El significado de los rumores

El significado de los rumores
Por <Jorge V. Ordenes L.
Los rumores que se cernieron antes del 7 de agosto en torno a la parada militar y el desfile tuvieron como pulpa la posible violencia entre regiones, los enfrentamientos, el caos, la insensatez, la escasez, y la estupidez. Incluso se llegó a rumorear un final de la integridad de Bolivia donde extranjeros arribados de Cuba, Venezuela y sus anfitriones bolivianos, y la mayoría del país, iban a trenzarse. “Para qué más van llegar aviones y más aviones con extranjeros y cajas de misterio a los aeropuertos nacionales” se rumoreaba (y se rumorea).
Desde luego estos rumores añadidos a las docenas que circulan tienen un costo elevado para todos los bolivianos que ojala se mida de alguna manera en la historia del país. Después de todo, el galés Thomas Carlyle dijo en su Historia de la revolución francesa (1837) que la historia no era más que un destile de rumores. Quizá por eso el profesor Herbert S, Klein, en el Prefacio de su Bolivia (1982), diría que “la historia de los pueblos de Bolivia es una de las más complejas y fascinantes de la evolución histórica”.
Pero resulta que ninguno de los vaticinios fatídicos de las últimas semanas y hasta meses se convirtió en realidad lo que por un lado vino a ser una gran cosa, pero por otro es un motivo de reflexión e incluso preocupación en torno al significado de los tales rumores y su origen; y también un motivo de análisis de la gente que los procrea sobre todo por el temor que sembraron (y por desgracia siguen sembrando) en buena parte de la población que viene a ser, insisto, una víctima del más inmerecido estrés que se vino a añadir a los tantos agobios que las colectividades tienen que soportar y procesar física y síquicamente en este momento.
El significado del rumor es intrincado porque nace de circunstancias bullentes y hasta quemantes que en el caso de Bolivia se acuñan en el ambiente de confrontación, confusión e incertidumbre creado por declaraciones imprecisas, conflictivas, confusas, impertinentes y hasta incompetentes de algunos personeros del Poder Ejecutivo que simplemente no deberían estar ahí. Por ejemplo, que uno de ellos diga ¡públicamente! que la soya que exportamos sirve sobre todo para alimentar cerdos es una tontería, entre otras que se oyen en los medios incluso estatales una y otra vez. Esta declaración equivocada hizo que por lo menos un criador de cerdos de los Yungas preguntase por el precio de la referida soya a lo que se le respondió que llamase al Ministerio de Gobierno. Llamó y le dijeron que debía llamar a ¡un médico! Seguramente lo creyeron ¡loco!
El resultado de ese caldo de desatinos más, como digo, la bullente y hasta quemante situación actual de las colectividades bolivianas no solamente da pie al rumor, sino que es un atentado contra la salud del ciudadano; también es una experiencia de la que se aprende poco o nada y por eso es, sobre todo, una colosal pérdida de tiempo. ¿Y a quién se puede achacar culpa de que el Ejecutivo en este momento se comporte como se ve y se oye? Yo creo que se la debe achacar a todos nosotros que hoy estamos pagando el precio de haber tolerado gobernantes por décadas que nunca plantearon la multietnicidad y la pluriculturalidad como retos políticos.
Otro resultado es que ahora estamos pagando el precio oneroso de los hechos que provocan no solamente las percepciones apuradas que en muchos casos dan lugar a los rumores, sino que también provocan alocuciones tan desordenadas como el discurso de su Excelencia el 6 de agosto en Sucre. De este desatino tienen culpa los asesores nacionales y extranjeros que nunca debieron aprobar una entrega tan cansadora en la que la Retórica se vio en apuros, también la paciencia. Fue especial por lo prolongada y lo por esquiva de los problemas candentes como el arribo clandestino de extranjeros, el uso de las reservas del Banco Central en crear empleo, la inflación, el narcotráfico, la falta de inversiones privadas, la fuga de bolivianos, la autonomía departamental, el problema de la tierra, las inundaciones del Oriente, la inseguridad jurídica, la Constituyente y sus ilegalidades, Bolivia y el Mercosur, el proyecto brasilero del río Madera, la capitalidad de la República, las cooperativas, la vertebración caminera seria (y no política), y la incertidumbre y molestia que causa la repetida llegada de extranjeros, insisto, que sin mostrar pasaporte ingresan (cuando a nosotros nos obligan a ceder fotocopia en el aeropuerto). Para viajar a Venezuela nos exigen más que los europeos y estadounidenses lo que es paradójico por lo ridículo, sobre todo si se quiere alcanzar milagrosamente el nivel de vida de ¡de Suiza! Al respecto, con que se salga de colero del desarrollo integral suramericano sería una maravilla. ¡Soñar no cuesta¡ y hablar del sueño tampoco.
Si el setenta y tantos por ciento de los maestros de Bolivia se han aplazado en una prueba de conocimiento docente, imaginemos el resultado “suizo” que podemos lograr si el examen se hace a toda la administración pública. Ojala que esto también sea motivo de rumor.www.eforobolivia.org

La literatura y la pintura en simbiosis intuitiva

La literatura y la pintura en simbiosis intuitiva
Por Jorge V. Ordenes L.
Los humanos nos empeñamos en hacer ciencia, o sea clasificación, delimitación e incluso definición, de todo lo que creemos que observamos, sentimos y hasta consentimos; de lo que aprendemos, pretendemos y hasta añoramos, lo que desde el punto de vista artístico continúa siendo una búsqueda tan justificable y trascendental como cuando Platón postuló la verdadera realidad de los entes abstractos con los universales. Sin embargo, como acota Alfonso Reyes, “el artista viene a ser el caricaturista del dato naturalista por inexistente”. Y de esa inexistencia que viene a ser sinónimo de libre albedrío, los artistas se convierten en siluetistas del instante que observan o, mejor, que intuyen para luego obsequiarle alma estética y contorno. Gestan siluetas de realidad que como signos se amalgaman y hasta se multiplican en el ente receptor o lector de una manera distinta en cada uno, dependiendo de la sensibilidad de éste, de su punto de vista, de su salud y del momento o los momentos en que capta lo inexistente por lo intuido y hasta inventado. Las ideas emergen como jeroglíficos, como abstracciones que comienzan a ponerse de pie, a equilibrarse para entonces galopar y fecundar una o varias musas en las praderas de la inspiración. De allí que se pueda leer un cuadro y se pueda mirar lo escrito luego de leerlo, sobre todo si se está trabajando artísticamente. He ahí la virtud e incluso magia simbiótica del arte.
Del afán aristotélico de clasificar para dizque entender, o sentir “a fondo” mejor dicho, emerge el afán de clasificar el arte en musas que se conocen clásicamente como literatura, pintura, escultura, arquitectura, etcétera y, por extensión, proceder al encasillamiento de la literatura en géneros de poesía, novela, cuento, etc. cuando la literatura y la pintura, y las otras “musas” pertenecen sobre todo al orbe filosófico de la estética y como tales perviven y pervivirán en un gerundio constante que para los efectos de este ejercicio comparativo de pintura y escritura podemos llamar, o nos atrevemos a llamar, un comparando que nos conducirá atados por los mares de Ulises, y nos desembarcará en el puerto del empeño que vital y didácticamente nos motivó a hacer este ejercicio comparativo, por otra parte tan justificable como estimulante, sobre todo desde el punto de vista didascálico.
José Ortega y Gasset en su afamado ensayo La deshumanización del arte se refiere a la música nueva, la nueva pintura, la nueva poesía, el nuevo teatro para decir: “es, en verdad, sorprendente y misteriosa la compacta solidaridad consigo misma que cada época histórica mantiene en todas sus manifestaciones”. O sea que las contorciones rebeldes y cautivantes de la poesía de una época se extienden a otros géneros literarios coetáneos y desde luego a la pintura, y a otras artes, para de una forma u otra perdurar ad vitam aeternam en el atolladero volitivo que garbea en este caso la primera década del siglo XXI.
La revolución de las telecomunicaciones y la consecuente evolución de las preocupaciones, sobre todo como resultado de la transmisión instantánea de la noticia, emboscan cada día más la propensión a la intuición, ésta a menudo aritmética, del humano y sus vicisitudes. El optimismo relampaguea en tanto que el pesimismo anonada pero educa. El artista los bisecta una y mil veces con el bisturí de la expresión en pos del acertijo estético que sólo el misterio acomoda. De todo esto y más, mucho más, vigorizado por el lector de estas líneas, trata este ejercicio de simbiosis de la literatura y la pintura. Ubiquémonos.
Recordemos que el manifiesto futurista de 1909 del italiano Filippo Marinetti cerró las puertas del romanticismo, del realismo, del parnasianismo, del simbolismo y el descendiente de éstos que fue el modernismo, que en su momento en Uruguay se representó con un cisne al que hubo que “retorcer el cuello”. Un resultado del futurismo en literatura fue el formalismo ruso iniciado entre otros por el Círculo Lingüístico de Moscú en 1916, que elevó la teoría literaria a la categoría de ciencia, y que dio comienzo a la obsesión de desmenuzar significados, a estructurarlos hasta conseguir otros significados que con el tiempo alcanzaron el absurdo y la obstinación estructuralista que llevó hasta la obsesión de, por ejemplo, la deconstrucción y reconstrucción atrevida de lo hecho.
Al mismo tiempo se dio paso a la subjetividad, al orbe de la conciencia y de la subconsciencia, a la intuición desbocada que a su vez tornaron el arte en dechados de realismo neoplatónico a manera de vía de los ultraísmos de vanguardia, desbocados, escandalosos, nihilistas y polémicos, desde el creacionismo de Huidobro, el surrealismos de Pablo Neruda, el estridentismo de Maples Arce, el movimiento “de Avance” en Cuba, el nadaísmo de Colombia, los artistas de la calle Florida y la calle Boedo, y muchos más rabiosos descontentos que incluso hoy se adentraban cada vez más en los intersticios de la abstracción tan elocuentemente representados en los trabajos de los pintores bolivianos… y sus lectores por escrito. La simbiosis entre unos y otros tiene al arte como dolor, como medio, como idioma y como horizonte. La aventura es llegar al alma del objeto con el afán de domarlo aun cuando sea por un instante a fin de redimirlo en un rasgo de lienzo, en una frase.
¿Qué es el arte? se preguntaba Benedetto Croce en 1913 para responder sugerentemente “con una broma que no es completamente necia, que el arte es aquello que todos saben lo que es”. En algún momento a cada uno nos ha gustado un cuadro, un escrito, un arpegio, un lo que sea. Eso es el arte. http://www.eforobolivia.org

Despues de ustedes ¡la ley!

“Después de ustedes ¡la ley!”
Por Jorge V. Ordenes
Cuando en 1911 los allegados revolucionarios de Zapata, Orosco y Huerta preguntaron al presidente electo de México, Francisco Madero, qué pasaría después de la Revolución, el mandatario respondió “después de ustedes, la ley” lo que ofendió a más de uno. En 1913 Madero era asesinado. La añeja verdad es que México, y otras partes del mundo luso-hispano, continúan sufriendo ilegalidades. Yo creo que Madero nunca imaginó que alcanzar la vigencia del sistema constitucional en México y, por extensión, de casi todos los países de América, incluyendo Bolivia, iba a ser tan antropológicamente difícil.
La historia de Bolivia es un dechado de desacatos de envergadura que sería interminable enumerar. Con sólo la represión política inconstitucional que tanto se enraízo en este país llenamos los calendarios. Hoy el empellón político nuevamente emerge con saña. Hay tantas irregularidades contra el derecho de propiedad y contra el cumplimento del contrato, sobre todo el contrato laboral o la ausencia de él, y contra el derecho civil, que espeluznan.
De esos comportamientos irracionales de la gente y por lo tanto de los gobiernos tanto “democráticos” como no democráticos, o sea del desacato sistemático que nace del puesto estatal como botín y de fórmulas cuestionables de retención del poder, de la venta de puestos de rango y otros, de reformas mal hechas, de favoritismos y corrupción blandidos por las ”instituciones” politizadas sin sopesar las competencias profesionales ni la importancia de la antigüedad del empleado y los derechos que éste debería tener a la manera de los países organizados legalmente por no decir civilizados.
De esos comportamientos irracionales nacen las fuerzas de provocación y hasta de intimidación, como esto de la marcha de hueste irregular el día de las FFAA de 2007 en Santa Cruz. Si bien esas FFAA han perdido guerras, las han perdido a causa de las deficiencias del lado civil y su incapacidad de organización y financiamiento. El que la Legión Perdida no entrara en acción en la Guerra del Pacífico se debió sobre todo a la incompetencia de civiles. El “corralito” de Villa Montes también. La historia se repite cuando se ignora sobre todo cuando no se lee libros.
Tradicionalmente por no decir filosóficamente hay dos tipos de leyes: la ley natural o científica, y la ley moral o ética. La primera es inexorable y tiene que cumplirse, como la que obliga moralmente a organizarse para luchar contra los estragos naturales. Las inundaciones que desolaron la zona oriental de Bolivia y otras, en 2006, son un ejemplo. La segunda ley tiene que cumplirse o puede o no en Bolivia en razón sobre todo a las inmensas diferencias culturales, raciales e idiosincráticas entre los indígenas de Occidente, y los blancos, mestizos y originarios del Oriente. La ley moral se subordina a la ley natural porque ésta ha sido hecha por el cosmos, en tanto que aquélla es una concertación entre humanos. Ésta lógicamente está ligada a aquélla como ocurre en la mayoría de las sociedades. Y es precisamente esa ligazón que en la Bolivia multiétnica y pluricultural ¡falla! lo que está comprobado en los cientos de instancias en que orientales y occidentales, ante la indiferencia y hasta pereza de poblaciones urbanas como La Paz, están hoy cada vez más enfrentados ante la premeditada indiferencia del Ejecutivo que al parecer posee su propia agenda de desacatos.
El fracaso de la Asamblea Constituyente y su eminente secuela de recriminaciones y tonterías; la indiferencia con que el Gobierno mira las grandes pérdidas de la agroindustria beniana y cruceña luego de las inundaciones de 2006; la malicia de traer a originarios del Altiplano (porque por iniciativa propia no vendrían) a desfilar el 7 de agosto en Santa Cruz; mirar de palco los asaltos de gente rural a la ciudades de Cochabamba y Tarija; hablar de imponer una Constitución hecha por extranjeros; e importar miles de éstos dizque para curar y otras cosas, etc. son muestras de que las idiosincrasias siguen igual que antes. O peor.
Hay una tercera ley que también se debe respetar. Se trata de la oferta y la demanda interna de productos de primera necesidad incluso de gas natural. El futuro de la oferta de esa importante ley se está descuidando porque el Poder Ejecutivo se regodea en ignorar el rezago que constituye “gobernar” sin resguardar la oferta futura de alimentos y otras cosas. Entre desastres naturales y la incertidumbre que viene causando la ciega politización de la gobernabilidad se viene descuidando cada vez más la millonaria inversión ¡y el trabajo técnico anticipado! que se necesita para empezar a resolver el problema. No se invierte ni se trabaja lo necesario desde hace dos años, lo que hará que los problemas y hasta una crisis se crispen.
Lo que se está haciendo con el agro boliviano es inaudito. Digo esto porque con sólo legislar e implementar leyes se puede aliviar el problema de tenencia de tierras en forma competente y sobre todo pacífica. Pero “el olmo no da peras”, claro. http://www.eforobolivia.org

El secreto bancario

El secreto bancario
Por Jorge V. Ordenes L.
El Poder Ejecutivo de Bolivia persigue una medida edificante (esperemos que sea una legislación) respecto al secreto bancario (esperemos que judicialmente) que dicho sea de paso se viene cuestionando cada vez más en otros países aunque la cruzada no es fácil. Si resulta, en última instancia lo que más se necesitarán en Suramérica son cárceles de gruesa capacidad lo que no es motivo de orgullo, aunque sí es motivo enaltecedor que el secreto bancario se limite.
El secreto bancario por supuesto que protege la confidencialidad de los depósitos y transacciones idóneas aunque por desgracia también oculta las fabulosas transacciones turbias y depósitos de recursos mal habidos y, peor, de recursos que provienen de ilegalidades de todo tamaño y grosor, como el trillado hurto de fondos públicos por desfalco de impuestos que se descubre una y otra vez sobre todo en lo que se ha venido a llamar en el mundo “la proliferación de los paraísos fiscales” la mayoría de los cuales están controlados por mafias lo que de una forma u otra se encubre y hasta se emula como prueba de presteza, destreza e incluso machismo lúdico de pesados bemoles culturales que también abarcan Bolivia. A propósito, en ésta se prohíben los casinos pero se casiniza el peguismo político que todos sabemos es semillero de la mini corrupción que nutre la corrupción de responsables de mayor rango que deben tener cuestas de banco, entre otras.
También está el inmenso y doloso lavado de dineros del narcotráfico, del tráfico de armas y de prostitución, y de otros tráficos, de contrabandos, de sobornos, etc., en buena medida sujetos a la interpretación popular donde la monumental cleptomanía y la estafa hace decir, por ejemplo al dramaturgo satírico irlandés, George Bernard Shaw, en el Prefacio de su Mayor Bárbara (1905), que “los defectos de un ladrón son las cualidades del financista” lo que en Bolivia, y en otras partes, ha sido probado más de una vez. Aunque financista o no, según el novelista argelino-francés Alberto Camus (Anotaciones 1935-1942):“El inocente no tiene nada que explicar”, lo que también se ha visto en Bolivia hasta el punto de que justos han ido incluso a la cárcel por esa falta de legislación competente y nítida en torno a los depósitos bancarios y sus complejidades.
Ahora, el secreto bancario en el mundo no es cuestión sencilla porque ese inocente depositario por lo general paga por el vergonzoso culpable que a menudo e incluso en nuestros días se ha visto protegido por leyes que en algunos casos han llegado a lo inverosímil. “En realidad es la cara odiosa de la globalización, nuevo dogma de la libre empresa con su retahíla de desempleo, exclusión y corrupción, en otra palabras, todo los ingredientes que gangrenan la vida política…” que pone en peligro las viejas y las nuevas democracias, comenta la revista Rebelión del 24 de julio.
Al respecto y por ejemplo la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), que alberga mayormente a países industriales, no hace mucho propuso que esos países limitasen legalmente el secreto bancario a lo que el Gobierno actual de EEUU se opuso. Por fortuna y no hace mucho, el flamante presidente del Banco Mundial, el estadounidense Robert Zoellick, decía públicamente que las cuentas cubiertas por el secreto bancario contribuían a la financiación de grupos terroristas y que ahora la propuesta de la OCDE tenía mérito, lo que para nosotros los que estamos siguiendo este espinoso asunto no necesariamente significa erradicar las cuentas de los Pinochet del mundo que según hemos visto depositan millones presuntamente mal habidos en bancos de EEUU, lo que no deja de ser una ignominia. Menos mal que en reciente visita a Chile el secretario del Tesoro de EEUU, Henry Paulson dijo que su país y el país suramericano estaban listos para llegar a un acuerdo impositivo en el futuro, “especialmente si el ingreso de Chile a la OCDE incluye condiciones que flexibilicen algunas de sus leyes de secreto bancario”. Lo que significa que el país del norte está favoreciendo limitaciones en el secreto bancario por doquier porque por ese “por doquier” se temen actos terroristas. ¿Será que el Gobierno de Bolivia ha oído el mensaje? Pero EEUU no es el único país que ha solapado y/o dilatado por mucho tiempo esto del secreto bancario.
Ahí está nada menos que Uruguay cuyo actual ministro de economía, Danilo Astoni, hace unos días decía públicamente en nombre del Gobierno socialista de Tabaré Vázquez que el secreto bancario no se levantaba, “salvo cuando lo pida la justicia”; lo que no deja de ser esperanzador en un país donde los depósitos bancarios de gente del exterior desde hace rato que lo han convertido en un centro de banca internacional. Si alguien necesita una ley enfática de reducción del secreto bancario es precisamente Uruguay. Si Suiza, el emporio de los depósitos cuestionables, está ahora abriéndose a la investigación de cuentas ¿por qué no otros países entre los que puede estar Bolivia? http://www.eforobolivia.org

El Perú crece económicamente ¡qué pauta!

El Perú crece económicamente ¡qué pauta!
Por Jorge V. Ordenes L.
Según cifras oficiales refrendas por organismos internacionales, Perú creció 7,9 % 6,3% y 7,5% en abril, mayo y junio de este año, respectivamente, en un tren que viene registrándose en los últimos seis años con cifras anuales parecidas, lo que resulta esperanzador en cuanto a alcanzar el comienzo de la disminución de la pobreza que azota al 50% de 27 millones de peruanos; tarea más intrincada que en Bolivia donde la población alcanza a nueve millones, la mayoría pobres, con un gobierno impertinente, y con poca esperanza de alcanzar un crecimiento parecido al peruano que dicho sea de paso se basa en la empresa privada grande y pequeña.

Entre 2001 y 2005 las exportaciones peruanas pasaron de 1.956 millones a 17.001 millones de dólares, o un crecimiento del 144 % destacando las exportaciones a China con un aumento del 338 %; a Chile con 299%, y EEUU con 196%. De un déficit de 274 millones en 2001 se pasó a un superávit de 4.449 millones en 2005. Sin embargo, de acuerdo al Instituto de Economía el ATPDEA con EEUU y el SGP con la Unión Europea ayudaron.
Pero no todo es color de rosa, Perú necesita, por ejemplo, veintidós mil millones de dólares sólo en infraestructura para alcanzar a Chile. La ineptitud de las oficinas estatales y la empleomanía política se dan como las razones principales del atraso. A esto hay que añadir el déficit endémico que tiene Perú en su comercio con la CAN y con el Mercosur.

Según Economía on line del 4 de julio de 2007, el empleo formal de las empresas privadas de diez o más trabajadores de las ciudades peruanas creció 8,1 por ciento en abril en comparación a abril de 2006. Los sectores de mayor demanda laboral fueron la industria que aporto el 9, 7 % del crecimiento; el sector servicios con 8,5 %; transportes, almacenamientos y comunicaciones con siete %; y comercio también siete%. Ojala Bolivia se acercara a cifras parecidas.

Por algo la embajadora de el Reino Unido en Perú, Catherine Nettleton, comentó la semana pasada que el crecimiento económico del Perú había sido relativamente sostenido durante los últimos años, y que esto contribuiría a que la comunidad internacional viese con buenos ojos las posibilidades de mayor inversión privada en el país suramericano. Por otro lado y según el diario limeño Expreso, la empresa estadounidense The Global Entrepreneurship Monitor (GEM), el 25 de junio de 2007, declaró a Perú campeón mundial de emprendimiento laboral ya que casi el 50 % de la población se las arregla para generar su propio empleo. Colombia salió segundo, China sexta, y Chile quedó en el puesto diez y siete. GEM también designó a las cuarenta y dos naciones del mundo donde se ha venido creando el mayor número de empresas, y Perú también obtuvo el primer lugar. Otros países con relativamente alto emprendimiento empresarial fueron Filipinas, Indonesia, China, Tailandia, Brasil y Australia.
Al respecto, el Director del Centro de Desarrollo Emprendedor, Jaime Serida, dijo que “los peruanos esperan menor asistencia del Gobierno y, más bien, confían en sus propios esfuerzos para progresar”. En 2006, Perú también fue declarado el país más emprendedor del mundo. China ese año ocupó el sexto lugar al contar con 80 millones de chinos en proceso de crear empresa. O el 15,71 % de la población.
Insistamos, la pobreza es el mayor problema de Perú. A esto hay que añadir el creciente cultivo de la coca y el aumento del narcotráfico, amén de los problemas de límites marítimos con Chile y la posible extradición de Alberto Fujimori. El Congreso unicamaral del país está dominado por la oposición al APRA que es el partido del presidente Alan García.

Por lo que se ve el Presidente ha aprendido, de su mediocre y hasta malo primer periodo presidencial, que es mejor satisfacer con empleo y obras al mayor número posible de habitantes, lo que no es fácil en parte por el desprestigio de las instituciones gubernamentales, el peso de las burocracias, el equilibrio político que debe mantener con EEUU por esto del Tratado de Libre Comercio, y por el resurgente Sendero Luminoso.

El peligro mayor es que los precios de los productos primarios de exportación bajen. Pero con un Tratado de Libre Comercio con EEUU, bien negociado, el impacto sería menor, sobre todo si se encuentra la forma la aumentar la productividad de la economía peruana que a la larga ha de tener que abrirse más a las exportaciones de EEUU a Perú, que seguramente ha de ser la condición que el Congreso de ese país ha de poner como condición para ratificar el Tratado. O sea que el verdadero reto en este momento es ver la forma de mantener el crecimiento y blindarlo, en la medida de lo posible, contra le bajo costo de mercadería estadounidense. También habría que librar batalla en la Organización Mundial de Comercio contra los subsidios oficiales que caracterizan las producciones de EEUU en desmedro de la competencia internacional equitativa. Nada fácil pero tampoco imposible. Lo que vale, cuesta.

Entendámonos ¿será posible?

Entendámonos ¿será posible?
Por Jorge V. Ordenes L.
Un alto funcionario del Poder Ejecutivo decía públicamente hace unos días, hablando dizque de la claridad con que se debería abordar el tema de las autonomías, que “la complementariedad de los procesos más allá de la comparación “era importante para entendernos. O sea que primero se compara cualquier cosa a/con otra para luego determinar complementariedad o lo que sea. Pero ¿cómo se determinan complementariedades, o cualquier otra cosa, si primero no se compara esto con aquello? ¿Acaso no es obvio en cualquier caso que para determinar complementariedad es necesario, primero que nada, la comparación? ¿Para qué insistir puerilmente en que dos y dos son cuatro y pretender que se está diciendo algo genial, y luego afirmar que son cinco en vez de cuatro para confundir del todo al que escucha, si es que escucha? ¿No se trata de algo no solamente irracional sino peor, erróneo y por lo tanto estulto? ¿Para qué llenar el aire de espacios y palabrerío innecesario con el enajenado propósito de intentar impresionar explicando lo lógico y sobreentendido como si fuésemos analfabetos o tontos, o ambos? ¿Para qué hablar al pueblo como en lección de dialógica?
Si para “entendernos” vamos a continuar usando simplezas discursivas repletas de ambigüedades y contrasentidos, mejor nos quedamos con el sermón de los políticos de siempre que a menudo tampoco hablaban claro porque no les convenía o porque no tenían qué decir o lo decían mal para luego abundar en nebulosidades que nadie, ni ellos, podían llevar a puerto ni menos hacerlas entendibles. Se trataba y por lo que se escucha todavía se trata de logomaquia, o sea palabrerío al viento que puede que tenga forma pero de contenido, nada.
Lo que quiere decir que el enunciante, en este caso el referido alto funcionario, encuentra necesario hacer bulla a la manera de los antiguos argonautas que con estruendo verbal, incluyendo lamentos, berridos y llanto, buscaban ahuyentar las huestes de seres necesitados que estaban poco menos que persuadidos de que con esos lamentos, etc., su suerte iba a cambiar. No importaba si ésta cambiase para mejor o peor, pero de lo que se estaba seguro era que iba a cambiar. Algo así acontece en Bolivia nuevamente. Mientras las cosas más parecen cambiar más quedan en lo mismo o empeoran, claro, que es lo que estamos viendo.
De allí que la verborrea oficialista actual no sea más que una repetición de lo que se debe evitar en función de gobierno por la sencilla razón de que hay mucho, muchísimo que decir, para erradicar la incertidumbre, la frustración y la desesperanza del momento actual que por desgracia tiene paralizados los ánimos, revoloteadas las ansiedades, ahuyentada la inversión (ni suficiente gas habíamos tenido) y atemorizada una cantidad de bolivianos jóvenes emprendedores que en este momento no ven futuro en Bolivia ni tampoco ven clara la posibilidad de emigrar dadas las restricciones impuestas por ejemplo por España desde el primero de abril, y que el Gobierno ha visto conveniente ignorar. Para cabildear en ultramar contra la decisión de la altura de la FIFA hasta Su Excelencia se da tiempo, pero no para cabildear a favor de los 250.000 bolivianos que están en el limbo de la ilegalidad española. Este gobierno hace muy poco para aumentar el empleo que se necesita más que nacionalizaciones, nuevas constituciones y más discursos de argonautas.
Por otro lado y en vista de la “pluriculturalidad” inhiesta en la única Constitución política del Estado que tenemos hasta el momento (esto último por fortuna), hablar de “complementariedades” y “comparaciones” en castellano, cuando ni siquiera los que lo tenemos como lengua materna entendemos lo que pretende decir el referido alto funcionario del Poder Ejecutivo, imaginemos lo que no entenderán los mal llamados “originarios” que tienen el castellano como lengua secundaria y hasta, por lo que se escucha (si entendemos bien) ¡odiosa!
Cuando inmediatamente pregunté a los seguidores “originarios” si entendían o qué entendían con eso de la “complementariedad de los procesos más allá de la comparación”, escuché una respuesta que sí rebasaba originalidad y profundo sentimiento y hasta genialidad. Se me dijo que eso estaba dirigido a los opositores del Gobierno y “a los gringos”, y que no era necesario que ella, la persona de la respuesta, entendiese discurso alguno (una señora paceña de unos cincuenta años de edad, según ella seguidora del Gobierno actual).
La señora comentó que sus abuelos y padres nunca entendieron los discursos de los políticos bolivianos, ni menos lo que hacían. Pero que sí confiaba en lo que decía el orador del Gobierno actual. “Por lo menos estos saben dónde van, y yo quiero ir con ellos, por eso los apoyo y creo lo que dicen”. Luego preguntó dirigiéndose a mí: “Y usted entendió lo que dijo”. No, no entendí, le dije. “Bueno, estamos iguales…”
Fueron precisamente estas últimas palabras de la señora paceña que me motivaron a escribir estas líneas.

A como dé lugar no tiene lugar

A como dé lugar no tiene lugar
Por Jorge V. Ordenes L.
El poeta, ensayista y filósofo mexicano, Octavio Paz, decía a mediados de los 1970 que la Unión Soviética (URSS) fracasaría en su afán socialista centralizado y represivo de las libertades civiles; y que los Estados Unidos (EEUU) nunca sería imperio porque era una democracia. O sea que lo de EEUU imperialista era más resultado de la falta de capacidad de las demás colectividades, en vez de un propósito de su política exterior.
Las represiones brutales de levantamientos populares y hasta espontáneos llevadas a cabo por el régimen soviético en los años 1920, cuando Stalin hace matar a más de veinte millones de personas en su afán de eliminar oposición e instaurar, entre otras cosas, el sistema cooperativo en el campo; y después en los 1950 en Hungría; luego en Alemania Oriental y la entonces Checoslovaquia, comprobaron a moros y cristianos la inviabilidad de las idolatrías del izquierdismo.
¿Por qué vaticinaba Octavio Paz el fracaso de la URSS? Porque creía que sus relativos éxitos en cuanto a alimentar y educar mejor al pueblo, con el tiempo daría gente saludable y hasta fornida corporal e intelectualmente, y desde luego curiosa de saber por qué había que tener un muro de Berlín, una cortina de hierro y varias cortinas más que ocultaban las ideas que se barajaban en el resto del mundo. El resultado de tal realidad fue el cuestionamiento del aletargado y corrupto centralismo soviético, y con el tiempo inepto para satisfacer las necesidades de la gente. El muro de Berlín sucumbió en noviembre de 1989, lo que vino a dar la razón al mexicano.
El sentimiento de triunfo de EEUU después de la segunda guerra mundial, el resultado a medias de la guerra de Corea, la pérdida de Cuba, la derrota de Vietnam, el apoyo a las dictaduras militares represivas de Iberoamérica, Watergate, el secuestro de diplomáticos en Irán, Beirut a principios de los 1980, más los hippies (y yuppies que luego nutrieron el ecologismo, Silicon Valley, la internet, etc), comprobaron, tanto en el campo de batalla como en las múltiples manifestaciones contra la guerra de Vietnam, que la Constitución democrática del país, la representatividad y el trabajo de contrapesos y balanceos de los poderes del Estado, más la empresa privada que en promedio pagaba un treinta por ciento de impuestos federales, triunfaban, por lo menos hasta comienzos de los años 1990.
Pero bueno, a qué viene todo esto. A que los renovados socialistas (algunos comunistoides) iberoamericanos que en este momento gobiernan y que buscan aliarse entre sí, confraternizar y demás, han sido puestos en el poder democráticamente (menos en Cuba) y que democráticamente deben gobernar como se ve inteligentemente en Argentina, Brasil, Chile, Uruguay; pero no se ve en Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela; aunque creo que todavía no hay que juzgar del todo los casos de Ecuador y Nicaragua porque me parece que sus gobernantes van aprendiendo rápidamente que el costo de acaparar poder a como dé lugar en nombre “del pueblo”, a la larga será contraproducente lo que no conviene a nadie. Por algo la encuesta de la compañía mexicana Consulta Mitofsquy, según El País de Madrid de mediados de mayo, dio el setenta y seis por ciento de aprobación a Rafael Correa de Ecuador y, para sorpresa de muchos, setenta y cinco por ciento a Álvaro Uribe de Colombia. Felipe Calderón de México y Hugo Chávez de Venezuela alcanzaron el sesenta y cinco por ciento. Evo Morales alcanzó un sesenta y cuatro por ciento, y Daniel Ortega en sesenta y uno. De ahí el ímpetu con que algunos de ellos gobiernan a como dé lugar, y el apuro que tienen en estatizar todo. Encuestas de junio muestran deterioro en la popularidad de Correa.
En el caso boliviano, el intento de acaparar puestos a como dé lugar en el Poder Judicial, en la Asamblea Constituyente, en el Congreso Nacional, en las instituciones departamentales, en la prensa, etc., tiene poco sentido porque más de la mitad del pueblo de Bolivia está lo suficientemente educado, informado y vacunado como para que un avasallamiento estilo URSS de los años 1920 sea posible.
La lección es clara, y si los europeos, como el presunto consejero de Hugo Chávez, el alemán Henry D. Steffan, no lo ven, deberían verlo porque ha de ser difícil instaurar poderes “supranacionales”, dizque “populares”, a empellones y codazos contra la democracia que ha puesto en el poder a los que están. Para tales no habrá sitio en Bolivia porque lo fracasado nunca tendrá espacio significante en un medio tan amante de la libertad (y el libertinaje) como el boliviano.
Constitucionalmente en Bolivia se podrá hacer más, y hasta maravillas, en un territorio que tiene tanto para generar ingreso y no quitárselo a nadie del país ni de fuera de él. Ni menos recibir consejos doctrinarios de nadie. Por favor, ya pasó eso de ser colonia de ideologías importadas. Bastante tenemos con lidiar con el coloniaje de nuestra propia idiosincrasia tan susceptible, insisto, a recibir lo pensado por otros.

La democracia atormentada

La democracia atormentada
Por Jorge V. Ordenes L.
La democracia de Bolivia está atormentada porque reina la intranquilidad, la incertidumbre, el atolondramiento y a menudo la anarquía que a su vez son pasto fértil de cada vez más dudas de que la democracia tolerante y respetuosa de la disensión y el orden jurídico institucional soporte las andanadas de amenazas e imposiciones de un populismo desorbitado, como ese de buscar la reelección indefinida de autoridades que, a propósito, es una idea absolutamente antidemocrática porque conociéndonos, entre masajear los resultados de elecciones, carnetizar oscuramente, y recurrir al cohecho y la intimidación, entre otras prácticas cuestionables, tal idea viene a convertirse en una sarcástica colección de pompas fúnebres de nuestra enfermiza democracia.
Por desgracia en ese tobogán estamos aunque la esperanza de que las políticas del Gobierno se serenen y se den cuenta de que todos podemos salir adelante, incluyendo los llamados movimientos sociales, originarios, de cabildos, población urbana, etc., si sentamos cabeza y vemos más allá de nuestras narices sobre todo ante la necesidad de generar empleo en masa para lo que es imprescindible el dinero de inversión privado que llegue a desarrollar las reservas de gas y docenas de otras cosas. Que el socialismo sea un camino para llegar a destino pero, por favor, que no el único.
El socialismo desorbitado de Bolivia tiene la obligación moral de aprender a competir con el sector privado en forma equitativa. Digo “socialismo desorbitado” porque por lo visto y sentido hasta ahora, y por no leer libros, ese socialismo no se ha percatado de la evolución, o evoluciones mejor dicho, del socialismo europeo que para actualizarse después de la segunda guerra mundial tuvo que ceder para no perecer ¡y pervive moderna y exitosamente!
Ahora, la máscara de la pobreza continúa cubriendo un sinnúmero de desigualdades políticas, económicas y sociales, que imposibilitan cada vez más su erradicación. O sea que estamos ante lo inédito en parte porque hay más gente en el país y por lo tanto hay más descontentos que si no emigran no les queda más que hacerse los que abrigan esperanzas de conseguir mejorar recurriendo a bloqueos y desacatos de toda índole y cariz. En esto estamos peor que antes. Y eso que la mayoría de los bolivianos de los movimientos sociales hasta hoy se nutren de promesas del Poder Ejecutivo al que habría que recordar que en un país donde la promesa política ha sido pan de cada estación, y el incumplimiento la migaja o menos, incumplir puede ser suicida dada la volatilidad de la hueste. No sólo de cooperativistas mineros se puede poblar el descontento. Por eso es que hay que negociar con todos, y de buena fe, o por lo menos con la fe menos contaminada que en un momento dado se pueda llevar a la mesa de negociación.
Para esto, algunos de nosotros creemos que el Poder Ejecutivo debe dejar “el maletín de ideologías” a la orilla del camino por lo menos un tiempo y negociar sobre todo con las regiones (que son una realidad por más que se cierre los ojos y se busquen tres pies al gato ideológico), particularmente con las regiones orientales y del sur de Bolivia. Me refiero específicamente a los departamentos de Santa Cruz y Tarija que en estos tiempos contribuyen más que nadie, más que La Paz desde luego, al rubro exportaciones nacionales. Éstos unidos al Gobierno central podrán negociar mejor con los demás que van siendo docenas.
Por otro lado, el Poder Ejecutivo también se anotaría un poroto político continental (de eso se trata señores) si, recogiendo algo de lo que dejó en “el maletín” de la orilla del camino, haga que las leyes impositivas y laborales bolivianas, tal como están, se cumplan al pie de la letra y por todas y cada una de las empresas privadas y estatales de Bolivia sin excepción de ninguna clase y excusa ya que hoy existen empresas de todo tamaño y descaro que, por ejemplo, descuentan a sus empleados por concepto de Caja de Salud y AFP, y no contribuyen en nombre de esos empleados ni a la Caja ni a las AFP, lo que no solamente en ilegal, inmoral y cruel, sino que es una de las causas históricas de que exista ese “maletín de ideologías” en la convulsionada realidad del país de este momento, además de su sufriente democracia, claro.
Sabemos desde hace marras que el indígena, y otros bolivianos, han sido abusados y maltratados, sobre todo políticamente, desde la época de la Colonia y que todavía hoy perdura ese abuso de una forma u otra incluyendo el resultante vilipendio de la democracia. Pero nunca haremos que tal abuso pase a la historia si no generemos empleo y más empleo que todos deberíamos saber es la única forma de reducir la pobreza y por lo tanto el abuso.
Insisto, la pobreza es la que más genera abuso y por eso urge combatirla hoy más que nunca sobre todo con un plan masivo de construcción de carreteras y sus importantes derivados de todo tipo. Al respecto, se habla de desarrollar el norte del departamento de La Paz, etc. Tal, sin carreteras, es demagogia repetitiva e improductiva que también socava la democracia.

Los confliectos son inflacionarios

Los conflictos son inflacionarios
Por Jorge V Ordenes L.
La oficialmente mentada presión inflacionaria causada por la afluencia de dólares y la política de imprimir moneda nacional a medida que aquéllos ingresan a Bolivia es sólo parte del momento actual. La verdad también habrá de incluir prominentemente las múltiples escaseces, o la percepción cada vez mayor de que éstas se van produciendo por la reinante anarquía causada por los desplazamientos de población por razones políticas de índole patotera y hasta montonera, los benditos bloqueos, los paros y las convocaciones a manifestaciones, cabildos, etc., regionales del norte, sur, este y oeste del país, que tienen el nefasto efecto de reducir la producción de bienes y servicios que en última instancia hace que el cada vez mayor volumen de dinero persiga cada vez menos productos lo que es, siempre ha sido, perniciosa y categóricamente ¡inflacionario!
De esos paros y proclamas la mayoría quiméricas, que obviamente causan inflación, se está haciendo política irresponsable cuando se trata de una cuestión macroeconómica delicada por lo potencialmente costosa en hambre, frustración, impotencia, salud y mayor pobreza de la inmensa mayoría de la población. Sobre todo pobreza moral. Con recordar la crueldad de la hiperinflación de principios de los 1980, y otras, debería bastar. Pero la memoria de muchos bolivianos, sobre todo de los que están en los Poderes Ejecutivo y Legislativo, quizá inmaduros todavía, parece diluirse en ambiciones desmedidas de índole populista que sólo causarán mayores lágrimas, claro, no solamente por cuestiones inflacionarias. Pero bueno, ¿cómo se prevé que la inflación se deboque y galope cual cabalgadura del libro canónigo, el Apocalipsis? Y aquí “no hay tu tía” porque hay poco espacio de maniobra.
Para empezar, urge recalcar que los paros y demás sólo se producen con frecuencia cuando hay ¡relativa estabilidad económica! Pero ésta ¡ojo! también permite o debería permitir el planteo serio y equitativo de los problemas que motivan los paros, etc., y su solución que viene a ser lo principal.
Como están las cosas, la mediocridad de las ”negociaciones”, que hasta ahora dan limitadísima solución a los conflictos, está nutriendo la inflación. De persistir, ésta pronto se convertirá en parte de los conflictos, o sea parte del problema, con toda la crueldad que tal conlleva porque, insisto, de darse la inflación de una manera descontrolada, complicaría y hasta opacaría toda búsqueda de solución en este momento. Insisto, la inflación es controlable en la medida que se reduzcan los conflictos, y éstos son manejables en la medida en que la inflación no aumente. Ahora, no plantear competentemente las razones de los conflictos es como darse un mal disparo en la cabeza y más concretamente en la sien nacional que puede dejarnos lisiados por mucho tiempo o ¡para siempre!
Recordemos que los países rara vez mueren, pero sí pueden quedar idiosincráticamente afectados hasta el punto de no poder extraerse del embudo que detiene el desarrollo socio-económico que “las Bolivias”, sobre todo del Oriente y el Occidente del país, en este momento necesitan para, entre otras cosas, ver la forma de constituir o procurar constituir una sola Bolivia que dicho sea de paso ya debería ser tiempo de construirla pero, como van las cosas, los “cangrejos” del “balde boliviano” una vez más no permiten que ningún “cangrejo” ascienda. Y esta metáfora cobra mayor valor hoy con esto de la inflación.
En cuanto a la premura de disminuir los conflictos lo primero que hay que aceptar es el fracaso de la “Asamblea Constituyente”, y el triunfo del clamor más que popular de las autonomías departamentales. El que no lo entienda así o está ciego o sordo o ambos. La verdad es que no hay mayor sordo que el que no quiere oír y, en esta instancia, el Poder Ejecutivo por razones populistas (en momentos en que la popularidad de cualquiera está en duda) hasta hoy no ha querido dialogar seriamente en cuanto a qué se entiende por autonomía y qué abarca en términos nítidos y específicos desde el punto de vista jurídico, económico y social. Y mientras no lo haga, una parte significante de los conflictos continuará, y la inflación, desgraciadamente, aumentará.
Un entendimiento sobre autonomía llevaría a acuerdos definitivos acaso en el marco contorsionado de la “Asamblea Constituyente”, que de alguna forma habría que resucitar aunque para esto ya no hay apuro. Por otro lado el justo pedido de autonomías étnicas y culturales debería ser cuestión de cada departamento una vez que cuaje nacionalmente el asunto de autonomía departamental que seguramente ha de tomar unos años. Donde una etnia sobrepase los límites geográficos de un departamento habría que ver cómo se hace. Pero hay que empezar por algún lado. Las soluciones hay que forjarlas, en este caso por el acuciante lado de los planteos en lo posible apolíticos de los conflictos lo cual es posible sobre todo ahora que el fisco tiene recursos que bien usados detendrían la inflación.

¿Los Neanderthals parientes nuestros?

¿Los Neanderthal parientes nuestros?
Por Jorge V. Ordenes L.
Los especialistas buscan saber qué aconteció cuando los Neanderthal de Europa (homo sapiens), que habían vivido en ésta más de 300.000 años, se encontraron con los Cro-magno o “humanos modernos” (homo sapiens sapiens) que procedían de África hace tan solo 40.000 años. Habiendo los Neanderthal desaparecido hace 30.000 años, 10.000 años convivieron con los “humanos modernos” y al parecer incluso ¡copularon entre sí! en circunstancias mucho más frecuentes de lo que se creía, según el paleontólogo de la Universidad de Washington de Saint Louis, Erik Trinkaus, cuyos estudios han sido publicados en abril de 2007 por la National Academy of Sciences de EEUU.
Después de estudiar detalladamente los fósiles europeos de ambos grupos humanos, el investigador concluye que un buen número de atributos son inherentes a ambos grupos, que los dos eran humanos, y que es lógico pensar que convivieron lo que vendría a significar que los humanos de hoy ¡tenemos genes Neanderthal!, lo que no deja de ser puesto en duda por otros investigadores que postulan que se trata de dos especies diferenciadas.
Estos paleontólogos dicen que de haberse mezclado genéticamente el Neanderthal con el “humano moderno”, resulta más intricado encontrar una respuesta a por qué el Neanderthal desapareció tan de repente. De todas maneras especifican que el Neanderthal sabía ¨pero no sabía que sabía”. También postulan que la diferencia entre éste y el humano moderno es similar a la que existe entre un elefante de hoy y un Mamut que también vivió en el periodo paleolítico compartido en buena medida por el Neanderthal y el Cro-magno; aunque tampoco hablan de si el elefante convivió por lo menos unos miles de años con el mamut.
Los estudios del genoma del “humano moderno” hasta ahora no ha dado razón genética para emparentarnos con el Neanderthal. Pero los estudios continúan y no sería raro que llegue el momento en que se compruebe que el Neanderthal es pariente nuestro.

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