La sapiencia relegada

La sapiencia relegada
Por Jorge V. Ordenes L.
Como están las cosas, votar negativamente el 25 de enero no sólo es una obligación moral y constitucional sino que también es la única forma en que el proceso arbitrario y sangriento que produjo la espuria constitución de Oruro sea repudiado. Explico.

Hace casi ocho años el presidente de EEUU, George W. Bush, adoptó ciegamente el dicho tendencioso de la derecha estadounidense que decía que en cuestiones de autoridad política la lealtad estaba por encima de la sapiencia o sea la ley constitucional, lo que hemos visto ha sido la base de su fracaso como líder y como presidente de un país que en este momento está enfrascado en la crisis más costosa de su historia a más de tres guerras, la de Afganistán, la de Irak y la que G.W. Bush ha venido a llamar “guerra contra el terrorismo” que al pueblo de EEUU y a otros pueblos está costando lo indecible. El Presidente Richard M. Nixon en su momento dijo en una entrevista con el periodista inglés David Frost que lo que enunciaba él como presidente estaba por encima de la ley o ¡era ley! Lo que resultó increíble. Con todo, por querer practicar lo dicho, ya la historia registró el juicio político al que fue llevado nada menos que por la ley, y cómo el inminente veredicto de culpable hizo que renunciase y se marchase con el rabo entre las piernas.

Pues bien, S.E. el Presidente Constitucional de la República de Bolivia a comienzos de 2009, o sea a los casi tres años de mandato, ha lanzado enunciados similares a los de la derecha estadounidense y de R. M. Nixon, y no sólo eso, sino que recientemente ha inflado aún más su cofre de arbitrariedades diciendo públicamente, entre otras cosas, que no quiere meterse con los pocos magistrados que quedan del Poder Judicial por considerarlos incompetentes, corruptos y no sé qué más, lo que viniendo de un Presidente de la República, sin que ningún juicio de autoridades judiciales bolivianas haya declarado a nadie aludido culpable, es irreverente, calumnioso y enjuiciable, insisto, a la manera de G.W. Bush y R. M. Nixon lo que no sólo resulta inverosímil sino que es grotescamente burlesco por parte de sus asesores extranjeros de ONGs o de lo que sea. Claro que hubo y hay corruptos en todos los Poderes del Estado boliviano, hoy quizá más que nunca, pero de ninguna manera se puede acusar a todos institucionalmente sin comprobarlo jurídica e individualmente porque la ley debería estar por encima de todo ciudadano incluyendo S.E.

Y cuando ustedes, entes extranjeros y extranjerizantes, pasen a la intrahistoria, ni por asomo figurarán como contribuyentes al progreso de la región andina ¿y saben por qué? porque cuando los andinos se den cuenta de que están siendo usados, ustedes tendrán que fugarse como míster Nixon, con sus ideologías entre las piernas. El hacer quedar mal ante los bolivianos, ante el mundo y ante la historia, a un hombre de la ilustre localidad altiplánica de Orinoca que por ser hoy obediente a lo que mayormente le hacen decir no quiere decir que siempre será así. Tal vez él crea que está haciendo un bien aunque la pregunta inmediata es a quién ¿a los integrantes de los llamados movimientos? No creo.

Señores, sobre todo extranjeros, por favor, menos chacota y más seriedad ya que se trata de Bolivia que no es país de ustedes ni mucho menos. El que parte del Occidente y porciones del este, norte y sur del país ustedes hayan convertido en probeta ideológica militante y montonera no quiere decir que perdurarán ni menos que reivindicarán los derechos de los indígenas porque esas reivindicaciones en intención y en letra ya fueron en su momento incluidas en la Constitución vigente que ustedes no han leído y que, por desgracia, nunca se aplicaron por razones que han sido motivo de ríos de letras de prensa a través de los años y porque en Bolivia siempre hubo, y hay, mucho dinero en la pobreza para unos cuantos. Hoy el reto debería ser aplicar la Constitución vigente pasando leyes que la complementen como manda la lógica democrática.

¿Acaso no hubiese sido mejor respetar al Poder Judicial de modo que los que viniesen también fuesen respetados porque (podríamos decir entonces que) aquí se respeta la ley? La respuesta es que el ciudadano de Orinoca, formado mayormente entre bandas de música, fútbol y los trajines del Chapare sindicalista, y en función al entrevero del cultivo de la coca y bemoles, verbaliza neocastrismos, chavismos y postulados de ultraderecha porque desconoce muchas cosas que quizá no tenga por qué conocer. Hay harto del acontecer nacional, sobre todo de los individuos que se le oponen (porque oposición organizada no hay), que él mismo insiste que no comprende lo que significa que “se lo comprenden”. De comprender él, sabría que relegar la sapiencia profesional, que tanto necesita en este momento Bolivia, y preferir tozudeces neoextremistas, es equivocado y peor, innecesario en un momento en que S.E. precisa colaboradores competentes y sobre todo leales con y ante la ley. Otro sería él sin los asesores actuales, creo.

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