La constituyente a la deriva

La Constituyente a la deriva
Por Jorge V. Ordenes L.
Urge aplaudir al Presidente de la República por anunciar públicamente que la ya afamada “Asamblea Constituyente” necesita más tiempo para seguir, pero seguir cómo. Empantanada diría yo sin esperanzas de llegar a acuerdo alguno que genere una nueva Constitución aceptable a la mayoría de los bolivianos.

Como están las cosas, no hay esperanzas de llegar a ningún acuerdo porque la mitad de la población (la que más contribuye al producto interno bruto) no está de acuerdo con hacer “países” “plurinacionales” o “pluriestatales” basados en preponderancias étnicas ni mucho menos. Y si la mitad de la población no está de acuerdo, no se avanza sobre todo en una traspirada democracia que en su momento tuvo la virtud de otorgar el voto a la inmensa mayoría de los bolivianos de todas las latitudes.

Incluso si en la “Asamblea” se generase un repentino y poco entendible “acuerdo” que incorporase lo de “plurinacionales” y otras aberraciones en un borrador de Constitución (en Bolivia todo es posible), y si de borrador pasase a versión final y ésta se “aprobase” de una manera también repentina e inexplicable, esa mitad de la población no aceptaría ese acuerdo, ni menos acataría la dizque “nueva Constitución”. Y ahí, señores del Poder Ejecutivo, y de otros poderes, radica la madre del cordero de la paralizada situación actual.

La Constituyente en este momento no es más que la parte visual, palpable e entristecedora de un desacuerdo nacional que ha venido latiendo desde la época de la Independencia. Lo único, digamos positivo, de este desacuerdo es que ha brotado cual pus histórico donde los discordes por fin ponen la cara y se enfrentan de igual a igual de una manera estridente, esperpéntica y hasta estrambótica, sobre todo por las atrabiliaridades que se observan como la de avasallar el Poder Judicial por motivos políticos.

El desacuerdo y hoy enfrentamiento se palpa en la chabacanería de la Asamblea Constituyente que acaso, y solo acaso, pueda constituirse en algo, como en una oportunidad de entendimiento donde los del Gobierno y los demás, que como digo constituyen más de la mitad de la población sobre todo si a ésta añadimos los bolivianos que radican en el exterior la mayoría de los cuales conocen de cerca el producto edificante del trabajo ordenado y persistente… y mejor remunerado en términos reales que en Bolivia.

Algunos de nosotros creemos que dar más tiempo a la situación como está, en última instancia, es perderlo. Me refiero a perder tiempo. Lo que debería anunciarse e incluso enunciarse ya no más (dilatar es imposibilitar cada vez más) es el producto de una observación y ponderación realistas por parte del Gobierno de lo que pretenden y hasta añoran los habitantes del Norte, Occidente, Oriente y Sur de Bolivia.

En la coyuntura discordante actual, es impostergable sopesar la áreas susceptibles a discusión, negociación y quizá acuerdo, como los asuntos de las autonomías departamentales, el aprovisionamiento y la exportación de gas, y la efectividad del Ministerio de Hidrocarburos y de YPFB que dicho sea de paso hasta ahora no dan pie en bola ni administrativa ni técnicamente. Una lástima. Y se trata de una “lástima” que tiene que ser abordada por todos los bolivianos sin gritar ni menos echar codazos a ningún prójimo porque sin prójimo simplemente no habrá Bolivia.

Aquí se trata de que la ley, empezando por la Constitución, aglutine a toda la ciudadanía, y no que ésta se aglutine dizque por etnias. A propósito, los que incluyeron en la Constitución vigente eso de “multiétnico y “pluricultural” metieron la pata porque de lo que siempre se trató fue de aglutinar, y no de identificar ¡y constitucionalizar! diferencias. No creo que haya país iberoamericano donde no exista multietnicidad y pluriculturalidad, ni menos país europeo donde no se las observe y hasta se las sienta, pero en ningún caso se hace hincapié constitucional o jurídico de estas diferencias. Los errores se pagan caros.

Ahora, una vez que los entendimientos fuesen logrados entre el Gobierno central y los departamentos en las áreas que acabo de mencionar, y otras, el acuerdo y la relativa armonía llegarían pronto a la Asamblea constituyente.

Como digo, aplaudamos el tiempo adicional, pero de ninguna manera debemos pensar que con más tiempo la oposición de las regiones al Poder Ejecutivo y sus empujones ideológicos dará brazo a torcer.

Entiéndase, ojalá que de una vez por todas. Señores del Poder Ejecutivo, más de la mitad de los bolivianos no comulgan con el izquierdismo desorejado de algunos de nuestros gobernantes. Digo algunos porque una buena porción de ellos son oportunistas, arribistas, mejor dicho, camaleónicos hasta la médula.

La oportunidad es única para empezar a hacer una nueva Bolivia en base a una renovada Constitución que, por estar en este momento a la deriva, de ninguna manera significa que no se la pueda anclar de modo que todos los bolivianos nos sintamos seguros de que podemos convivir quizá mejor que antes.

Las neuronas argentinas

Las neuronas argentinas
Por Jorge V. Ordenes L.
El Presidente de Argentina, Néstor Kirchner, dijo recientemente en un discurso que a su país no sólo lo habían vaciado patrimonialmente “sino que lo han vaciado de neuronas”. Luego especificó mejor y dijo que había que “volver a construir el sistema neuronal del Estado”. Esto último quizá sea una referencia a la necesidad de poner coto a los numerosos casos de corrupción que han surgido sobre todo durante los últimos cuatro meses.
Considerando que las neuronas son un componente crucial del sistema nervioso, sería difícil imaginar lo que está sucediendo en Argentina sin el “nervio”, como sentido de fuerza, vigor y determinación, que se necesita para postergar decisiones que la mayoría de la población espera como, por ejemplo, la de si Néstor Kirchner, o su esposa, la primera dama de la nación y senadora, Alicia Fernández de Kirchner, será candidato a la presidencia de la república en representación del partido justicialista en las elecciones de octubre de este año, sobre todo cuando no hay oposición política significante ni la habrá este año.
Ahora, no hay duda que el Presidente sacaría mayor votación ganadora que su esposa, pero también es cierto que anunciar la candidatura de la senadora Kirchner caería bien a los argentinos que trabajan y/o negocian con el extranjero, incluyendo el Gobierno, porque es más o menos de dominio público que ella sería una mejor autoridad máxima para ello entre otras cosas porque su esposo fue el que enardeció a varios círculos financieros internacionales al dejar de tomar en serio miles de millones dólares en bonos de deuda que Argentina devengaba a países extranjeros luego de la crisis de 20001-02. Por otro lado, el año pasado el Presidente simplemente ignoró la presencia la princesa Beatriz de Holanda que había llegado en visita oficial. El punto es que se necesita mucho nervio para mantener en vilo a adeptos y detractores políticos cuando éstos últimos se están beneficiando de la indecisión obvia aunque inesperadamente premeditada. Será que las elecciones de Buenos Aires, del 3 de junio, tendrán que ver con el asunto.
Con una economía argentina que ha venido creciendo a algo más del ocho por ciento por quinto año consecutivo; con un proyectado ingreso récord de 5000 millones de dólares por concepto de exportaciones en 2007, del que 1250 millones irán a las arcas del Estado; con ese torrente de dólares de exportación que ejerce presión de revalúo del peso… que, de producirse, sería oneroso para los que pagan en moneda nacional (salarios, etc.) y políticamente costoso, el Gobierno no ha tenido más alternativa que seguir interviniendo en el mercado con la reciente compra de 225 millones de dólares de modo que su abundancia sea menor y su precio se mantenga entre 3,07 y 3,10 pesos.
La inflación, que las autoridades prefieren no recalcar porque parece que se está convirtiendo en un problema de veracidad que está molestando a las bases incluyendo las justicialistas, y a otros; y con un panorama fiscal donde la recaudación nacional crece al veinticinco por ciento en tanto que los gastos van creciendo al cuarenta por ciento (sesenta por ciento por concepto de jubilaciones), el nuevo electo presidente tendrá que hacer malabares de mucho nervio para intentar decir a la gente que la situación es mejorable. El panorama empeora cuando se añade la incidencia de gran corrupción que se ha venido descubriendo en los últimos seis meses al punto de relegar los próximos comicios a un segundo plano.
El escándalo de corrupción que más ha acaparado la atención de la gente, nacional e internacionalmente, es el presunto pago de por lo menos cuatro millones de dólares en sobornos y favores (en espera de beneficios, qué más va a ser) por parte de la compañía de construcción sueca Skanskca; amén de presuntas acusaciones de evasión de pago de impuestos, etc., que parece que la empresa ha comenzado a pagar.
Según la revista The Economist, implicados en el escándalo también parecen estar importantes compañías como Repsol, el Banco de Desarrollo de Brasil (BNDES), la Transportadora Gas del Norte (TNG) y por lo tanto Techint que la controla, el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS), entre otras, al punto de que el 21 de mayo el Presidente Kirchner dijo, de acuerdo al diario El País de Madrid, que se trataba de “un acto de corrupción entre privados, independientemente de que haya funcionarios involucrados… Tenemos cantidad de éstos… y lo importante es que a uno no le tiemble la mano cuando son responsables”.
Ojala que el sistema judicial argentino, amén del Gobierno en general, se pongan a la altura que la ética y la idoneidad que el pueblo argentino, e Iberoamericano, se merecen. En un mundo cada vez más globalizado, el increíble “nervio” de las telecomunicaciones hace que todos no sintamos un poco culpables de los actos ilícitos donde éstos se produzcan, sobre todo en un país como Argentina donde uno espera que el idóneo desempeño de la responsabilidad pública se imponga.

El desarrollo económico de China

El crecimiento económico de China
Por Jorge V. Ordenes L.
El crecimiento económico de China continental de más del nueve por ciento por año durante varios años es insostenible porque está basado mayormente en el valor en divisas de las exportaciones que a su vez se basan en un yuan obstinadamente subvalorado pese a los reclamos de la competencia internacional. Por otro lado, el estímulo del consumo interno continúa ignorado por las autoridades. La inversión y las empresas extrajeras, que tanto acoge el régimen político, busca generar productos mayormente de exportación. La corrupción continúa pese a la pena capital, etc., y las violaciones de los derechos humanos siguen. Así, el sistema político centralizado tiene como talón de Aquiles precisamente ese alto crecimiento económico insostenible basado en las exportaciones, y en un sistema político-económico acaparador que no comparte beneficios con la población como ésta se merece.
China es el tercer exportador más importante del mundo y dentro de poco ha de ser el primero en parte porque controla de cerca vastos insumos de capital y trabajo, y tiene amplio espacio de desarrollo porque viene del subdesarrollo, y del fracaso socio-económico del sistema comunista que se estableció en 1949 y que comenzó a desmantelarse en 1990. Un dato revelador: el número de trabajadores empleados por el Gobierno bajó de 110 millones en 1995 a 62 millones en 2005 en detrimento de lo que el ciudadano chino ha estado acostumbrado a esperar del Gobierno central que ahora más que nunca tiene recursos.
Pese a ese notable e inédito crecimiento económico registrado sobre todo en base a cifras crecientes de exportación, como van las cosas, hay nubarrones en su horizonte que si no se los ve y se los espera con el apronte que seguramente también ha de ser inédito, los dólares del castillo, de los castillos mejor dicho, se pueden convertir en naipes y el peso de los naipes podría aplastar el modelo y/o segmentos significantes de él.
En primer año universitario de macroeconomía se enseña que el producto interno bruto (PIB) debería medirse sumando el total del consumo interno al total de las inversiones, más el gasto del gobierno, más, o menos, la diferencia positiva o negativa de las exportaciones con relación a las importaciones. Bueno, el total de consumo interno personal en China es un raquítico treinta y ocho por ciento de su producto interno bruto (PIB), comparado por ejemplo con EEUU cuyo guarismo de consumo del PIB es setenta por ciento.
Lo incomprensible es que el gobierno, que controla crecientes reservas y las posibilidades que éstas brindan, no quiera o quizá no sepa mejorar el poder adquisitivo de la población como por ejemplo aumentando salarios de modo que la demanda aumente y el consumo también. Revaluando el yuan, que según el Instituto Peterson está sobrevalorado en un cuarenta por ciento, también se haría que el obrero ganase más en términos reales, y viviese mejor…en fin. No hay peor ciego que el que no quiera ver, claro.
En cuanto al gasto del Gobierno y las instituciones que controla, el énfasis es invertir en industrias que participen en el desarrollo y la ampliación, nacional e internacional, de plantas y equipo de productores de insumos que China necesita para exportar aún más. Un indicador es la urgente necesidad de generar más electricidad. China en este momento tiene once plantas nucleares de generación de electricidad en funcionamiento, pero el Instituto Tecnológico de Massachussetts opina que hasta 2050 y al paso que China va, necesitará doscientas plantas nucleares más. Ahora, académicos de la afamada Universidad Tsinghua dicen que el país necesitará ¡300 plantas más!
Dado el expediente de descuidos en la producción de químicos y medicamentos en y de China, las organizaciones ecológicas del mundo, y otros, están sobresaltadas ante tal planteo. Después de todo la URSS, en época de necesidad diseñó (pobremente) y construyó una docena de plantas nucleares una de las cuales, Chernovyl, detonó desastrosamente en 1986. Desde el accidente nuclear de Three Mile Island, Pennsylvania, EEUU, en 1979, las regulaciones son más exigentes aunque, dado el confidencial comportamiento chino, será difícil sopesar la calidad de lo que hagan.
La empresa privada que va gestándose en China difícilmente será suficiente para satisfacer las necesidades de empleo de la población. La cultura china del “danwei”, basada en un Estado paternalista, tendrá que pervivir con la relativa opulencia de los que triunfan en la empresa privada. Recordemos que el danwei hacía que el Estado cuidase al ciudadano desde la cuna hasta la tumba. En este momento la cantidad de población educada que todavía prefiere la seguridad de educación, cuidado de la salud y jubilación que ofrece un puesto de gobierno habrá que respetar y asalariar en forma de manera que el gasto fiscal resulte en un aumento de la demanda interna que, insisto, China necesita para aventar los nubarrones que la dependencia en las exportaciones representa.

“No avalarás” en quechua

“No avalarás” en quechua
por Jorge V. Ordenes L.
A propósito del mentado “ama sua”, “ama lulla” y “ama kella”, a estas alturas de la historia y en vista de las crecientes denuncias que incluso han movido al propio Presidente de la República a negar haber autorizado la utilización de su nombre en recomendaciones pagadas o avales firmados por “personeros” del partido de Gobierno con la intención de acceder a cargos públicos, los bolivianos nos preguntamos si no sería necesario acuñar el verbo “avalar” en quechua para añadirlo a la célebre trilogía de leyes míticas que de una manera recurrente nos hacen escuchar como distintivo moralista de un Gobierno que se suponía iba a seguir las tales leyes (y los códigos nacionales). Dijeron e insistieron que las leyes míticas de los quechuas de una forma u otra iban a imponerse también entre aymaras… que nunca tuvieron algo similar en su idioma. Según los Uyustus del momento, tal no fue necesario ya que hasta la caída del imperio la ley del inca, incluyendo la mítica que refiero, era la ley del aymara, y de otros, gustase o no gustase. El Inca, hijo del Sol, era dueño de vidas y haciendas aymaras, entre otras, hasta entrado en siglo XVI de la era cristiana, o hasta la llegada de Pancho Pizarro.

Me dicen que en quechua no existe el verbo “avalar” que, de ser cierta su inexistencia, no habría más remedio que recurrir al sufrido idioma castellano y decir “ama avalar” de modo que los desentendidos comprendan que la ley de los quechuas por el momento incluye “ama avalar” que también deben entender los aymaras de todo color de poncho. Digo “por el momento” porque, como van las cosas, y ahora que posiblemente se avecinen elecciones de toda clase, conviene que el léxico quechua quede franco de modo que permita el ingreso de otros “amas”… que también deberán entender los aymaras y sobre todo los militantes y sus altos dirigentes que se han portado pésimamente y han acuñado “avales” en un largo tren inmoral y enjuiciable ¡de lucro personal ilícito!

Lucrar ilícitamente y desde posiciones de gobierno no es nada nuevo. Pero lucrar o permitir lucrar solapadamente, pregonando “transparencia” y frugalidad, continúa siendo poco inverosímil y hasta tonto porque en Bolivia, históricamente y por desgracia, muchos encumbrados no solamente han “avalado” sino que han permitido que los “avalados”, una vez en puestos oficiales, recuperen el valor del “aval” en poco tiempo, y lo compartan de una forma y otra con superioratos. Todo a costa de los “movimientos sociales”.

Los bolivianos en 2007 parecen estar reaccionando ante la ignominia de esa manera de hacer gobierno que entre otros desatinos parece haber permitido el hurto en escala. Reacción ante la ignominia o no, las cosas siguen mayormente como antes o peores, y ni reforzados “amas” quechuas harán cambiar inmoralidades cuya fuerza hoy mueve montañas que en el proceso muelen buenas intenciones y ¡ojo! pueden arrasar gobiernos que demuestran contumacia en el error de seguir emitiendo avales de empleo gubernamental y quizá otros, por dinero.

Ahora, lo de la aplicación de “leyes” comunitarias de origen autóctono andino, y que seguramente tienen sus tácitas “amas” que por lo visto van más allá de las leyes míticas, constituye nada menos que una forma de autonomía lograda sin cabildos y manifestaciones populares ni mucho menos. La pregunta es ¿por qué en forma autonómica los andinos pueden maltratar y hasta azotar a taxistas y otros que exhiben desacuerdo con bloqueos y huelgas en plena ciudad de La Paz en directa contravención de las leyes de la república y de la moralidad más elemental? ¿Por qué tales infractores y hasta delincuentes pueden de pronto inventar sus convenientes “amas” sin que las fuerzas del orden investiguen y sometan a juicio a tales desalmados? ¿Por qué se tolera esa autonomía alevosa y no la democrática, como por ejemplo la de la Media Luna, que obedece los “amas” de la Constitución y las leyes? ¿No será que varios “amas” emitidos en la sede de Gobierno están sujetos a la plusvalía de la anarquía de conveniencia y a sus propios, y discretos, por no decir clandestinos, intereses?

“Los “amas” de la ley mítica quechua también exigen trabajar (no ser flojos) en la redacción de una nueva Constitución ¡sin mentir! Cosa que dado el desbarajuste que reina hasta el momento no se está cumpliendo ni mucho menos. Tampoco se están respetando “amas” del enmarañado y hasta negro caso de los cuarenta y y cuatro contratos petroleros. Recordemos que el castigo por no respetar los “amas” del Incario era severo y ejemplar. ¿Por qué propugnar su vigencia retóricamemte sin llegar a “castigos” también ejemplares por infringir las leyes? Insisto, para eso hay “amas” y desde luego leyes que abarcan más y mejor los intersticios de la delincuencia y sus complejidades ¿Acaso no se busca incorporar elementos de la ley comunitaria andina a la Constitución de todos los bolivianos, cuando los mismo andinos hoy los pasan por alto?

“Manos a la obra”

“Manos a la obra”
por Jorge V. Ordenes L.
El 3 de marzo de 2002 el entonces presidente de Bolivia, Sánchez de Lozada, pregonaba su mensaje “Manos a la obra” en el que hablaba del seguro materno infantil, de la corrupción, de obras de empleo, para terminar diciendo, cito: “¿Se ha hecho suficiente? Definitivamente no. ¿Hemos comenzado?. ¿Hemos arrancado? Definitivamente sí. Entonces, manos a la obra; cada boliviano tiene mucho que hacer. Por favor, acompáñennos y tratemos de tener éxito poniendo a Bolivia en movimiento.”

Lo peculiar de esta cita es que pudo haber sido dicha por su Excelencia en ejercicio ¡en marzo de 2007! aunque la verdad es que pudo venir de cualquier presidente de los últimos cuarenta y cinco años ¿por qué? Porque se trata de un mensaje político que cohabita más con la retórica que con la realidad de poca acción sobre la que se debate la pobreza de espíritu y de conciencia que a su vez es fundamento de nuestra pobreza económica, social y política. ¡Por favor! Necesitamos que se llegue a lo específico que viene a ser la cara idónea del cumplimiento. El significado vacuo de tales discursos juguetea con las esperanzas de las regiones lo que es una forma miope de proceder. Por qué.

Porque la mayoría de los gobernantes ni siquiera pueden redactar un memorando correctamente, menos contratos y leyes lo que se comprueba con eso querer dar el voto a muchachos de diez y seis años cuando éstos no tienen por qué comprender lo que es gobernar en tanto que aquéllos, para colmo de males, son declarados enemigos de leer libros que, de haberlos leído, posiblemente se hubiesen educado sobre la obvia verdad de que para votar en elecciones se necesita capacidad de
entendimiento y asimilación, cosa que un adolescente no tienen la menor obligación de poseer.
A propósito, el adolescente tiene derecho a aprender y, antes de aprender, es pueril pretender que sepa . Es como pedir peras al olmo y pretender que éste tenga la obligación de darlas. Estulto.
Los allegados de ONG que tanto gustan educar a adultos, ¿por qué no empiezan enseñando a leer y escribir correctamente a sus educandos de manera que cuando ejerzan, respeten más y mejor lo que es debe ser la democracia, la gobernanza, la política y las elecciones, y a ¡pregonar mejores discursos!

Ahora, los gobernantes en este momento deberían discursear sobre lo que preocupa a la gente de cada región del país, y no solamente sobre lo que está en las afiebradas cabezas de los graduados de las ONG y de muchos andinos. Por favor, las consternaciones regionales se distinguen unas de otras, o sea que los discursos tienen que ser relevantes por segmentos de población. En democracia se discursea en torno a lo que quiere la población, y no sobre lo que se busca imponer.

Claro que hay temas que deberían interesar a todos los bolivianos y sobre esos temas hay que discursear, como la urgente necesidad de construir por lo menos diez diques y represas en los contrafuertes de los Andes y en las cabeceras de los llanos que contengan las aguas en épocas de lluvias y se almacenen para la época seca, generen electricidad y eviten las inundaciones que por muchos años han azorado el oriente del país. Otro tema de discurso es la urgente necesidad de construir una súper carretera interoceánica, y otras, que entre otras cosas permitan concretar de una vez por todas la explotación de yacimientos prometedores como La Gayba, el Mutún, así como los residuos llenos de plata de la explotación colonial de Potosí, y la agricultura desde luego. Estos proyectos deberían ser urgentes porque darían empleo a miles. También en este momento se debería discursear sobre cómo van a proceder para lograr institucionalizar el país sin tanto vale de empleo por lo general extendido a incompetentes, cuando es obvio que su gobierno se va a paralizar y hasta derrumbar continuando la nefasta práctica tradicional boliviana de dar puestos importantes a parientes, amigos o allegados, lo que significa pasto de corrupción e ineptitud.

Si se trata de discursear, los que gobiernan deberían hacerlo sobre autonomía, y sobre cuándo van a anunciar que la “Asamblea Constituyente” es un fracaso porque hay gente que quiere imponerse y hay gente que no va a aceptar imposiciones producto de ideologías ajenas y recicladas. Los gobernantes deberían discursear sobre dónde y cuándo han de conseguir los millones de euros de inversión que se necesitan para impulsar la industria del gas; cuándo y cómo van a vigorizar el servicio exterior dando énfasis al cabildeo con resultados positivos en Washingon, Bruselas, Brasilia y otras partes ahora que la globalización resulta un reto flamante con esto del gas, etc.

De estas cosas pertinentes no se discursea porque “manos a la obra”, en serio, daría poder a los gobernantes como resultado de logros en vez de promesas. A lo que voy en última instancia es que parece que las cosas cambian pero mientras más parecen cambiar más quedan como estaban, incluyendo los discursos.

Un estudio revelador

Un estudio revelador
por Jorge V. Ordenes L.
El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) acaba de publicar un estudio crítico de valoración aduanera que ofrece montos estimados de fraude y éste, nada menos que por origen de las importaciones, viene a ser información valiosa por el detalle. Vale la pena echarle un vistazo. Por ejemplo, el Estudio dice que la subvaloración aduanera de Bolivia fue de ¡504 millones de dólares en 2005!… o el significante 21,5 por ciento del valor total de las importaciones formales de ese año. Ahora, el monto de fraude tributario por concepto de esa subvaloración asciende a 154 millones de dólares; y la pérdida del Estado viene a ser nada menos que el equivalente al ocho por ciento de la renta interna de 2005; en tanto que la pérdida de renta aduanera alcanza el 37 por ciento del total, lo que debe ser suficiente llamado de alarma a las autoridades nacionales y al público en general. Tal no se puede tolerar si nos respetamos.

Luego el Estudio menciona la (hoy afortunada) insistencia y luego financiamiento del Fondo Monetario, Banco Interamericano y Banco Mundial en la gestión y promulgación de la Ley General de Aduana que entró en vigencia en 2000, y que vino a reemplazar a la pisoteada Ley Orgánica de Aduanas (LOA) que todos sabemos que fue pasto de corrupción de prácticamente todos los gobiernos nada menos que “desde el primer cuarto” del siglo XX. El punto es que de no haber sido la insistencia de esas instituciones multilaterales, quizá los bolivianos seguiríamos sufriendo la voracidad presupuestívora de la LOA.

El Estudio ofrece un análisis detallado de la actual brecha que separa las leyes y reglamentaciones, también de la práctica delincuente de un porcentaje significante de importadores, y del regreso progresivo a la nefasta empleomanía politicoide de las aduanas que, con el tupé más increíble, nuevamente propenden a contribuir al fraude lo que es revelador del creciente desbarajuste ético que vivimos que entre otras cosas nos impide salir adelante como sociedad multiétnica y pluricultural, y desde luego como país.

Y es aquí donde quiero expandir el comentario porque se trata de revelaciones gallardas de una manera de delinquir que por lo visto se ha tornado en idiosincrasia y hasta en una forma de cultura, ilícita y punible, que se fundamenta en la aceptación y hasta saboreo rutinario de la cleptomanía que involucra a, por un lado, el significante porcentaje de importadores que operan sobre todo pero no solamente en fronteras. Por otro lado implica a las leyes y al hecho de que necesitan actualización y desde luego refinamiento. De refilón compromete al Congreso Nacional como Poder del Estado, y por supuesto que toca los timbres y las puertas del Poder Ejecutivo que todos sabemos tiene la obligación de sopesar la referida situación idónea, competente y transparentemente (“transparente”, qué palabra más pisoteada en Bolivia) con el propósito de modificar y redactar leyes sin desaliño, y sin faltas de sintaxis y ortografía… como sucedió con los escritos de “nacionalización” que tanto nos sonroja por culpa de unos cuantos ineptos.

Entonces compromete al Poder Judicial como responsable del enaltecimiento y protección de esas leyes, su vigencia y aplicación, que necesariamente deben incluir el dictamen de sentencias con penas de hasta seis años de cárcel, como instruye la ley, para los delincuentes hallados culpables; y que tales penas se cumplan sin contemplaciones políticas ni lealtades con posibles entes que vienen a ser parte de un problema que raya, por su incrustación estructural en la cultura nacional, en una informalidad económico-social cuya sinvergüencería y duración en última instancia viene a ser una abierta afrenta a la conciencia nacional y desde luego al erario, o sea a todos nosotros víctimas del fraude de gente moralmente desalmada. Es precisamente un estudio técnico serio como éste del IBCE que debe servir de modelo en otras áreas de la administración nacional como las fuerzas armadas incluyendo la policía; los ministerios viejos y nuevos sobre todo el de relaciones exteriores y la diplomacia; las universidades estatales; las prefecturas; y las operaciones de aprovicionamiento de cada una de éstas, etc. Tal bien puede utilizarse como pauta de inicio de una cruzada de asepsia técnico-moral de todo el aparato estatal que lo necesita, no solamente la aduana.

El gobierno de hogaño puede hacerlo si se aparta del camino del estatismo enceguecido que le fascina. Lo de estatismos puede quedar siguiendo el postulado del mexicano Antonio Caso que hablaba de transitar la realidad socio política de su país a principios del siglo XX con pies de plomo y alas de urgencia, y tomando en cuenta la seriedad de los derechos y propiedad lícitamente adquirida de todos lo bolivianos, me refiero a cambas, chapacos, collas, y a los emigrados por falta de empleo que es resultado directo del cuestionable manejo de la cosa pública que nos pertenece también a todos.

La educación popular en Bolivia

La educación popular en Bolivia
por Jorge V. Ordenes L.
Hay cada vez más gente aquí y allá que pregunta por qué se descuidó por décadas la educación popular boliviana al punto de que hoy las varias naciones, que en su momento se creyó que conformaban una Bolivia fundamentada en una Constitución Política del Estado, leyes, etc., simplemente no se entienden. Al contrario, polemizan, divergen, optan por hablar y hacer hablar idiomas distintos y con saña; prefieren justicia a su manera en total detrimento del sentido común y la moralidad; y hasta se matan. Elementos nefastos que hacen difícil sino imposible la factibilidad de Bolivia. También arguyen que lo primero que debe reconocerse es la necesidad de compresión y y avenencia entre bolivianos donde lo multiétnico y pluricultural debería ser aglutinante. Los poderes del Estado deben encargarse de que las divergencias se debatan hasta el consenso… y no hasta el estancamiento que refleja falta de educación.

La respuesta como boliviano es difícil de resumir, pero no imposible. Yo diría que la educación en general en Bolivia, no solamente la popular si por tal se entiende la educación del indio y del mestizo del campo, de las barriadas y villas miserias de las ciudades, y los pueblos, históricamente ha dejado que desear. ¿Incluyo aquí la cuestionable educación de la clase media y en general la educación de las ciudades? Sí, la incluyo.

Algunos de nosotros creemos que casi toda la educación primaria, secundaria y terciaria o universitaria, y otras, en general en Bolivia, has sido deficientes desde un comienzo. Estamos como estamos por eso, porque nos han educado a codazos. Es obvio y una lástima, pero no por eso deja de ser una realidad. La verdad es que mientras la suframos sin plantearla, jamás encontraremos la solución. Tan sencillo como eso. Y qué de la educación familiar.

Lo que puedo decir en forma silogística es que la educación familiar, de haber sido competente desde un comienzo, sobre todo en las ciudades, la educación del resto de lo que nos esforzamos en llamar país, o sea la educación popular en general, hubiera sido mejor. Por otro lado se dice que la educación privada, de todo nivel, es o ha sido tradicionalmente mejor que la fiscal, pero yo creo que en general ha sido menos mala, pero buena no. Pongámonos la mano al pecho y examinemos.

La clase media de Bolivia desde hace tiempo que valora la educación extranjera más que la nacional, de lejos y por idiosincrasia. Los médicos y otros profesionales hacen publicidad de sus estudios en el exterior a fin de atraer pacientes. Se prefiere alquilar propiedad a diplomáticos y/o extranjeros. En general se prefiere producto extranjero porque la percepción generalizada es que es mejor, incluyendo la educación. Si el enfermo tiene medios para hacerse curar en un país vecino, ni hablar de EEU o Europa, se ausenta de Bolivia en el próximo vuelo. Si tiene medios, estudia en el exterior. Si no tiene medios se va en bandada a España, etc. Lo de título “en provisión nacional” es una tontería. En síntesis, se valora la educación extrajera porque en la mente de los más, insisto, es mejor que la boliviana y punto. Y esto desde hace mucho tiempo.

En cuanto a la clase rural pobre, sobre todo del occidente del país, cito al educador y académico boliviano José Roberto Arze que recientemente me comentó que, en lo que concierne a la “educación del indio” en el periodo precolombino, según Garcilazo de la Vega “El Inca”, Tupac Yupanki habría postulado: “No es lícito que se enseñen a los hijos de la plebe las ciencias que pertenecen a los generosos porque como gente baja no se eleven y ensoberbezcan, menoscaben y apoquen; basta que aprendan los oficios de sus padres; que el mandar y gobernar no es de plebeyos, que es agravio al oficio y a la nación encomendárselo a gente común”. Hasta aquí Arze. Es decir, si los descendientes de europeos en Bolivia históricamente fueron elitistas, acaparadores de educación y otras cosas, explotadores, rosqueros y demás, los incas, salvando distancias, no fueron menos. Lo de “comunitarios” se aplicaba a las comunidades que los oligarcas incas explotaban para beneficio del “incario”, sobre todo del inca rey y su séquito; lo mismo que ahora escuchamos que las nacionalizaciones y otras vainas son para beneficiar al pueblo, o a los “movimientos sociales” mejor dicho.

Lo cierto es que la educación, desde ese entonces, era beneficio de unos cuantos afortunados lo que la república intentó corregir sin éxito porque el analfabetismo y otras ignorancias socializadas han beneficiado y continúan beneficiando a los intereses creados sobre todo de los gobernantes. O sea que el pensamiento de Tupac Yupanki tuvo vigencia desde entonces ¡hasta nuestros días! Lo que no deja de ser un vaso comunicante entre indios, mestizos y “blancos”. Lo cierto es que todos manipularon la educación hasta descuidarla poco menos que imperdonablemente. Bueno pues, es tiempo de reconocerlo, decirlo y plantearlo con la esperanza de, esta vez, mejorarla.

Poner a Bolivia “en el mapa”

Poner a Bolivia “en el mapa”
por Jorge V. Ordenes L.
De un tiempo a esta parte hay gente que dice que desde que el actual grupo ingresó al Gobierno, “Bolivia ha sido puesta en el mapa”… como si Bolivia no hubiese estado con su propio color en el mapamundi desde hace tiempo, y también en las estadísticas por haber sido y continuar siendo el país más pobre de Suramérica. Claro, lo que en realidad se quiere decir en lenguaje figurado y hasta barroco es que, con mayoría de población indígena, no deja de ser novedoso y justo que un representante de la etnia aymara haya salido presidente. Desde luego tal implica que “por fin Bolivia” está en la prensa y la boca de comunicadores y gobernantes del exterior sobre todo de países europeos también por el asunto étnico-político. Bueno pues, la verdad es que la cuestión no es tan sencilla como para resumirla con “mapas” ni con rebuscados remordimientos de la conciencia europea por lo de los 500 años, etc. Rebuscados y acomodados por ONG’s mayormente europeas y sus pupilos teorizadores de escritorio y de salón ¡y bolivianos!. Pero, a ver, si vamos a hablar de mapas ¿qué realmente se ha puesto en el mapa desde comienzos de 2006?

Yo diría que por encima de todo, desde que este Gobierno ha tomado las riendas del encabritado potro nacional, los departamentos de Beni, Pando, Santa Cruz y Tarija, o sea la bautizada “media luna”, han sido puestos en el mapa sí, pero ¡en el mapa de Bolivia! porque recién este año pasado el Occidente en general se han dado cuenta de que Bolivia es más grande de lo que creía; es decir, es tan grande como el color que los mapas muestran desde hace más de cien años. El problema es que mucha gente de poder en este “país”, de Occidente y de Oriente, que estuvo o fue parte del poder central, ¡nunca miró el mapa! y por eso ignoró lo que más hizo falta: un concepto total de nacionalidad basado en la realidad socio-económica de todo el mapa nacional, no solamente del mapa político. Eso de “país del Altiplano”, tan mentado por los medios y por gente de gobiernos y educadores de aquí, de allá y más allá, por fin está ampliándose para comenzar a ser la Bolivia real que debió haber sido desde comienzos del siglo XX si no antes. Recién los bolivianos nos estamos dando cuenta de que la naturaleza de Bolivia es más verde que gris, y que el verde del llano también tiene voz, puede gritar, y tiene razón.

También se ha puesto “en el mapa de Bolivia” el clamor de autonomía expresado sobre todo por los departamentos integrantes de la Media Luna y, si las comarcas de Occidente se enterasen de lo que la autonomía significa para cada una de ellas, entre otras cosas para coartar aunadas todas las regiones los históricos desmanes de los gobiernos centrales ¡ojo! también se adherirían al pedido de autonomía. Pero la sapiencia de la ONG’s y sus fieles e infieles pupilos no da para tanto ni mucho menos. Hasta ahora se han mostrado más “grises” que “verdes”. Y grises de popularismos y socialimos fáciles de pregonar entre gente desesperada, pero muy difíciles de llevar a la competitividad y productividad que todos lo bolivianos necesitamos.

Desde luego se ha puesto en el mapa de Bolivia la infinita capacidad de impertinencia que van demostrando varios funcionarios del Gobierno. Amén de nepotismo galopante. Nunca ha habido más rimbombancia, esperpento, poses y acomodos que llevan a nuevas alturas los vicios de siempre. La esperanza de que los gobernantes aprendan y que enseñen que la historia y la compleja sicología de los bolivianos, llenas de frustración y de angustia, que incluso los hacen desentenderse de sí mismos, nunca han sido tan simples como ellos han creído y lo están practicando. En este momento urge reflexionar mas allá de “mapas” y de postulados caducos que no conocían la globalización, la China y la India de hoy, el celular, la fibra óptica, la red internet, y la velocidad que éstos han imprimido a las relaciones humanas. La metidas de pata también transitan más rápido. Hoy, la sustitución de importaciones, por ejemplo, tan sostenida por Raúl Prebish y Aníbal Pinto en los años de la guerra fría, está completamente sustituida por los tratados multilaterales y/o bilaterales de comercio. Se trata de calidad, precio, cantidad, respeto al contrato, a los convenios y a las leyes como elementos contribuyentes al mayor empleo y por lo tanto a la menos pobreza. También hoy, el respeto a uno como líder es la mejor forma de ganarse el respeto de los demás.

A la ciudadanía del mundo poco importa que los bienes y servicios sean producidos por empresas del estado o privadas. La cuestión es producir y comercializar competentemente. Que lo pongan a uno en cualquier “mapa” por exportar gas natural a mejor precio significa poco. Y nada cuando se termine el gas. Sí habrá “mapa” para el que tenga éxito en exportarlo con valor agregado que pague impuesto y dé empleo, y que ayude a elevar el nivel de vida de cualquier región o regiones de Bolivia y del mundo.

Dizque la prensa en contra

Dizque la prensa en contra
por Jorge V. Ordenes
El Poder Ejecutivo del Gobierno de Bolivia se afana en decir que la prensa boliviana está en su contra, cuando la purísima verdad es que esa prensa mayormente reporta y comenta lo que ve, escucha y/o siente como la profesión y los cánones de la libertad de prensa mandan en un país donde los días tiene de todo menos de aburridos. Se trata de una ciudadanía que tiene deseo y hasta necesidad de que se reporte lo informativo, o sea lo que acontece porque tal le incumbe y le importa porque lo afecta. Y todos deberíamos saberlo. Se trata de sentimientos y necesidades que en Bolivia tienen tradición. Y el que quiera afectarlos caprichosamente, por no decir mordazmente, se estrellará contra paredes.

Hoy lo inmediato apremia, y es que la profesión se va convirtiendo en un peligro para la integridad física de los periodistas, camarógrafos y hasta redactores y directores de medios, según vamos viendo. Lo malo es que ¡ojo! primero sería el personal de prensa en general. Una vez diezmado éste, la próxima línea sería la del ciudadano y sus derechos constitucionales. Y ahí las cosas tocan el corazón de la democracia. Ojala que sólo sean divagaciones mías, aunque divagar jamás ha sido ilegal en democracia. La divagación no será noticia pero sí es hija de ésta.

Yo creo que lo que está en contra de lo que hace o deshace el Gobierno en buena parte es eso, lo que hace y lo que deshace; también lo que dice, lo que promete, lo que se desdice, lo que se contradice, lo poco que hace con la aquiescencia de la mayoría de los bolivianos, y lo que calla. Todo tras confundir por eso de que en río revuelto ganancia de “pescadores”; o sea ganancia de algunos encumbrados porque, dicho sea de paso, las perennes renuncias, reemplazos y cambios de personal estatal ruborizan a los colaboradores y turiferarios de la cruzada de tergiversaciones que se afinca en una realidad de un nepotismo pocas veces visto. Si se busca ocultar o traspapelar los desatinos y las metidas de pata, tal no se podrá lograr porque entre otras cosas es imposible tapar el sol con un dedo. Con solo observar la caterva de empleados presupuestívoros que todavía ganan más que su Excelencia se ilustraría el punto. He ahí las universidades estatales, entre otros entes, para probarlo.

A propósito, “pescar” para comer o hacer comer no tiene nada de malo, o para enseñar a pescar; pero no para tergiversar las complicadas verdades en un afán de ganar qué ¿adeptos? No creo. Es más un afán de imponer un “socialismo” remendado y hecho a codazos con la ayuda de ciertos venezolanos con dinero y algunos otros que proclaman el triunfo dizque de “la prensa libre”.
Cuando de libre y realmente democrática tiene poco o quizá nada.

Tal recuerda el postulado del dictador (y presunto periodista) Benito Mussolini que en un editorial de Avanti en julio de 1912 decía que el periodismo no era una profesión sino una misión… “nuestro periódico es nuestro partido, nuestro ideal, nuestra alma, y nuestra insignia que nos llevará al triunfo”. Por lo que se ve, escucha y lee, sobre todo en la prensa y en la internet, esos codazos también son cuestionables por la inconsistencia y el encono con que se dan siguiendo lo del dictador italiano. La contumacia en el error persiste y por supuesto despampana a nacionales y extranjeros.

Por otro lado un socialismo consistente, bien pensado y mejor presentado a los que votamos en elecciones, daría como resultado una prensa también consistente. Pero lo cierto es precisamente lo contrario que trae a la memoria al escritor irlandés Oscar Wilde que en Profundis, en 1904, decía que “el periodismo moderno, al darnos la opinión de los maleducados, nos mantiene al tanto de la ignorancia de la ciudadanía”. Esto porque los educados opinan menos, e incluso el Gobierno preferiría que, por el momento, no opinasen. De de eso se trata.

Para muestra basta un botón: si hoy el Ejecutivo cedió ante las demandas de los mineros cooperativistas bullangueros y decididos, imagínese el lector cómo será si el Oriente, Norte, Sur, y la clase media de las ciudades dicen ¡no! a ningún socialismo por más que esté salpicado de retórica en torno a los ¡500 años!, a los pobres desvalidos, a los postergados, a los analfabetos y a los “movimientos sociales” que dicho sea de paso están en todo el país y en todos los rincones, y no todos son mineros ni mucho menos. Insisto, ese intento de socialismo remendado se estrellará contra movimientos sociales de corte histórico. Así, los que crean que el Cabildo del millón, y otros recientemente realizados en Santa Cruz y en otras capitales de departamento, no constituyen sendos e importantes movimientos sociales, se equivocan; es decir, no leen la prensa ni la ven y/o escuchan.

Por lo anterior y docenas de razones más, el Gobierno central debería persuadirse de una vez por todas que necesita la prensa libre de verdad, sobre todo si comienza a gobernar en nombre de todos lo bolivianos. Lo ayudaría porque, entre otras cosas, lo tranquilizaría.

La democracia boliviana

La democracia boliviana
por Jorge V. Ordenes L.
La democracia boliviana es muy nuestra porque está basada en las urnas y los candidatos en vez de estar basada en una actitud colectiva con su institucionalidad o mejor, con sus instituciones. Éstas, la actitud colectiva y las instituciones, deberían hacer posible la Constitución Política del Estado, las leyes, y por supuesto la democracia ¡ojo!, ésta como resultado. ¡Y no al revés! Digo esto porque la mayor parte de la nacionalidad, “originaria” y no originaria, del este, del oeste, norte y sur, está cada vez más persuadida, cada una a su manera, de que la esperada “nueva Constitución” hará milagros y también hará el “nuevo país”, lo que me parece una quimera y hasta un error.

O sea que tanto la actitud colectiva conducente a una mejor democracia por desgracia ¡todavía no se han dado! He ahí la fuente de la mayoría de nuestros problemas. Y por qué no se ha dado. Porque nunca nos hemos propuesto a que se dé; en otras palabras, nunca nos hemos propuesto a terminar de hacer un país. De una forma u otra hemos creído que solamente hablando de lo multiétnico y pluricultural, estamparlo en la Constitución, la cuestión se sanjaba. Bueno pues, no había sido tan así. Nos faltaron los de vasos comunicantes, de denominadores comunes de sincretismo cultural. Nos faltó voluntad de reflexión. Ahora estamos reflexionando a la fuerza.

Para no dilatar, solamente cuando aunemos actitudes podremos llegar a actos que edifiquen instituciones que a su vez fortalezcan la democracia. No podemos seguir viviendo del eslogan “democracia”. Urge agarrar el toro por los cuernos. Necesitamos vivir mejor, para convivir también mejor pese a los regionalismos, a los deseos de revancha, de autonomías y de matonismos de Estado. Y escribo “Estado” con mayúscula porque me refiero al nuestro, hoy tan ufanado y pretencioso, que no ata ni desata en esto de percatarse de la urgencia de formar actitudes que dicho sea de paso solo se dan en el reino del libre albedrío administrado con leyes resultantes de un proceso de avenencia nacional que entre otras cosas supere lo regional sin socavarlo.

Dije en la primera línea de este artículo que la democracia era “muy nuestra”. Lo dije porque eso de “nuestra” tiene bemoles diferenciados hasta el extremo de la desavenencia y del conflicto, que es donde estamos hoy. Lo que es “nuestro” para un aymara o un quechua, o para la mayoría de los gobernantes de este momento, está lejos de lo que entiende por “nuestro” un oriental o un tarijeño, o la clase media de las ciudades de la Cochabamba, La Paz, Oruro, Potosí o Sucre. El reto es que ese “nuestro” sea más común que conflictivo para todas las regiones, para todos los bolivianos incluyendo los cientos de miles que miran el proceso desde sus hogares y puestos de trabajo de todas las regiones sin mayor participación que la de acudir a las urnas.

Por lo tanto se puede decir que jamás llegaremos a una actitud común que haga posible las instituciones que necesitamos para edificar una democracia como resultado, en vez de como razón de urna, de sufragio, que en última instancia no sirve si no nos ponemos de acuerdo, entre otras cosas, en el significado de “lo nuestro”. Por algún lugar hay que empezar. Ahora, la única forma de intentar llegar a un acuerdo sobre ” lo nuestro”, lo de todos los boliviano, es ¿con el santo y seña , y la mediación, del Gobierno central? Sería ideal pero, como van las cosas, y las actitudes, no va a suceder. ¿Cómo puede suceder?

Citando al filósofo español del siglo veinte José Ortega y Gasset se puede decir que sólo podrá suceder si cada uno de nosotros, como fundamento de “lo nuestro”, adopta un “cambio en la actitud vital”, una novísima actitud para con otros bolivianos. Con todos los otros. Sobre todo con los indiferentes por cansancio y frustración. Tomemos la iniciativa. Dialoguemos entre todos los que no hemos dialogado antes. No importa quien sea el vecino de casa, oficina, barrio, fábrica, sembradío, crianza, o lo que sea. Iniciemos conversaciones para ser conocidos y posiblemente amigos. Dialoguemos pese al Gobierno central, y pese a las dificultades de idioma e idiosincrasia. Saben por qué más digo esto? Porque nadie lo hará por nosotros. Los acostumbrados intermediarios como la jerarquía de la Iglesia católica y hasta el defensor del pueblo están agotados. Los poderes del Estado están con sus propios problemas en tanto que la Asamblea Constituyente marea al más sereno. Por desgracia se ha visto que ésta es parte del problema.

La verdad es que las instituciones que conforman los Poderes del Estado, y otras, nunca se han desarrollado del todo porque nosotros no nos hemos desarrollado como ciudadanía. Será muy difícil llegar al objetivo democracia boliviana si los bolivianos no sabemos dónde estamos ciudadanamente. Y para desarrollar ciudadanías es necesario desarrollar ciudadanos. Sólo se forma ciudadanos si conformamos un “lo nuestro” que valoremos todos. ¿Difícil? Sí, pero no imposible.

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