Movimiento a qué socialismo

Movimiento a qué socialismo
Por Jorge V. Ordenes L.
Hasta ahora nadie sabe a qué socialismo quiere conducirnos el Órgano Ejecutivo (ÓE) que “preside” Su Excelencia (S.E.). Será que nos quiere llevar ¿al socialismo económico? ¿al político? ¿al social? ¿a una combinación de ellos? ¿O quizá nos siga llevando a un exabrupto nunca bien razonado ni menos planificado que viene a ser resultado del desbarajuste de hoy que quizá tenga la rúbrica chavista de “socialismo del siglo XXI“que en última instancia significa “el arte de lo posible”, y que ese arte se haga “a la que te criaste” incluyendo la pugna con lo imposible?

Casi todo parece indicar que sólo un exabrupto deforme, descarriado y anárquico, por lo descontrolado y vergonzoso, puede llevar a lo que queda del país al despeñadero económico, político y social de haberse constituido en un identificado exportador de cocaína hasta por vía aérea que entre otras cosas ha motivado al gobierno argentino, muy admirador y cófrade socialista de S.E., a ponderar la idea de instalar radares en la frontera con Bolivia para detectar aviones cargueros de droga. ¡Increíble! Y los consejeros de S.E. parecen tolerar sin pestañear el hecho inmoral de que el Chapare se haya constituido en republiqueta productora de coca en escala. Más increíble todavía.

Parte del exabrupto es también otorgar de un plumazo dictatorial la friolera de mil millones de dólares a YPFB sin las aprobaciones que prescribe cualquier constitución política de estado cuando se trata de dinero de todos los bolivianos. Si algo valía la pena poner a votación de éstos era precisamente esta estrambótica operación que seguramente resultará en la pérdida de una buena parte o todo el dinero. ¿Acaso no conocemos la desprolijidad, incompetencia y corrupción que ha caracterizado históricamente el manejo de fondos públicos en la inmensa mayoría de las entidades estatales del país? ¿Acaso no sabemos que se trata de una tara idiosincrática producto de la mala educación y peor patriotismo que imperan en el país? ¿Acaso no hubiera sido mejor invertir esos mil millones en caminos, escuelas, hospitales y demás en las regiones rurales de Bolivia de modo que con el tiempo los originarios supiesen juzgar el tipo de socialismo que quieren? ¿Por qué no empezar a ayudar en serio a la población que te ha electo? Y ¿no sería menos patriotero ampliar la participación de la empresa privada nacional e internacional en la recuperación de YPFB?… Pero ¿qué “socialismo” busca el ÓE?

Es posible que rebusque un comunismo a la manera de la difunta URSS de los años 1920 cuando el campesinado de millones era tan pobremente educado como el actual campesinado de Bolivia, sobre todo el del Occidente del país por su mayor población y su relativamente más cacofónica condena de los 500 años, etc. Pero, en vista de los desvaríos que provienen de los consejeros del ÓE podemos concluir que varios de esos cerebros no se acuerdan o no quieran acordarse de que una vez que se educó en buena medida y se alimentó mejor y diariamente al campesinado soviético, se construyeron carreteras, ferrocarriles y en general se vertebró industrialmente a la URSS, la gente aprendió y leyó más, y pronto comenzó a hacer lo que hacían los superiores que entre otras cosas se aprovecharon del sistema que compensaba mediocremente por un desempeño laboral también mediocre. El resultado fue el fracaso a un costo de por lo menos treinta millones de vidas eliminadas por el régimen comunista incluso por expresar desacuerdo ideológico. También resultó una tragedia humana que superó a la hitleriana. Ni hablar del experimento comunista cubano que ha tardado medio siglo en darse cuenta de que es mejor ceder el transporte público y el cultivo del campo al trabajo privado y por lucro.

El comunismo radicalmente tiránico también lo practica Corea del Norte y, cada vez que necesita comida, combustible, etc., lanza cohetes para “asustar” y desde luego negociar el ingreso de lo que no es capaz de producir en su territorio y que Corea del Sur no comunista tiene de sobra. O sea que por ese camino dudo que el ÓE quiera continuar dizque “hacia el socialismo”.

Quizá nos quiera llevar al socialismo político estilo China donde rige el más estricto control que no admite la menor disensión política, pero sí admite el más próspero e incluso desenfrenado capitalismo sobre todo por eso de que está lejos de controlar el daño ecológico que vienen ocasionando desde hace tres décadas; a lo que habría que añadir la cuestionable calidad de sus productos relativamente baratos que son producidos con sueldos de hambre en la mayor parte de su industria que en elevada medida es extranjera.

Como el ÓE no tiene a quién utilizar de modelo para su “socialismo”, no estará de más que aclare las cosas ahora que tienen que hablar para que votemos en las elecciones de diciembre, y ahora que los bolivianos nos hemos inscrito por millones en el padrón biométrico que ojalá tome la huella digital al votar para que nosotros decidamos qué socialismo queremos.

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