a los cuantiosos ingresos por concepto de exportaciones de petróleo de los gobiernos de Chávez y Maduro, más los cuantiosos créditos que obtuvieron en función a la existencia de petróleo, esos ingresos y créditos ¡han sido vilipendiados en la forma más irresponsable e increíble!… Se trata de la friolera sin precedentes de un billón de billones de dólares (un trillón en el léxico inglés) según en NYT. El mal manejo de recursos del Estado más grande de la historia de América latina, y a lo mejor del mundo, lo que no deja de ser una vergüenza continental. Y peor, una realidad palpitante en tanto los 30 millones de venezolanos enflaquecen por la falta de comida y se enferman, y más de medio millón han salido del país en los últimos dos años.

La desfachatez del régimen venezolano es tal que si la sangre financiera internacional llega al río por deudas impagas, las bombas de gasolina venezolanas Citco y las refinerías de PEDEVEZA, que están en EEUU, más los buques cisterna serían confiscados, y Venezuela perdería su capacidad de negociación y solo le quedaría acudir al FMI donde EEUU tiene el poder de veto, o a créditos de Rusia que en su afán de antagonizar quizá saque a Maduro del brete pero… a qué precio.


Como no se debe gobernar el socialismo

agosto 9, 2017

 

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

Venezuela es el ejemplo más nítido y contundente de cómo no se debe gobernar un intento socialista hoy tozudo, matón, minoritario y mete miedo, condenado por más de medio mundo en el planeta y todavía financiado por los dólares de exportación de petróleo que compra sobre todo EEUU. A esto habría que añadir la incapacidad de actuación tangible y efectiva de la Organización de los Estados Americanos, OEA, principalmente porque el voto del Consejo requiere unanimidad para actuar con vehemencia persuasiva. Mientras tanto la patria que nos dio a los Bolívares, los Sucres y tantos otros beneméritos del arrojo y gallardía para afrontar tiranías en momentos más que álgidos, simplemente ha caído en las redes de un socialismo desbocado que apalea los ánimos pero jamás podrá encadenarlos. Hoy por desgracia mueren venezolanos, pero no desvanece la causa de la libertad ni su búsqueda a como dé lugar incluyendo el heroísmo. Esto porque simplemente el régimen confeccionado por Hugo Chávez hoy no sabe ser socialista digamos… a la escandinava, donde la educación seria de la población lleva a la persuasión de que la empresa privada también puede ser producto de una buena educación que conduzca al bien de todos por medio de la persuasión, la avenencia, la organización mancomunada y la paciencia que sostienen las libertades de expresión, movimiento y asociación que el socialismo mal llevado reprime por la angurria de poder que por desgracia lo caracteriza y lo enajena hasta la tiranía que es lo que estamos viendo en la Venezuela que nunca dejará de ser la de Andrés Bello, Rómulo Gallegos, Manuel Díaz Rodríguez, Rufino Blanco Fombona y tantos otros ejemplos de civilidad y don de gentes.

Con la Venezuela “socialista” de hoy se comprueba que el radicalismo de izquierda, con su masiva intervención estatal de la economía, tiene un expediente negro en América Latina y en otras partes aunque en Europa Occidental, desde la caída del Muro de Berlín, ha tenido cierta serenidad de ejecución sobre todo con la social democracia que ha respetado el voto de mayorías que no han dejado de comprender que la democracia tiene como principal ingrediente la integridad electoral y su secuela de más cumplimiento que incumplimiento también electoral.

No hay duda de que depender económicamente de las fluctuaciones internacionales de los precios de productos primarios tiene que ver con la capacidad de pago de sueldos, de impuestos y beneficios de las fuerzas laborales de industrias tanto estatales como privadas. Y aquí es donde los socialismos históricos de América Latina has fallado sobre todo en el despegue económico. Y es que por más estatal que una economía sea, jamás podrá afrontar los embistes del acontecimiento internacional negativo sin la ayuda y colaboración de una empresa privada creciente que amortigüe ese embiste. A esta altura de las cosas, las Venezuelas de Latinoamérica acaso tengan posibilidades de salir adelante solo cuando abandonen los socialismos caducos y los izquierdismos protectores de delincuencia, y vean la forma de aprender a dejar trabajar a la gente de modo que los gobiernos, como el que venga en Venezuela, aprendan a acompañarla y a coadyuvar su esfuerzo, y no hacer de locomotora política estatal que no sabe dónde va porque no tiene rieles y utiliza hambrientos e incluso cadáveres de gente joven para mover el rodaje infame de sus ignominias que, entre otras cosas, jamás serán omitidas por las generaciones futuras que por desgracia tendrán repletas páginas de historia cuyo contenido ojalá sirva de norte para jamás volver a caer en manos de oportunistas que por socialismo solo han practicado el error político y la angurria de poder que por el momento los engorda y nutre a su séquito nacional e internacional cada ve más caduco. Lo que más han conseguido es nutrir las ínfulas de las derechas del mundo que hoy se campean en EEUU, Polonia y Hungría, y que laten ambiciosas y vociferantes en otros países.

El autor es miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua.


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