Precaver no es de este Gobierno

Precaver no es de este Gobierno
Por Jorge V. Ordenes L.
La precaución debería ser una prioridad de todo mandato y especialmente del actual Gobierno de Bolivia que de precavido va demostrando que tiene poco y hasta nada. En teoría (de ciencia política, si es que en la Bolivia oficial todavía se cree en ella) todo individuo político que se respete y esté en función de mandato nacional tiene no solamente la obligación de velar por su prestigio como político digamos profesional, ante el momento actual y ante la historia, sino que también tiene la obligación de velar por el curso de la nave del Estado que debería cobijar, aunque hoy precariamente, a todos los bolivianos. Un problema del Poder, hoy Órgano, Ejecutivo (O.E.) es que en ambas obligaciones ¡se aplaza! Y se aplaza paradójicamente incluso en detrimento de las causas socialistas que pregona, y en contrapelo a la causa indigenista que pretende enarbolar ahora con veinte ministros. Explico.

Con solamente una pregunta hecha a una veintena de campesinos de la región de Achacachi de La Paz uno se da cuenta de que ninguno de ellos ha leído ni ha visto, ni le han leído, una copia de la constitución espuria dizque aprobada por el sesenta y tanto por ciento sobre todo de la población rural del occidente del país el 25 de enero. Lo que han redactado unos cuantos extranjeros ha sido leído por otros. O sea que el liderato del O.E. en cuanto a imponer a decretazos y codazos la constitución espuria se basa en bolivianos que creen a pie juntillas lo que hasta ahora Su Excelencia (S.E.) y sus turiferarios han verbalizado sobre todo gritoneado cacofónicamente en torno al “cambio” de la Bolivia neoliberal y k’hara, a la Bolivia socialista-indigenista-milenaria y chavista.

Pero ninguno de éstos parece haber precavido que basar palabrerío, decretazos y otras torpezas en un electorado que necesita toda clase de ayuda, nunca se transformará de la noche a la mañana en lo que más necesita el Gobierno que es gente capacitada y competente para ayudar a manejar las instituciones del Estado incluyendo los ministerios. Por ejemplo, la tragedia que agobia y hasta despedaza espectacularmente al órgano YPFB, que debería haberse convertido en la catedral del desarrollo socio-político de Bolivia en los últimos tres años, en este momento es la voluntad y gallardía del O.E. de reconocer que se necesitan desesperadamente bolivianos capacitados internacionalmente que estén dispuestos a tranzar con los cometidos económico-sociales de este Gobierno. En otras palabras, basar el perifoneado “cambio” en pobrezas de todo tipo, incluyendo la moral, es ponderar mal la realidad nacional y peor, es jugar con el futuro de un presente que se merece un mejor trato desde cualquier punto de vista. ¿Sí o no señorías del O.E.?

Basar una especie de valía de la constitución espuria en una elucubrada reivindicación que ha tardado, según la cúpula del Gobierno actual dizque ¡cuatro mil años! (ya no son sólo quinientos) es descuidar de una manera irresponsable y hasta perniciosa las futuras interpretaciones de investigadores, profesores y alumnos de la historia del orbe andino, toda escrita penosamente por mestizos, blancos y extranjeros. Por favor, hasta dónde va a llegar la falta de cuidado y seriedad. Porque no precaver las consecuencias de lo que uno dice de pie y ceremonialmente, y con la autoridad y responsabilidad que le da el momento sobre todo por televisión ante un sesenta y tantos por ciento de un electorado pobre, es dilapidar no solamente la verdad sino que es despedazar lo que el adepto de ese sesenta y tantos por ciento de la población entienda por “el cambio”.

Otra joya del “cambio” es lo que dijo por tv un ex ministro de este Gobierno hace unos días,
que la corrupción en Bolivia era dizque ¡parte de nuestra cultura! O sea que nuestra cultura, según él, tiene un componente ilegal y por lo tanto delictivo, lo que no solamente es una perogrullada de marca mayor sino que refleja desconocimiento, entre otras cosas, del razonamiento lógico que la cultura occidental practica desde la Escuela Jónica de Tales, Anaximandro y Anaxímenes, que dicho sea de paso solamente data del siglo séptimo AdC… que para los defensores de los “cuatro mil años” seguramente no llega al talón de los andinos. Habría que escucharlos al respecto.

La que ha sido históricamente irrespetada en Bolivia en este contexto es la legalidad. Ahora, señor ex ministro ¿es la ilegalidad parte de nuestra cultura? De ninguna manera. Lo que es parte de nuestra cultura es la falta endémica de educación que entre otras cuestiones debe enseñar la razón de ser y el valor de las leyes en el que se debe basar el respeto a estas acatándolas. ¿Sí o no? También es parte de nuestra cultura la impuntualidad y la informalidad que también son producto de la falta de educación.

Lo más informal en Bolivia ha sido la falta de respeto a la ley, y esto a todo nivel. Y por no precaver las implicaciones, resultados y costo de la informalidad de todo nivel es que estamos en la nefasta situación actual.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: